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domingo, 25 de octubre de 2026

ENTREVISTA AL CANTANTE QUE CELEBRA 60 AÑOS DE CARRERA ARTÍSTICA

 

José Alfredo Fuentes: “Hubiese sido un honor grabar con Víctor Jara”

25.10.2026

Por Felipe Rodríguez C.

“El Pollo” celebra sus seis décadas de trayectoria con un concierto el próximo domingo 25 en el teatro Caupolicán. Ídolo popular a los 18 años, recuerda la histeria que provocaban sus shows en las mujeres, la negativa a radicarse en México, su rabia por participar en Chacarillas y la idea que tenía el creador de Te recuerdo Amanda de hacer discos románticos junto a él.

Imagen de portada: gentileza José Alfredo Fuentes


José Alfredo Fuentes lo repite varias veces durante la conversación. Nunca se nubló con el éxito y la popularidad. Para él, ser cantante era simplemente un trabajo. Distinto, por supuesto, a la mayoría porque cuando se hizo famoso a los 18 años no podía salir a la calle, las mujeres lo esperaban afuera de su casa y, aficionado al cine, debía ingresar a las salas cuando la película se había iniciado. Fanático de la Universidad de Chile, la única actividad que persistió en una conducta normal fue ir al estadio con su amigo Wildo. Apenas lo reconocían, el público -eminentemente masculino- apelaba a un chilenismo clásico: hacer bromas escondido en el anonimato. “Me gritaban ‘mijitooo’ o ‘pollo hueco’. Me reía y después seguía todo sin problemas”, recuerda.

Desde que fue descubierto por un profesor en un concurso escolar, la vida del “Pollo” Fuentes se transformó en poco tiempo en una pequeña revolución. Su madre tuvo que firmar su primer contrato discográfico porque era menor de edad. “Cuando le dije que me quería dedicar a la música, lo primero que me dijo fue ‘estai más hueon’. Y después, cuando era famoso, se subía a un taxi y decía ‘buenas tardes, soy la mamá del “Pollo” Fuentes’”, indica. El cantante vivió experiencias que rivalizaban con las de The Beatles. Pero no lo trastornaron porque, asegura, tenía tanto cariño familiar que nunca se compró el rol de superestrella. “Era un viejo chico, bien responsable. A los 20 años ya me había comprado una casa”, rememora.

La masividad, sin embargo, trajo sus pinchazos mentales. En una ocasión, cuando tenía 21 años, actuó en un Caupolicán a tablero vuelto. Las mujeres lloraban, otras gritaban y algunas salían en camillas por desmayos. Cuando el show finalizó, Fuentes se quedó una hora en el camarín y volvió al escenario. Esta vez sin público. Sintió el silencio donde hace un rato había locura y el pecho se le apretó. “¿Quién chucha soy?”, se preguntó. Se fue a la casa, se lavó los dientes y se acostó. “Me dio una pequeña depresión. Ser cantante, dedicarme a mi vocación y lograr popularidad era un accidente grato en mi vida. Toda esa locura y distorsión que se generaba en el entorno era una gran mentira. Y, con el tiempo, me relajé”, sostiene.

Pese a que desde muy joven tuvo que lidiar con la fama y el reconocimiento, José Alfredo Fuentes conserva características de una chilenidad en vías de extinción: es solidario sin vanagloriarse, no es arrogante ni distante, es bueno para el chiste corto y siempre pone en primer lugar el bienestar de su familia. Cuando, a fines de los 60, su popularidad en Chile era abrumadora, pudo irse a México. Estuvo siete meses, pero prefirió devolverse. Dice que siempre se ha cuestionado qué hubiera sido de su vida en ese país, pero está convencido de que su mayor logro es haber tenido un núcleo familiar granítico. “Cuando era joven, no podíamos pasar las vacaciones en Chile porque las personas me saludaban en todas partes. Íbamos al extranjero y, cuando ya llevaba dos semanas sin que me reconocieran, sentía la falta del cariño de la gente”, asegura y se extiende. “Tenía carisma y un estilo diferente. Cuando llegué a México me pasaba lo mismo que en Chile. Tenía que salir escoltado de los conciertos. Formaron un club de fans, las mujeres me tocaban serenatas a las afueras de mi departamento y a los shows llegaban con pollitos. Pero era sacrificado y no me arrepiento. Quizás qué vida hubiese tenido allá. La bohemia era fuerte allá”.

El «Pollo» Fuentes en su época dorada como una de las figuras destacadas de la Nueva Ola (Créditos: gentileza José Alfredo Fuentes).

-¿Te ofrecían de todo?

-Sí, una vez fui a cantar a un show de un artista que está viejito. El local se llamaba La Fuente y era el lugar más top. Tenía que acompañarlo en un tema y, al final, hicimos tres canciones. Cuando se acabó el concierto, fuimos a su camarín y había un frasco parecido a estos donde guardas las cebollas en escabeche repleto hasta arriba de cocaína. Todos le pasaban la mano y se lo llevaban a la nariz. Afuera había policías y estaba cagado de susto. Hasta que me di cuenta de que les daba lo mismo. Nunca fui bueno ni para las drogas ni para el copete. Las que siempre me gustaron fueron las mujeres.

El cantante -quien celebrará sus 60 años de carrera el domingo 25 de octubre en el Caupolicán- es una metralleta de anécdotas. Su trayectoria artística está enlazada con la evolución del país. Cuenta, por ejemplo, que a fines de los 60, la revista Ritmo organizó un campeonato de baby fútbol. Y cita un enfrentamiento. Un equipo compuesto por los Quilapayún reforzados por Víctor Jara versus un grupo liderado por el padre Raúl Hasbún. A primera vista, un show de patadas. “Fue todo con mucha camaradería. Eran otros tiempos”, reconoce. Poco tiempo después, mientras salía del céntrico café Jamaica, “Pollo” Fuentes siente que le tocan el hombro. Era Víctor Jara. Tras saludarlo, le hace un cuestionario periodístico. “Me pregunta si es muy difícil mi vida, si tengo que andar escondido y cómo lo hago con las mujeres. Era muy simpático. Me contaron que Víctor tenía la idea de crear un sello y grabar discos románticos y que tenía la intención de convocarme a mí y a Marcelo, de Cachureos. Hubiese sido un honor grabar junto a Víctor Jara. De hecho, la canción El Cigarrito, Víctor la hizo pensando en Pedro Messone”.

-Patricio Manns dijo que Messone era un soplón y que dio nombres de músicos a la dictadura…

-No lo creo. Nos juntábamos con Pedro y era DC. Nunca lo escuché decir nada. Lo mismo decían de Tito Fernández. Corrían muchas historias. Con Tito éramos amigos e hicimos giras donde conversábamos hasta tarde. Hasta que se rayó cuando supuestamente vio un ovni.

Los años de la dictadura marcaron un desliz severo para el “Pollo” Fuentes. Es un hecho que, con el tiempo, considera que fue una estupidez, pero que le molesta que se lo recuerden. Principalmente, porque siempre fue una persona que no manifestó nunca sus preferencias políticas. “Don Francisco, en una de las primeras veces que lo vi, en 1967, me dio un consejo. Nunca te metas en política”. Afirma que nunca le interesó unir la política con la música y que sus canciones siempre tuvieron una exclusiva característica: el romanticismo. Pero el 9 de julio de 1977, José Alfredo Fuentes participó en Chacarillas, un evento organizado por el régimen militar para homenajear a Pinochet, en el cerro San Cristóbal. Entre ellos, estaban Hans Gildemeister, Antonio Vodanovic, Jorge Socías y Coco Legrand. “Acepté ir porque me dijeron que me entregarían el premio al artista más popular. Le pregunté a mi hermano, que era allendista, y me dijo ‘sí, anda no más’. Y fui. Nunca imaginé que era un acto de proyección para decir que Pinochet era lo más grande. Me dieron una medalla que ni sé dónde quedó. Me da rabia que me asocien con eso porque jamás fui a manifestaciones políticas y nunca me metí en nada. Lo único que hice fue tocar en el norte en cuatro presentaciones a favor de Frei cuando compitió contra Piñera. Pero fue por amistad porque me cae muy bien”.

Con menos vida nocturna, la década del 70 trajo cambios profundos para el músico. A fines de esa década, el director Gonzalo Bertrán lo convocó para conducir un programa que mezclaba la conversación con la música llamado Nuestra Hora. El espacio tuvo buen rating y, para las nuevas generaciones, José Alfredo Fuentes se posicionó más como un animador -estuvo liderando Éxito y Venga Conmigo– que como una estrella pop. Aunque siempre prefirió la música, la visibilidad televisiva le generó más seguridad económica. “La televisión me fue quitando tiempo para la música. Tenía que estar todos los días en reuniones de pauta, juntarme con potenciales auspiciadores. Era más burocracia. Pero fue un camino paralelo positivo. Hice la pega bien. No tenía que depender de sacar una nueva canción exitosa. Uno siempre está asustado con las canciones porque no sabes si pegarán. Te Perdí la tenía botada y, en una noche, un productor la escuchó y me dijo ‘grabémosla”. Y fue un éxito. La vida del artista es difícil e impredecible”.

-¿En los 80 viviste situaciones de censura?

-Los canales eran más jodidos que la gente de gobierno. Nos revisaban todo. En ÉBxito fuimos los primeros que llevamos al Cóndor Rojas cuando se cortó. Y no le dijimos nada al canal. Mostró el guante donde guardó la gillette, cómo se cortó. Fue un éxito total de sintonía. Otras veces, fueron Los Prisioneros y nos preguntaban si iban a cantar no más o se pondrían a hablar. Pero no pasaba nada. Nunca vi un milico en el canal. Una vez vi a Álvaro Corbalán en el casino. Era amigo de algunos músicos y daba serenatas. Le gustaba tocar la guitarra. Cuando lo vi, andaba con unos seis milicos. Todos con pistolas. Pero no lo quise mirar mucho. Mejor alejarse de esas personas.

Tras años de protagonismo televisivo, el gran renacimiento musical del “Pollo” Fuentes sucedió en 2005. Alejandro, uno de sus tres hijos y fan de Álvaro Henríquez, le recomendó que se acercara al líder de Los Tres para trabajar un disco en conjunto. La idea era sorpresiva. Por un lado, haría un lifting artístico y, por otro, se acercaría a nuevas generaciones. Algo similar a lo que había sucedido por esa misma época con Raphael en España. En una entrevista radial, Fuentes dijo que le gustaría grabar con Henríquez. A los días, su manager lo llamó para decirle que el creador de Déjate Caer estaba interesado. Se juntaron y la música fluyó. Tanto, que su álbum, Corazón Loco, lo hizo girar por Chile y, lo más sobresaliente, sumar nuevos públicos. “Me gané mucha gente joven con ese disco. Fue acertadísimo. Fui a tocar a la Yein Fonda. Cantamos Hospital. Le dije a Alvarito que partiera él y yo me metía a mitad de la canción. Cuando aparecí cantando ‘le pido a ella’ quedó la cagá. Estaba lleno y se subían los cabros al escenario a abrazarme. Adoro a Álvaro. Es un cabro bien especial. ¿Si lo veo? Poco. No se junta con nadie, tiene dos o tres compadres. Ahora se porta bien todo lo que puede porque si no se muere”, indica.

Fuentes sigue sorprendido por el cariño popular. “En todas partes, la gente me pide fotos. Eso lo valoro mucho”. Nunca pensó que llegaría a las seis décadas de música. Lo considera un milagro. “Caí en el momento preciso cuando la Nueva Ola estaba teniendo un bajón. La gente joven tenía a Los Beatles en Inglaterra, a Raphael y el Dúo Dinámico en España y a Palito Ortega y Sandro en Argentina. Faltaba un perico en Chile y fui yo. Valió la pena cantar y dejar algo más”.

-¿Es cierto que conociste a Cecilia en tu adolescencia?

-Sí, mi hermano pololeó con una amiga suya y le dijo a Cecilia que su hermano cantaba. Fui a su casa en la Gran Avenida y nos hicimos súper amigos. La admiraba mucho y me enamoré de ella, aunque era más grande. Me acompañó a una prueba a un sello discográfico cuando tenía 15 años. Y no quedé. Hasta que falleció siempre me dijo Alfredito. Una vez, en una gira, le dije que me había enamorado de ella y la agarré y le di un beso. Se cagó de la risa.

-¿Tienes algún ídolo en la música?

-Lucho Gatica, por lejos. Hemos tenido artistas fenomenales como Los Ángeles Negros, Buddy Richard, el mejor compositor chileno. Lucho tenía seis amigos en Chile y soy uno de ellos. Nos hicimos cercanos en un programa donde éramos padrinos de artistas aficionados. Una vez lo llevé a mi casa y me aseguré de que mi hermana, que también era fanática, le abriera la puerta. Cuando tocó el timbre y salió a abrir y se lo encontró, no lo podía creer. Era lo más cerca que podía estar de Dios.

Lula derrota a Bolsonaro y logra histórica reelección: la movilización popular cambió el rumbo de Brasil

 

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Contra las tendencias de buena parte de las encuestas, Luiz Inácio Lula da Silva consiguió revertir su derrota en la primera vuelta y superar a Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de este domingo. La movilización de estudiantes, trabajadores, organizaciones sociales y sectores democráticos fue uno de los rasgos más destacados de una campaña que adquirió una intensidad inesperada durante sus últimas semanas.

Brasil vivió este domingo 25 de octubre una jornada electoral histórica. Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, fue reelegido para un cuarto mandato presidencial, según la proyección de Datafolha difundida por Folha de S.Paulo, después de una segunda vuelta marcada por una intensa polarización política, movilizaciones multitudinarias y una disputa que mantuvo la incertidumbre hasta las últimas horas.

El resultado supone un cambio significativo respecto de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% de Lula.

También contradice la tendencia de varios sondeos publicados durante los últimos días de campaña. El 22 de octubre, por ejemplo, PoderData situaba a Bolsonaro con el 51% de los votos válidos frente al 49% del presidente.

Pero entre las encuestas y las urnas ocurrió algo políticamente significativo: una movilización social que transformó el ambiente electoral brasileño.

Las calles volvieron a convertirse en protagonistas

Uno de los aspectos más relevantes de la segunda vuelta fue la recuperación de la iniciativa por parte de los sectores que apoyaban a Lula. Las grandes concentraciones en São Paulo, Río de Janeiro, Bahía, Pará y Minas Gerais mostraron una capacidad de convocatoria que no había tenido la misma expresión durante la primera fase de la campaña.

Según destacó Folha de S.Paulo, las movilizaciones comenzaron a adquirir una dinámica particularmente intensa entre estudiantes y sectores de izquierda, con manifestaciones que en muchos casos desbordaron las estructuras tradicionales de los partidos y sindicatos.

La campaña dejó así de depender exclusivamente de las organizaciones partidarias para extenderse a una participación más amplia de ciudadanos y colectivos.

El propio Lula reconoció la magnitud de este fenómeno cuando acudió a votar en São Bernardo do Campo. Ante los periodistas, afirmó que en sus décadas de participación política nunca había presenciado una movilización comparable a la de esta segunda vuelta.

La movilización tuvo también una importante expresión digital. La campaña reorganizó su estrategia de comunicaciones y entregó al diputado André Janones la coordinación de una ofensiva en redes sociales y plataformas de mensajería. El canal de WhatsApp denominado Exército do Lula alcanzó más de diez millones de seguidores, según informó Folha.

Estos acontecimientos permiten identificar un cambio en la dinámica de la campaña: frente a una primera vuelta dominada por el avance electoral de Bolsonaro, la segunda estuvo caracterizada por una mayor participación de las bases sociales que respaldaban al presidente.

Una elección marcada por la tensión institucional

La jornada electoral estuvo acompañada por controversias relacionadas con el acceso de los votantes a los centros de sufragio.

La campaña del Partido de los Trabajadores denunció dificultades en el transporte público en diversos estados, entre ellos São Paulo y Bahía. La situación llegó hasta el Supremo Tribunal Federal, que ordenó prolongar la votación hasta las 19 horas, dos horas después del cierre inicialmente previsto.

La decisión, adoptada por el ministro Cristiano Zanin, generó nuevas controversias políticas y cuestionamientos desde sectores vinculados a Bolsonaro.

Estas dificultades introdujeron un elemento adicional de tensión en una elección que ya estaba profundamente polarizada.

El desafío de un cuarto mandato

La reelección de Lula constituye un hecho inédito en la historia democrática brasileña: ningún otro presidente había conseguido cuatro mandatos mediante elecciones directas.

Sin embargo, el resultado no elimina las profundas divisiones políticas del país. Flávio Bolsonaro consiguió articular un respaldo electoral considerable y la derecha mantiene una presencia importante en el Congreso, los gobiernos regionales y distintos sectores de la sociedad.

El próximo gobierno deberá desenvolverse, por tanto, en un escenario de fuerte competencia institucional y política.

También será relevante su relación con Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, mantiene vínculos políticos con el bolsonarismo, y con los gobiernos latinoamericanos, que seguirán atentamente las orientaciones de la política exterior brasileña.

La elección deja, además, una cuestión que trasciende las fronteras de Brasil: el papel de la participación popular en los procesos electorales contemporáneos.

El resultado no puede explicarse únicamente por las encuestas, las estrategias de comunicación o los acuerdos entre partidos. La irrupción de movilizaciones multitudinarias durante la segunda vuelta constituye uno de los acontecimientos centrales de esta campaña y será, probablemente, uno de los aspectos más estudiados de la elección.

Lula consiguió revertir una derrota inicial y asegurar un nuevo mandato. Ahora comienza otra etapa, en la que la energía social desplegada durante la campaña deberá confrontarse con las dificultades y contradicciones propias del ejercicio del gobierno.

 

 

Redacción del Clarín

Presidente de Asociación de AFP y caída de fondos: “Por supuesto me preocupa el daño reputacional”

 

Presidente de Asociación de AFP y caída de fondos: “Por supuesto me preocupa el daño reputacional”PAÍS


León Fernández de Castro sostuvo que lo relevante hoy día para los afectados, más allá de postergar o no la jubilación, “es asesorarse muy bien con su AFP. Porque depende de cada situación. Cada persona es una realidad distinta, entonces hay que tomarlo con calma”. 


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Luego del revuelo generado por la caída de más de 10% que registró el Fondo E, el presidente de la Asociación de AFP, León Fernández de Castro, insistió en que será la investigación de la Superintendencia de Pensiones la que deberá determinar si las administradoras incurrieron o no en imprudencias en sus estrategias de inversión.

“Entendemos la preocupación, pero sobre todo la incertidumbre que genera en aquellos que están próximos a pensionarse. Por supuesto que debemos tener todas las explicaciones para que la gente sepa con claridad lo que ha pasado”, señaló en conversación con Mesa Central, en Canal 13.


En ese contexto, Fernández de Castro sostuvo que lo relevante hoy día para los afectados, más allá de postergar o no la jubilación, “es asesorarse muy bien con su AFP. Porque depende de cada situación. Cada persona es una realidad distinta, entonces hay que tomarlo con calma”. 

Consultado por la falta de anticipación frente a los riesgos que terminaron impactando al Fondo E, el dirigente gremial descartó que sea posible prever completamente los movimientos de los mercados financieros.

“La verdad es que en el mundo financiero nadie tiene la bola de cristal”, sostuvo, agregando que las estrategias de inversión “hay que irlas mirando y desarrollando”, pero enfatizó que “al final lo importante en esto es que la mirada tiene que ser de muy largo plazo y tiene que ser capaz de absorber toda esta volatilidad”.

Respecto de si existió imprudencia por parte de las AFP, Fernández de Castro insistió en que “hay una institucionalidad que es la que tiene que resolver”. En esa línea, explicó que existe una revisión permanente de los activos y de los riesgos asociados a las estrategias de inversión.

“Con la ‘Super’ de Pensiones hay permanentemente revisión de todos los activos, todos los riesgos y todos los elementos que tienen que ver con la estrategia de inversión. Y estos procesos son continuos”, señaló.

“Por supuesto que me preocupa el daño reputacional”

Frente a los cuestionamientos sobre la capacidad de los directorios de las administradoras para detectar eventuales errores en las estrategias de inversión, el presidente de la AAFP pidió esperar los resultados de las indagaciones antes de establecer responsabilidades.

“No hay que emitir juicios sobre los niveles de riesgo en tanto se aclaren todas las dudas”, sostuvo, destacando que las administradoras cuentan con mecanismos internos de control.

“Aquí hay controles de riesgo de todas las AFP. Hay procesos internos. Esta industria lleva 45 años operando”, afirmó.

Fernández de Castro agregó que las administradoras cuentan con controles asociados a las estrategias de inversión destinadas a quienes están próximos a pensionarse, aunque reconoció que desconoce las conversaciones específicas sostenidas entre cada AFP y el organismo fiscalizador.

“Las conversaciones internas entre la AFP y la Superintendencia yo no las conozco”, señaló.

En ese escenario, el líder gremial reconoció que existen razones para cuestionar las decisiones adoptadas, pero insistió en que será la investigación la que deberá determinar si hubo o no imprudencia.

“Es legítimo que haya dudas respecto de si las inversiones fueron prudentes o imprudentes. Y está bien que se aclaren. (…) Eso lo tiene que decidir la investigación”, afirmó.

Consultado por el eventual impacto de la controversia en la imagen de la industria, señaló “por supuesto que me preocupa (el daño reputacional). Por eso es que hay que aclararlo”.

Finalmente, evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que las AFP realicen una compensación voluntaria a los afiliados afectados, algo sobre lo cual el periodista Iván Valenzuela le preguntó varias veces, sin lograr una respuesta en ese orden. “Aquí habría que ver cómo se desarrollan los hechos, qué ocurre, qué va pasando”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que será la propia Superintendencia de Pensiones la que deberá determinar eventuales responsabilidades y sanciones. “La propia Superintendencia determinará si es que hay sanciones o no, si es que hay falta. Es un tema que no me corresponde a mí opinar”, concluyó.

Encuesta: Rechazo a indultar a militares condenados por violaciones a los DD.HH. sube y llega al 61%

 25 October 2026

Foto: Tres violadores de DDHH que suman cerca de mil 800 años de cárcel: Alvaro Corbalán, Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza, todos exoficiales del Ejército

La última medición de Criteria reveló que un 61% de los encuestados rechaza indultar a militares condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, mientras un 28% está de acuerdo.

Si los condenados padecen una enfermedad terminal, el rechazo llega al 56%, cuatro puntos más que en septiembre. El respaldo alcanza el 36%, tres puntos menos que en la medición anterior.

Entre quienes se identifican con la izquierda, un 91% rechaza indultar a militares condenados por violaciones a los derechos humanos. En la derecha, un 50% apoya la medida y un 37% se opone. Para los casos de enfermedad terminal, el rechazo sube al 92% en la izquierda, mientras que un 64% de las personas de derecha está a favor.

La encuesta también consultó por indultos a carabineros condenados por delitos cometidos durante el Estallido Social. Un 53% está en desacuerdo y un 40% respalda la medida, un apoyo mayor que el registrado para los militares condenados por hechos de la dictadura.

En este caso, el rechazo llega al 88% entre quienes se identifican con la izquierda y al 57% en el centro. Entre las personas de derecha, un 69% apoya indultar a carabineros y un 26% está en contra.

Quién es el violador de Derechos Humanos que el Gobierno de Kast le rebajó la pena y liberó. Participó en asesinatos de 5 jóvenes en 1987 cuyos cuerpos fueron lanzados al mar frente a Quintay

 25 October 2026

Por Alfredo Peña R.

El Ministerio de Justicia, "por orden del Presidente de la República" como dice el tecnicismo legal, y a través de su secretario de Estado, Fernando Rabat, concedió una rebaja de 19 meses de condena a César Luis Acuña Luengo, alías "paco Correa" o "Cristian Correa Solar", en la foto, exagente de la Central Nacional de Informaciones (CNI) condenado por el secuestro calificado de cinco integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), detenidos, torturados, asesinados y desaparecidos en septiembre de 1987 en los últimos meses de la dictadura civil-militar, siendo uno de los últimos crímenes de lesa humanidad del régimen militar.

Los cinco jóvenes, luego de ser torturados y probablemente muertos fueron llevados drogados a un recinto del Ejército de Chile,  Peldehue, -algunos dicen que con vida- en la comuna de Colina y subidos a un helicóptero del Ejército y lanzados con un durmiente amarrados a sus cuerpos y ensacados, al mar frente a Quintay, en la región de Valparaíso.

El decreto fue firmado el 20 de mayo de 2026 por el subsecretario de Justicia subrogante, Pablo Mira Hurtado, en calidad de ministro subrogante, durante el gobierno de José Antonio Kast, en reemplazo del ministro Fernando Rabat -exabogado del dictador Augusto Pinochet mientras estuvo procesado por los juicios económicos como de gravisímas violaciones de derechos humanos y de su subsecretario, el super numerario del Opus Dei, Luis Silva, conocido en la campaña constitucional como "el profe" Silva.

La resolución invocó la Ley 19.856, que regula la reducción de condenas por comportamiento sobresaliente, y jurisprudencia judicial para fundamentar la concesión del beneficio.

La decisión se formalizó un día después que la Corte de Apelaciones de Santiago ordenara al ministerio emitir un pronunciamiento sobre la solicitud del condenado. El tribunal dispuso expresamente que no se otorgara la rebaja. Pero el ministerio de Justicia y singularmente de "Derechos Humanos", igual le rebajó la pena al agente represivo.

La condena de César Acuña Luengo, funcionario del Ejército

La Corte Suprema condenó a Acuña Luengo el 21 de marzo de 2017 a 10 años y un día de presidio, como autor de los secuestros calificados de Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola.

La sentencia se dictó en el caso de los cinco integrantes del FPMR detenidos en 1987, en un operativo vinculado al secuestro del coronel del Ejército Carlos Carreño. Los cinco permanecen desaparecidos y sus restos no han sido encontrados.

Acuña Luengo también fue condenado en otra causa anterior. En agosto de 2007, la Corte Suprema lo sentenció a tres años por el homicidio simple de Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, en el marco de la Operación Albania o Corpus Christi. Esa pena es distinta de la condena por los secuestros de 1987 y no corresponde a la rebaja concedida en 2026.

En esa causa, doce jóvenes, mujeres y hombres, fueron llevados a una casa deshabitada en Conchalí. Testigos de la misma CNI aseguran que todos iban muertos luego de ser torturados y asesinados en el cuartel Borgoño en comuna de Independencia. 
El operativo era dirigido por el mayor retirado del Ejército Alvaro Corbalán, jefe de las acciones más violentas de la CNI a partir de 1980. Corbalán está detenido en Punta Peuco y condenado a más de 700 años de cárcel.

Los 12 jóvenes fueron rematados y asesinados a tiros en esa casa de Conchalí y el gobierno en voz de su vocero y ministro Francisco Cuadra señaló que fue un "enfrentamiento". Luego de análisis e investigaciones se estableció que los doce fueron asesinados y en el que participó el César Acuña, el beneficiado por la rebaja del gobierno de Kast.

Estos asesinatos fue en venganza por el atentado a Pinochet en el Cajón del Maipo.

Qué establece el decreto de rebaja

El documento fija el 2 de mayo de 2017 como fecha de inicio del cumplimiento de la condena y el 2 de mayo de 2027 como fecha original de término. Tras descontar 19 meses, establece el 2 de octubre de 2025 como nueva fecha de término, con excepción de las penas pecuniarias.

El decreto señala que la Secretaría Regional Ministerial de Justicia de la Región Metropolitana acreditó el cumplimiento de los requisitos legales para conceder el beneficio. También cita fallos judiciales para fundamentar la interpretación según la cual, si se satisfacen las exigencias legales y no concurre una causal de exclusión, corresponde otorgar la reducción.

Entre los criterios invocados figura una sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de 2018, según la cual el ministerio no estaría habilitado para denegar el beneficio basándose únicamente en la gravedad del delito y el bien jurídico protegido.

La Ley 19.856 establece un sistema de reducción de condenas asociado al comportamiento sobresaliente durante el cumplimiento de una pena privativa de libertad. Su aplicación contempla requisitos y un procedimiento específico, incluida la evaluación de antecedentes de conducta.

La Corte ordenó pronunciarse, no conceder la rebaja

La resolución administrativa se produjo después de un recurso de amparo presentado por Ricardo Bravo Cornejo, abogado de Acuña Luengo, ante la demora del Ministerio de Justicia en resolver la solicitud.

La Corte de Apelaciones acogió el recurso en cuanto a la obligación de la cartera de emitir un pronunciamiento, al estimar que la demora contravenía los principios de celeridad aplicables al procedimiento. El fallo no ordenó expresamente conceder la reducción de condena.

Antes de esa resolución, un informe firmado el 30 de abril de 2026 por el subsecretario Luis Silva ya había sostenido que no concurría una causal de exclusión y que correspondía dictar el decreto. Pablo Mira formalizó la concesión el 20 de mayo.

Las críticas del abogado de las familias
Francisco Bustos, abogado del Estudio Caucoto, especializado en Derechos Humanos y representante de familiares de las víctimas, cuestionó la aplicación del beneficio a condenados por crímenes de lesa humanidad. Sostuvo que la normativa debe interpretarse considerando las obligaciones internacionales de Chile en materia de derechos humanos.

"No basta la sola aplicación de las normas en materia de beneficios, sino que deben ser integradas con el derecho internacional", afirmó, según Biobío.

Como antecedente, Bustos mencionó el caso de Patricio Leonidas González Cortés, condenado en la misma causa, cuya solicitud de una rebaja cercana a los 19 meses fue rechazada durante la gestión del exministro de Justicia Jaime Gajardo. Según el abogado, esa decisión consideró antecedentes vinculados al reconocimiento del delito y a la colaboración para esclarecer el destino de las víctimas.

Bustos también sostuvo que los familiares y su representación legal no fueron informados sobre la postulación ni sobre la resolución que concedió el beneficio a Acuña Luengo. Añadió que solicitudes de información presentadas por transparencia sobre postulaciones a indultos y otros beneficios seguían sin respuesta.

¿Cuánto más puede bajar el Presidente en solo 7 meses? Encuesta Criteria señala que aprobación de Kast cae al 27% y desaprobación o rechazo sube al 64%

La última encuesta Criteria, aplicada los días 22 y 23 de octubre de 2026 a través de un panel online, mostró un nuevo retroceso en la aprobación del Presidente José Antonio Kast, que se situó en un 27%, un punto porcentual menos que en la medición anterior. Por su parte, la desaprobación o rechazo del mandatario republicano subió cuatro puntos y alcanzó el 64%.

En tanto, un 9% de las personas consultadas declaró no saber cómo evaluar al mandatario, tres puntos porcentuales menos que en la medición previa.

El sondeo también examinó la percepción ciudadana sobre los ministros del gobierno, considerando tanto el nivel de conocimiento de sus nombres como la evaluación positiva de sus respectivas imágenes.

Entre los integrantes del gabinete con mayor nivel de conocimiento aparecen Ximena Rincón, con un 80%, seguida por Jorge Quiroz, con un 70%; Iván Poduje, con un 68%, y Martín Arrau, con un 61%.

En el extremo contrario, tres ministros registran niveles de conocimiento inferiores al 25%: Daniel Mas alcanza un 23%, Francisca Toledo un 22% y Francisco Riveros un 19%.

Al considerar a los ministros que registran al menos un 30% de conocimiento, la encuesta informa los siguientes porcentajes de opinión positiva: May Chomalí obtiene un 58%, Catalina Parot un 54%, María Paz Arzola un 52% e Iván Poduje también un 52%.

En la misma medición, Jorge Quiroz registra un 28% de opinión positiva, mientras que Tomás Rau alcanza un 37% y Ximena Rincón un 38%.

La encuesta también presenta un indicador que ajusta la imagen positiva según el nivel de conocimiento de cada autoridad. Bajo ese cálculo, Iván Poduje registra un 35%, Ximena Rincón un 31% y Martín Arrau un 29%.

En tanto, Francisca Toledo alcanza un 10%, Daniel Mas un 9% y Francisco Riveros un 8% en este indicador.

sábado, 24 de octubre de 2026

Premios nacionales hacen llamado a frenar reforma al INDH por vulneración de garantías democráticas

 

Premios nacionales hacen llamado a frenar reforma al INDH por vulneración de garantías democráticasPAÍS


El comunicado sostiene que la iniciativa “pone en peligro condiciones básicas para su operación” y apuntan directamente a tres ámbitos: la autonomía e independencia del organismo, la participación de la sociedad civil en la designación de sus consejeros y sus actuales atribuciones de protección.


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Un grupo de 23 premios nacionales hizo un llamado a la “conciencia nacional” frente al proyecto de ley impulsado por el Gobierno para reformar el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), advirtiendo que los cambios propuestos podrían afectar condiciones básicas para el funcionamiento de la institución conforme a los estándares internacionales de derechos humanos.

En el comunicado los firmantes sostienen que la iniciativa “pone en peligro condiciones básicas para su operación” y apuntan directamente a tres ámbitos: la autonomía e independencia del organismo, la participación de la sociedad civil en la designación de sus consejeros y sus actuales atribuciones de protección.


Según plantean, el proyecto afecta la “autonomía e independencia de los poderes que debe fiscalizar”, al tiempo que restringe el pluralismo del organismo al “excluir a la sociedad civil de la designación directa de consejeros”. A ello se suma, denuncian, la eliminación de una de sus principales herramientas de protección como la posibilidad de presentar querellas.

La declaración también cuestiona la dimensión territorial de la reforma, sostienen que la iniciativa manifiesta un “desprecio por las problemáticas regionales en materia de Derechos Humanos”, al establecer expresamente que no se considerará el domicilio de las sedes regionales.

“Luego de haberse logrado exitosamente la instalación en todo el territorio nacional, este gobierno decidió que es hora de retroceder y que el INDH opere sólo desde una sede en la ciudad de Santiago”, advierten.

Los firmantes recuerdan que el INDH surgió a partir de acuerdos políticos transversales posteriores al término de la dictadura, de las recomendaciones del Informe Verdad y Reconciliación y de décadas de trabajo de organizaciones de la sociedad civil en materia de derechos humanos. Tras 16 años de funcionamiento, agregan, el organismo es reconocido en distintas regiones por su labor de promoción y protección de personas y colectivos cuyos derechos han sido vulnerados o que no encuentran respuesta en el Estado.

El cuestionamiento apunta también al proceso que antecedió a la reforma, ya que durante 2025 el INDH fue sometido a un análisis de una comisión asesora presidencial para su fortalecimiento, instancia que formuló “más de 40 recomendaciones”. Sin embargo, sostienen que el proyecto recoge “muy poco” de ese trabajo y que hace “caso omiso a un trabajo riguroso y transversal”.

“El proyecto vulnera gravemente las garantías democráticas para la población y el rol fiscalizador que debe tener una institución nacional de derechos humanos en un Estado de derecho”, señalan.

Finalmente, el texto convoca a la ciudadanía a defender “su derecho a tener una institución que la proteja efectivamente” y al Congreso a considerar los lineamientos elaborados por la Comisión de Fortalecimiento del INDH durante la tramitación de la iniciativa.

Entre los firmantes destacan Alicia Lira Matus (Derechos Humanos, 2026), Cecilia Hidalgo (Ciencias Naturales, 2006), Claudio González (Derechos Humanos, 2024), María Olivia Mönckeberg (Periodismo, 2009), Sergio Campos (Periodismo, 2011), Sonia Montecino (Humanidades y Ciencias Sociales, 2013), Elicura Chihuailaf (Literatura, 2020), Elizabeth Andrade (Derechos Humanos, 2022), Diamela Eltit (Literatura, 2018), Rafael Sagredo (Historia, 2022), Ramón Díaz Eterovic (Literatura, 2025), Mónica González (Periodismo, 2019), Marco Antonio Garretón (Humanidades y Ciencias Sociales, 2007), Miguel Kiwi (Ciencias Exactas, 2007), Delia Vergara (Periodismo, 2025), Faride Zerán (Periodismo, 2007), Julio Pinto (Historia, 2016), Ramón Grifero (Artes de la Representación y Audiovisuales, 2019), Gustavo Meza (Artes de la Representación y Audiovisuales, 2007), Juan Casassus (Ciencias de la Educación, 2025), Elizabeth Lira (Humanidades y Ciencias Sociales, 2017), Cristián Castillo (Arquitectura, 2024) y Tomás Moulian (Humanidades y Ciencias Sociales, 2015).

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