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La multinacional sueca Electrolux confirmó el cierre de su planta de electrodomésticos en la comuna de Maipú, decisión que implicará la pérdida de cerca de 400 empleos y marcará el fin de una histórica operación manufacturera en el país.
La compañía, propietaria de reconocidas marcas como Fensa, Mademsa y Somela, informó que la producción local cesará definitivamente el próximo 30 de abril. A partir de entonces, operará bajo un modelo basado completamente en importaciones.
Giro estratégico hacia importaciones
En un comunicado oficial, Electrolux explicó que la decisión responde a la necesidad de “fortalecer su sostenibilidad en un mercado cada vez más desafiante”. En términos concretos, la empresa avanzará hacia un esquema de abastecimiento global, lo que implica trasladar la producción a otros países donde los costos —especialmente laborales— son más bajos.
Este cambio refleja una tendencia creciente en la industria, donde las compañías multinacionales optan por centralizar su producción en mercados más competitivos, reduciendo operaciones en países con mayores costos asociados.
Impacto laboral y plan de apoyo
El cierre afectará directamente a cerca de 400 trabajadores, quienes perderán sus empleos tras el fin de las operaciones. Frente a esto, la empresa anunció un plan de apoyo que contempla condiciones mejoradas de salida, programas de acompañamiento para la reinserción laboral y apoyo psicológico.
No obstante, la medida ha generado preocupación tanto en el mundo sindical como en el sector industrial, debido al impacto social y económico que implica la pérdida de empleos formales en el rubro manufacturero.
Alerta por desindustrialización
La Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet) expresó su “profunda preocupación” por el cierre de la planta, destacando que no solo se trata de empleos, sino del término de una tradición industrial ligada a la fabricación de electrodomésticos en Chile.
El gremio advirtió que el país está experimentando un proceso silencioso de desindustrialización, transitando desde una economía productiva hacia una basada en importaciones. Según Asimet, si no se corrigen las desigualdades frente al comercio internacional, Chile continuará perdiendo industria, empleos de calidad y capacidades tecnológicas estratégicas.
Fin de una era industrial
La salida de Electrolux de la producción local simboliza el cierre de un ciclo para marcas emblemáticas que por décadas estuvieron asociadas a la industria nacional. Refrigeradores, cocinas y lavadoras que antes se fabricaban en territorio chileno pasarán a ser completamente importados.
El caso reabre el debate sobre el modelo económico del país, la competitividad industrial y la necesidad de políticas que fomenten la producción local en un contexto global cada vez más exigente.
Mientras tanto, cientos de trabajadores enfrentan un futuro incierto, en medio de un proceso que no solo transforma una empresa, sino que refleja cambios estructurales en la economía chilena.

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