jueves, 1 de enero de 2026

Psiquiatra de la Dina es expulsado del Colegio Médico de Chile

 

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La información es escueta pero contundente y hasta ahora sólo aparece publicada en la revista del Colegio Médico de Chile A.G. (Colmed) en su edición de diciembre de 2025. Una sentencia adoptada por el tribunal de ética del consejo regional Santiago correspondiente a ese colegio profesional determinó la expulsión del psiquiatra Roberto Emilio Lailhacar Chávez. Se trata del médico que durante la dictadura militar ejerció como subdirector del llamado Departamento de Operaciones Psicológicas de la DINA, organismo represor creado por decreto el 18 de junio de 1974. Si bien el médico apeló a la resolución ante el tribunal nacional de ética del Colmed, esta instancia declaró inadmisible su recurso.

El empleado civil de la DINA

En la sentencia se alude explícitamente al cargo que Lailhacar Chávez tuvo en la DINA y a los delitos que cometieron funcionarios contratados por esta entidad en contra de opositores a la dictadura, la mayoría de los cuales eran militantes de partidos pertenecientes a la Unidad Popular: “(…) al haber pertenecido en calidad de subdirector del Departamento de Operaciones Psicológicas al organismo denominado DINA, entidad que ejecutó asesinatos, tortura u otras formas de tratamientos crueles, inhumanos o degradantes en contra de personas durante el período de la dictadura militar, conducta que vulnera el conjunto de disposiciones del Código de Ética de la Orden, las cuales están inspiradas en principios éticos universales que regulan la conducta del médico en el ejercicio de su profesión y en sus relaciones con la sociedad”, se describe en la resolución.

Actualmente la expulsión de un miembro del Colegio Médico de Chile carece del impacto social que tenía hasta 1981. En ese año la dictadura promulgó la Ley 19.070 que eliminó la colegiatura obligatoria y los colegios profesionales perdieron su facultad de fiscalizar y de aplicar sanciones éticas a sus socios. A pesar de que la determinación no tiene implicancias legales ni impedirá a Lailhacar Chávez ejercer como psiquiatra, su expulsión cobra una relevancia simbólica, ya que, a pesar de que el sujeto fue investigado en causas de violaciones a los derechos humanos, hasta ahora no ha sido condenado.


Roberto Emilio Lailhacar Chávez es uno de los 26 médicos chilenos que trabajaron en las clínicas clandestinas Santa Lucía, London y El Golf, todas creadas por la DINA. Según una investigación realizada en 2023 por el medio CIPER, el médico declaró en 2010 que sólo fue funcionario de la clínica El Golf, pero que prestaba servicios a la DINA desde antes: “Yo ingresé a la DINA como empleado civil (…). Probablemente durante el año 1973”. En esa declaración también contó que trabajó con Lucía Hiriart cuando todavía Augusto Pinochet estaba en el poder y negó que hubiese atendido a personas heridas ni participado en interrogatorios.

El 25 de enero de 2001 alrededor de trescientas personas acudieron hasta el edificio de calle Obispo Salas 290, Providencia -donde Lailhacar tenía su consulta- para denunciar sus delitos. Los manifestantes leyeron a viva voz la trayectoria del médico y apelaron a la consigna “si no hay justicia hay funa”, levantada por colectivos defensores de derechos humanos. Para esa fecha el psiquiatra presidía la Sociedad Chilena de Sexología y Educación Sexual.

En agosto de 2013 su nombre una vez más fue expuesto públicamente, en esa oportunidad a raíz de la búsqueda de cuerpos de detenidos en un fundo de propiedad de Lailhacar Chávez ubicado en Curacaví. En ese momento las diligencias fueron realizadas por la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones y por peritos del Servicio Médico Legal. La investigación, catalogada como de “estricta reserva”, estuvo a cargo de la jueza especial Sylvia Pizarro de la Corte de Apelaciones de San Miguel.

Según consignaba el medio El Mostrador, en 2013 el psiquiatra había declarado que entre 1973 y 1975 los cadáveres de al menos seis presos políticos habían sido arrojados a pozos de su fundo; que desconocía quiénes eran los prisioneros hechos desaparecer en su propiedad, y sugería que podían ser “de Santiago, Curacaví o algún sector cercano”. Sobre las municiones halladas en su fundo, las atribuyó a los tiros al blanco que se realizaban durante reuniones sociales a las que asistía la plana mayor de la DINA. Para él los disparos sólo eran prácticas de “diversión”.

Krassnoff cierra el año con nueva condena en su contra por la desaparición de un estudiante universitario

 

CHILE AL DÍA


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La ministra en visita extraordinaria Paola Plaza, de la Corte de Apelaciones de Santiago, dictó sentencia de primera instancia y condenó a ex brigadier del Ejército, Miguel Krassnoff Martchenko, por la detención y desaparición del estudiante de la Universidad de Chile, Dignaldo Herminio Araneda Pizzini, hechos ocurridos en Santiago a partir del 10 de agosto de 1974.

Krassnoff, quien también era miembro de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), de la Brigada Caupolicán y jefe del Grupo Halcón, fue condenado a la pena de quince años de presidio mayor en su grado medio, como autor del delito de secuestro calificado de la víctima, sumando con esta sentencia cerca de mil años de cárcel por su participación en diversos delitos de lesa humanidad.

La abogada Carolina Vega del Estudio Caucoto Abogados, señaló que “La sentencia dictada constituye un hito significativo para las querellantes, ya que han pasado más de 50 años y recién ahora se ha dictado una sentencia de primera instancia por el secuestro calificado de Dignaldo Araneda Pizzini. La familia ha esperado décadas por un mínimo de justicia, y solo hoy comienza a ver un avance concreto. En tiempos tan hostiles para los derechos humanos, una nueva condena contra Miguel Krassnoff es un acto de justicia”.

LOS HECHOS

En el transcurso de la investigación la magistrada pudo comprobar los siguientes hechos:

“Dignaldo Herminio Araneda Pizzini, militante del Movimiento Izquierda Revolucionaria, MIR, fue detenido el 10 de agosto de 1974 en el domicilio de la familia Quevedo Godoy, donde residía temporalmente en la ciudad de Santiago. Alrededor de las 02:30 horas un grupo de sujetos llegó hasta la calle Lynch Norte N57 de la comuna de La Reina, los que ingresaron a la vivienda portando armas e identificándose como agentes de la DINA

Reunieron a los residentes que dormían en el domicilio, les solicitaron sus cédulas de identidad, exhibiendo una orden de allanamiento para la detención de uno de los hijos de la familia, Agustín Quevedo Godoy. Los documentos de identidad les fueron devueltos, con excepción de la cédula de Dignaldo Herminio Araneda Pizzini, quien fue detenido sin indicar las razones para ello ni el lugar al que sería conducido. Posteriormente, fue identificado por testigos en el cuartel de la DINA denominado Londres 38 de la comuna de Santiago, recinto a cargo del Playor de Ejército Marcelo Noren Brito, hoy fallecido, quien era secundado por el Capitán de Ejército Niguel Krassnoff Martchenko y el Teniente de Carabineros Ricardo Víctor Lawrence Mires (fallecido), y después en el recinto Cuatro Álamos, último lugar donde se le vio con vida, sin que hasta la fecha se haya logrado dar con su paradero.

El procedimiento desplegado en su contra se verificó en un contexto de desapariciones forzadas y otros tratos crueles e inhumanos por motivos políticos.

Dignaldo Herminio Araneda Pizzini había mudado su lugar de estudios y residencia desde Concepción, la que fuera su ciudad natal, a Santiago, fruto de la persecución y violencia política, especialmente contra integrantes y simpatizantes del MIR, residiendo de forma temporal en la casa de la familia Quevedo Godoy, por la relación de amistad que le unía con dos de sus integrantes, los hermanos Pedro y Agustín Quevedo Godoy.

A la fecha de los hechos, la Dirección de Inteligencia Nacional estaba a cargo de Manuel Contreras Sepúlveda (fallecido), y las distintas unidades operativas y centros de detención a su cargo, como ocurre con Londres 38, dependían de la Brigada de Inteligencia Metropolitana, a cargo del entonces Mayor de Ejército César Manríquez Bravo (actualmente en estado de enajenación mental), recinto que funcionó desde fines de diciembre de 1973 hasta al menos septiembre de 1974.

A pesar de todas las diligencias llevadas a cabo por su familia y las acciones de búsqueda desplegadas en ejercicio de las acciones judiciales entabladas, no se logró dar con su lugar de destino, condición que se mantiene hasta la fecha.