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domingo, 18 de octubre de 2026

Nuevos pagos para Migueles: dos inmobiliarias transfirieron $27 millones mientras Vivanco fallaba sus causas en la Suprema

 Una investigación reservada de la Fiscalía de Valparaíso detectó dos pagos por un total de $27 millones que llegaron a la cuenta de Gonzalo Migueles, entonces pareja de Ángela Vivanco, desde inmobiliarias cuyos proyectos dependían de fallos de la Tercera Sala de la Corte Suprema, que integraba la exministra. Entre los socios de esas empresas figuran el conservador de Bienes Raíces de Viña del Mar, Luis Fischer, los empresarios Eduardo Dib Maluk y Fabio Traverso, el economista Paul Fontaine, y el animador de televisión Rafael Araneda.

El intercambio por WhatsApp es explícito: “¿Quién es Rodrigo Ortúzar?”, preguntó Mauricio Vidal Roa, gerente general de la Inmobiliaria Argenta, y Rodrigo Andreucci, asesor de la misma empresa, le respondió: “El abogado que Argenta contrató la semana pasada para hablarle en la oreja (lobby) a los ministros”.

La inmobiliaria Argenta enfrentaba a inicios de 2021, cuando se produjo ese chat, un litigio judicial clave para un millonario proyecto que buscaba desarrollar en Reñaca, y que estaba tratando de ser frenado por organizaciones ambientalistas. Todo se iba a definir en la Corte Suprema. Por eso, según plantean en el chat, se habría contratado a Rodrigo Ortúzar, notario de San Miguel.

Pero la versión de Ortúzar es otra. Dice que emitió una factura por $14,7 millones para esa inmobiliaria, a pesar de que no realizó ningún trabajo para ella, y que ni siquiera conocía a alguien de esa empresa. Cuenta que siguió instrucciones de Gonzalo Migueles, quien en esa época era la pareja de Ángela Vivanco, por entonces una ministra muy influyente en la Tercera Sala de la Corte Suprema, la misma donde se revisaría el fallo del que dependía que Argenta pudiera desarrollar su proyecto.

El pago finalmente terminó en una cuenta bancaria de Migueles.

Ese es uno de los hallazgos de una investigación reservada que comanda la Fiscalía de Valparaíso desde enero pasado, que comenzó indagando la compra y venta de cargos judiciales, y terminó encontrando pistas de nuevos pagos sospechosos para el entorno de Vivanco.

Las diligencias de la fiscalía se han desarrollado en completo sigilo, y en diez meses de investigación incluyen la incautación de celulares, la apertura de cuentas bancarias y declaraciones tomadas a decenas de personas relacionadas con estos antecedentes. Se investigan los delitos de cohecho, tráfico de influencias y lavado de activos, entre otros.

El dinero de la Inmobiliaria Argenta no es el único que terminó en el bolsillo de Migueles justo cuando la exministra Vivanco debía fallar una causa relacionada con quien hacía el pago. En mayo de 2023, Migueles recibió $12 millones en su cuenta bancaria, a través de tres transferencias por $4 millones cada una. Quien originalmente realizó el giro fue la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, que también tenía un millonario proyecto que dependía de la definición de la Corte Suprema, en la que Vivanco participaría.

Claro que el pago no fue directo. Al igual que en el caso anterior, pasó primero por las cuentas bancarias de dos notarios. La inmobiliaria le depositó los $12 millones a Rodrigo Ortúzar, quien luego los transfirió a Fernando Martel —que ha sido notario interino de La Cisterna y está casado con una notaria de Coquimbo—, quien finalmente los giró, fraccionados, a la cuenta de Migueles en el Banco BCI.

Ambos notarios declararon en la causa y aseguraron desconocer el origen de ese pago. Indicaron que Migueles los llamó y les pidió que fueran transfiriendo el dinero.

Ese modo de operar para recibir pagos, es similar al que detectó la Fiscalía Regional de Los Lagos, que tiene a su cargo la llamada “trama bielorrusa”, donde ya formalizó a Vivanco por haber recibido coimas a cambio de los fallos que beneficiaron al Consorcio Chileno Bielorruso Belaz Movitec y a la Inmobiliaria Fundamenta. Allí los pagos también fueron recibidos por Migueles —justo cuando Vivanco debía fallar en el máximo tribunal—, no sin antes pasar por varias manos (vea aquí el detalle). Es una fórmula antigua que se utiliza para ocultar el origen ilícito del dinero.

Angela Vivanco ya estuvo más de cuatro meses en prisión preventiva por la “trama bielorrusa”, y ahora, mientras cumple arresto domiciliario total, su situación podría complicarse aún más. Con los nuevos antecedentes descubiertos por el Ministerio Público, ya son cuatro las causas en las que falló Vivanco como ministra de la Suprema y que podrían tener pagos aparejados.

Entre los dueños de las inmobiliarias que le realizaron pagos a Migueles, hay un viejo conocido de Vivanco: el Conservador de Bienes Raíces de Viña del Mar, Luis Fischer, socio de la Inmobiliaria Argenta. Una de las razones esgrimidas por la Corte Suprema cuando expulsó a Vivanco del Poder Judicial, es que ella habría intervenido en el nombramiento de Fischer como conservador. Algo que, en todo caso, ella niega hasta ahora. Los otros socios de Argenta son los empresarios Eduardo Dib Maluk y Eduardo Rossi Soffia.

Mientras que en el caso de la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, al momento de realizarse el pago entre sus accionistas figuraban el empresario Fabio Traverso, el economista Paul Fontaine, y el animador de televisión Rafael Araneda, entre otros.

Clientes inmobiliarios

La investigación secreta de la Fiscalía de Valparaíso donde se descubrieron estos nuevos antecedentes tuvo un origen triple.

En noviembre del año pasado Reportea reveló que Rodrigo Ortúzar había escalado rápidamente en su carrera como notario, mientras en paralelo registraba millonarias transferencias bancarias con Gonzalo Migueles y también con Sergio Yáber, Conservador de Puente Alto y quien es otro de los imputados en la “trama bielorrusa”. A eso se sumó que la fiscal judicial de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Carla Troncoso, que lideró el sumario judicial sobre Yáber, Ortúzar y otros notarios, concluyó luego de su investigación que podía existir la comisión de delitos, por lo que presentó una denuncia penal. Además, otra investigacion de Reportea dio cuenta de que Yáber le pagaba mensualmente $1 millón a Antonio Ulloa, entonces ministro de la Corte de Santiago. Con toda esa información, se abrió la causa que al interior de la fiscalía se bautizó como “agencia de nombramientos”, porque trabajan bajo la hipótesis de que existe compra y venta de cargos judiciales.

Por eso los hallazgos sobre los pagos a Migueles que podrían estar vinculados con fallos de Vivanco fueron una sorpresa.

El notario Rodrigo Ortúzar, uno de los mejores amigos de Yáber —estudiaron juntos en la Universidad Gabriela Mistral— estaba como imputado desde el origen de la causa y fue uno de los primeros en declarar ante el equipo comandado por la Fiscal Regional Claudia Perivancich. Lo hizo el pasado 1 de abril.

La fiscalía ya tenía sobre la mesa el detalle del pago por $15 millones que Ortúzar realizó a Migueles a través de cuatro transferencias entre el 4 y el 8 de marzo de 2021. Lo que entonces no sabían era que ese dinero provenía originalmente de la Inmobiliaria Argenta. Esto respondió Ortúzar cuando le preguntaron:

“Puedo señalar que, un día tipo 19.00 hrs me llama Migueles al celular para derivarme un cliente de naturaleza inmobiliaria (…) me cobró $15.000.000 a modo de comisión (pacto de derivación) para lo cual Migueles me emitió la boleta de honorarios electrónica N° 100 del 08.03.2021 (…) cuya glosa es consultoría en gestión inmobiliaria”, partió relatando el notario.

Boleta emitida por Gonzalo Migueles a Rodrigo Ortúzar.

Siguió así: “Le pedí a Gonzalo Migueles que me mandara los antecedentes del cliente, pasan cinco o seis días y no me llegó nada. Pasó una semana y no me llegaron los antecedentes. Empecé a llamar a Gonzalo Migueles para que me devolviera los $15.000.000 que le había pagado por concepto de comisión (…) Migueles me dijo que el cliente me la devolvería, y al cabo de 30 días un tercero, que supongo que era el cliente, me devolvió $14.704.020, para lo cual me pidieron emitir una factura (…) a Inmobiliaria Nueva Reñaca (…) cuya glosa era ‘asesoría legal tramitación recurso de protección ante Corte Suprema 22220- 2021’”, cerró Ortúzar.

Las fechas de los pagos calzan justo con la tramitación del recurso de la inmobiliaria en la Corte Suprema. Vivanco rechazó el recurso que habían presentado los ambientalistas el 6 de abril de ese 2021, y un día después el notario Ortúzar emitió la factura a una empresa filial de Argenta, que es la titular del proyecto inmobiliario.

Factura emitida por la sociedad de Rodrigo Ortúzar a la filial de la Inmobiliaria Argenta.

Vivanco volvió a rechazar un requerimiento de los opositores al proyecto, quienes habían presentado un recurso de reposición y enmienda, pocos días después, el 22 de abril de 2021. En todo caso, ambas sentencias fueron unánimes. Además de Vivanco votaron a favor de Argenta los entonces ministros Sergio Muñoz y Mario Carroza, la ministra Adelita Ravanales, y dos abogados integrantes.

El pago para Ortúzar se concretó menos de dos semanas después, el 3 de mayo.

En marzo de 2021, Rodrigo Ortúzar era gerente legal en Subus, una de las concesionarias del transporte público en Santiago. A través de Sergio Yáber —a quien considera como “su hermano”, según declaró en el sumario de la Corte de San Miguel— conoció a Gonzalo Migueles, cuando este asesoraba a Yáber en el Conservador de Puente Alto.

Justo después de la maniobra de pagos para Migueles en la que participó, Ortúzar comenzó a postular a concursos de distintas cortes para convertirse en notario. De hecho, el 13 de marzo de ese 2021 fue invitado al cumpleaños que Ángela Vivanco celebró en el Hotel Las Acacias, en la comuna de Vitacura. Varios de los asistentes a esa fiesta le dijeron a Reportea que Migueles presentó en sociedad a Ortúzar señalando que buscaba convertirse en notario. Lo logró cuando a fines de 2021 fue nombrado interino en una notaría de Salamanca. Y menos de nueve meses después fue trasladado a San Miguel, donde actualmente ejerce como titular.

Claro que su futuro está en veremos. La Corte de San Miguel ordenó su destitución y él presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional para anular esa medida. El TC ya tomó una decisión el pasado 8 de septiembre, pero hasta ahora no se ha hecho pública.

El influyente señor Fischer

Sergio Yáber, el Conservador de Bienes Raíces de Puente Alto que está imputado en la “trama bielorrusa”, tuvo un arrebato de rabia hace algunos meses, cuando ya había sido formalizado y protagonizaba titulares de prensa. Escribió un mensaje en el grupo de WhatsApp de la Asociación de Notarios y Conservadores, en el que se quejó de que lo habían dejado solo y que no medían con la misma vara a todos: “Fischer contrató Vivanco en una causa por sus inmobiliarias y consta en el proceso!”, escribió Yáber.

Ahora, con los nuevos antecedentes recopilados por la fiscalía, esa denuncia podría tener asidero.

Cuando ese mensaje de chat se hizo público, Ángela Vivanco fue consultada por La Tercera: “Yo no tenía ninguna solicitud ni relación con esa causa en el sentido de que me hayan pedido o yo me haya comprometido a alguna decisión. Si es que yo estaba presidiendo la sala, cosa que no recuerdo, lo más probable es que la causa haya llegado bajo el nombre de una inmobiliaria y, en consecuencia, ni siquiera pude haber sabido que le pertenecía a Fischer. Y Fischer jamás me pidió nada, ni tampoco tuve ningún compromiso con él de ninguna especie”, aseguró Vivanco.

Claro que entonces no se sabía nada sobre los pagos.

A pesar de que la investigación de la fiscalía estaba bajo reserva, jueces de las cortes de apelaciones y ministros de la Corte Suprema ya sabían que existía una relación que parecía espuria entre Luis Fischer y Ángela Vivanco. Había un antecedente: cuando en 2023 Fischer competía por dejar de ser notario y pasar a ser el Conservador de Viña (un ascenso que podía multiplicar sus ingresos), uno de sus competidores, Carlos Swett, actual Conservador de Concón, recibió una llamada de Gonzalo Migueles recomendándole que se bajara de la carrera en favor de Fischer. Swett declaró en la causa que no le hizo caso, aunque igualmente perdió esa competencia.

Luis Enrique Fischer fue catalogado en 2019 por un reportaje de El Mostrador como el notario más poderoso de la Región de Valparaíso. Según ese artículo, cultiva relaciones cercanas con políticos y ministros de las cortes. Incluso, habría invitado a varios de ellos a ver partidos de la fase final de la Copa América cuando se disputó en Chile, y en otra ocasión habría realizado una celebración con 800 invitados en el Sporting Club, de Viña del Mar. El reportaje también señala que es un hombre influyente en los nombramientos judiciales.

Por eso, los ministros de la Corte Suprema consultados por Reportea sobre el vínculo de Fischer con Vivanco, no se mostraron sorprendidos. Varios de ellos indicaron que el actual conservador de Viña opera por debajo de la mesa, y que hay supremos que contaron con su apoyo para lograr sus cargos. Eso sí, advirtieron dos ministros, con estos nuevos antecedentes la pista se le puede complicar. No solo porque ya figura como imputado en la causa de la fiscalía, sino que también se le podría abrir un cuaderno de remoción.

Hay un antecedente relevante que es importante destacar. Cuando Ángela Vivanco fue expulsada del Poder Judicial, una de las razones esgrimidas por sus pares fue que ella aceleraba causas en las que tenía especial interés. Y el fallo que benefició a la inmobiliaria de Fischer se tramitó con extrema rapidez. El recurso de los opositores al proyecto inmobiliario ingresó el 30 de marzo de 2021, y una semana después ya había sentencia.

Eso sorprendió incluso a la plana directiva de la Inmobiliaria Argenta. En el chat que comparten los dueños con los gerentes de esa empresa, y que forma parte del expediente de la fiscalía, fue algo que se comentó: “Extraordinaria noticia”, escribió Eduardo Dib, uno de los dueños, cuando el 6 de abril se enteraron del resultado en la Suprema. “Y mucho antes de lo esperado”, señaló el gerente general. “Inesperadamente pronto”, agregó otro ejecutivo.

Lo que está claro es que Rodrigo Ortúzar no cumplió un rol en ese triunfo. No solo por lo que declaró él ante el Ministerio Público, sino porque tampoco aparece con patrocinio en la tramitación de la causa, según la base de datos del Poder Judicial.

Según un informe entregado a la fiscalía por la Inmobiliaria Argenta, y firmado por su oficial de cumplimiento (que está encargado de prevenir prácticas corruptas), no hubo contrato de prestación de servicios con Rodrigo Ortúzar por el pago que le giraron. Y eso se explica, porque el pago fue requerido “de manera directa por un director, señor Luis Fischer”, señala textual el informe.

Fischer declaró ante la fiscalía el pasado 2 de julio, en calidad de imputado, y negó todo. Dijo que Vivanco no jugó un rol en su nombramiento —al contrario, según él, ella patrocinaba otras candidaturas—, y que el pago a Rodrigo Ortúzar fue por un servicio que el notario efectivamente prestó para la empresa.

Aseguró que cuando en la inmobiliaria se enteraron de que los opositores a su proyecto Barrio Foresta —una inversión de US$60 millones para construir 19 torres con 435 departamentos en las cercanías de un humedal en Reñaca— recurrirían a la Corte Suprema, se preocuparon de buscar un abogado para que los representara. Fischer declaró que a Ortúzar se lo recomendó otro abogado de Valparaíso: Juan Luis Solari. Esa parte de su declaración es incomprobable, porque Solari falleció en febrero pasado.

“Me dijeron que tenía experiencia en proyectos inmobiliarios, que había sido abogado jefe de la Municipalidad de Vitacura y que era muy serio y competente”, argumentó Fischer ante los fiscales. Y luego relató un episodio, que según el propio Ortúzar, nunca sucedió: “Yo llamé por teléfono a Rodrigo Ortúzar, le expliqué el caso, le di detalles (…) estuvo dispuesto a tomar el caso y me dio los honorarios por whatsapp”.

El conservador de Viña presentó ante la fiscalía supuestos mensajes de WhatsApp que le habría enviado Ortúzar para negociar sus honorarios. Pero no se trata de un archivo de WhatsApp original, sino de mensajes reenviados por Fischer a sus socios en la empresa, que supuestamente habrían sido escritos por el notario.

La versión de Fischer no es consistente con los datos que están sobre la mesa y que sí pueden comprobarse. Por ejemplo, según él, el 7 de abril seguía negociando con Ortúzar el monto de sus honorarios, siendo que el día anterior la Corte Suprema ya había emitido una sentencia, y en la empresa lo sabían. Prueba de ello es el grupo de WhatsApp de sus socios y ejecutivos celebrando el mismo 6 de abril.

Pero Fischer mantuvo su historia. Incluso le leyó a la fiscal Paola Castiglione, quien le tomó la declaración, un supuesto mensaje que le habría enviado a Ortúzar a las 09:05 del 7 de abril: “Por favor indícame tu correo, para enviarte unos informes de 300 páginas que te van a ayudar en el entendimiento de la causa”. Una causa que se había fallado el día anterior. Más adelante, Fischer reconoció que nunca envió esos informes.

Ante la inconsistencia, Fischer acusó que el notario pudo haberlos engañado: “Rodrigo Ortúzar prestó un servicio para nosotros, o nos lo hizo creer, y si no lo hizo, nos engañó. Porque con gran sorpresa al estudiar la causa, la causa nuestra se vio a las 9.00 de la mañana del día 06.04.2022 (se equivocó de fecha, porque fue en 2021) y a las 16.13 hrs del mismo día, Rodrigo Ortúzar nos dice cuáles son sus honorarios aceptando rebajarlos al 50% de lo que había cobrado originalmente”.

Fischer cerró su declaración negando que haya buscado realizar un pago a Migueles: no “es efectivo que yo o Inmobiliaria Reñaca hubiera formado parte de una estrategia para triangular dineros para favorecer a Gonzalo Migueles”.

$12 millones a través de dos notarios

El segundo pago para Migueles que detectó la fiscalía está fechado el 23 de mayo de 2023, y tiene su origen en la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, que por entonces buscaba desarrollar un condominio con 6 edificios, 306 departamentos y dos piscinas en la comuna de Pucón. El problema para sus socios comenzó cuando a fines de 2022 el Tercer Tribunal Ambiental acogió el reclamo de los vecinos del lugar y anuló el permiso para su construcción.

Fue ahí que la inmobiliaria presentó dos recursos de casación ante la Corte Suprema, uno por la forma y otro por el fondo. La Comisión de Evaluación Ambiental de La Araucanía también buscó anular la decisión del Tribunal Ambiental.

Esos recursos ingresaron al máximo tribunal el 19 de enero de 2023, y en mayo las partes se preparaban para los alegatos.

El 23 de mayo, desde la Inmobiliaria Alta Vista Pucón se giraron tres pagos para la sociedad Asesorías e Inversiones Ortúzar Spa, propiedad del notario Rodrigo Ortúzar. Dos pagos fueron por $5 millones cada uno, y el tercero por otros $2 millones. En total, $12 millones.

Los pagos a la sociedad de Ortúzar que aparecen en el sistema contable de la Inmobiliaria Alta Vista Pucón.

Durante su segunda declaración ante la fiscalía, realizada el pasado 23 de abril, Ortúzar entregó su versión sobre esos pagos.

“Revisando las cartolas de la sociedad, yo tengo tres abonos por transferencia en total por $12.000.000, todos del 24.05.2023 por $5.000.000, $5.000.000 y $2.000.000 provenientes de una empresa que aparece identificada como Inmobiliaria Al, RUT 76.614.097-1, que corresponde a la empresa Alto Pucón, según pude verificar. Haciendo memoria, efectivamente con esa misma fecha se comunicó conmigo Gonzalo Migueles advirtiéndome de esta transferencia”, contó Rodrigo Ortúzar.

Sobre la llamada de Migueles, explicó que la entonces pareja de Ángela Vivanco le hizo una solicitud: me pidió “si le podía transferir esa plata a Fernando Martel, lo que efectivamente constaté según consta en la cartola que acompaño, dado que luego transferí como me pidió Gonzalo Migueles, al destinatario (…) Martel los mismos montos en tres cargos por transferencia de $4.000.000 cada una en la misma fecha 24.05.2023. Puedo señalar que la situación en su momento me incomodó mucho, porque no estoy acostumbrado a que me depositen de la nada esos montos de dinero”.

Fernando Martel ha sido notario interino en La Cisterna, periodo en el que le realizó pagos a Migueles por cerca de $2 millones mensuales, y está casado con María José Montesino Bianchi, actual notaria en Coquimbo. Ella también le realizó pagos mensuales a Migueles cuando asumió su cargo.

Martel declaró en la causa el 10 de marzo, y se refirió a las transferencias por $12 millones que le llegaron desde la sociedad de Ortúzar: “Gonzalo Migueles me llamó por teléfono y me señaló que Rodrigo Ortúzar me había depositado $12.000.000 porque había un problema con la cuenta de Migueles y que por alguna razón Ortúzar no podía hacerle una transferencia a Migueles, por lo que me había hecho la transferencia a mí y me pedía si yo se lo podía transferir a él”, declaró Martel.

Agregó que aceptó realizar las transferencias a Migueles porque lo conocía y porque no quería quedar mal con él. En la cartola bancaria de Migueles en el Banco BCI consta que Martel le giró los $12 millones en tres transferencias realizadas entre el 23 y el 25 de mayo de 2023.

Si los notarios dicen la verdad, sería un nuevo episodio de pagos al entorno de la exministra Ángela Vivanco, desde empresas que podían beneficiarse con sus fallos.

Pero este caso es confuso. Porque el 4 de agosto de 2023, poco más de dos meses después del pago, la Tercera Sala de la Suprema rechazó los recursos presentados por la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, por decisión unánime, incluyendo el voto de Vivanco. Eso fue una dura derrota para la empresa, porque el máximo tribunal confirmó la anulación del permiso ambiental.

También es nebuloso qué ocurría al interior de Alta Vista Pucón por esas fechas.

Según los documentos que tuvimos a la vista, solo consta la declaración de uno de los socios originales del proyecto, Claudio Cordero, quien el 17 de agosto indicó que él vendió sus acciones en la empresa a inicios de 2022. Según dijo, quien continuó liderando la inmobiliaria fue Fabio Traverso Marzili, integrante de la familia dueña de la empresa que vende sucedáneos de limón y vinagre, y que ha hecho noticia durante los últimos años por ser fanático de los Porsche y por peleas judiciales con sus socios en otros negocios. En 2023 fue formalizado por administración desleal en medio de una disputa al interior de Megatime, la empresa de inversión publicitaria.

Cordero y Traverso fueron socios en varios otros proyectos inmobiliarios, junto a un grupo que también integraban el economista Paul Fontaine —histórico asesor de Anibal Mosa y actual director de Blanco y Negro, la concesionaria que administra Colo Colo—, el actual gerente general de Vivo Corp, Rodrigo De Diego, el animador de televisión Rafael Araneda, y Samuel Larraín Greene, director de la Federación Chilena de Polo. Todos ellos, excepto Cordero, eran accionistas de Alta Vista Pucón cuando se giró el pago que terminó en la cuenta de Migueles.

Consultados por Reportea, algunos de los socios no accedieron a responder preguntas, aunque todos coincidieron en que nunca supieron del pago a Migueles. Rafael Araneda indicó que su participación accionaria era menor, que nunca se involucró en asuntos administrativos y que vendió sus acciones hace algunos meses, mientras que Cordero se limitó a señalar que ya no era socio de la inmobiliaria cuando se realizaron las transferencias.

Varios de los socios indicaron fuera de micrófono que en 2023 quien dirigía todo en la empresa era Fabio Traverso, quien trabajaba con un gerente de su confianza llamado Marcelo Varas. Traverso no respondió los mensajes que le enviamos para conocer su versión.

Hasta ahora, en la causa judicial que se tramita en la Fiscalía de Valparaíso, y en lo que concierne a los pagos realizados a Migueles, figuran también como imputados los notarios Rodrigo Ortúzar, Fernando Martel y María José Montesinos, además de los conservadores de bienes raíces Luis Fischer y Sergio Yáber.

COMPARTIMOS LOS CAPÍTULOS RELATIVOS A LA MUERTE DEL JOVEN ECUATORIANO ROMARIO VELOZ

 

«La tumba de los libres: Las muertes del estallido social»: extracto del libro de Edgar de la Vega y Paula Rivera

Imagen de portada: Agencia Uno


CIPER publica un adelanto de «La tumba de los libres: Las muertes del estallido social» (Editorial Ceibo), de los periodistas Edgar de la Vega y Paula Rivera, que llegará a librerías en noviembre. El libro, con prólogo de la premio nacional de Periodismo María Olivia Monckeberg, es el resultado de más de seis años de investigación y reconstruye las muertes ocurridas durante el estado de emergencia decretado por el gobierno de Sebastián Piñera en octubre de 2019.

A lo largo de once capítulos, los autores recorren casos en Santiago, La Serena, Coquimbo, Curicó, Concepción y Talcahuano.

Son historias de víctimas de agentes del Estado, de civiles y de circunstancias que la justicia aún no logra esclarecer. Un tercio de quienes murieron en esos días eran extranjeros. El libro también sigue el largo recorrido judicial de las familias y cierra con el escenario actual: causas cerradas sin condenas, investigaciones aún abiertas y un gobierno que estudia indultar a uniformados condenados por hechos del estallido.

El fragmento que publicamos corresponde al tercer capítulo y aborda uno de los hechos más emblemáticos de la revuelta. El 20 de octubre de 2019, en La Serena, una patrulla del Ejército compuesta en buena parte por conscriptos, con fusiles cargados con una mezcla de munición de fogueo y de guerra, abrió fuego contra manifestantes frente al Mallplaza. Una de las balas mató a Romario Veloz, un joven ecuatoriano de 26 años que hacía rap y estudiaba Construcción Civil. Otras dos personas quedaron gravemente heridas. La orden de disparar la dio el capitán José Faúndez Sepúlveda, cuyo perfil los autores reconstruyen a partir de su hoja de vida: un oficial con más de 15 años de servicio, premiado como instructor apenas un mes antes de esa tarde. Faúndez fue condenado en 2023 a 15 años de presidio y hoy figura entre los casos que el gobierno de José Antonio Kast evalúa indultar.

Los intertítulos y las notas al pie corresponden al original.

 

«La tumba de los libres», de Edgar de la Vega y Paula Rivera – EXTRACTO:

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Prensa alemana analiza histórica caída de popularidad de Kast: Problemas de gestión, promesas incumplidas y recortes sociales


 A solo siete meses de asumir, el presidente José Antonio Kast registra una caída histórica de popularidad: 27% de aprobación y 64% de desaprobación, según Criteria. El análisis de DW atribuye el desplome a promesas incumplidas, recortes sociales, un gabinete inexperto y la falta de coalición de gobierno. 

SEGUEL ALFREDO


Agencia alemana DW analiza las razones tras la caída de popularidad de Kast

A solo siete meses de haber asumido la presidencia, José Antonio Kast enfrenta una caída de popularidad sin precedentes recientes en Chile, que fue noticia durante la semana reciente tras la publicación de un análisis de la cadena alemana DW, firmado por Victoria Dannemann. Según la encuesta Criteria que analiza del fin de semana pasado, el mandatario registró el peor nivel de aprobación, un 27%, mientras que la desaprobación alcanza el 64%. Un 82% de los encuestados estima que el gobierno ha estado por debajo de las expectativas.

El académico Marcelo Mella, director del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), señaló al medio: «Los números son bien sorprendentes, porque lo habitual en Chile es que el desgaste se materialice al segundo año. El presidente Kast lleva siete meses y muestra una caída en las principales encuestas. Es un fenómeno bastante inédito».

Para Claudia Heiss, académica de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, la caída se explica por una «sensación de mala gestión». «Se ha visto que este gobierno no tiene experiencia política y ha generado descontento, no solo en la oposición. No ha dado garantías de gobernabilidad ni de capacidad técnica. Eso afecta su legitimidad, incluso dentro de los sectores más cercanos. Es revelador que en las encuestas cae mucho el apoyo de los votantes de derecha», declaró a DW.

powered bMella agregó que «a los siete meses, el presidente Kast tiene más desaprobación que la que tuvo el presidente Boric después de la derrota del plebiscito de salida del primer proceso constituyente»Entre los factores que explican el desplome, DW destacó la decisión de no construir un gobierno de coalición. Mella explicó que «en Chile, los gobiernos que tienen buenos resultados necesariamente son de coalición, porque su sistema político es de una fragmentación extrema». A esto se suma un «gabinete con ministros inexpertos y no conscientes del costo de los recortes de programas sociales», errores de primerizos, nombramientos cuestionados, rotación de cargos y problemas de diálogo con el Congreso.El análisis también vinculó la impopularidad con el incumplimiento de las promesas de campaña: la percepción de inseguridad aumentó —un 53% cree que la delincuencia ha crecido en los últimos seis meses, frente al 40% de agosto— y las soluciones ofrecidas no han sido las esperadas. «Las políticas públicas se construyen a través del tiempo y pueden ofrecer soluciones graduales, pero las soluciones mágicas no son reales, son una ilusión», señaló Heiss.

El reportaje también abordó el impacto de los recortes en programas sociales y el alza de bencinas. «En el contexto actual de estancamiento económico, una serie de recortes en programas sociales y situaciones como el alza de las bencinas -que el gobierno decidió no mitigar, sino que traspasó el alto costo a los consumidores-, se imponen al discurso de que el ajuste es bueno en el largo plazo», advirtió Heiss. Y añadió: «La experiencia cotidiana de las personas es que aumenta el desempleo, aumenta el costo de la vida, los salarios no mejoran, y además se anuncian recortes de beneficios sociales que, en un contexto como el actual, es una receta para la impopularidad». El gobierno ha decretado recortes en salud, educación, ciencia, cultura, becas, bonos y subsidios, además del fin del programa que entregó computadoras a escolares durante 17 años.

A siete años del estallido social: una lucha por la memoria, dignidad y justicia social

 

A siete años del estallido social: una lucha por la memoria, dignidad y justicia socialOPINIÓNArchivo


Fabiola Campillai
Por : Fabiola CampillaiSenadora por la Séptima Circunscripción (IND).
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Octubre no fue un hecho aislado: fue la expresión de un malestar profundo que tenía razones concretas, y esas razones no desaparecen porque algunos intenten borrar la memoria o cambiar el sentido de lo que vivimos.


El Mostrador Fuente Preferida

Hace siete años, en octubre de 2019, el gobierno que decía que Chile era un oasis nos respondió. Frente a los reclamos de la ciudadanía por el aumento del costo de la vida, nos dijeron que teníamos que madrugar para tomar el Metro o que aprovecháramos de comprar flores porque estaban más baratas. Mientras millones de familias enfrentaban dificultades para llegar a fin de mes, las autoridades parecían vivir en un país completamente distinto.

Así fue como millones de personas salieron a las calles y dijeron “basta”: Basta de abusos, basta de desigualdad, basta de las burlas de un gobierno, basta de vivir en un país donde trabajar toda una vida no garantiza poder vivir con dignidad.


Pero la respuesta del Estado fue la represión. Nos respondieron con disparos y violencia y no solamente contra quienes se manifestaban, sino también contra trabajadores que regresaban a sus casas, que iban a sus trabajos, personas que transitaban por las calles y ciudadanos que simplemente se encontraban en el lugar equivocado. Frente a esa violencia, y frente a la indignación que provocó conocer a personas heridas y mutiladas, millones volvieron a salir a las calles con todavía más fuerza.

Durante aquellos meses sufrimos graves y masivas violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado. Alrededor de 464 personas sufrieron lesiones oculares; hubo personas fallecidas, personas que quedaron con discapacidades permanentes y miles de víctimas que todavía viven con las consecuencias físicas y psicológicas de aquella violencia. Se registraron miles de denuncias por violaciones a los derechos humanos y, sin embargo, hoy, siete años después, son muy pocas las víctimas que han encontrado justicia.

La impunidad sigue siendo una dolorosa realidad. Amnistía Internacional ha advertido sobre el reducido número de agentes del Estado condenados que cumplen penas efectivas de prisión y, mientras tantas víctimas continúan esperando justicia, algunos de los responsables ya han comenzado a recibir beneficios penitenciarios.

Por eso, recordar octubre no es solamente recordar las manifestaciones. Es recordar a las víctimas, denunciar la impunidad y exigir garantías de que nunca más el Estado vuelva a utilizar sus armas contra el pueblo al que tiene la obligación de proteger.

En este punto quiero detenerme en algo fundamental: no podemos equiparar los crímenes cometidos por particulares con aquellos perpetrados por quienes tienen la responsabilidad de ejercer la fuerza pública y utilizar las armas del Estado. No se trata de restar gravedad a los delitos comunes, sino de reconocer que quienes reciben del Estado la autoridad, las armas y la responsabilidad de proteger a la ciudadanía tienen una obligación especialmente exigente. Cuando un agente del Estado utiliza ese poder para cometer un crimen, no solamente vulnera los derechos de una persona: también traiciona la confianza que la sociedad depositó en él y utiliza contra la ciudadanía los instrumentos que le fueron entregados precisamente para protegerla.

Existe, además, otra diferencia que muchas veces se pretende ignorar. Quienes cometen graves violaciones a los derechos humanos desde las instituciones del Estado pueden contar con redes de protección construidas durante años: redes dentro de las propias instituciones en las que trabajaron, pero también respaldos de sectores políticos que se beneficiaron de sus actuaciones para mantener privilegios o conservar el poder. Esas redes pueden traducirse en pactos de silencio, encubrimientos, dificultades para obtener pruebas y obstáculos que hacen mucho más difícil investigar, juzgar y condenar a los responsables.

La historia de nuestro país nos ha demostrado lo difícil que puede ser llevar ante la justicia a quienes ejercieron el poder del Estado para cometer crímenes. También conocemos casos en que las defensas han recurrido a argumentos sobre el estado de salud de los acusados para impedir o postergar su comparecencia ante los tribunales. Por eso, cuando después de años de investigaciones, obstáculos y dificultades finalmente se consigue una condena por violaciones a los derechos humanos, no estamos hablando simplemente de una sentencia judicial, sino de una conquista de las víctimas, de sus familias y de una sociedad que ha debido luchar durante años contra la impunidad.

Precisamente por eso resulta tan grave que hoy se pretenda abrir nuevamente la puerta a la liberación de personas condenadas por estos crímenes. Porque digamos las cosas como son: hoy, cuando estamos conmemorando siete años de aquellas manifestaciones, sectores del Partido Nacional Libertario y del Partido Republicano vuelven a impulsar indultos para uniformados condenados por delitos cometidos durante el estallido social.

Yo me pregunto: ¿dónde queda la justicia para las víctimas? ¿Dónde queda la responsabilidad de quienes utilizaron las armas del Estado para disparar contra la ciudadanía? ¿Qué mensaje estamos entregando cuando, después de tantos años de lucha para conseguir una condena, se pretende liberar a los responsables?

Resulta especialmente preocupante que esta discusión se instale mientras el Gobierno enfrenta cuestionamientos por su respuesta a las demandas ciudadanas en materia de seguridad, combate al crimen organizado y narcotráfico. La seguridad no puede ser un discurso que se utiliza solamente cuando conviene políticamente: no podemos exigir mano dura contra la delincuencia y, al mismo tiempo, promover beneficios para quienes fueron condenados por cometer graves delitos abusando del poder del Estado. La justicia no puede depender del uniforme que llevaba quien cometió el crimen, ni de las amistades políticas que tenga, ni de las instituciones a las que perteneció.

Nada de esto significa desconocer los derechos de las personas privadas de libertad. Toda persona, incluso quien ha cometido los delitos más graves, tiene derecho a recibir atención médica, a condiciones dignas y a que cualquier enfermedad sea evaluada con criterios objetivos. Pero una cosa es garantizar esos derechos y otra muy distinta es utilizar razones humanitarias como una vía para dejar sin efecto condenas judiciales.

Por eso creo que debemos abrir una discusión seria sobre la eliminación de la facultad presidencial del indulto. No puede ser que una decisión política individual termine dejando sin efecto el resultado de años de investigaciones, juicios y esfuerzos de las víctimas por obtener justicia. Lo que corresponde es fortalecer los mecanismos judiciales que ya existen, con evaluaciones médicas independientes, criterios transparentes, respetando las condenas en materia de derechos humanos y una participación efectiva de las víctimas, de modo que las decisiones se adopten conforme a la ley, con pleno respeto al debido proceso y sin quedar sometidas a las presiones de los gobiernos o de los sectores políticos de turno.

Mientras se discute cómo liberar a criminales, las injusticias que llevaron a millones de chilenos y chilenas a manifestarse en octubre de 2019 siguen presentes y más vigentes que nunca: el aumento del costo de la vida, la preocupación por el desempleo y las dificultades para acceder a derechos sociales continúan formando parte de la vida cotidiana de nuestro pueblo. Y hoy advertimos con preocupación políticas económicas que favorecen a los sectores de mayores ingresos, mientras se anuncian recortes y restricciones presupuestarias que afectan a quienes más necesitan del Estado.

Detrás de cada recorte presupuestario hay personas. Hay familias que esperan una digna atención en la salud pública. Hay niños que necesitan una educación de calidad. Hay personas mayores que requieren cuidados. Hay trabajadores que necesitan mejores condiciones laborales. Cuando se debilitan los derechos sociales se profundiza la desigualdad y, cuando se profundiza la desigualdad, nos alejamos de la justicia social que millones exigieron en octubre de 2019.

Por eso resulta tan doloroso escuchar a quienes aprovechan esta conmemoración para decirnos que estuvo mal salir a las calles, que estuvo mal levantar la voz, que estuvo mal exigir dignidad. Algunos pretenden instalar una interpretación de nuestra historia que justifica la represión, que glorifica y hace apología de los crímenes de agentes del Estado y que minimiza las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante aquellos meses.

Pero quiero decirlo con toda claridad:

Exigir dignidad no estuvo mal.

Manifestarnos por nuestros derechos no estuvo mal.

Denunciar los abusos y las desigualdades no estuvo mal.

Y la violencia que sufrimos jamás puede convertirse en una advertencia para que nuestro pueblo guarde silencio.

La democracia no se fortalece castigando la protesta social ni debilitando los derechos de las personas. Se fortalece escuchando a la ciudadanía, garantizando sus derechos sociales, protegiendo su derecho a manifestarse y asegurando que nadie esté por encima de la justicia. Por eso necesitamos seguir organizándonos, cuidándonos y defendiendo nuestros derechos.

Octubre no fue un hecho aislado: fue la expresión de un malestar profundo que tenía razones concretas, y esas razones no desaparecen porque algunos intenten borrar la memoria o cambiar el sentido de lo que vivimos.

Esta conmemoración nos llama a recordar a quienes sufrieron, a acompañar a quienes todavía esperan justicia y a volver a encontrarnos en la defensa de nuestros derechos. Que la memoria nos reúna. Que la solidaridad nos fortalezca. Y que la esperanza nos mueva a seguir luchando.

Porque hoy, en octubre de 2026, sigue pendiente aquello que millones exigimos en 2019: una vida digna para todos y todas. Y porque sin verdad, sin justicia y sin garantías de no repetición, nunca podremos hablar de una democracia plenamente comprometida con los derechos humanos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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