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domingo, 1 de noviembre de 2026

El grave caso que dejó pendiente el exsubsecretario Luis Silva: Exigió a presidenta de la Corte liberar a exagente represivo pese a rechazo de la Suprema. Pidió reserva del caso donde agente CNI participó en asesinato de 5 jóvenes que fueron lanzados al mar

 01 November 2026

Por Alfredo Peña R.

Un día antes de ser despedido por el Gobierno, se reveló que el exsubsecretario de Justicia, Luis Silva, militante del partido Republicano y miembro numerario del Opus Dei, había solicitado formalmente a la Corte de Apelaciones de Santiago acceder a la petición de rebaja de condena de un exagente de la CNI, la cual había sido rechazada meses antes por la Corte Suprema por tratarse de un “condenado por delitos de lesa humanidad”.

El principal argumento con el que el ministro de Justicia, Fernando Rabat, ha defendido la firma de decretos para conceder la rebaja de penas es que se estaba cumpliendo con los criterios de la Corte Suprema. No obstante, se reveló un caso que debilita dicho argumento, ya que el subsecretario habría enviado un oficio para solicitar que se le otorgue el beneficio a un preso que el Poder Judicial rechazó en más de una ocasión. Es más, dos veces...

Se trata del caso del exagente represivo de la policía política de la dictadura, la CNI, Patricio González Cortés, que fue condenado a 10 años de prisión por la desaparición y crimen de cinco miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en 1987, y que a través de su defensa solicitó el beneficio penitenciario.

El caso de los cinco jóvenes detenidos desaparecidos en septiembre de 1987 corresponde a uno de los últimos crímenes de lesa humanidad de la dictadura cívico-militar.

Las Víctimas tiradas al mar

Los cinco jóvenes eran militantes del Partido Comunista: Alejandro Alberto Pinochet Arenas, Gonzalo Iván Fuenzalida Navarrete (también referido como Gonzalo Valenzuela Navarrete), José Julián Peña Maltés, Julio Orlando Muñoz Otárola y Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez.
Los cinco fueron detenidos por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) entre el 9 y el 10 de septiembre de 1987 (un año antes del plebiscito de 1988), entre ellos, los agentes a quiénes el ministro de Justicia Fernando Rabat y especialmente el exsubsecretario Luis Silva -que ha dicho publicamente que admira al dictador Pinochet- tenían y firmaron los decretos de rebajas de condenas.

La acción represiva de la CNI fue una represalia directa tras el secuestro del coronel del Ejército Carlos Carreño por parte del FPMR. 

Los jóvenes fueron secuestrados, torturados y posteriormente ejecutados, convirtiéndose en el grupo de detenidos desaparecidos más numeroso de la recta final del régimen militar. Algunos señalan que también fueron drogados. Luego para hacerlos desaparecer, fueron llevados a Peldehue, a un recinto del Ejército en Colina, y subidos a un helicóptero de esa misma rama de las FFAA, donde los ensacaron y los amararron a unos pesados durmientes de tren.

Con esos jóvenes asesinados o drogados, el helicóptero del Ejército enfiló hacía la costa y frente a la caleta de pescadores de Quintay, a unos 10 kiómetros al interior del mar, lanzaron los cuerpos de los cinco jóvenes.

Investigaciones y Justicia

Tras décadas de impunidad y ocultamiento, la investigación judicial permitió dictar condenas contra los responsables.

Un fallo de la justicia chilena condenó a 34 personas (entre autores, encubridores entre ellos los que querían liberar Luis Silva y Fernando Rabat), destacando las penas de 15 años de cárcel para el general de Ejército (R) y exdirector de la CNI, Hugo Salas Wenzel, fallecido en la cárcel en 2021, y para el jefe operativo del organismo, mayor (R) Álvaro Corbalán, preso actualmente en Punta Peuco.

Ministro de Boric la rechazó
La solicitud fue rechazada en primer lugar por el entonces ministro de Justicia, Jaime Gajardo, debido a que González no colaboró con la investigación por el secuestro de los desaparecidos. Ante ello, su abogado presentó un recurso de amparo para anular el rechazo del Ministerio, el cual terminó por ser ratificado tanto por la Corte de Apelaciones, el 10 de noviembre de 2025, como por la Corte Suprema, el 2 de diciembre de ese año.

“Conforme a lo hasta aquí señalado, la decisión del Ministro de Justicia y Derechos Humanos de rechazar el beneficio de reducción de condena a Patricio Leonidas González Cortés no resulta ser ilegal, toda vez que se fundamentó en que el solicitante no reunía el requisito del artículo 110 N°4 letra a) del Estatuto de Roma, norma aplicable al caso conforme a lo indicado precedentemente, requisito que no se ha indicado se hubiere cumplido por el condenado”, sostiene el fallo que respaldó el rechazo del entonces ministro Gajardo.

Pese a los reveses previos, el 30 de abril González Cortés y su defensa acudieron nuevamente a la Corte de Apelaciones y a la Corte Suprema para solicitar su liberación. Los tribunales declinaron revisar el fondo del asunto argumentando que era “cosa juzgada”, lo que derivó en un nuevo rechazo del máximo tribunal el 27 de mayo.

El oficio de Silva y la respuesta de los tribunales
De acuerdo con un reportaje de canal 13, Silva habría enviado un oficio el 2 de octubre de 2026 a la Corte, en el que argumentó que el delito de González no es por sí solo una causal legal para negarle el beneficio, dado que cumple con los requisitos establecidos por la ley, como la “conducta sobresaliente” que el exagente de la CNI registró en los penales de Punta Peuco y Colina 1.

“La gravedad del delito, la naturaleza del bien jurídico afectado o la consideración de la entidad de la pena impuesta no constituyen causales autónomas de exclusión del beneficio contempladas en el artículo 17. En consecuencia, tales circunstancias no pueden ser invocadas, por sí solas, como fundamento para rechazar administrativamente un beneficio cuya procedencia se encuentra determinada por el cumplimiento de los requisitos establecidos en la ley”, se lee en el documento.

“En consecuencia, atendido el carácter reglado de la facultad administrativa en esta materia, y considerando que la gravedad o naturaleza del delito no constituye, por sí sola, una causal legal de exclusión, esta Subsecretaría estima que el beneficio de reducción de condena solicitado debió haberse otorgado“, concluyó el oficio.

Pese al oficio del subsecretario, tanto la Corte de Apelaciones como la Corte Suprema volvieron a rechazar el recurso de amparo presentado por la defensa del exagente el pasado 22 de octubre, de manera que continuará cumpliendo su condena en el recinto penitenciario de Colina 1.

También defendió la rebaja para otro exagente CNI
El caso de González Cortez no fue el único en que Silva sostuvo esa posición.

En otro informe dirigido a la presidenta de la Corte de Apelaciones de Santiago, Marisol Rojas Moya, el subsecretario defendió también una rebaja de 19 meses para Heraldo Velozo Gallegos, otro exagente de la CNI condenado por los mismos cinco secuestros calificados.

Las solicitudes de ambos fueron rechazadas por el Ministerio de Justicia en septiembre de 2025. Posteriormente, sus recursos de amparo fueron desestimados por la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Suprema confirmó ambos rechazos el 2 de diciembre de ese año.

En los dos informes, Silva sostuvo que los condenados cumplían las condiciones establecidas en la Ley 19.856 y que no existían causales legales para negarles la reducción. La misma interpretación había sido aplicada para conceder posteriormente una rebaja a César Luis Acuña Luengo, otro exagente condenado por los mismos hechos.

Iniciar trámites
Este caso abre un nuevo flanco en contra del Ministerio de Justicia en medio de la crisis que vive por la rebaja de penas a condenados por delitos sexuales contra menores de edad, violadores de derechos humanos y una banda extorsiva que decía pertenecer al Tren de Aragua.

La crisis de Kast ya preocupa a la derecha: El Mercurio cuestiona la conducción del gobierno y las encuestas registran una fuerte caída

 


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El deterioro político del gobierno de José Antonio Kast dejó de ser una advertencia formulada exclusivamente desde la oposición. Un editorial de El Mercurio, columnas de Carlos Peña, Daniel Mansuy y otros analistas, reportajes de La Tercera y Diario Financiero y nuevas encuestas describen un escenario de creciente desgaste presidencial. La controversia por Fernando Rabat concentra la atención, pero el desempleo, las dificultades económicas, las tensiones ambientales y las diferencias dentro del oficialismo amplían los cuestionamientos a la conducción del Ejecutivo.

El diagnóstico más severo sobre la situación del gobierno de José Antonio Kast no provino este domingo de la oposición. Fue publicado por El Mercurio, en un editorial titulado «Crisis política en el Gobierno», que advierte sobre la ausencia de conducción y coordinación política en La Moneda y reclama cambios para enfrentar el deterioro de la administración.

La intervención del diario de la oligarquía resulta significativa por su posición histórica dentro del debate político y económico chileno. Su cuestionamiento no se limita al ministro de Justicia, Fernando Rabat, ni a las rebajas de condenas que desencadenaron la controversia. También aborda el desempleo, las demandas sociales, las disputas entre autoridades y las dificultades del Ejecutivo para sostener una estrategia coherente.

El editorial considera que el gobierno enfrenta su semana más difícil y que la permanencia de Rabat amenaza con prolongar una controversia que ya ha provocado importantes costos políticos.

Aunque el diario cuestiona la procedencia jurídica de una eventual acusación constitucional contra el ministro, considera incomprensible que Kast reconozca errores en la actuación del Ministerio de Justicia y, al mismo tiempo, mantenga en su cargo a la autoridad responsable.

La distinción es relevante: el cuestionamiento ya no se concentra exclusivamente en la legalidad de los decretos, sino en la responsabilidad política de quienes adoptaron y defendieron las decisiones.

Una caída que registran distintas encuestas

La advertencia editorial coincide con un nuevo deterioro de la evaluación presidencial.

La encuesta Pulso Ciudadano, difundida este domingo 1 de noviembre y realizada entre el 29 y 30 de octubre, situó la aprobación de Kast en 22,1%, una caída de 6,1 puntos respecto de la medición anterior. La desaprobación alcanzó el 67,5%, con un aumento de 9,9 puntos.

Se trata del registro más bajo obtenido por el mandatario en esa serie desde su llegada a La Moneda.

La misma medición identificó a los ministros de Hacienda, Jorge Quiroz, y de Justicia, Fernando Rabat, entre las autoridades con mayor percepción negativa. Quiroz concentró un 40,3% de menciones negativas y Rabat un 32,6%.

Los resultados incorporan una dimensión que trasciende la controversia judicial: el ministro responsable de la política económica aparece también entre las figuras más cuestionadas del gabinete.

Por su parte, la encuesta Cadem número 702, adelantada por Diario Financiero, registró una aprobación presidencial de 26% y una desaprobación de 69%. En la medición anterior, los resultados habían sido de 29% y 66%, respectivamente.

El desacuerdo con la decisión de mantener a Rabat en el Ministerio de Justicia aumentó del 64% al 70%.

Aunque ambas encuestas utilizan metodologías diferentes y no deben compararse directamente, coinciden en mostrar un deterioro de la evaluación del Presidente y un rechazo mayoritario a la continuidad del ministro.

Roberto Izikson, gerente general de Cadem, sostuvo en Diario Financiero que la controversia afecta directamente la promesa de seguridad con la que Kast llegó al gobierno. También vinculó el deterioro político con las dificultades económicas y el desempleo.

Su análisis apunta a una pérdida de respaldo que comienza a afectar no solamente la imagen presidencial, sino también la relación del Ejecutivo con los partidos que lo apoyan y sus posibilidades de construir acuerdos legislativos.

La crítica de los columnistas: no es solamente Rabat

La preocupación también aparece en columnas publicadas durante el fin de semana.

Francisco José Covarrubias, en un artículo titulado «El desangre», publicado el sábado en El Mercurio, comparó el impacto político del caso Rabat con el que tuvo el caso Monsalve sobre el gobierno anterior.

Su argumento es que ambas controversias afectan compromisos centrales de las respectivas administraciones: la seguridad en el caso de Kast y el feminismo en el de Gabriel Boric.

Covarrubias considera que la controversia podría haberse contenido, pero que las decisiones posteriores del gobierno terminaron ampliando sus consecuencias. Cuestiona especialmente la tendencia a transformar la defensa de un ministro en una demostración de lealtad al Presidente, aun cuando su permanencia genere crecientes dificultades políticas.

Pero este domingo, en las mismas páginas de El Mercurio, Carlos Peña llevó el cuestionamiento más allá de los errores ministeriales.

En su columna «Un país disparatado», el rector de la Universidad Diego Portales comienza describiendo una sucesión de episodios que retratan el desorden gubernamental: un ministro que debe explicar una decisión políticamente controvertida, un subsecretario que intenta deslindar responsabilidades, enfrentamientos entre autoridades y reacciones opositoras que también considera desmesuradas.

Sin embargo, Peña identifica un problema de mayor profundidad: la falta de conducción y de ideas en el Presidente y sus colaboradores más cercanos.

Para ilustrarlo, recurre al discurso pronunciado por Kast en el Encuentro Nacional de la Empresa, Enade. El columnista ironiza sobre una intervención presidencial que considera particularmente deslucida, carente de diagnósticos y propuestas, construida sobre lugares comunes y una metáfora futbolística que juzga poco afortunada.

Peña observa incluso las dificultades que habrían enfrentado los medios para encontrar una frase significativa del discurso. Una de las pocas que obtuvo difusión fue el llamado presidencial a los empresarios para que contrataran trabajadores. Otra, recuerda el columnista, fue la afirmación de Kast de que el gobierno ya había cumplido su tarea y correspondía ahora al empresariado hacer la suya.

La crítica no se refiere solamente a la calidad de una intervención pública. Para Peña, un gobierno necesita elaborar un horizonte político que permita comprender el sentido de sus decisiones. Cuando ese horizonte no existe, los errores dejan de aparecer como episodios particulares y comienzan a ser interpretados como síntomas del funcionamiento general de la administración.

Es precisamente lo que, a su juicio, ha ocurrido con el caso Rabat.

Mansuy y el fracaso de la apuesta tecnocrática

También este domingo, Daniel Mansuy publicó en El Mercurio una columna titulada «El fin de las ilusiones», en la que cuestiona los supuestos sobre los que se organizó el gobierno de Kast.

El académico identifica una serie de expectativas que, según su análisis, no han resistido la experiencia de estos primeros meses: que era posible gobernar con los partidos a distancia, que bastaba un gabinete de expertos para enfrentar las emergencias, que la experiencia técnica podía sustituir al oficio político y que la economía mejoraría por el solo hecho de que la derecha llegara al poder.

Mansuy describe un Ejecutivo en el que las autoridades actúan sin una dirección común y donde resulta difícil identificar un mensaje político central.

La crisis de Justicia constituye, para él, una demostración de esas contradicciones. Primero, el gobierno defendió la actuación de Rabat. Después, el propio Presidente reconoció un error. Pero, pese a ese reconocimiento, decidió mantener al ministro en su cargo.

El resultado, según su interpretación, es una secuencia de decisiones que termina debilitando la autoridad presidencial y prolongando la controversia.

Mansuy plantea que el Ejecutivo necesita dirigentes con experiencia política, capaces de ordenar prioridades, coordinar al gabinete y conducir la agenda pública. Su conclusión es que el diseño inicial de la administración debe ser revisado.

El planteamiento resulta especialmente relevante porque cuestiona uno de los atributos que el gobierno había presentado como una fortaleza: la incorporación de especialistas y profesionales independientes, supuestamente menos condicionados por las prácticas de los partidos tradicionales.

La crítica de Mansuy no niega la importancia de las competencias técnicas, pero sostiene que estas no reemplazan la capacidad de negociación, la conducción política ni la construcción de una coalición.

Desde La Tercera, Daniel Matamala también ha situado la controversia en un marco más amplio. En sus análisis sobre las rebajas de condenas ha cuestionado las explicaciones del Ejecutivo y la forma en que La Moneda ha enfrentado las responsabilidades políticas derivadas de sus decisiones.

Los tres columnistas provienen de tradiciones intelectuales diferentes y no comparten necesariamente sus conclusiones jurídicas o políticas. Sin embargo, sus análisis coinciden en una preocupación: la permanencia o salida de Fernando Rabat no resuelve por sí sola los problemas de conducción que observan en el gobierno.

La falta de oficio político

Un reportaje de Rocío Latorre publicado por La Tercera el 31 de octubre aborda el problema desde una perspectiva más amplia.

Bajo el título «La falta de oficio político detrás de los tropiezos del gobierno de Kast», la periodista examina una sucesión de episodios en los que La Moneda ha debido corregir, explicar o enfrentar resistencias frente a decisiones que inicialmente consideró justificadas.

El reportaje identifica una dificultad recurrente para anticipar las consecuencias políticas de las medidas gubernamentales.

Una de las explicaciones recogidas apunta al diseño del gabinete, integrado por numerosos ministros independientes y profesionales provenientes del sector privado, algunos con experiencia limitada en la administración del Estado.

Ese perfil fue presentado inicialmente como una fortaleza del gobierno, asociado a la capacidad técnica y a la distancia respecto de las prácticas tradicionales de los partidos.

Sin embargo, el análisis plantea que las competencias técnicas no reemplazan la negociación política, la coordinación entre ministerios ni la construcción de acuerdos parlamentarios.

El reportaje recuerda, entre otros episodios, las dificultades de la reforma constitucional de seguridad que finalmente fue retirada, las controversias que precedieron a cambios ministeriales y los problemas políticos generados por los ajustes contemplados en el Presupuesto 2027.

La controversia de Justicia aparece así como el episodio más grave de una serie de dificultades que ya se habían manifestado en otras áreas de la administración.

Quiroz, el desempleo y las dificultades económicas

La crisis política coincide con un escenario económico complejo.

La tasa de desempleo llegó al 9,8%, con más de un millón de personas desocupadas, según los antecedentes destacados por la prensa económica.

A ello se suma la caída interanual de 2,7% de la producción industrial en septiembre, impulsada principalmente por una contracción de 8,7% en la actividad minera.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, enfrenta así cuestionamientos que no se explican por el caso Rabat, sino por la evolución de la economía y las expectativas que el gobierno había generado sobre crecimiento, inversión y empleo.

El propio editorial de El Mercurio advierte que la falta de coordinación y la debilidad política pueden afectar la confianza de los agentes económicos.

En Diario Financiero, Izikson también relacionó el deterioro de la aprobación presidencial con las dificultades para recuperar la inversión y negociar reformas.

Son evaluaciones de analistas y medios económicos, no una demostración de que la caída en las encuestas haya provocado por sí misma un retroceso de la inversión.

Sin embargo, revelan que la preocupación por la conducción del gobierno se está extendiendo hacia sectores que inicialmente concentraban sus expectativas en la agenda económica de Kast.

Las diferencias dentro del oficialismo

La continuidad de Rabat también ha abierto diferencias entre el Partido Republicano y dirigentes de Chile Vamos.

Mientras los republicanos han defendido al ministro y respaldado la decisión presidencial de mantenerlo, parlamentarios de Renovación Nacional y la UDI han expresado reparos al costo político de esa determinación.

La diputada Ximena Ossandón, de RN, advirtió en declaraciones recogidas por Ex-Ante que las explicaciones jurídicas no han conseguido modificar la percepción ciudadana y que el episodio está perjudicando a la derecha.

Otros parlamentarios han señalado que la lealtad al Presidente no debería impedir advertir sobre decisiones que pueden afectar la estabilidad del gobierno.

La Cámara de Diputados aprobó durante la semana una resolución solicitando las renuncias de Rabat y de los subsecretarios Luis Silva y Pablo Mira. La iniciativa obtuvo votos favorables y abstenciones de parlamentarios vinculados al oficialismo.

La destitución de Silva, anunciada el viernes después de que difundiera un video explicando su participación en los decretos, tampoco cerró el conflicto.

Rabat permanece en el ministerio, mientras la oposición prepara una acusación constitucional y la Fiscalía desarrolla una investigación sobre los hechos denunciados.

Otros frentes de conflicto

La controversia judicial se produce, además, en un momento de creciente actividad de organizaciones sociales.

Este sábado se realizaron manifestaciones ambientales contra el proyecto Dominga y las decisiones del gobierno en materia de protección ambiental.

Para los próximos días están anunciadas movilizaciones feministas contra las rebajas de condenas a agresores sexuales, protestas de estudiantes secundarios por las condiciones de la educación pública y una marcha del Colegio de Profesores frente a los recortes presupuestarios.

No existe evidencia suficiente para afirmar que estas movilizaciones constituyan un movimiento coordinado ni que respondan a una causa única.

Pero representan conflictos simultáneos que demandan respuestas de distintos ministerios, precisamente cuando los análisis de la prensa tradicional advierten sobre problemas de coordinación dentro del Ejecutivo.

La discusión del Presupuesto 2027 agregará nuevas tensiones, especialmente en educación, derechos humanos y programas sociales.

Una crisis que ya no describe solamente la oposición

El cambio más relevante de los últimos días está en el origen de los cuestionamientos.

La oposición exige responsabilidades políticas y anuncia una acusación constitucional. Pero, paralelamente, medios tradicionalmente cercanos al mundo empresarial, columnistas identificados con distintas corrientes políticas y dirigentes de los partidos oficialistas están planteando sus propias críticas a la conducción gubernamental.

No todos comparten las mismas explicaciones ni proponen idénticas soluciones. Algunos defienden la legalidad de las decisiones del Ministerio de Justicia, otros cuestionan la oportunidad de una acusación constitucional y varios consideran que el gobierno necesita modificaciones más profundas en su gabinete y estrategia.

Lo que sí comienza a aparecer como un diagnóstico compartido es que el problema excede a Fernando Rabat.

La caída de las encuestas, las dificultades económicas, las controversias administrativas, las tensiones entre partidos y las movilizaciones sociales forman parte de un escenario en el que la capacidad de conducción presidencial está siendo examinada desde distintos sectores.

La pregunta que comienza a instalarse no es únicamente cuánto tiempo podrá permanecer Rabat en Justicia, sino qué decisiones adoptará Kast para recuperar coordinación política, responder a las demandas sociales y reconstruir los apoyos necesarios para gobernar.

Por ahora, las advertencias más severas ya no llegan solamente desde quienes se oponen al gobierno. También se publican en las páginas de los diarios que tradicionalmente han acompañado las posiciones económicas y políticas de la derecha chilena.

Redacción de El Clarín

La protesta social vuelve a las calles: ambientalistas, feministas y estudiantes abren un noviembre de movilizaciones

 


CHILE AL DÍA PORTADA


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La marcha ambiental realizada este sábado en distintas ciudades del país abrió una secuencia de manifestaciones que continuará durante noviembre. Organizaciones feministas protestarán contra las rebajas de condenas a agresores sexuales, estudiantes secundarios convocaron a un nuevo mochilazo y el Colegio de Profesores prepara una movilización por los recortes en educación. Aunque las demandas son diversas, las convocatorias reflejan una creciente disposición de organizaciones sociales a expresar sus cuestionamientos al gobierno de José Antonio Kast mediante la movilización.

Las calles comienzan a recuperar protagonismo en la vida política chilena. La marcha ambiental realizada este sábado 31 de octubre, con manifestaciones en Santiago y distintas ciudades del país, abrió una secuencia de movilizaciones que continuará durante las próximas dos semanas con protestas feministas, estudiantiles y del profesorado.

No se trata de un movimiento único ni existe, hasta ahora, evidencia de una coordinación nacional entre todos estos sectores. Cada convocatoria responde a demandas específicas. Sin embargo, su coincidencia en el calendario expresa un fenómeno que merece atención: organizaciones sociales de diferentes ámbitos vuelven a recurrir a la movilización pública para cuestionar decisiones gubernamentales y exigir respuestas.

El escenario se desarrolla en medio de la discusión del Presupuesto 2027, las controversias por la política ambiental del Ejecutivo y la crisis del Ministerio de Justicia por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad.


La marcha ambiental abre el ciclo de protestas

Este sábado, organizaciones ambientales, territoriales, estudiantiles y comunidades locales se manifestaron contra el proyecto minero-portuario Dominga y lo que consideran un retroceso de las políticas de protección ambiental.

Las movilizaciones fueron convocadas en distintas ciudades, desde el norte hasta el extremo sur del país. En Santiago, los manifestantes se reunieron en las cercanías del Metro Universidad Católica y avanzaron por la Alameda.

La convocatoria reunió a organizaciones que mantienen conflictos ambientales en sus territorios y a agrupaciones nacionales que cuestionan las decisiones adoptadas por el Ministerio del Medio Ambiente.

Uno de los principales motivos de protesta fue la situación del proyecto Dominga, de Andes Iron, cuya eventual aprobación administrativa ha generado nuevas preocupaciones entre comunidades del Archipiélago de Humboldt.

Las organizaciones también exigieron retomar la tramitación de los decretos ambientales retirados de la Contraloría por el actual gobierno, varios de los cuales permanecen pendientes.

La protesta incorporó demandas relacionadas con la protección de glaciares, humedales, salares, bosques nativos y ecosistemas amenazados por proyectos extractivos.

La participación de organizaciones estudiantiles, entre ellas la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), constituye un antecedente relevante. Muestra que las preocupaciones ambientales también forman parte de la agenda de sectores juveniles que mantienen sus propias demandas educacionales.

Aunque todavía no existen balances nacionales consolidados sobre la asistencia, la jornada permitió visibilizar conflictos territoriales que habitualmente se desarrollan de manera dispersa.

Las feministas vuelven a movilizarse por la crisis de Justicia

La próxima convocatoria está programada para el martes 3 de noviembre, cuando la Coordinadora Feminista 8M y otras organizaciones realizarán una manifestación en la Plaza de la Constitución, frente a La Moneda, a partir de las 18:30 horas.

La protesta se desarrollará bajo la consigna «¡A la calle contra la impunidad!» y tendrá como eje las rebajas de condenas concedidas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes.

Las organizaciones han exigido la salida del ministro de Justicia, Fernando Rabat, a quien cuestionan por el cambio de criterio administrativo aplicado en la tramitación de esos beneficios.

La remoción del subsecretario Luis Silva, anunciada el viernes por el gobierno, no ha puesto fin a las críticas. Rabat permanece en su cargo con el respaldo del presidente Kast, mientras la Fiscalía investiga una denuncia contra ambas autoridades y la oposición prepara una acusación constitucional.

Las organizaciones feministas consideran que la controversia no puede reducirse a un problema administrativo o a una disputa entre autoridades. Su preocupación se concentra en las consecuencias de las decisiones adoptadas para las víctimas de violencia sexual y en las responsabilidades del Estado frente a estos delitos.

La movilización también se inscribe en una trayectoria de organizaciones que han mantenido una presencia sostenida en las calles durante los últimos años, particularmente en torno a la violencia contra las mujeres, la protección de la infancia y los derechos sexuales y reproductivos.

El jueves será el turno de los estudiantes secundarios

El jueves 5 de noviembre está convocado un nuevo mochilazo estudiantil en Santiago.

La manifestación, organizada por el Cordón Secundario de la Región Metropolitana, comenzará a las 12:00 horas en el sector del bandejón de Los Héroes, bajo la consigna «¡A la calle y sin permiso!».

Los convocantes cuestionan los recortes presupuestarios y las condiciones de precariedad que, según denuncian, afectan a la educación pública.

La movilización se produce después de otras manifestaciones estudiantiles realizadas durante octubre y en un contexto de preocupación por el financiamiento de establecimientos educacionales.

Las demandas incluyen el deterioro de la infraestructura, las condiciones de estudio y los efectos que podrían tener los ajustes presupuestarios sobre las comunidades escolares.

El movimiento secundario ha tenido históricamente un papel importante en las movilizaciones sociales chilenas. Sin embargo, la convocatoria del jueves deberá mostrar cuál es actualmente su capacidad de organización y qué nivel de adhesión existe entre los estudiantes.

La coincidencia con las protestas ambientales y feministas no significa necesariamente que sus organizaciones compartan una conducción o una estrategia común. Sí muestra que distintos sectores juveniles están expresando públicamente sus desacuerdos con las políticas del gobierno.

Los profesores preparan una marcha contra los recortes

La secuencia continuará el sábado 14 de noviembre, cuando el Colegio de Profesores realizará una marcha familiar para expresar su rechazo a medidas contempladas en el proyecto de Presupuesto 2027.

El presidente del gremio, Mario Aguilar, anunció la convocatoria después de reunirse con la ministra de Educación, María Paz Arzola.

Entre las principales preocupaciones del profesorado figuran la reducción de recursos del Fondo de Apoyo a la Educación Pública, los ajustes en las dotaciones docentes y las propuestas de fusión de cursos.

El gremio también ha cuestionado las modificaciones al programa «Yo Elijo mi PC» y las restricciones de horas docentes en los Servicios Locales de Educación Pública.

Aguilar advirtió que una disminución significativa de los recursos destinados a la educación municipal podría provocar dificultades financieras durante 2027.

El gobierno ha defendido la necesidad de revisar programas y adecuar el gasto público, mientras las organizaciones docentes sostienen que determinadas reducciones pueden afectar directamente el funcionamiento de las escuelas y las condiciones de aprendizaje.

La discusión se trasladará al Congreso durante la tramitación presupuestaria, donde el profesorado buscará que sus demandas sean consideradas.

Demandas distintas, un escenario común

La marcha ambiental, la convocatoria feminista, el mochilazo secundario y la movilización del profesorado responden a problemas diferentes.

Unas organizaciones defienden los territorios y cuestionan proyectos extractivos. Otras exigen responsabilidades por las rebajas de condenas a agresores sexuales. Los estudiantes y profesores, por su parte, centran sus demandas en la educación pública y su financiamiento.

Pero las cuatro convocatorias tienen un elemento en común: expresan desacuerdos con decisiones del Ejecutivo y buscan instalar sus demandas en el debate público mediante la movilización.

El fenómeno adquiere relevancia después de años en que las organizaciones sociales han experimentado procesos de fragmentación, debilitamiento o rearticulación, particularmente tras el ciclo de protestas iniciado en octubre de 2019.

Las demandas que entonces ocuparon las calles no desaparecieron necesariamente con el término de aquel período. Muchas permanecieron presentes en organizaciones territoriales, estudiantiles, sindicales y sociales, aunque con distintos niveles de actividad y capacidad de convocatoria.

Sería prematuro afirmar que Chile está entrando en un nuevo ciclo de movilización comparable al de años anteriores. Tampoco existen antecedentes suficientes para sostener que las protestas anunciadas forman parte de una estrategia coordinada.

Sin embargo, la sucesión de convocatorias y la participación de algunas organizaciones en causas que trascienden sus ámbitos habituales muestran señales de articulación que merecen seguimiento.

La discusión del Presupuesto 2027, los conflictos ambientales y la crisis de Justicia ofrecen motivos concretos para nuevas manifestaciones.

Noviembre comienza así con una agenda social que vuelve a ocupar las calles. Su alcance dependerá de la participación que consigan las organizaciones, de su capacidad para sostener las demandas y de las respuestas que entregue el gobierno. Por ahora, lo que se observa es una multiplicación de protestas que, desde distintos sectores, vuelven a colocar la movilización ciudadana en el centro de la actualidad política.

sábado, 31 de octubre de 2026

Hijas del asesinado por la dictadura exjefe del Ejército general Carlos Prats piden a Kast no indultar a condenados por crímenes de lesa humanidad: "Es impunidad"

Las hijas del asesinado exjefe del Ejército Carlos Prats González y de Sofía Cuthbert Chiarleoni emitieron una carta abierta al Presidente Kast para rechazar la concesión de indultos presidenciales a condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.

Sofía, Hilda y María Angélica Prats Cuthbert expresaron su postura frente a la posibilidad de beneficiar a agentes estatales vinculados a crímenes dictatoriales. Sus padres resultaron asesinados el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires mediante un atentado terrorista realizado por agentes de la DINA, la organización represiva de Pinochet. Le colocaron una bomba en su auto que la hicieron accionar mediante un control remoto, muy similar al crimen del canciller Orlando Letelier ocurrida en Washington.

"Otorgar dichos indultos causaría nuevamente una profunda herida en todos los familiares de las víctimas, en los familiares de quienes aún buscan justicia, y en nuestra convivencia nacional", expusieron las autoras en la misiva.

La responsabilidad de la DINA, organismo integrado por oficiales del Ejército de Chile quedó ratificada en el fallo dictado por la Corte Suprema el 8 de julio de 2010, tras 36 años de investigación judicial. La mayoría de los autores está preso en Punta Peuco, como el brigadier Pedro Espinoza y el general Raúl Iturriaga.

"Los crímenes cometidos durante la dictadura no son delitos comunes, sino crímenes de LESA HUMANIDAD", afirmaron en la carta remitida a la autoridad.

En el documento, las familiares enfatizaron que las ilicitudes fueron perpetradas por agentes del Estado contraviniendo el ordenamiento jurídico nacional y los tratados internacionales ratificados por Chile.

"Indultar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad es éticamente insostenible. Es impunidad y la impunidad corroe la conciencia moral de una nación", sostuvieron.

Asimismo, manifestaron que la medida afectaría directamente a la institución armada. "Indultar a oficiales de Ejército condenados por asesinar a un comandante en Jefe que fue fiel a su juramento de defender la Constitución y las leyes ofende el honor de las Fuerzas Armadas", declararon.

Frente a las facultades del Poder Ejecutivo, las tres hermanas hicieron un llamado directo sobre el alcance de estas atribuciones. "Señor Presidente, usted tiene la facultad de indultar, pero no toda atribución legal es éticamente legítima", aseveraron las hijas del oficial.

Por ello, solicitaron no hacer uso de esta medida y enviar un proyecto de ley al Parlamento para su derogación. "La reconciliación se construye logrando verdad y justicia para las víctimas", concluyeron.

viernes, 30 de octubre de 2026

Querellas contra magistrados por causas de derechos humanos: Gobierno aún no responde a la ONU


Querellas contra magistrados por causas de derechos humanos: Gobierno aún no responde a la ONUOPINIÓN


Daniela Accatino
Por : Daniela AccatinoProf. titular del Instituto de Derecho Privado y Ciencias del Derecho. Directora Revista Derecho UACH Valdivia
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El Gobierno, sin embargo, aún no ha respondido al requerimiento de información sobre las medidas que ha tomado “para garantizar que el derecho penal no pueda ser instrumentalizado”.


El foro público de los mecanismos de supervisión de los organismos internaciones a los que Chile pertenece cumple un papel importante para generar transparencia y rendición de cuentas sobre las actuaciones del Gobierno en campos especialmente sensibles que comprometen la responsabilidad internacional del Estado, como ocurre con sus obligaciones en materia de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición frente a las violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos cometidas en dictadura.

Así ocurrió con la audiencia pública ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la que fue convocado el Gobierno el 5 de agosto pasado, para responder a la denuncia de retrocesos significativos en esta materia, presentada por un amplio grupo de organizaciones de la sociedad civil. Y es posible que nuevas convocatorias se gatillen a propósito de acontecimientos conocidos estas semanas.


En ese contexto, hay una segunda herramienta de supervisión que se ha activado y que se encuentra pendiente de respuesta por el Gobierno, en este caso ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

Se trata una comunicación enviada al Estado de Chile el 31 de marzo de 2026, por la Relatora Especial sobre la independencia de los magistrados y abogados; el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias; y del Relator Especial sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición (Comunicación AL CHL 1/2026), en la que llama la atención “con urgencia” por la existencia de un procedimiento penal por el delito de prevaricación negligente dirigido contra el ministro de la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa, “por el contenido de sus decisiones judiciales tomadas en casos relacionados con graves violaciones de los derechos humanos en Chile [durante la dictadura], lo que podría suponer una represalia y un intento de interferir en su labor como juez”.

A la querella que gatilló la alerta de los relatores especiales de la ONU se han sumado durante este año nuevas querellas. Cuatro querellas adicionales fueron interpuestas contra el ministro en visita extraordinaria en causas de derechos humanos Álvaro Mesa por la misma abogada, quien tiene a su cargo la defensa de exmilitares condenados en primera instancia por el magistrado en diversos procesos por varios homicidios cometidos en los meses siguientes al golpe de Estado, todas ellas por el contenido de sentencias que han sido confirmadas en segunda instancia y respecto de las cuales hay recursos de casación pendientes de ser fallados por la Corte Suprema.

Una de esas querellas, que acaba de ser admitida a tramitación, comprende también a los ministros de la Corte de Apelaciones de Temuco que confirmaron una de las sentencias de primera instancia. 

A ellas se agrega otra querella presentada por la misma abogada contra tres ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, por su sentencia en el caso del homicidio de Rodrigo Rojas de Negri y el homicidio frustrado de Carmen Gloria Quintana Arancibia (conocido como “caso Quemados”), que fue luego ratificada por la Corte Suprema en 2024. 

En general esas querellas pretenden criminalizar doctrinas jurídicas, criterios de interpretación y de valoración de la prueba que han sido acogidos y desarrollados sostenidamente por la jurisprudencia de nuestros tribunales superiores para abordar crímenes que se realizaron como parte de una política de terror estatal, sosteniendo que aplicarlos constituye un yerro imputable a la “negligencia o ignorancia inexcusable” de los magistrados. 

Tal como explica la comunicación de los relatores especiales, “todas las instituciones gubernamentales y otros actores relevantes tienen el deber de respetar y garantizar la independencia del Poder Judicial. Esto significa protegerla de la intimidación y la interferencia política, y garantizar que todos los jueces y abogados puedan desempeñar plenamente sus funciones profesionales sin intimidación, obstáculos, acoso, interferencias indebidas ni sanciones”.

El Gobierno, sin embargo, aún no ha respondido al requerimiento de información sobre las medidas que ha tomado “para garantizar que el derecho penal no pueda ser instrumentalizado” y “para proteger a los jueces y ministros, incluso cuando se desempeñan en calidad de ministros en visita extraordinaria, puedan realizar su trabajo sin restricción alguna y sin influencias, alicientes, presiones, amenazas o intromisiones indebidas, sean directas o indirectas, de cualesquiera sectores o por cualquier motivo”.

Hasta ahora sólo contestó, en el mes de junio, que “el Ministerio de Relaciones Exteriores se encuentra aún en proceso de recopilar información por parte de los organismos competentes”.

Frente a ello, llama fuertemente la atención la inefectividad que han demostrado hasta ahora en estos casos los mecanismos legales de resguardo que tienen por objeto evitar que a través del inicio de procedimientos penales contra magistrados se incida en causas en tramitación o se entorpezca el ejercicio de la actividad jurisdiccional, y que están previstos en el Código Orgánico de Tribunales.

Razonablemente el legislador ha prescrito que “no podrá hacerse efectiva la responsabilidad criminal o civil en contra de un juez mientras no haya terminado por sentencia firme la causa o pleito en que se supone causado el agravio” (artículo 329) –lo que precisamente pretenden hacer las cuatro querellas dirigidas contra el ministro Álvaro Mesa–, ni tampoco “si no se hubieren entablado oportunamento los recursos que la ley franquea para la reparación del agravio causado” (artículo 330). 

Cabría esperar que la verificación de estos presupuestos de procesabilidad operara al resolver sobre la admisibilidad de las querellas y no en una etapa posterior del proceso. En ese mismo momento debió verificarse que, en el caso de la querella por prevaricación contra los ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, había transcurrido ya el plazo especial de prescripción de “seis meses desde que se hubiere notificado al reclamante la sentencia firme recaída en la causa en que se supone inferido el agravio” (artículo 330). 

Debiera ser parte de los antecedentes que el Gobierno recabe el determinar por qué ni lo uno ni lo otro ha ocurrido en estos casos, así como, de manera más general, el examinar si nuestra institucionalidad está preparada para enfrentar estrategias de litigación que intenten servirse del proceso penal como herramienta de denigración profesional y de intimidación contra jueces.

Entre tanto, mientras esos procesos penales siguen abiertos –con la postergación de audiencias de sobreseimiento incluidas–, esos mismos magistrados deben fallar causas que han esperado justicia por más de 50 años. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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