Vistas de página en total

miércoles, 22 de julio de 2026

Gendarmería trasladó a 32 exuniformados condenados por violaciones a los DD.HH de vuelta a Punta Peuco

Foto: Tres de los reclusos detenidos en Punta Peuco. Los exoficiales del Ejército Alvaro Corbalán, Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza, cuyas condenas juntas, suman más de mil 500 años de cárcel.

Gendarmería inició el traslado de 32 reos desde distintos establecimientos al Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) de Tiltil, conocido como el expenal Punta Peuco, donde están recluidos los más importantes violadores de lesa humanidad, por crimenes cometidos en la dictadura.

A través de un comunicado, la institución informó que "este proceso contempla el traslado de personas privadas de libertad provenientes del CCP Colina 1 y de otros establecimientos penitenciarios del país, de acuerdo con evaluaciones técnico-penitenciarias individuales y los criterios de segmentación institucional vigentes".

Asimismo, indicaron que "la medida forma parte de la gestión permanente que desarrolla Gendarmería de Chile para optimizar la administración del sistema penitenciario, considerando criterios de seguridad, infraestructura, descongestión de recintos, condiciones de habitabilidad y requerimientos operativos propios de cada establecimiento".

Los 32 reos corresponden a exfuncionarios de Carabineros y de las Fuerzas Armadas, quienes se encontraban en Colina 1 por delitos y crimenes relacionados con casos de violaciones a los Derechos Humanos.

Reos pidieron traslado voluntario a otros recintos

Cabe recordar que a finales de mayo, Gendarmería confirmó el traslado de tres reos comunes desde exPunta Peuco a otras cárceles del país, tras recibir la petición voluntaria de los mismos reclusos.

"Conforme a las atribuciones institucionales, el marco normativo vigente y criterios de segmentación, se efectuó el traslado de privados de libertad desde el Centro Penitenciario de TilTil, quienes fueron reubicados en distintos establecimientos penitenciarios, tras la petición por escrito que presentaron de manera voluntaria", afirmó en ese momento la institución.

Asimismo, indicaron que se trataba de "gestiones técnicas y normativas que se desarrollan de manera continua, orientadas en criterios de seguridad, condiciones de habitabilidad y exigencias operativas específicas de cada recinto, asegurando la protección de los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad".

martes, 21 de julio de 2026

La idea de eliminar al “izquierdista” INDH

La idea de eliminar al “izquierdista” INDHOPINIÓNArchivo (AgenciaUno)


Osvaldo Torres
Por : Osvaldo TorresAntropólogo social, magister en Historia, doctor en estudios latinoamericanos, miembro del Consejo del INDH.
VER MÁS

En la transición hubo un alto grado de tensión en este campo, pues la impunidad y la resistencia a la verdad y la justicia se mantuvo desde partidarios de derecha (los “cómplices pasivos”) y las propias FFAA, colocando en cuestión las obligaciones del Estado respecto de la justicia transicional.


El Mostrador Fuente Preferida

Se ha querido imponer la idea de que los derechos humanos son de izquierda o que esta los tergiversa. La crítica, por supuesto, viene de la derecha.

En una mirada hacia el pasado reciente, el Comité Pro Paz, de carácter ecuménico y con profesionales valientes de diversas ideologías, fueron decisivos en la defensa de la vida, la integridad física y psíquica de miles de detenidos sin orden judicial alguna y denunciaron las graves violaciones a los derechos humanos.

Perseguido por el poder dictatorial, el Comité Pro Paz fue acusado de ser “refugio de extremistas” y que enlodaba la nación ante la comunidad internacional con sus denuncias. El régimen presionó para cerrarlo, pero la Iglesia Católica (¿infiltrada por la izquierda?) lo reestructuró en la Vicaría de la Solidaridad. Así florecieron Fasic, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, el Codepu y Serpaj, entre otros, organismos plurales en términos políticos y religiosos, incluyendo a unas pocas personas de derecha que se sumaron.

La hostilidad hacia esos organismos era brutal y las amenazas a sus trabajadores era incesante (como sucedió en el caso de José Zalaquett y Luis Toro), pues la Doctrina de Seguridad Nacional operaba sin traba alguna, ya que la dictadura controlaba los demás poderes del Estado.

Los derechos humanos, sus organismos y defensores, incomodaban desde sus inicios al poder y su sustento ideológico. Se fueron constituyendo de forma plural con aquellas generaciones que no aceptaban el régimen dictatorial, fuesen de izquierda, centro o de sectores de derecha democrática.

En la transición hubo un alto grado de tensión en este campo, pues la impunidad y la resistencia a la verdad y la justicia se mantuvo desde partidarios de derecha (los “cómplices pasivos”) y las propias FFAA, colocando en cuestión las obligaciones del Estado respecto de la justicia transicional.

En resumen, ha sido y fue la sociedad civil, junto a los partidos democráticos de izquierda, centro y sectores de derecha, los que han logrado constituir una institucionalidad en torno a los  derechos humanos.

Por otro lado, hay un sector de la derecha que aún se niega a decir “dictadura” -prefieren llamarla “período difícil y complejo”-, y menos a condenarla. Es ese sector de la derecha el que hoy reclama la eliminación del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) o denuncia su captura por el cuoteo político, desconociendo la participación de la sociedad civil en su promoción y protección desde hace décadas.

El discurso que sostiene a quienes vapulean los derechos humanos en la actualidad se parece bastante al discurso de la Doctrina de la Seguridad Nacional, desarrollado durante la dictadura.

Es importante señalar que, además, no es un discurso puramente local. Donald Trump, en el reciente aniversario de la fundación de EE.UU., tuvo como eje el ataque al comunismo externo e interno como “un cáncer” y como una ideología “despiadada y sin Dios” que es la peor amenaza para el país, que ataca las libertades tradicionales y la religión. Incluso, su canciller, Marco Rubio, ha convocado a ministros y funcionarios de 60 países con el objetivo de enfrentar a organizaciones calificadas como terroristas, extremistas de izquierda y sus redes. Mientras, su amigo y poderoso tecnoempresario Peter Thiel ha acusado al Papa León XIV de “comunista chino”.

Este clima, en el cual se ataca a las personas -sean de izquierda o no- y se las califica como “extremista radical”, “comunista”, “terrorista”, para descalificar a quien pueda ser un opositor al autoritarismo o defensor de derechos humanos, tiene una convergencia -esta vez en un contexto democrático- con la Doctrina de la Seguridad Nacional, pues esta se sustentaba en que el enemigo interno (“extremista”, “comunista”, “violentista”, “humanoide”) era una prolongación del “comunismo internacional”.

Estas calificaciones genéricas incluían como enemigo a quien el poder determinara, fuese de izquierda, un sindicalista, un artista o el ayudista que protegía vidas y también aquellos con una posición neutral, pues, en este enfoque, el país estaba en guerra contra sus enemigos, siendo la seguridad la prioridad y las medidas de excepción lo natural.

Así, “el otro”, el extraño, es el enemigo que se etiqueta para excluirlo del campo político y poder eliminarlo personal o institucionalmente, aunque en la práctica no sea enemigo del Estado-Nación.  Así, comunista, socialdemócrata, migrante, sindicalista, defensores medioambientales, etc., caben en la misma etiqueta.

Luego, la seguridad como prioridad es un discurso que subordina el debate democrático y las garantías procesales, al colocar la situación como la amenaza total a la nación, de no tomarse  medidas excepcionales, de emergencia.

Así, la categoría de “enemigo” se hace flexible, para aplicarla neutralizando acciones según el caso; ser precisos en lo que se persigue y cómo se sanciona es disfuncional a ese concepto de seguridad.

Modificar el derecho penal con ambiguas caracterizaciones, sin definiciones jurídica operativas de los delitos, debilita la proporcionalidad, el debido proceso y la presunción de inocencia, generando penas desproporcionadas, rebajando garantías procesales y prejuiciando al acusado. De opositor se pasa a enemigo político de la democracia, del orden y el progreso, obteniendo duros castigos que no sorprenderán, pues con la etiqueta de enemigos “se lo merecen”.

La ideología de “enemigo interno” se ha trasladado al principal organismo autónomo del Estado para la protección de los derechos humanos, el INDH.

La reciente carta de diputados UDI y Libertarios al ministro de Justicia y DDHH, le acusa de “sesgo ideológico”, de estar cooptado por sectores de extrema izquierda y el Partido Comunista, entre otros argumentos. Esto, con el objetivo de eliminar al INDH de la institucionalidad conquistada luego de dos décadas de esfuerzos para que el Estado de Chile tuviera un organismo que vigilara al propio Estado para dar cumplimiento a los derechos humanos de todos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Guerra confirma cita con Piñera en casa de Chadwick y contradice versión del exministro

Guerra confirma cita con Piñera en casa de Chadwick y contradice versión del exministroPAÍSImagen de Archivo Agencia UNO


rEl exfiscal declaró por segunda vez ante el Ministerio Público y reconoció una reunión a solas con Sebastián Piñera en la casa del exministro, cita que Chadwick había negado ante fiscalía. Su defensa se prepara para un juicio abreviado en el que debería declararse culpable de los delitos imputados.

El Mostrador Fuente Preferida

El exfiscal regional Oriente Manuel Guerra Fuenzalida volvió a declarar ante el Ministerio Público en la investigación por cohecho agravado, prevaricación administrativa y violación de secretos. En su testimonio del 7 de julio, insistió en su inocencia, pero entregó una versión que abre un nuevo flanco respecto de sus vínculos con figuras de la derecha y del entorno de Sebastián Piñera. Declaró que sí sostuvo una reunión con el expresidente Sebastián Piñera en la casa de Andrés Chadwick, pese a que este último lo había negado en una declaración ante los fiscales.

La causa es encabezada por el fiscal regional de Arica, Mario Carrera. El Ministerio Público, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) y la defensa de Guerra preparan un acuerdo para discutir un procedimiento abreviado, donde Guerra debería declararse culpable de todos los cargos en una audiencia fijada para el 7 de octubre. De concretarse, esa salida judicial anticipada podría cerrar una de las aristas más sensibles abiertas por los nexos entre Guerra y Hermosilla.


Sin embargo, su nueva declaración dejó instalada una contradicción política y judicial de alto impacto: mientras niega instrucciones de Chadwick, confirma una reunión privada con Piñera en la casa del exministro, punto que este último había descartado en su declaración ante la Fiscalía.


Según publicó BBCL Investiga, Guerra reconoció una amistad con el abogado Luis Hermosilla, pero buscó separar ese vínculo de su relación con el exministro Andrés Chadwick. Ante la fiscalía, sostuvo que con Chadwick no tuvo una amistad, sino una relación profesional, y negó que el exsecretario de Estado le hubiese dado instrucciones o intervenido en sus decisiones procesales.

La reunión en casa de Chadwick

El punto más delicado está en una cita que Guerra dijo haber sostenido a solas con Piñera el 9 de enero del 2020 en la casa de Chadwick. Según su versión, el objetivo era plantear la necesidad de mantener equipos policiales durante el verano para investigaciones vinculadas al estallido social y cuestionar la tesis del gobierno de una eventual intervención extranjera.

Ese antecedente contradice la versión del propio Andrés Chadwick. El exministro había negado ante la fiscalía la existencia de esa reunión, pese a que Guerra ahora la sitúa con participación del entonces presidente.


Hermosilla, Torrealba y cambio de versión

En su declaración, Guerra admitió que su relación con Hermosilla era de amistad y que ambos compartían intereses políticos. Sin embargo, negó haber buscado beneficios económicos o materiales a través de ese vínculo. También sostuvo que gestiones como la solicitud de una reunión con Piñera tenían fines institucionales.


Otro punto sensible aparece en la investigación contra el exalcalde de Vitacura Raúl Torrealba. Guerra descartó ahora que los fiscales Felipe Sepúlveda o Carlos Ramírez le hubiesen entregado información sobre esa causa. Según su nueva versión, los antecedentes provenían de fuentes ligadas al propio Torrealba, de la prensa y del municipio.

El cambio no es menor. En una declaración anterior Guerra había atribuido parte de esa información a Sepúlveda. En esta segunda comparecencia, en cambio, se desdijo y negó que fiscales en ejercicio le hubiesen entregado antecedentes de la indagatoria

VIDEO del tenso discurso. Dura arremetida de diputada Consuelo Veloso contra Kast y Quiroz en medio de votación de la megarreforma:"Manga de cobardes y sinvergüenzas"

Un duro momento protagonizó este martes la diputada Consuelo Veloso (Ind.FA) durante el debate por el tercer trámite constitucional el proyecto de Reconstrucción Nacional en la Cámara Baja.

Todo partió cuando tomó la palabra en la sala y apuntó en contra del ministro de Hacienda que se encontraba presente. “Qué bueno que esté el ministro Quiroz sentado ahí. No sé cómo pueden decir que es un buen economista cuando parece que no sabe sumar bien”.

“Qué puedo decirle que no le haya dicho, además de que es sinvergüenza, que fue parte de las colusiones que le metieron la mano en el bolsillo a la gente. Qué puedo decirle cuando él se mira todos los días y lo sabe”, añadió.

Luego, expresó: “Yo quiero hablar de algo más importante, del presidente José Antonio Kast, porque él deliberadamente, tras recibir la confianza de las chilenas y chilenos, nombró a esa persona colaboradora de las colusiones”.

En esta línea, recordó que cuando el jefe de Estado era diputado “fue muy mediocre y que se negó a bajarse el sueldo, ojo. José Antonio Kast no solo rechazó la rebaja de los sueldos, sino que llegó al Gobierno y le subió el sueldo a todos los asesores”.

Veloso también insinuó irregulares detrás de le megarreforma. “Yo me pregunto: ¿le habrán pagado a alguien en la tramitación de esta reforma? Porque es evidente que le rebajan los impuestos a los superricos de una manera brutal (…) no sabemos, me gustaría saberlo. Mañana llegamos todos con el resumen de nuestras cuentas. Ah, verdad que la derecha rechazó levantar el secreto bancario, el que nada hace nada teme”.

Casi al final de su intervención, Veloso envió un mensaje “a mi gente, que el voto no es un cheque en blanco. Estos sinvergüenzas ya hicieron lo que tenían que hacer. El pueblo de Chile va a pasar hambre el próximo año y los años venideros. Con el dolo de mi alma se los aseguro”.

Finalmente, apuntando contra los ministros del Presidente Kast, la diputada lanzó: “Pero también les aseguro a ustedes manga de cobardes y de sinvergüenzas, que aquí vamos a estar contendiéndolos, aquí vamos a estar evitándolo. Y le quiero pedir a la gente que no les metan las manos en el bolsillo. Los enemigos son los que dicen que las riquezas las producen los grandes, y al pueblo, a los trabajadores, los miran en menos, y ustedes saben bien que eso es así”

Periodistas en la línea de fuego: la falsa tregua de 2026 y la geopolítica de la impunidad

POLÍTICA GLOBAL PORTADA TRABAJO


Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 16 segundos

La estadística parece, por fin, ofrecer un respiro: durante los primeros seis meses de 2026, 39 periodistas fueron asesinados, frente a los 85 registrados en el mismo periodo de 2025. Una caída del 54%, celebrada por la Press Emblem Campaign (PEC) como un signo de mejora tras tres años consecutivos de cifras récord. Pero en el mundo del periodismo en zonas de conflicto, las cifras rara vez cuentan toda la historia. Y esta aparente disminución no es necesariamente una señal de seguridad, sino un síntoma de un ecosistema global donde la violencia contra la prensa se redistribuye, se transforma y se normaliza.

La PEC, con sede en Ginebra, subraya que el Medio Oriente sigue siendo la región más mortífera, seguida por América Latina. La geografía de la violencia no cambia: solo fluctúa. Y detrás de cada número hay una estructura de poder, una lógica militar, una economía criminal o una estrategia estatal que convierte a los periodistas en objetivos.

El Medio Oriente: la guerra como rutina y la prensa como daño colateral — o blanco directo

En los primeros seis meses de 2026, 19 periodistas murieron en el Medio Oriente. Nueve de ellos en el Líbano, durante operaciones militares israelíes; siete en Gaza; uno en Siria; uno en Irán; uno en Yemen. La región sigue siendo el epicentro de la violencia contra la prensa, no por azar, sino por la naturaleza de los conflictos que la atraviesan: guerras prolongadas, actores armados múltiples, operaciones transfronterizas y una lógica militar donde la distinción entre combatiente y civil se diluye.

Desde el 7 de octubre de 2023, la PEC ha contabilizado 228 periodistas palestinos asesinados en Gaza. La cifra es brutal y revela una tendencia inquietante: la muerte de periodistas se ha convertido en un indicador de la intensidad del conflicto. La PEC insiste en que la afiliación de algunos periodistas a Hamas no justifica su eliminación, salvo que participaran directamente en combates. Es una afirmación que apunta al corazón del debate sobre el derecho internacional humanitario: incluso en guerra, la prensa debe ser protegida.

La violencia contra periodistas en el Líbano durante operaciones israelíes muestra otra dimensión: la expansión del conflicto más allá de Gaza y la creciente vulnerabilidad de quienes cubren zonas donde la línea del frente se mueve con rapidez y sin previsibilidad.

América Latina: la violencia estructural que no necesita guerra

La segunda región más mortífera es América Latina, con 12 periodistas asesinados. México encabeza la lista, con cinco víctimas, seguido por Colombia, Haití y Venezuela (dos cada uno), y Guatemala (una). A diferencia del Medio Oriente, aquí la violencia no proviene de ejércitos regulares ni de bombardeos: es una violencia criminal, política y territorial, donde los periodistas se convierten en objetivos por investigar redes de narcotráfico, corrupción, economías ilícitas o alianzas entre actores estatales y grupos armados.

La PEC señala que en México la impunidad es casi total, debido a las relaciones ambiguas entre redes criminales y autoridades locales. En otras palabras: los periodistas mueren porque el sistema permite que mueran. Y porque quienes los asesinan saben que no serán perseguidos.

La violencia en América Latina no es episódica: es estructural. Y la disminución global de asesinatos no altera esta realidad.

Asia y África: violencia dispersa, riesgos constantes

En Asia, seis periodistas fueron asesinados: tres en Filipinas, uno en Bangladesh, uno en India y uno en Pakistán. En África, dos: uno en Somalia y uno en Uganda. Son cifras menores en comparación con otras regiones, pero revelan un patrón: los periodistas siguen siendo vulnerables en contextos donde la violencia política, la inseguridad y la debilidad institucional son constantes.

En Filipinas, la violencia contra la prensa es un fenómeno histórico, vinculado tanto a actores criminales como a estructuras políticas locales. En Somalia, los periodistas enfrentan amenazas de grupos armados y riesgos derivados de la fragilidad estatal. En Uganda, la violencia política y la represión contra la prensa independiente siguen siendo factores determinantes.

Europa: la excepción que confirma la regla

La PEC destaca un hecho notable: ningún periodista fue asesinado en Europa durante los primeros seis meses de 2026, a pesar de la guerra entre Rusia y Ucrania. La organización interpreta este dato como prueba de que es posible tomar medidas de protección eficaces para evitar muertes en zonas de conflicto.

Pero esta lectura tiene matices: Europa cuenta con recursos, estructuras militares más profesionalizadas, mecanismos de protección y redes de apoyo que no existen en otras regiones. La ausencia de muertes no significa ausencia de riesgos: significa que los riesgos se gestionan de manera distinta.

La impunidad: el verdadero enemigo

La PEC es clara: no hay avances en la lucha contra la impunidad. En el Medio Oriente, la impunidad de militares israelíes responsables de asesinatos deliberados es casi total. En México, las investigaciones se bloquean por la connivencia entre actores criminales y autoridades. En otros países, la falta de independencia judicial, la corrupción o la debilidad institucional impiden cualquier forma de justicia.

La impunidad no es solo un problema jurídico: es un mensaje político. Dice a los periodistas que su vida vale menos. Dice a los perpetradores que pueden seguir actuando. Dice a las sociedades que la verdad es un riesgo.

Una disminución que no es victoria

La caída del 54% en asesinatos de periodistas durante la primera mitad de 2026 es una cifra que puede generar alivio. Pero no es una victoria. Es una fluctuación en un sistema global donde la violencia contra la prensa es estructural, persistente y, en muchos casos, deliberada.

La PEC insiste en que los mecanismos internacionales deben intervenir cuando los sistemas nacionales fallan. Pero la realidad es que estos mecanismos —comisiones de investigación, relatorías, tribunales internacionales— tienen límites políticos y operativos.

La pregunta que atraviesa el comunicado es simple: ¿cuánto vale la vida de un periodista en un mundo donde la verdad es cada vez más peligrosa?

La respuesta, por ahora, sigue siendo inquietante.

Marco Rubio acusó a Cuba de apoyar el “terrorismo izquierdista en territorio estadunidense”

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 54 segundos

El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de “subversión” dentro de Estados Unidos, incluida su infiltración a “los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos” para reclutar y cultivar a activistas de izquierda, y de apoyar el “terrorismo izquierdista en territorio estadunidense”.

Un informe de 100 páginas emitido este lunes por el Departamento de Estado es parte de un esfuerzo estadunidense más amplio para establecer una campaña global contra “el ala izquierda”, lo que algunos temen podría ser un primer paso para justificar la persecución y hasta detención de opositores progresistas a Donald Trump y su gobierno en este país. “Por más de seis décadas, el régimen cubano ha sido el principal patrocinador del izquierdismo radical y tercermundismo en Estados Unidos”, escribió Rubio en su cuenta de X la mañana de este lunes, como parte de la presentación del nuevo informe.

En las primeras páginas del documento, se argumenta que la revolución cubana ha tenido “un éxito notable” en promover movimientos revolucionarios alrededor del mundo e identifica a varios de éstos en Chile, El Salvador, Bolivia y Argentina, y sugieren que Cuba ayudó a lanzar la “nueva izquierda” por medio de una conferencia trilateral en 1966 (en la cual participó una agrupación mexicana) y un enfoque intenso sobre supuestos vínculos entre grupos revolucionarios en Puerto Rico.

Hay varias referencias breves a México en el informe, sobre todo como un país en el que agrupaciones de extrema izquierda pueden reunirse con funcionarios cubanos. También incluye una breve crítica: “(La presencia de espías rusos de alto nivel en México –haciéndose pasar por diplomáticos para recaudar inteligencia sobre Estados Unidos– ha sido fuente de tensión diplomática entre Estados Unidos y México en años recientes)”.


Pero la mayor parte del informe consiste en alegatos de la interferencia cubana dentro de Estados Unidos. “El asalto de Cuba sobre Estados Unidos nunca fue, en sus raíces, una disputa de política económica o soberanía, ni aun sobre quién es dueño de un territorio particular. Fue una revolución contra la civilización occidental misma –realizada, en parte, vía el método novedoso e insidioso de persuadir a los hijos de Occidente a voltearse contra su propia herencia–”, cita el informe. Este extracto después fue amplificado en los medios sociales del Departamento de Estado. Por cierto, en el informe no hay ninguna referencia al bloqueo estadunidense a la isla, ni los múltiples intentos de asesinato contra líderes cubanos, o la invasión de bahía de Cochinos ni los esfuerzos actuales para asfixiar la economía de la isla y promover abiertamente un cambio de régimen ahí.

Portada del documento

Las Brigadas Venceremos y los viajes de solidaridad

Los autores resaltan el apoyo cubano a las Brigadas Venceremos, que promovieron “viajes de solidaridad” de estadunidenses a la isla, así como viajes de miembros de las organizaciones de izquierda de los 70, incluyendo el Weather Underground y revolucionarios afroestadunidenses. “Una parte desproporcionada de los activistas, intelectuales y otros radicales que llegarían a dar forma a las políticas raciales de izquierda en Estados Unidos estaban vinculados, en algún punto, a Cuba”, sostiene el informe oficial, y se enfoca en el caso de Assata Shakur, una líder de las Panteras Negras condenada por matar a un policía y que después se fugó a Cuba.

A partir de ahí, el documento se centra en algunos políticos estadunidenses contemporáneos al señalar, por ejemplo, que Barack Obama lanzó su primera campaña electoral desde la sala de la casa de ex líderes del Weather Underground, Bernardine Dohrn y Bill Ayres, en Chicago, y que tanto la actual alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, como su antecesor, Antonio Villaraigosa, viajaron a Cuba en su juventud en las Brigadas Venceremos.

“El nexo central de la red completa de inteligencia e influencia cubana es el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)”, afirma el informe. Añade que la organización ha promovido “ciudades hermanas” entre la isla y Estados Unidos e impulsado trabajo de solidaridad con la National Network on Cuba, “una coalición de más de 60 agrupaciones estadunidenses –incluidos los Socialistas Democráticos de America [DSA], el National Lawyers Guild, Code Pink y el Partido Comunista de Estados Unidos– y que está dedicada a cabildear para poner fin al embargo y otras políticas ‘imperialistas’ contra Cuba”. Un total de 43 agrupaciones e individuos en Estados Unidos son identificados por nombre en el informe como parte de estos esfuerzos, incluido el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; Ben Cohen, cofundador de la empresa de helados Ben & Jerry; Medea Benjamin, de Código Rosa, y la organización gremial Amazon Labor Union.

El informe parece ser parte del reciente esfuerzo de Donald Trump, Rubio y otros para alertar sobre un resurgimiento del “comunismo” en Estados Unidos y vincular a opositores y críticos del presidente y su gobierno con grupos de izquierda, a los que acusan de ser “violentos” (https://www.jornada.com.mx/2026/ 07/13/mundo/023n1mun).

“La Casa Blanca no puede designar legalmente a su oposición nacional como ‘terroristas’. Entonces aquí tenemos el plan para hacerlo por la puerta de atrás”, escribió Miles Taylor, quien fue jefe de equipo del Departamento de Seguridad Interna durante el primer gobierno de Trump. Al designar a algunas agrupaciones de izquierda en el extranjero como “organizaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés)” y declararlas como “trasnacionales” en sus operaciones, el gobierno de Trump puede empezar a perseguir a grupos estadunidenses que tienen algún tipo de relación con estas entidades extranjeras.

“Bajo la ley federal, promover conscientemente ‘apoyo material’ a un designado FTO es un delito que puede tener una condena de hasta 20 años de prisión. Y apoyo material está definido en términos increíblemente amplios. Puede ser dinero, ‘servicios’, ‘capacitación’, ‘asesoría experta o asistencia’ o ‘personal’. Críticos de la ley han advertido que sólo con compartir un vínculo de Wikipedia de una agrupación designada podría calificar”, explicó Taylor.

Cuando a Gregory LoGerfo, coordinador de contraterrorismo del Departamento de Estado, se le preguntó específicamente por esta afirmación de Taylor en el sentido de que la nueva campaña internacional podría ser empleada para arrestar a agrupaciones estadunidenses, respondió a La Jornada: “no, claro que no”. Agregó que “vemos una tendencia creciente de terrorismo de extrema izquierda, tanto en nuestro país” como en otros. Pero añadió que “enfáticamente apoyamos la libertad de expresión”.

La Jornada también preguntó a LoGerfo por la decisión de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum de no enviar a un representante a la reunión ministerial sobre “terrorismo de extrema izquierda”, ya que, en sus palabras, “era un tema desde nuestra perspectiva más político que un asunto realmente relacionado con el combate a los grupos delincuenciales u otros temas de seguridad”. En la sesión informativa organizada por el Foreign Press Center en Washington, LoGerfo comentó: “bueno, respondería al mantener abierta la invitación. Creemos, especialmente con nuestro vecino, que estamos enfrentando una amenaza, entre otras amenazas, como saben, en este hemisferio”.

 

Jim Cason y David Brooks

La Jornada


Seguidores