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sábado, 31 de octubre de 2026

Hijas del asesinado por la dictadura exjefe del Ejército general Carlos Prats piden a Kast no indultar a condenados por crímenes de lesa humanidad: "Es impunidad"

Las hijas del asesinado exjefe del Ejército Carlos Prats González y de Sofía Cuthbert Chiarleoni emitieron una carta abierta al Presidente Kast para rechazar la concesión de indultos presidenciales a condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.

Sofía, Hilda y María Angélica Prats Cuthbert expresaron su postura frente a la posibilidad de beneficiar a agentes estatales vinculados a crímenes dictatoriales. Sus padres resultaron asesinados el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires mediante un atentado terrorista realizado por agentes de la DINA, la organización represiva de Pinochet. Le colocaron una bomba en su auto que la hicieron accionar mediante un control remoto, muy similar al crimen del canciller Orlando Letelier ocurrida en Washington.

"Otorgar dichos indultos causaría nuevamente una profunda herida en todos los familiares de las víctimas, en los familiares de quienes aún buscan justicia, y en nuestra convivencia nacional", expusieron las autoras en la misiva.

La responsabilidad de la DINA, organismo integrado por oficiales del Ejército de Chile quedó ratificada en el fallo dictado por la Corte Suprema el 8 de julio de 2010, tras 36 años de investigación judicial. La mayoría de los autores está preso en Punta Peuco, como el brigadier Pedro Espinoza y el general Raúl Iturriaga.

"Los crímenes cometidos durante la dictadura no son delitos comunes, sino crímenes de LESA HUMANIDAD", afirmaron en la carta remitida a la autoridad.

En el documento, las familiares enfatizaron que las ilicitudes fueron perpetradas por agentes del Estado contraviniendo el ordenamiento jurídico nacional y los tratados internacionales ratificados por Chile.

"Indultar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad es éticamente insostenible. Es impunidad y la impunidad corroe la conciencia moral de una nación", sostuvieron.

Asimismo, manifestaron que la medida afectaría directamente a la institución armada. "Indultar a oficiales de Ejército condenados por asesinar a un comandante en Jefe que fue fiel a su juramento de defender la Constitución y las leyes ofende el honor de las Fuerzas Armadas", declararon.

Frente a las facultades del Poder Ejecutivo, las tres hermanas hicieron un llamado directo sobre el alcance de estas atribuciones. "Señor Presidente, usted tiene la facultad de indultar, pero no toda atribución legal es éticamente legítima", aseveraron las hijas del oficial.

Por ello, solicitaron no hacer uso de esta medida y enviar un proyecto de ley al Parlamento para su derogación. "La reconciliación se construye logrando verdad y justicia para las víctimas", concluyeron.

viernes, 30 de octubre de 2026

Querellas contra magistrados por causas de derechos humanos: Gobierno aún no responde a la ONU


Querellas contra magistrados por causas de derechos humanos: Gobierno aún no responde a la ONUOPINIÓN


Daniela Accatino
Por : Daniela AccatinoProf. titular del Instituto de Derecho Privado y Ciencias del Derecho. Directora Revista Derecho UACH Valdivia
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El Gobierno, sin embargo, aún no ha respondido al requerimiento de información sobre las medidas que ha tomado “para garantizar que el derecho penal no pueda ser instrumentalizado”.


El foro público de los mecanismos de supervisión de los organismos internaciones a los que Chile pertenece cumple un papel importante para generar transparencia y rendición de cuentas sobre las actuaciones del Gobierno en campos especialmente sensibles que comprometen la responsabilidad internacional del Estado, como ocurre con sus obligaciones en materia de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición frente a las violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos cometidas en dictadura.

Así ocurrió con la audiencia pública ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la que fue convocado el Gobierno el 5 de agosto pasado, para responder a la denuncia de retrocesos significativos en esta materia, presentada por un amplio grupo de organizaciones de la sociedad civil. Y es posible que nuevas convocatorias se gatillen a propósito de acontecimientos conocidos estas semanas.


En ese contexto, hay una segunda herramienta de supervisión que se ha activado y que se encuentra pendiente de respuesta por el Gobierno, en este caso ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

Se trata una comunicación enviada al Estado de Chile el 31 de marzo de 2026, por la Relatora Especial sobre la independencia de los magistrados y abogados; el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias; y del Relator Especial sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición (Comunicación AL CHL 1/2026), en la que llama la atención “con urgencia” por la existencia de un procedimiento penal por el delito de prevaricación negligente dirigido contra el ministro de la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa, “por el contenido de sus decisiones judiciales tomadas en casos relacionados con graves violaciones de los derechos humanos en Chile [durante la dictadura], lo que podría suponer una represalia y un intento de interferir en su labor como juez”.

A la querella que gatilló la alerta de los relatores especiales de la ONU se han sumado durante este año nuevas querellas. Cuatro querellas adicionales fueron interpuestas contra el ministro en visita extraordinaria en causas de derechos humanos Álvaro Mesa por la misma abogada, quien tiene a su cargo la defensa de exmilitares condenados en primera instancia por el magistrado en diversos procesos por varios homicidios cometidos en los meses siguientes al golpe de Estado, todas ellas por el contenido de sentencias que han sido confirmadas en segunda instancia y respecto de las cuales hay recursos de casación pendientes de ser fallados por la Corte Suprema.

Una de esas querellas, que acaba de ser admitida a tramitación, comprende también a los ministros de la Corte de Apelaciones de Temuco que confirmaron una de las sentencias de primera instancia. 

A ellas se agrega otra querella presentada por la misma abogada contra tres ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, por su sentencia en el caso del homicidio de Rodrigo Rojas de Negri y el homicidio frustrado de Carmen Gloria Quintana Arancibia (conocido como “caso Quemados”), que fue luego ratificada por la Corte Suprema en 2024. 

En general esas querellas pretenden criminalizar doctrinas jurídicas, criterios de interpretación y de valoración de la prueba que han sido acogidos y desarrollados sostenidamente por la jurisprudencia de nuestros tribunales superiores para abordar crímenes que se realizaron como parte de una política de terror estatal, sosteniendo que aplicarlos constituye un yerro imputable a la “negligencia o ignorancia inexcusable” de los magistrados. 

Tal como explica la comunicación de los relatores especiales, “todas las instituciones gubernamentales y otros actores relevantes tienen el deber de respetar y garantizar la independencia del Poder Judicial. Esto significa protegerla de la intimidación y la interferencia política, y garantizar que todos los jueces y abogados puedan desempeñar plenamente sus funciones profesionales sin intimidación, obstáculos, acoso, interferencias indebidas ni sanciones”.

El Gobierno, sin embargo, aún no ha respondido al requerimiento de información sobre las medidas que ha tomado “para garantizar que el derecho penal no pueda ser instrumentalizado” y “para proteger a los jueces y ministros, incluso cuando se desempeñan en calidad de ministros en visita extraordinaria, puedan realizar su trabajo sin restricción alguna y sin influencias, alicientes, presiones, amenazas o intromisiones indebidas, sean directas o indirectas, de cualesquiera sectores o por cualquier motivo”.

Hasta ahora sólo contestó, en el mes de junio, que “el Ministerio de Relaciones Exteriores se encuentra aún en proceso de recopilar información por parte de los organismos competentes”.

Frente a ello, llama fuertemente la atención la inefectividad que han demostrado hasta ahora en estos casos los mecanismos legales de resguardo que tienen por objeto evitar que a través del inicio de procedimientos penales contra magistrados se incida en causas en tramitación o se entorpezca el ejercicio de la actividad jurisdiccional, y que están previstos en el Código Orgánico de Tribunales.

Razonablemente el legislador ha prescrito que “no podrá hacerse efectiva la responsabilidad criminal o civil en contra de un juez mientras no haya terminado por sentencia firme la causa o pleito en que se supone causado el agravio” (artículo 329) –lo que precisamente pretenden hacer las cuatro querellas dirigidas contra el ministro Álvaro Mesa–, ni tampoco “si no se hubieren entablado oportunamento los recursos que la ley franquea para la reparación del agravio causado” (artículo 330). 

Cabría esperar que la verificación de estos presupuestos de procesabilidad operara al resolver sobre la admisibilidad de las querellas y no en una etapa posterior del proceso. En ese mismo momento debió verificarse que, en el caso de la querella por prevaricación contra los ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, había transcurrido ya el plazo especial de prescripción de “seis meses desde que se hubiere notificado al reclamante la sentencia firme recaída en la causa en que se supone inferido el agravio” (artículo 330). 

Debiera ser parte de los antecedentes que el Gobierno recabe el determinar por qué ni lo uno ni lo otro ha ocurrido en estos casos, así como, de manera más general, el examinar si nuestra institucionalidad está preparada para enfrentar estrategias de litigación que intenten servirse del proceso penal como herramienta de denigración profesional y de intimidación contra jueces.

Entre tanto, mientras esos procesos penales siguen abiertos –con la postergación de audiencias de sobreseimiento incluidas–, esos mismos magistrados deben fallar causas que han esperado justicia por más de 50 años. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Justicia tardía: "Teniente loco" que llegó a ser coronel de Carabineros (R) es condenado a 20 años por asesinar a tres adolescentes en 1973. Antes ya había asesinado a otros tres jóvenes en Estación Central. Ninguno tenía militancia

 30 October 2026

Foto referencial

La ministra en visita de causas de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza González, condenó al coronel de Carabineros en retiro por su responsabilidad en los homicidios calificados de tres menores de edad -a la época de los hechos- en la población Los Nogales, actualmente comuna de Estación Central en octubre de 1973.

En la sentencia la magistrada condenó a Óscar Patricio Ibacache Carrasco a la pena única de 20 años de presidio por su responsabilidad como autor de los homicidios de Marco Orlando Ríos Bustos (15 años), Miguel Ángel Ríos Traslaviña (16 años) y Rogelio Gustavo Ramírez Améstica (19 años), cometidos en octubre de 1973. 

La ministra Plaza González acumuló la causa con otro proceso anterior del mismo sujeto de Carabineros que incluía otras tres víctimas ejecutadas en la misma población entre el 20 y 21 de octubre de 1973, razón por la que el policía Ibacache Carrasco en esa época que tenía el grado de Teniente y que era conocido en la policía uniformada como "el Teniente loco" deberá cumplir la pena única por 6 homicidios calificados que además incluyen a Hernán Anselmo Cortés Velásquez, Eduardo Antonio Fonseca Castro y José Tomás Beltrán Bizama.

Los otros tres asesinatos del "teniente loco"

En la otra investigación de la ministra en visita quedó establecido que en la noche del 20 y la madrugada del 21 de octubre de 1973, fueron detenidos desde sus hogares ubicados en el entonces Campamento 18 de septiembre, sector que hoy corresponde a la comuna de Estación Central, José Tomás Beltrán Lizama, de 25 años, soltero, obrero; Hernán Anselmo Cortés Velásquez, de 22 años, soltero, obrero, y Eduardo Antonio Fonseca Castro, de 26 años, soltero, comerciante ambulante; todos ellos sin militancia política, quienes fueron sacados por la fuerza de sus casas, mediante golpes y sin orden alguna, por un grupo indeterminado de Carabineros que se movilizaban en una ambulancia, los que se encontraban al mando del teniente Oscar Ibacache, apodado “El teniente loco”, y varios funcionarios entre los que estaba el apodado “Hilton 100”, Enrique Romero Jara, Juan Ponce Manivet, ambos ya fallecidos, y otros.

Luego de subir a los detenidos al vehículo en que se movilizaban, inician la marcha con destino desconocido. Horas más tarde fueron encontrados los cuerpos sin vida de Cortés Velásquez, Fonseca Castro y Beltrán Lizama, en un sitio eriazo en el Camino Lo Errázuriz, con señales externas de haber recibido numerosos impactos de bala. Sus restos mortales fueron recuperados por familiares desde el Servicio Médico Legal, organismo que consignó en los respectivos informes de autopsia como causa de muerte, en cada caso, heridas múltiples de bala.

El teniente Oscar Ibacache Carrasco fue ascendiendo de grados en la dictadura, llegando al grado de Coronel, y de ahí pasó a retiro. Hoy ingresó a Punta Peuco.

En la investigación de los asesinatos de los tres adolescentes la magistrada estableció que:

1.- Que, el 11 de septiembre de 1973, se instauró en Chile un Régimen Militar que desde sus inicios implementó una política de persecución y represión generalizada contra todas las personas que se consideraban opositoras a las nuevas autoridades militares o simplemente perniciosas a sus objetivos, que contempló la práctica de fusilamientos, ejecuciones sumarias, torturas de diversa naturaleza, incluidas agresiones sexuales, privaciones arbitrarias de libertad en recintos clandestinos o cuarteles, allanamientos y desapariciones forzadas, entre otras formas de violencia, originadas tanto en agentes estatales como en civiles que les asistieron.

2.- Una de las consecuencias del Golpe de Estado fue la declaratoria de Estado de Sitio en todo el territorio de la República, por motivos operativos y de seguridad, lo que significó el movimiento y reordenación de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad.

Es así como al interior de la Población Los Nogales, hoy comuna de Estación Central de la ciudad de Santiago, donde se ubicaba la Tenencia de Carabineros Cabo Tomás Pereira, se reunió con la dotación de la 11ª Comisaría, de la misma comuna, lo que en los hechos significó que el territorio jurisdiccional correspondiente a las distintas reparticiones dependientes de dicha Unidad Base se viera alterado, permitiendo a los efectivos policiales participar en procedimientos en todo el sector.

3.- El 01 de octubre de 1973, cerca de las 21:40 horas, Marcos Orlando Ríos Bustos, Miguel Ángel Ríos Traslaviña y Rogelio Gustavo Ramírez Améstica, de 15, 16 y 19 años de edad respectivamente, durante la víspera del toque de queda o durante el inicio de éste, fueron interceptados por agentes del Estado cerca del límite actual de las comunas de Estación Central y Santiago, específicamente en calle San Alfonso entre las calles Gaspar de la Barrera y Antofagasta, quienes sin mediar provocación ni amenaza alguna de parte de los menores, fueron abatidos mediante múltiples disparos. Ríos Traslaviña recibió 18 impactos de bala y Ramírez Améstica 12, falleciendo ambos en el mismo lugar, mientras que Marcos Ríos Bustos, quien se desplazó un trayecto indeterminado por calle Exposición, fue encontrado sin vida con tres impactos de bala en las cercanías del Puente Iquique. 

Los disparos que asesinaron a los tres adolescentes, salieron del arma usada por el entonces Teniente Ibacache Carrasco.

Respecto de la acumulación de penas se estableció: “Que en el presente caso, según consta a fojas 1.974, la defensa solicitó la acumulación de este proceso y aquel sustanciado bajo el Rol N° 4021-2020, porque para la fecha de la petición se encontraban en un mismo estado procesal, lo que se desestimó a fojas 1.994, por los argumentos allí esgrimidos, decisión que la Iltma. Corte de Apelaciones confirmó. Sin embargo, en la situación en que se hallan las causas en la actualidad, concurren los presupuestos que habilitan a este Tribunal a regular las penas en este fallo posterior, en los términos que fueran solicitados por la defensa, toda vez que existe otra sentencia condenatoria dictada en contra del mismo acusado respecto de hechos diversos, también constitutivos de homicidio calificado, que pudieron ser conocidos y juzgados conjuntamente, y porque respecto de ambos procesos no existe a la fecha sentencia firme.

Considerando los hechos delictivos de esta causa y de aquellos comprendidos en el Rol N° 4021-2020 como un solo delito, de acuerdo al artículo 509 del Código de Procedimiento Penal, hay que considerar que la pena del delito de homicidio calificado va del presidio mayor en su grado medio a presidio perpetuo. Si se inicia el cómputo desde el mínimo legal, aumentada la sanción en un grado, por las circunstancias previstas en el motivo Vigésimo tercero de este fallo, en particular el número de víctimas y las circunstancias de comisión de los delitos, se arriba al presidio mayor en su grado máximo, regulándose el quantum final de la sanción en el tramo superior, lo que se aviene de mejor modo al mérito de los procesos”

Por lo tanto se decide:  

EN CUANTO A LA ACCIÓN PENAL:

1) Que, SE CONDENA A OSCAR PATRICIO IBACACHE CARRASCO, ya individualizado en autos, a la pena única de VEINTE AÑOS DE PRESIDIO MAYOR EN SU GRADO MÁXIMO, más las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena, como autor de los delitos de homicidio calificado de Hernán Anselmo Cortés Velásquez, Eduardo Antonio Fonseca Castro y José Tomás Beltrán Bizama, perpetrados en esta ciudad entre la noche del día 20 de octubre de 1973 y la madrugada del día 21 ( Rol N° 4021-2020), y de Marco Orlando Ríos Bustos, Miguel Ángel Ríos Traslaviña y Rogelio Gustavo Ramírez Améstica, cometidos el 01 de octubre de 1973, ilícito previsto y sancionado en el artículo 391 N° 1 del Código Penal a la fecha de los hechos.

2) Dada la extensión de la condena, no se concede beneficio alguno de la Ley N° 18.216, por improcedente, por lo que el sentenciado deberá cumplir efectivamente la pena única impuesta.

jueves, 29 de octubre de 2026

DOCTRINA RABAT: DECRETO DEL MINISTERIO DE JUSTICIA DEJÓ LIBRE A CONDENADO POR ROBOS DE RELOJES ROLEX EN LAS CONDES

 


El pasado 20 de octubre salió en libertad un hombre venezolano de 28 años que estaba cumpliendo condena en la ex Penitenciaría por participar en una banda que robaba relojes Rolex en el sector oriente de Santiago. Y aunque su condena se cumplía recién a mediados de 2027, su libertad se adelantó gracias a un decreto del Ministerio de Justicia. Es otro efecto de la llamada “doctrina Rabat”, defendida por el ministro del ramo, que asegura que no puede oponerse a los beneficios de rebajas de condena. Pero ese argumento es rebatido por abogados y exautoridades.

“Chile está funcionando al revés: los delincuentes están libres y los ciudadanos honestos viven encerrados. El Plan Implacable es la respuesta firme que millones de chilenos  estaban esperando”, prometió el candidato José Antonio Kast en mayo de 2025, cuando partía la elección presidencial de ese año y el abanderado del Partido Republicano presentaba su plan estrella para disminuir la delincuencia. Pero 17 meses después, esa promesa se convirtió en un boomerang.

El Presidente Kast se enfrenta a los efectos de la doctrina impulsada por su ministro de Justicia, Fernando Rabat, quien defiende la idea de que no puede oponerse a las rebajas de condenas para criminales que presenten buena conducta en las cárceles.

El caso estalló con un reportaje de Interferencia, que reveló que 56 delincuentes condenados por abuso sexual y violación de niños y niñas habían accedido a rebajas de condena gracias a decretos del Ministerio de Justicia. Luego aparecieron otros casos donde los beneficiados fueron condenados por extorsión, y también criminales de lesa humanidad.

Hasta ahora nadie sabe con certeza cuántos delincuentes lograron su libertad gracias a los decretos defendidos por el ministro Rabat, ya que esos documentos no aparecen en la página de transparencia del Ministerio de Justicia. Reportea halló otro caso, donde el beneficiado fue un hombre venezolano de 28 años, que cumplía condena por participar de una banda que robaba relojes Rolex en la zona oriente de Santiago.

El pasado 19 de octubre, dos días antes de que se publicara el reportaje que destapó el escándalo, el Ministerio de Justicia firmó el decreto que le concedió la libertad a Gabriel Blanco Martínez, quien hasta entonces estaba preso en la ex Penitenciaría.

Según el documento, Blanco Martínez cumpliría su condena por robo con violencia recién el 1 de agosto de 2027, por lo que el decreto de Justicia adelantó en diez meses su libertad. El 20 de octubre el hombre salió de la cárcel (vea aquí el decreto).

En 2025 y 2026 se habían rechazado sus postulaciones a cumplir en libertad lo que le restaba de condena, porque la comisión de libertad condicional de la Corte de Apelaciones de Santiago consideró que “el postulante (…) arroja un elevado riesgo de reincidencia, con necesidades de intervención en áreas uso del tiempo libre, actitud y orientación pro criminal, patrón antisocial y vinculación con pares criminógenos”.

Antes, Gendarmería había rechazado otra solicitud para que cumpliera la condena en su domicilio, con una tobillera electrónica, porque no cumplía uno de los requisitos: sobre él pesaba otra condena por receptación de vehículo robado.

El último rechazo se firmó el 1 de junio pasado, pero poco más de cuatro meses después, Gabriel Blanco Martínez logró su libertad gracias al decreto firmado por Pablo Mira Hurtado —subsecretario de Derechos Humanos, quien ese día ejerció como ministro subrogante—, y por Fabiana Castro Brahm —jefa de la Unidad de Reinserción Social, quien el 19 de octubre aparece como subsecretaria subrogante—. Según The Clinic, Castro Brahm fue una de las funcionarias de confianza del ministro Rabat que revisó los decretos que rebajaron las penas de condenados por delitos sexuales contra menores.

El argumento que aparece en el decreto que le otorgó la libertad a Blanco Martínez es el que constituye el corazón de la llamada “doctrina Rabat”: “Este Ministerio no está habilitado para denegar el beneficio de reducción de condena fundado en la gravedad del delito y el bien jurídico protegido”.

Como sustento de ese argumento se cita una sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de 2018, y otras dos de la Corte Suprema de 2014. En simple, se establece que la ley de Reinserción Social (19.856) de 2003 otorga beneficios de reducción de pena a condenados que registren buena conducta en las cárceles, y que la autoridad está imposibilitada de oponerse a entregar esos beneficios.

Pero esa interpretación es debatida. Luis Cordero, exministro de Justicia durante la administración de Gabriel Boric, argumentó en CNN Chile que las reducciones de condena deben evaluarse caso a caso, y que en el gobierno anterior, por ejemplo, rechazaron todos los beneficios para condenados por delitos sexuales contra menores, y también para violadores de derechos humanos durante la dictadura.

La situación del ministro Fernando Rabat es compleja. La oposición en bloque solicitó su renuncia, y algunos dirigentes del oficialismo también se sumaron a ese coro. Y aunque La Moneda defiende su permanencia, en el Congreso ya se prepara una acusación constitucional en su contra.

Robos, disparos y una moto robada

De acuerdo a un documento elaborado por el Servicio Nacional de Migraciones, Gabriel Blanco ingresó a Chile el 13 de enero de 2019. Lo hizo por el paso fronterizo de Chacalluta, en calidad de turista. Según el mismo documento, en 2021, mientras enfrentaba su primera causa penal, solicitó regularizar su situación migratoria, por lo que el servicio no lo califica como un migrante irregular.

Según uno de los expedientes judiciales que registran los procesos contra Blanco Martínez, esa primera causa penal inició cuando se acababa el 2020: el último día de diciembre, una hora antes de los abrazos de año nuevo, Blanco fue sorprendido en el centro de Santiago con una moto que había sido robada 20 días atrás. Pasó a control de detención el 1 de enero de 2021, por el delito de receptación de vehículo motorizado. El juez de turno, Patricio Álvarez Maldini, lo dejó en libertad y con arraigo nacional. La causa quedó alojada en el 7° Juzgado de Garantía de Santiago.

Tras un notorio retraso, en medio de la pandemia y por ausencias del entonces imputado, la audiencia de preparación del juicio oral por la moto robada quedó para enero de 2022. Pero Blanco no se presentó ni a esa, ni a la siguiente audiencia, por lo que el tribunal despachó una orden detención en su contra. En la otra causa penal donde Blanco fue procesado queda claro lo que hacía por esas fechas: la justicia pudo situarlo en al menos tres robos violentos, ocurridos en la zona oriente de la capital entre enero y febrero de 2022.

El 8 de enero de 2022, Gabriel Blanco junto a un cómplice llegaron hasta un restaurante ubicado en Avenida Chicureo, en Colina. Su objetivo era robar el reloj que portaba uno de los comensales, sentado en la terraza del local. Pero no sabían que su víctima era un oficial de la PDI.

Blanco intimidó al hombre con una pistola, exigiendo que entregara el reloj. El oficial accedió, pero luego persiguió a Blanco hasta el estacionamiento del restaurante, donde se identificó como policía y sacó su arma de servicio. Blanco se subió a la moto conducida por el cómplice y apuntó al policía con su arma, pero éste disparó dos veces contra los asaltantes. El que conducía la moto murió por las heridas de bala. Blanco escapó, según indica la sentencia del Cuarto Juzgado de Garantía que relata los hechos por los que fue condenado.

El mismo documento indica que un mes después, el 10 de febrero de 2022, Blanco intentó nuevamente robar un reloj de lujo, esta vez en Las Condes. Siguió a su víctima hasta el estacionamiento del restaurante Tiramisú, ubicado en la calle Isidora Goyenechea, donde intimidó con un arma de fuego al hombre que portaba el reloj marca Rolex y a su familia. Pero el hombre se resistió y Blanco volvió a escapar.

La sentencia señala que, cuatro días después, Blanco atacó otra vez en Las Condes. En esta ocasión junto a tres cómplices. Dos de ellos le indicaron a la víctima: un hombre que portaba un reloj marca Rolex. Blanco nuevamente fue el encargado de la parte más violenta. Amenazó al sujeto con una pistola, y como opuso resistencia, lo golpeó en la cabeza con la culata, provocándole una herida cortante. De acuerdo al relato que entregó la víctima, Blanco le disparó dos veces, sin lograr herirlo, mientras escapaba del asalto, para luego refugiarse en un local Oxxo aledaño y llamar a Carabineros. Blanco escapó en una moto conducida por otro de los cómplices.

Mientras estaba detenido por esos robos, en julio de 2023, el 7° Juzgado de Garantía logró concretar un juicio abreviado por la moto robada, condenándolo a 61 días de cárcel. La sentencia por los robos de relojes llegó en febrero de 2024, cuando fue condenado a cinco años y un día de presidio.

Corte de Santiago rechazó amparo contra Rabat por libertad a exagente de la CNI

 

Corte de Santiago rechazó amparo contra Rabat por libertad a exagente de la CNIPAÍSArchivo


Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso PrietoEditor de Investigación de El Mostrador.
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Abogados Nelson Caucoto y Francisco Bustos interpusieron un recurso de reposición, solicitando que la Corte Suprema se pronuncie. Según indican, la actuación del Ministerio de Justicia de dejar en libertad a autor de secuestros calificados es ilegal y arbitraria.


Un recurso de amparo que fue interpuesto por los familiares de varias víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en contra del Ministro de Justicia, Fernando Rabat, por las libertades anticipadas que concedió a los victimarios, fue rechazado esta jornada en la Corte de Apelaciones de Santiago, ante lo cual el abogado patrocinante, Francisco Bustos, anunció que apelarán ante la Suprema, buscando que se reviertan las libertades.

Las recurrentes son Nodina Muñoz Otárola, hermana de Julio Muñoz Otárola; Mara Peñaloza Oyarzún, viuda de Julián Peña Maltés; Verónica Bravo y Sebastián Sepúlveda Bravo, viuda e hijo de Manuel Sepúlveda Sánchez; Digna Navarrete Campos, madre de Gonzalo Fuenzalida Navarrete, así como sus hermanas Jimena, Lorena, Ana, Irene y Lidia. Todas las víctimas eran militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) que fueron secuestradas por la CNI entre el 7 y el 9 de septiembre de 1986. Se trató de una represalia por el atentado en contra de Augusto Pinochet y tras los secuestros nunca se volvió a saber de ellas, incluyendo el caso de Alejandro Pinochet Arenas


Uno de los implicados en estos hechos fue el agente César Luis Acuña Luego, quien terminó condenado a 10 años y un día como coautor de secuestros calificados. Además, fue también condenado en el caso “Operación Albania”, la matanza de otras 12 personas, varias de ellas también pertenecientes al FPMR.

En el recurso se acusa que los familiares de las víctimas supieron del beneficio al exagente por medios de prensa, sin haber sido notificadas o emplazadas, “y sin ponderar los requisitos que impone el Derecho Internacional, lo que constituye una forma de impunidad al infringir el deber de sancionar efectivamente los crímenes contra la humanidad, y específicamente las desapariciones forzadas con penas acordes a su extrema gravedad, revictimizando a los familiares, por medio de la concesión de un beneficio improcedente al autor de cinco secuestros calificados”.

Al respecto, el documento señala que como consecuencia de la acción del Poder Ejecutivo los recurrentes “se han sentido profundamente violentados y se reabren heridas pues sus familiares y seres queridos continúan desaparecidos”. 

En ese sentido, interpusieron el amparo indicando que se está  afectando el derecho a la seguridad individual de los familiares, aseverando que según la doctrina, este es “el derecho a la ausencia de perturbaciones procedentes de detenciones, u otras medidas similares, adoptadas arbitraria o ilegalmente, que restringen o amenazan ‘la libertad de toda persona de organizar en cualquier momento y lugar, dentro del territorio nacional, su vida individual y social con arreglo a sus propias opciones y convicciones”.

De hecho, existe un precedente al respecto, que es el caso de Nabila Rifo, en el cual la Corte de Apelaciones de Coyhaique revirtió la libertad condicional de su agresor precisamente porque ella no había sido consultada al respecto.

Además, los abogados Nelson Caucoto y Francisco Bustos indican que la libertad del exagente es un acto ilegal, arbitrario, que genera un trato desigual y que deja en la indefensión a las víctimas. 

Sin embargo, la sala tramitadora de la Corte de Santiago, integrada por los ministros Pablo Toledo y Claudia Parra (ambos recién integrados al tribunal de alzada), así como por la abogada integrante Paola Herrera, declaró que el recurso era inadmisible, argumentando que a su juicio el recurso de amparo sólo se refiere a la libertad personal, lo que no ocurre en este caso, según los magistrados.

Ante ello, Caucoto y Bustos presentaron de inmediato un recurso de reposición, argumentando, entre otras cosas, que la resolución “es agraviante para las amparadas”, solicitando un pronunciamiento de la Corte Suprema.

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