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viernes, 3 de abril de 2026

La mirada de Allende

Entrevista

 

Winfried Hempel, abogado víctimas de Colonia Dignidad: "Mis representados no son baldosas de una ciclovía: son seres humanos"

Winfried Hempel, excolono y abogado que representa a decenas de víctimas de Colonia Dignidad, cuestionó la decisión del ministro Iván Poduje de revertir la expropiación impulsada por el gobierno de Boric. Denunció una tasación "claramente manipulada" de $47 mil millones, advirtió que los fondos irían a los hijos de los exjerarcas —no a las víctimas— y exigió diálogo: "Nos están tratando como baldosas de una ciclovía".

EL DESCONCIERTO

3 de abril de 2026 - 07:25

En los primeros días del gobierno de José Antonio Kast, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, anunció la reversión del decreto de expropiación de Villa Baviera —ex Colonia Dignidad—, firmado en julio de 2025 por tres ministerios del gobierno de Gabriel Boric

La medida, que buscaba crear un sitio de memoria y reparación en el enclave alemán, donde se cometieron crímenes durante la dictadura y se realizaron décadas de trabajo forzado por parte de excolonos, generó inmediata repercusión internacional y el rechazo de organizaciones de derechos humanos en Chile y Alemania.

La decisión inconsulta

—¿Cuál es su apreciación sobre la decisión del ministro Poduje de revertir la expropiación de Colonia Dignidad?

Hay que abordar esto en cierto contexto. Mi primera apreciación es que no existe ninguna voluntad del gobierno actual de materializar ni la expropiación ni el sitio de memoria. Si hubiese problemas técnicos —como los que levanta el ministro—, está en todo su derecho e incluso su obligación levantarlos, pero tendría que corregirlos. Optar solamente por deconstruir en vez de construir es bastante lamentable.

El tema de la cifra estratosférica se sabía de alguna forma: no la cifra exacta, pero sí que era muy alta, incluso para la administración anterior, que ya había encaminado diligencias para achicar el polígono a expropiar a lo mínimo necesario.

Pero lo que hace el ministro Poduje es, en buen chileno, arrancarse con los tarros: tomó una decisión inconsulta con Presidencia. Trata a las víctimas de la colonia en igualdad de condiciones con una ciclovía en Alameda. Mis representados no son baldosas de una ciclovía: son seres humanos. Por lo menos habríamos esperado una reunión con él. Nos hemos reunido durante más de un año con todos los ministerios, siempre en un contexto de respeto y diálogo; de repente asume una nueva administración y nos trata así.

Respecto al fondo, el ministro puede tener sus razones: la suma es muy alta. Pero hay que decirlo claramente: tampoco debe llegar ni un peso de esa expropiación a la ex cúpula de la colonia. Y eso está en trabajos y protocolos de conversación.

—El gobierno argumenta el costo. Pero ¿a quiénes llegaría el dinero de la expropiación?

Hay que prestar mucha atención aquí. La ex Colonia Dignidad siempre argumenta que todos los colonos son accionistas, víctimas y victimarios o personas en zona gris. Pero en la práctica, los colonos tienen tan poco poder sobre sus propios fondos como alguien que los tiene en una AFP. Legalmente son dueños de sus acciones, pero hemos visto cómo funciona eso: la colonia ha vendido inmuebles por miles de millones en el pasado y jamás ha subido un peso a la matriz donde están todos los colonos. Aquí pasaría exactamente lo mismo.

Las sociedades están controladas por dos personas: los hijos de los exjerarcas, que administran las acciones de forma muy astuta. Incluso hoy presentan empresas de publicidad para mostrar que no tendrían las acciones directamente, pero cuentan con toda una red de personas alineadas que representan sus votos en la asamblea. Yo lo he presenciado: uno de esos hijos llega a la asamblea, abre una maleta y declara el 80% de las acciones presentes, porque ahí se cuentan las acciones, no las personas.

Esclavitud y deuda del Estado

—Usted también ha señalado que las víctimas incluyen personas que vivieron bajo esclavitud mucho después de la dictadura. ¿Puede explicar ese aspecto?

Lo que hizo Paul Schäfer en su momento fue poner a toda la gente que trabajaba —en condiciones de esclavitud, de lunes a lunes, todo el día— como socios de la colonia, para que legalmente fueran colaboradores y no trabajadores, algo similar a lo que hacen hoy plataformas como Uber. Cuando se canceló la personalidad jurídica, el abogado de Schäfer incluso demandó a la propia colonia por deudas laborales en representación de los colonos, para ponerse en posición de preferencia frente al fisco.

Los primeros sueldos en Villa Baviera se pagaron recién en 2005. Uno asocia el caso de la colonia al período de la dictadura, pero la colonia empezó antes y se perpetuó mucho después. Hay una deuda del Estado con las víctimas en el más amplio sentido: víctimas de la dictadura, y víctimas del régimen interno que las mantuvo en condiciones degradantes por décadas.

Reconocemos que la expropiación no es una solución perfecta. Lo ideal sería que ese dinero llegara directamente a los excolonos, a las víctimas que sufrieron en Villa Baviera. Pero el sitio de memoria al menos implicaría un reconocimiento histórico y un cierre. No es una solución perfecta, pero es un paso.

La tasación cuestionada

—¿Qué opina de la tasación de $47 mil millones que justifica la decisión de Poduje?

Es una tasación claramente manipulada. Uno puede suponer que los tasadores, por error, incluyeron activos de los negocios de la colonia que no deberían entrar en el cálculo. Por ley, el arrendatario y su negocio no se cuantifican en una tasación. La empresa de turismo, que funciona bajo un contrato de arriendo sobre el hotel, no debería considerarse. Además, los números no cuadran: ese negocio de turismo no produce utilidades. El año pasado generó 5 millones de pesos en todo el ejercicio. Es un negocio de pérdida que se mantiene simplemente para conservar una fachada.

Yo pedí en febrero de este año, por la Ley de Transparencia, acceso a la tasación —porque sabía que la cifra era estratosférica, aunque no tenía el número exacto—, y me la negaron. Eso está siendo impugnado actualmente.

Compare con lo siguiente: el parlamento alemán encargó una evaluación del patrimonio de la ex Colonia Dignidad a la empresa alemana GIZ. Esa evaluación tasó aproximadamente 7.000 hectáreas en $20.000 millones. Ahora tenemos una tasación de $47.000 millones solo por 66 hectáreas. Claramente hay algo mal. El patrimonio que la propia colonia presenta anualmente a sus accionistas —activos, pasivos, derechos de llave incluidos— ronda los $5.000 a $7.000 millones. Que llegue una tasación de $47.000 millones por una fracción de ese patrimonio no tiene ningún sentido.

Lo que pedimos es que se publique la tasación completa para ver en qué parámetros se basan: cuánto vale el metro cuadrado construido, cuánto el no construido, si incluyeron o no los negocios de la colonia. Es un documento razonado y hay que conocerlo.

—¿Cuál sería la salida que usted espera del gobierno actual?

Uno podría entender perfectamente que el ministro dijera: "Busquemos una forma de reducir el pago, recalibremos la tasación, hagamos una nueva, veamos si se hizo correctamente, busquemos un esquema." Pero no retrotraer todo y sin diálogo. Esa es la diferencia. No estamos exigiendo el pago de $47 mil millones: estamos exigiendo que se dialogue y que se avance en el reconocimiento de la memoria y la reparación. Son cosas distintas.

Los compromisos internacionales

—¿Qué papel puede cumplir Alemania? ¿Tienen fe en la comisión mixta que se viene?

Chile tiene compromisos internacionales que cumplir. El presidente alemán visitó en su momento Chile y acordó con el presidente del país la construcción de un sitio de memoria. Lo mismo hizo el canciller alemán de la época. Son acuerdos de carácter internacional. Existe además una comisión compuesta por representantes de las cancillerías chilena y alemana, con la participación de diputados de todas las bancadas alemanas —no solo de un sector político—, que ha prestado apoyo técnico y asesoría durante años. Alemania está genuinamente preocupada por este tema, y Chile tiene un compromiso que no puede evadir.

Si uno revisa la prensa internacional, el eco que ha tenido esta noticia no es una buena imagen para Chile. Pareciera que el gobierno reduce todo a un criterio económico. Lo dije irónicamente en mi cuenta X: bajo ese razonamiento, en Chile no podrían existir monumentos, parques, bibliotecas ni memoriales mientras no tenga vivienda digna el último chileno. Es un tema de prioridades, pero las prioridades no pueden definirse únicamente en base a criterios económicos.

Existe además un problema legal que, si hubiera voluntad política, se podría resolver: se puede consultar a la Contraloría para despejar los aspectos técnicos, hay rutas alternativas. Si existe voluntad, los problemas se resuelven.

La vía legislativa que no se tomó

—El gobierno de Boric optó por la vía administrativa de expropiación. ¿Había una alternativa mejor?

Sí. El gobierno anterior tenía dos caminos: la vía legislativa, que incluía una ley de expropiación y reparación a las víctimas —que podría haber previsto el destino exacto de los fondos— y la vía administrativa, que es impugnable judicialmente. Sabíamos que la colonia tenía un equipo de abogados listo para impugnar el decreto en el momento en que apareciera en el Diario Oficial. La vía legislativa habría sido mucho más limpia.

¿Estaban los votos? Yo creo que sí. El gobierno optó por la vía administrativa pensando que no los tenía, pero la verdad es que Colonia Dignidad no es un tema de un solo bando político. Hay muchos votos en la derecha de personas que entienden perfectamente el problema. Recordemos que hace pocos años, cuando la entonces presidenta del Senado envió un requerimiento al expresidente Piñera para crear una comisión de verdad, justicia y reparación, ese documento fue firmado por todos los senadores sin excepción. Al final del día, el caso de la colonia afectó la soberanía nacional y la sigue afectando. No debería politizarse.

Un asunto cultural

—Usted ha señalado reiteradamente que la impunidad histórica de Colonia Dignidad tiene raíces culturales profundas. ¿Por qué?

Colonia Dignidad es, en gran parte, un tema cultural. Me hago la pregunta: si ese grupo de inmigrantes alemanes hubiese sido venezolano o haitiano, ¿cuánto tiempo habría durado ese asentamiento en el sur de Chile? Meses, no cincuenta años. No se habría usurpado la soberanía chilena durante medio siglo. Ese prejuicio positivo hacia los europeos pesa hasta el día de hoy y explica en gran medida cómo la colonia llegó a tener el poder que tuvo.

También lo veo en el trato que el Estado le da al tema. Esas leyes no escritas, lo que está en el ambiente, lo que es parte de la cultura: a veces son más poderosas que una ley escrita. Y eso, lamentablemente, es así.

El camino pendiente

—¿Cuál es su reflexión final? ¿Qué le pide al gobierno y a la ciudadanía?

Lo primero: Colonia Dignidad no es un tema de color político. Lo segundo: no debe abordarse únicamente como un aspecto económico. Lo que hay que crear es una comisión de verdad, justicia y reparación que nos permita establecer con claridad quiénes son las víctimas, porque en Colonia Dignidad es muy difícil —aunque no imposible— distinguir entre víctimas y victimarios: hay personas que fueron ambas cosas a la vez.

Nosotros siempre hemos tenido las puertas abiertas para negociar y conversar con todos los gobiernos. Ojalá el gobierno actual nos escuche y se dé una solución. Este es un asunto que abarca más de la cuarta parte de la historia de Chile como nación independiente, más de 60 años, y el Estado no ha sido capaz de resolverlo de una vez por todas.

Llamamos al diálogo. Llamamos a que seamos tratados con respeto y no en una situación de ser homologados con una ciclovía de Alameda. Hay una deuda pendiente del Estado de Chile con las víctimas de Colonia Dignidad, y esperamos que se honre.

Grave: El juicio por millonaria corrupción que la ministra de Seguridad decidió no seguir antes de asumir como ministra de Kast y que terminó con dirigentes del Gobierno absueltos

 03 April 2026

La ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, enfrenta cuestionamientos por una decisión adoptada antes de dejar el Ministerio Público, cuando lideraba la Fiscalía Regional de Tarapacá.

El caso se remonta a la investigación por la compra de más de 45 mil cajas de alimentos durante la pandemia, donde la Contraloría detectó sobreprecios por $514 millones y eventuales irregularidades en la asignación de contratos.

En octubre de 2025, el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique absolvió a los ocho acusados, incluido el exintendente Miguel Ángel Quezada, militante de la UDI.

El caso

El 3 de noviembre del año pasado venció el plazo para que la fiscalía intentara revertir el mazazo que le propinó el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique, al absolver a todos los acusados que llegaron a juicio en el llamado caso “Cajas de alimentos”, una de las causas por corrupción más bulladas de los últimos años en Tarapacá. Quién debía definir la estrategia era la entonces Fiscal Regional Trinidad Steinert, actual ministra de Seguridad.

La causa se inició en 2020 cuando la Contraloría detectó sobreprecios por $514 millones en la compra de más de 45.000 cajas de alimentos para repartir a la población durante la pandemia. El encargado de la compra fue el entonces intendente de Tarapacá, Miguel Ángel Quezada, militante de la UDI y un cuadro político cercano a quien ejercía como senadora del mismo partido en la región, Luz Ebensperger. Buena parte del aparato regional de ese partido, y también de RN, quedó comprometido por la investigación penal, incluidos algunos proveedores de sus campañas electorales.

Cinco años después, en octubre de 2025, el caso terminó con un sabor amargo para el Ministerio Público cuando el tribunal absolvió a los ocho principales acusados, entre ellos el exintendente Quezada. El plazo para que la fiscalía y los querellantes presentaran recursos para revertir la decisión vencía un mes después.

El medio de investigación periodístico Reportea pudo confirmar con fuentes de la fiscalía de Tarapacá, que a inicios de noviembre  el escrito con el que buscarían la nulidad del veredicto estaba elaborado. El plan era recurrir a la Corte de Apelaciones de Iquique para dar vuelta el resultado y condenar a los acusados.

Después de todo, luego de cinco años de investigación el equipo de fiscales a cargo había recabado pruebas que evidenciaban que para la compra de las cajas se eligieron empresas a dedo, se incluyeron firmas que no estaban habilitadas para contratar con el Estado (utilizando a prestanombres), y que entre las empresas que ejecutaron los contratos había proveedores de campañas electorales de la UDI y RN. Todo esto sumado al sobreprecio detectado por la Contraloría. Pero el escrito judicial no llegó a presentarse, la decisión fue de la entonces Fiscal Regional Trinidad Steinert.

La actual ministra de Seguridad estaba lejos de Iquique cuando se inició la indagatoria. En 2020 ejercía como fiscal adjunta en la zona sur de Santiago. Recién en febrero de 2021 se trasladó al norte cuando fue convocada por el Fiscal Regional de Arica, Mario Carrera, para formar parte de su equipo de confianza. Desde ahí desplegó su candidatura por la jefatura del Ministerio Público en la región vecina, Tarapacá, lo que logró a inicios de 2024 cuando asumió el cargo.

Para entonces la causa por las cajas de alimentos ya estaba en la recta final, por lo que ella no participó en su desarrollo ni puede adjudicarse sus principales hallazgos. A pesar de eso, en Tarapacá los fiscales más antiguos estaban convencidos de que luego de la derrota en el juicio, escalarían la disputa a la Corte de Apelaciones. Es lo que casi siempre hace la fiscalía cuando sufre un traspié de esa magnitud. De hecho, fue lo que le dijeron al Consejo de Defensa del Estado (CDE), que era querellante en la causa. En el CDE prepararon su propio escrito para litigar junto a la fiscalía ante los ministros de Iquique.

Pero el 3 de noviembre de 2025 solo el CDE presentó su recurso de nulidad. La fiscalía no lo hizo y el escrito quedó redactado y sin firma sobre el escritorio de Steinert. Poco más de dos meses después la Fiscal Regional renunció a su cargo y se sumó al gobierno del Presidente Kast. El 20 de enero pasado se oficializó su nombre como la flamante nueva ministra de Seguridad.

La fiscal se transforma en ministra

La Fiscalía Regional de Tarapacá, consultada por el medio Reportea, confirmó que la decisión de no acudir a la Corte de Apelaciones fue de Steinert.

“La decisión de no recurrir en contra de la sentencia definitiva dictada por el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique, en el denominado caso “cajas de alimentos”, fue adoptada por la máxima autoridad de la Fiscalía Regional de la época, quien concluyó (luego del respectivo análisis de la sentencia en cuestión) que no existía fundamento para recurrir teniendo presente que el recurso de nulidad procede frente a causales específicas que no se vislumbraban”, indicaron a través de una respuesta por escrito.

Desde la Fiscalía Nacional indicaron que Steinert les avisó de su decisión, pero que no les consultó. Según el criterio que manejan en la sede del Ministerio Público en Santiago, había elementos para recurrir de nulidad ante la corte. En todo caso, las fiscalías regionales pueden tomar esas decisiones con autonomía.

En Tarapacá hoy miran con sospecha la decisión de Steinert. Su renuncia al Ministerio Público para asumir como ministra de Seguridad en el gobierno de Kast, poco después de definir no seguir litigando una causa que apuntaba a dirigentes políticos del actual oficialismo, disparó las suspicacias.

Consultada la actual ministra de Seguridad, no quiso entregar comentarios respecto a este asunto. Pero sus cercanos indicaron a Reportea que “resulta importante no confundir decisiones estrictamente judiciales, adoptadas sobre la base de antecedentes y revisadas por tribunales de la República, con interpretaciones de carácter político que no tienen sustento en el proceso”.

Según dijeron, no hay relación entre la decisión que tomó en el caso “Cajas de alimentos” y su arribo al actual gobierno: “No parece adecuado atribuir motivaciones políticas a decisiones que fueron adoptadas en el marco de un proceso judicial, revisadas por tribunales superiores y conforme a criterios estrictamente jurídicos”, señalaron.

En Tarapacá, fuentes del mundo judicial consultadas por Reportea reconocen que la secuencia temporal abrió dudas sobre esa decisión, aunque no existe antecedente público que pruebe una intervención política.

La primera alerta emergió por las palabras de la vocera de gobierno, Mara Sedini, quien poco después de que Steinert renunciara al Ministerio Público, le dijo a La Tercera que la conversación con ella “llevaba un buen tiempo”.

“Creo que fue una bonita sorpresa que pareciera un nombramiento de último momento”, aseguró Sedini. Esas palabras generaron una primera polémica en torno a Steinert, porque de ser cierto, implicaría que la Fiscal Regional negoció con el entrante gobierno de Kast mientras tomaba decisiones que podían afectar al nuevo oficialismo, como justamente se cuestiona ahora en Tarapacá por el caso “Cajas de alimentos”.

Luego de la entrevista de Sedini el entorno de Kast salió a corregir sus dichos. El actual ministro del Interior, Claudio Alvarado, indicó que la conversación con Steinert “se produjo pocas horas antes en que ella tomara la decisión de colaborar en el gobierno del Presidente Kast”.

Y ahora desde el entorno de Steinert se aferran a esa versión. Sus cercanos le dijeron a Reportea que “tal como es de público conocimiento, las conversaciones se produjeron durante el fin de semana previo al nombramiento, oficializado el 20 de enero”.

Ministra cuestionada

El pasado de Steinert como Fiscal Regional de Tarapacá le está penando en su actual rol como ministra de gobierno. El episodio que actualmente la tiene bajo cuestionamiento público comenzó con un operativo contra una mafia china que operaba en la Zofri, el “clan Chen”. El equipo de policías que trabajó junto a ella en ese caso fue trasladado a otras regiones por orden de la entonces jefa de inteligencia de la PDI, Consuelo Peña. La decisión golpeó a Steinert, ya que en ese equipo estaba uno de sus funcionarios de confianza, Mauricio Fuentes. Dos días después de que asumió como ministra, el pasado 13 de marzo, envió un oficio a la PDI solicitando antecedentes del traslado.

Al parecer la respuesta que recibió no fue de su agrado, porque le pidió al director de la PDI, Eduardo Cerna, que tramitara la renuncia de Peña. El episodio fue denunciado por el senador Iván Flores (DC), y desató una crisis debido a que Steinert pudo haber sobrepasado sus atribuciones. 

La actual ministra se refugió en la versión de que la renuncia de Peña —tercera en la línea de mando de la PDI, con más de 30 años de trayectoria y muy respetada en las filas de la policía— fue una decisión de Cerna. Esa versión fue respaldada por el Presidente Kast durante la entrevista que concedió a la Archi, lo que dejó en una incómoda posición al actual jefe máximo de la PDI, quien la próxima semana deberá acudir al Congreso a aclarar el episodio.

En la Región de Tarapacá observan con interés lo que ocurre con Steiner. Las versiones entregadas para este reportaje por fiscales, abogados y ministros de la corte regional no coinciden sobre lo que ocurrió en el caso “Cajas de alimentos”. Mientras algunos respaldan lo que dicen sus cercanos, de que su decisión de no pedir la nulidad del juicio donde la fiscalía resultó derrotada fue estrictamente jurídica, otros ponen el acento en el manejo político de la exfiscal, y recuerdan que entre 2017 y 2019 fue presidenta de la Asociación Nacional de Fiscales. Esas fuentes sospechan de una motivación política tras la decisión.

Como sea, la causa por las “Cajas de alimentos” terminó naufragando en la Corte de Apelaciones de Iquique. El pasado 31 de diciembre se rechazó el recurso de nulidad presentado por el CDE, y fueron absueltos definitivamente los ocho acusados en el juicio, entre los que estaba el exintendente Quezada, y también Daniela Solari, excore regional en cupo RN y pareja del recién electo diputado por Iquique, Álvaro Jofré (Partido Nacional Libertario).

Los querellantes particulares, entre los que estaban los exdiputados del PC Hugo Gutiérrez y Matías Ramírez, fueron condenados a pagar las costas del juicio.

Según la sentencia del tribunal que absolvió a todos los acusados, los problemas detectados por la fiscalía solo se trataron de irregularidades administrativas, y no se configuraron delitos. Respecto de los hallazgos de la Contraloría, que acusó sobreprecios por $514 millones, la sentencia indicó que ese cálculo no consideró que la contratación del servicio implicó la confección de las cajas, la compra de su contenido y también la distribución de las mismas. Todos esos factores justificarían los más de $50.000 que se pagaron por caja durante la pandemia.

En el archivo histórico del caso quedaron los hallazgos realizados también por una investigación periodística liderada por Salud con Lupa, El Mercurio de Antofagasta y Connectas, como que una de las empresas a cargo de armar y distribuir las cajas de alimentos, sin experiencia previa en ese rubro, antes había sido proveedora de las campañas electorales de Luz Ebensperger (UDI) y Ramón Galleguillos (RN). O que una de las organizaciones elegidas por la Intendencia de Tarapacá para desplegar la compra y entrega de cajas, la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes), había sido presidida hasta poco antes por el propio intendente Miguel Ángel Quezada.

Ex ministro Gajardo alerta retrocesos en DD.HH. bajo el gobierno de Kast: “negacionismo o un discurso contradictorio”

 

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El exministro de Justicia Jaime Gajardo expresó su profunda preocupación por el rumbo que ha tomado el gobierno de José Antonio Kast en materia de Derechos Humanos, advirtiendo posibles retrocesos y una pérdida de confianza por parte de las víctimas.

En declaraciones al programa Desde la Redacción de La Tercera, el exsecretario de Estado cuestionó una serie de decisiones recientes del Ejecutivo que, a su juicio, contradicen el compromiso declarado de mantener políticas de Estado en esta área.

Críticas a decisiones clave del gobierno

Gajardo apuntó a varias medidas que han generado inquietud en sectores vinculados a los Derechos Humanos:

  • La revisión del Plan Nacional de Derechos Humanos tras su retiro de Contraloría.
  • Cambios en el Plan Nacional de Búsqueda, incluyendo la salida de coordinadores con experiencia.
  • El anuncio del uso de indultos para uniformados condenados por delitos durante el estallido social.
  • La paralización de la expropiación de Colonia Dignidad.

Según el exministro, estas acciones “van en el sentido completamente contrario” a lo que el gobierno declara públicamente.


Advertencia sobre la confianza de las víctimas

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Uno de los puntos más sensibles de sus críticas es el impacto que estas decisiones pueden tener en las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos.

“Se está perdiendo la confianza de las víctimas, confianza que costó mucho recuperar”, afirmó Gajardo, recordando que el Estado chileno durante años “le dio la espalda” a quienes sufrieron abusos, especialmente en el contexto de la dictadura.

En ese sentido, subrayó que no basta con mantener declaraciones formales, sino que se requieren acciones concretas. La salida de profesionales que trabajaban directamente con agrupaciones de detenidos desaparecidos, dijo, es una señal preocupante.

“Un retroceso” respecto a gobiernos anteriores

El exministro también comparó la actual administración con gobiernos de derecha anteriores, como el de Sebastián Piñera.

A su juicio, incluso en esos periodos existía una mayor comprensión sobre la importancia de avanzar en políticas de memoria, verdad y justicia.

Recordó decisiones como el cierre del penal Cordillera y el reconocimiento de los llamados “cómplices pasivos” de la dictadura como señales de un enfoque más consistente.

En contraste, sostuvo que hoy se observa “negacionismo o un discurso contradictorio”, lo que calificó como “preocupante” y “desconcertante”.

Un debate abierto

Las declaraciones de Gajardo se suman a un debate más amplio sobre el rol del Estado en materia de Derechos Humanos y la continuidad de políticas públicas en un país marcado por las heridas de su historia reciente.

Para el exministro, el riesgo es claro: si se erosiona la confianza de las víctimas, podría producirse un daño difícil de revertir en los esfuerzos por avanzar hacia una verdadera reconciliación.


Segundo avión de combate de EE.UU. se estrella en el Golfo Pérsico; piloto es rescatado

 


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Un segundo avión de combate de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrelló este viernes en la región del Golfo Pérsico, en un nuevo incidente que incrementa la tensión en medio del conflicto con Irán. El único piloto a bordo fue rescatado sano y salvo, según reportó el diario The New York Times, que citó a dos funcionarios estadounidenses bajo condición de anonimato.

De acuerdo con estas fuentes, el avión de ataque A-10 Warthog cayó cerca del estrecho de Ormuz casi al mismo tiempo que un caza F-15E fue derribado sobre territorio iraní. Las autoridades han entregado pocos detalles sobre las causas del accidente y no han precisado si hubo fallas técnicas o acción enemiga.

En paralelo, el incidente del F-15E ha generado mayor preocupación. Uno de los dos tripulantes fue rescatado, mientras que continúa una operación de búsqueda para localizar al segundo miembro de la tripulación.

Escalada de incidentes aéreos

El derribo del F-15E ocurre en un contexto de declaraciones reiteradas del presidente Donald Trump, el secretario de Defensa Pete Hegseth y altos mandos militares, quienes han insistido en la supuesta superioridad aérea estadounidense sobre Irán.

Sin embargo, los hechos recientes parecen contradecir parcialmente esa narrativa. El pasado 19 de marzo, un F-35 realizó un aterrizaje de emergencia en una base en Medio Oriente tras un incidente que habría involucrado un misil iraní. Según el portavoz del Comando Central, Tim Hawkins, el piloto resultó estable y el caso quedó bajo investigación.

Aún más preocupante fue el episodio ocurrido al inicio del conflicto, el 28 de febrero, cuando tres aviones F-15 fueron derribados por error por defensas aéreas de Kuwait en un caso de fuego amigo.

Inteligencia vs. discurso oficial

Evaluaciones recientes de la inteligencia estadounidense reconocen que aproximadamente la mitad de los lanzadores de misiles iraníes permanecen intactos y que el país aún cuenta con miles de drones de ataque. Este panorama ofrece una visión más compleja de las capacidades militares de Irán, en contraste con los mensajes de victoria contundente promovidos por la administración Trump.

En este contexto, Trump lanzó un nuevo ultimátum a la República Islámica, instándola a aceptar un acuerdo de paz. El mandatario advirtió que Estados Unidos “aún no ha comenzado” una ofensiva total y reiteró su amenaza de “terminar el trabajo”.

Críticas internas en EE.UU.

Las acciones militares también han generado críticas dentro del propio sistema político estadounidense. El congresista demócrata Seth Moulton acusó a Trump de recurrir a “crímenes de guerra” y condenó los ataques contra infraestructura civil en Irán.

“Ha pateado un avispero, se le ha quedado el pie atascado dentro y no sabe cómo salir”, declaró Moulton, reflejando la creciente preocupación sobre la estrategia militar y sus posibles consecuencias.

Un escenario incierto

Con múltiples incidentes aéreos en pocos días, operaciones de rescate en curso y versiones contradictorias entre inteligencia y discurso oficial, el conflicto en la región entra en una fase más incierta. La situación sigue evolucionando mientras la comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de los acontecimientos.

Fuente: The New York Times

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