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viernes, 25 de septiembre de 2026

Luis Hermosilla declaró que destacado abogado Samuel Donoso “habló con senadores PPD” y habría “pedido ayuda a Girardi y Tohá" para favorecer a su hermana jueza

 25 September 2026

El 29 de julio de 2020, Hugo Bustamante asesinó y descuartizó a sangre fría a la adolescente Ámbar Cornejo. Tras el crimen, la pregunta que rondó fue por qué Bustamante estaba libre, si en 2005 había sido condenado a 27 años por el crimen de su expareja y el hijo de ella.

Todas las miradas apuntaron a Silvana Donoso, ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso y su actual presidenta. Y es que en 2016, Donoso presidió la comisión que le otorgó libertad condicional a Bustamante. Cuatro años después cometió el crimen de Ámbar.

En septiembre de 2020, diputados de bancadas transversales presentaron y aprobaron una acusación constitucional en contra de la magistrada Donoso, por considerarla responsable de la liberación de Bustamante. El libelo llegó al Senado, donde se activó una estrategia para neutralizarlo.

La ministra de la Corte de Valparaíso es media hermana del abogado Samuel Donoso Boassi, penalista que hoy enfrenta una querella del CDE por presuntamente realizar gestiones para influir en la designación de Antonio Ulloa en la Corte de Apelaciones de Santiago, según consigna un reportaje de canal 13.

Según la tesis del CDE, Donoso habría intervenido en el nombramiento de Ulloa en la Corte de Santiago, a modo de devolverle un favor, pues Ulloa habría realizado gestiones con senadores para que la acusación en contra de Silvana Donoso no pasara la valla del Senado.

“Después de rechazada la acusación, me llamó Samuel Donoso y también doña Silvana. Samuel se enteró por Luis (Hermosilla) que yo había conversado con los Senadores y me agradeció la gestión(...) Me dice en esa conversación que estaba muy agradecido(...) me pregunta si yo estoy actualmente postulando a algún cargo, yo le dije que estaba postulando a varios cargos(...) pero Samuel me dice “véngase a Santiago a las “ligas mayores””, reconoció el propio Antonio Ulloa, en un declaración prestada el pasado 17 de junio ante la Fiscalía de Valparaíso.
Pero no solo eso. En la querella del CDE, también se detalla una declaración que Luis Hermosilla prestó el pasado 10 de junio, en la cual da luces acerca de las gestiones que el propio Donoso desplegó en favor de su media hermana, la actual presidenta de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Silvana Donoso 

 “Samuel Donoso hizo muchas gestiones de apoyo para su hermana Silvana Donoso, habló con senadores del PPD donde tuvo un cargo de secretario general en el Partido, y por ende entre esas gestiones debe pedir apoyo a Antonio Ulloa. Samuel Donoso debe haberle pedido ayuda a Guido Girardi, a Carolina Tohá, entre otras”, dijo Luis Hermosilla en la Fiscalía de Valparaíso.

En el Senado, Hermosilla fungió como abogado de Silvana Donoso. En la Cámara de Diputados, quien la defendió fue Jaime Winter Etcheberry, hermano del diputado Gonzalo Winter y en ese entonces miembro del estudio de Gabriel Zaliasnik, actual embajador de Chile en Israel y quien también aparece mencionado en la querella del CDE recomendando nombramientos judiciales.

“Ligas mayores”

Canala 13 tuvo acceso a parte de la declaración de la fiscal judicial Javiera González, quien llevó el sumario administrativo que se abrió contra Ulloa en la Corte de Apelaciones de Santiago.

González declaró ante el Ministerio Público, el pasado 27 de enero, sobre los antecedentes que recopiló en el expediente administrativo. “Había una amistad entre ellos (Donoso y Ulloa), por los dichos y conversaciones entre Ulloa y Hermosilla, por la forma que se refería a él y las invitaciones sociales”, relató. 

La querella del Consejo de Defensa del Estado sitúa como momento clave en la relación entre Ulloa y Donoso la acusación constitucional contra la hermana de este último, pues en ese instante Donoso habría quedado “en deuda” con Ulloa.

Según le contó al propio Hermosilla a través de WhatsApp, el exministro de Santiago mantuvo conversaciones con Yasna Provoste y Rafael Prohens, para intentar que se rechazara la acusación, según reveló CIPER. Ambos senadores respondieron a ese medio que no podían hacerse cargo de un “diálogo entre dos personas”.

“Cuando se rechaza la acusación constitucional de doña Silvana, don Samuel Donoso lo llama (a Ulloa), dándole las gracias porque consideró que, de alguna manera, con la explicación dada por el ministro a los dos senadores, permitió que ellos votaran en contra de la acusación constitucional de doña Silvana”, reza el informe de la fiscal judicial Javiera González.

Y el mismo expediente agrega: “Una vez en Santiago, hubo una segunda conversación en la cual el señor Donoso le pregunta al ministro si postulará a la Corte de Apelaciones de Santiago, a lo que le respondió que estaba postulando, a Santiago, a la Serena, a San Miguel, a Valparaíso y a Rancagua. A lo que Donoso le dice, “bueno, sería bueno que usted llegara a Santiago, porque se necesitan buenos ministros””.  

En la carpeta investigativa de la arista nombramientos figura una conversación de mensajería entre Samuel Donoso y Luis Hermosilla, de fecha 31 de marzo de 2021, en la que discuten sobre nominaciones de ministros de corte.

“Esto vemos con GZ (Gabriel Zaliasnik)... Santiago: 100% Ulloa. Antigüedad, experiencia, lealtad”, dicen los chats, catalogados como pieza clave en la indagatoria. 

Dos semanas después, el 19 de abril del mismo año, Antonio Ulloa juró como ministro del tribunal de alzada capitalino.

“Resulta claro que, al menos desde fines del año 2020 ya existía una relación entre Antonio Ulloa y Samuel Donoso, habiéndole manifestado este último al primero que debía ‘venirse a Santiago’ a las ‘ligas mayores’, luego de lo cual, realizó sendas gestiones directamente con el Jefe de la División Judicial del Ministerio de Justicia (Héctor Mery) para que Ulloa fuera nombrado en dicho cargo, apelando a su “lealtad””, concluye la querella del CDE.

El abogado de Samuel Donoso, Eduardo Riquelme, comentó a canal 13 que no se iban a referir al fondo de la querella, pero que las presuntas gestiones por parte del penalista "no es considerado ni siquiera por el Consejo como "parte" del delito que temerariamente atribuye el mismo CDE".

Gestiones con Girardi y Tohá
Luis Hermosilla se ha trasladado en varias ocasiones a la Fiscalía de Valparaíso, donde la fiscal regional Claudia Perivancich y los fiscales Claudio Rebeco y Paola Castiglione –a cargo de investigar delitos en nombramientos judiciales– le han tomado declaración en más de una oportunidad.

En uno de esos interrogatorios, del 10 de junio de 2026, los fiscales le preguntaron a Hermosilla acerca de las gestiones que desplegó Donoso y Ulloa para evitar que la ministra de Valparaíso fuera destituida.

“Debo haber tenido información al respecto del lado de Samuel, quien conocía a Antonio Ulloa. En ese momento yo no era abogado de Silvana Donoso todavía, yo asumí su defensa cuando la acusación fue aprobada y pasó al Senado. En ese momento el abogado defensor de Silvana Donoso era Jaime Winter Etcheberry que era abogado de la oficina de Gabriel Zaliasnik”, comenzó rememorando el otrora influyente abogado.  

Corte Suprema condena a oficial (r) del Ejército por matar a balazos a marino detenido en la Intendencia de Antofagasta en 1973

 25 September 2026

La Corte Suprema rechazó recurso de casación en contra de la sentencia que condenó al oficial de Ejército en retiro Patricio Ferrer Ducaud a la pena de 12 años de presidio por su responsabilidad en el homicidio de Joaquín Espinoza Ojeda, ilícito ocurrido el 15 de septiembre de 1973 en la Intendencia de Antofagasta.

En la sentencia (rol 21.534-2025), la Segunda Sala del máximo tribunal -integradas por los ministros y ministra Manuel Antonio Valderrama, Leopoldo Llanos, María Cristina Gajardo, Jorge Zepeda y Dinko Franulic- descartó error en la sentencia que consideró el hecho como un crimen de lesa humanidad y rechazó la aplicación del artículo 103 del Código Penal para prescribir el delito.

“Que, según lo razonado, el recurso se basa en que se habría incurrido en error de derecho al no estimar la sentencia que concurre el artículo 103 del Código Penal, por ello la mención de los artículos 11 N°1 del Código Penal y 211 del Código de Justicia Militar por parte del recurrente, para argumentar la influencia del error de derecho denunciado en lo dispositivo del fallo, no constituyen fundamento del recurso, pues, su apreciación y consideraciones jurídicas no forman parte de la infracción, denegación o desconocimiento del derecho pertinente reclamado, en relación a los hechos materiales del juicio sentados por los jueces del grado”, dice el fallo.

Agrega: “Que, en cuanto a la procedencia del artículo 103 del Código Penal, esta Corte, descarta su aplicación en los crímenes de lesa humanidad, cuya naturaleza deviene en la incompatibilidad de dicha circunstancia, dado que su aplicación supondría una alteración de los principios generales del Derecho Internacional reconocidos por el Estatuto del Tribunal de Núremberg y las sentencias de dicho Tribunal, confirmadas como tales por resolución unánime de la Asamblea General de las Naciones Unidas 95 (I), de fecha 14 de diciembre de 1946, vigentes al momento de su perpetración y, actualmente, recogidos en el texto del Estatuto de Roma. En efecto, la aplicación del artículo 103 del Código Penal afecta la proporcionalidad de las penas en relación con delitos de suma gravedad, generando una atenuación que provoca que la condena vuelva irrisoria la pena. Atentando contra el principio de efectiva sanción de las graves violaciones de los derechos humanos, de tal manera que la decisión de descartar la petición, no representa yerro alguno de parte de los sentenciadores del grado”.

“Que, la calificación de crimen de lesa humanidad, surge a partir de la aplicación de instrumentos internacionales que forman parte del ius cogens y de principios generales del derecho internacional. En este sentido, esta Corte, ya en el fallo dictado en el Rol 2666-2004, sostuvo que debe tenerse presente también la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad de 1968. Agrega que, se ha reconocido la primacía del derecho internacional sobre el derecho interno como sucedió con la incorporación de la Convención de Viena Sobre los Derechos de los Tratados, ratificado por Chile el 9 de abril de 1981, promulgado por Decreto Supremo Nº381 de 1981, la que en el artículo 26 indica que no puede invocarse ninguna razón legítima para evitar el cumplimiento de buena fe de las obligaciones contraídas, lo que se corrobora en su artículo 27, que determina que un Estado parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado”, concluye el fallo.

Ejecución por represalia

La investigación realizada por el ministro en visita de causas de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Arica, Iquique, Antofagasta, Copiapó y La Serena, Sergio Troncoso Espinoza, estableció que:

A) Que el día 15 de septiembre de 1973, a raíz de un accidente vehicular producido en una arteria de la ciudad de Antofagasta en que se vio involucrado un móvil conducido por Joaquín Espinoza Ojeda que se encontraba detenido en la calzada producto de un desperfecto mecánico y un vehículo militar que resultó volcado; personal de las Fuerzas Armadas procedió a su detención, trasladándolo a la Intendencia de la Región de Antofagasta, específicamente al segundo piso de dicho edificio.

B) Que, en una de las dependencias ubicadas en las proximidades de la oficina del Intendente, junto al coronel Adrián Ortiz Gutman (fallecido) se encontraba el Mayor Patricio Ferrer Ducaud, vestido de civil, quien a la sazón se desempeñaba como Jefe del Departamento II de Inteligencia Militar del Cuartel General de la Sexta División de Ejército, y en el exterior de dicha oficina, se encontraba la víctima custodiado entre otros por el Cabo Segundo Miguel Ángel Lorca Escobar, Instructor de la Escuela Blindados de Antofagasta y el Cabo Alumno Pedro Reinaldo Silva Álvarez, quien momentos previos a los hechos se había volcado en el vehículo militar en el que transitaba al tratar de evitar el choque con el vehículo de la víctima que se encontraba en panne en la ruta.

C) Que, en el contexto del interrogatorio practicado a Espinoza Ojeda en esa dependencia de la Intendencia, el coronel Ortiz Gutman salió sobresaltado, abalanzándose sobre la víctima, ordenando en ese instante al Cabo Lorca Escobar que le disparara con el arma larga que portaba, haciendo lo mismo el Mayor Ferrer Ducaud con su arma de puño, ejecutando ambos al detenido, propinando el referido Mayor, con su arma de fuego corta, disparos en el sector de su ulna y costilla izquierda, mientras que el Cabo Lorca Escobar le propinó dos disparos en la cabeza con su carabina Garant.

D) Que, producto de la dinámica descrita, la víctima resultó con a lo menos un impacto en la región intercostal izquierda y dos heridas transfixiantes en la cabeza, que produjeron estallido de cráneo y destrucción de masa encefálica, ocasionándole la muerte por «traumatismo craneano y torácico por proyectiles balísticos únicos».

Se asoman los traidores: Extracto de la grabación realizada por Orlando Letelier enviada a Joan Garcés

 


TEXTOS DESTACADOS


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Era septiembre 1975.

Hacia un año que la Junta Militar, encabezaba por Augusto Pinochet, bajo presión internacional, y de Venezuela en particular, deportó a Orlando Letelier, el primer prisionero político liberado fuera de Chile. Había pasado los doce meses anteriores encarcelado primero en Isla Dawson y después en Ritoque junto con otros ministros del gobierno de la Unidad Popular. En el Regimiento Tacna fue sometido al primer de tres simulacros de fusilamiento, de alguna manera, ensayos tal vez por el atentado que le quitaría la vida tres años después.

Durante los próximos dos años Letelier viajó incansablemente denunciando a la dictadura, declaró ante la Comisión Church del Senado de los EEUU sobre los atropellos que se cometían en Chile, y logró unir decisivamente oposición internacional en contra de la tiranía.

En Chile, la Junta Militar había desmantelado las instituciones democráticas del Estado y se sostenía por una política de implantar el temor psico-social. La maquinaria del terror, con sus funcionarios pagados por el Estado, operaba a todo dar en Villa Grimaldi, en Colonia Dignidad y diversos puntos del país. Mas allá de la frontera chilena, en Buenos Aires el ex General Carlos Prats había sido asesinado el año anterior por un coche bomba.

El carácter de traidor de Augusto Pinochet y su afán de venganza eran evidentes. Aunque parezca paradójico, los que iban a ser sus víctimas (el presidente Salvador Allende, el ex Comandante en Jefe del Ejército Carlos Prats, y ministros de gobierno como el propio Orlando Letelier) creyeron hasta pocos días antes del 11 de septiembre de 1973, que contaban con su apoyo y lealtad incondicional. Pinochet les informaba que visitaba a las unidades militares para apaciguar a los exaltados. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que su tarea encomendada resultó tener una misión opuesta: la de afianzar la organización del Golpe y la sedición entre los militares.

En respuesta a preguntas que le planteó Joan Garcés, asesor especial al Presidente Allende, que preparaba el libro Allende et l’expérience chilienne (Presse de la Fondation Nationale des Sciences Politiques, 1976), en septiembre de 1975, Orlando Letelier reflexionaba sobre el contexto que derivó en el golpe de estado y los personajes que lo maniobraron. En la cinta que grabó para Garcés, la voz pausada de Letelier describe como ninguno jugó mejor su papel como Augusto Pinochet: el de paloma blanca.

Un año más tarde, el 21 de septiembre de 1976, Orlando Letelier, cuya voz movilizó a miles en repudio a la dictadura, moriría junto con Ronni Moffit colaboradora del Institute for Policy Studies, crimen de lesa humanidad ordenado por Augusto Pinochet.

Con autorización de su editor Joan Garces, en septiembre 2007, la página web Memoria y Justicia (en ese entonces coordinado por esta periodista) publicó un extracto de la transcripción de la cinta grabada por Orlando Letelier, publicado bajo el título de Orlando Letelier: Testimonio y vindicación (Siglo Veintiuno Editores, Madrid, S.A., 1995). Ahora, a 50 anos del asesinato de Orlando Letelier, su registro de la traición de Pinochet sigue siendo impactante.

  1. Grabación de Orlando Letelier

Vamos al segundo punto.

Tú dices que en otro momento del almuerzo yo hice una alusión en el sentido de que si no nos derrocaban en esa semana no caíamos nunca. Y que yo había señalado que todo lo habían venido preparando para que el asunto explotara esa semana.

Me recuerdo perfectamente de ese comentario mío. Las bases para ese comentario eran diversas, pero voy a tratar de señalarte los principales elementos de información para eso. Por una parte, el principal elemento: Carlos Prats.

El día viernes [7 de septiembre], en la noche, yo había tenido en su casa una conversación bastante larga con él. Bastante interrumpida también, porque mientras estaba en la conversación con él empezó el operativo en Sumar. Y me llegaron llamadas telefónicas desde mi casa, porque Pedro Vuskovic me andaba buscando en relación con la situación que allí había ocurrido. Yo hablé con Leigh, preocupado. Leigh me llamó varias veces a mi casa, etc. Y yo lo llamaba a él, porque n o quería en ese instante que él supiera que yo estaba en la casa de Carlos Prats. En torno a toda esta cosa de Suma le di instrucciones a Leigh que retirara a la gente de la Fuerza Aérea de allí. El después me llamó para decirme, llamó a mi casa, para decir que realmente los habían atacado. Finalmente, terminé por citarlo al día siguiente a las nueve de la mañana a mi oficina. Al día siguiente era sábado [día 8 de septiembre].

Como te digo, esta conversación con Prats fue bastante interrumpida. Por otra parte, Prats estaba en un estado anímico sumamente especial. Pero, con todo, allí él me dijo categóricamente:

Mira, Orlando, las cosas han llegado a un nivel tal, qué si el presidente no toma medidas para sacar a algunos generales antes del viernes, próximo, yo creo que el jueves o viernes próximo, el 14 [de septiembre] se produce un Golpe de Estado.

Después yo le pregunté, a él, acerca de la actitud de cada uno de los generales. Él tenía la convicción bastante clara de que Bonilla, Arellano, Bravo, desde luego que en alguna medida Torres de la Cruz en el sur, otro general que me citaste, no me recuerdo, que estaba en Concepción [Washington Carrasco], estaban metidos en el Golpe. Tenía una actitud de dudas frente a algunas personas como Brady, que para mí era una situación bastante compleja por la forma en que este Brady había llegado a ser jefe de la Segunda División de Ejercito, que tenía la jurisdicción sobre la provincia de Santiago.

Yo respecto de Brady tenía muchos reparos. En alguna medida Prats también los tenía. Me comentó allí:

Brady hace mucho alarde de su amistad con el Presidente Allende, pero realmente es una persona a la cual yo no le tendría gran confianza. 

Ahora, lo que es muy claro es que Carlos Prats, hasta ese día de que te estoy hablando, el día viernes [7 de septiembre], tenía una confianza muy grande en Pinochet. Hubo un momento en que después de que él me planteó esto de que había que tomar alguna medida, yo le dije:

Bueno, pero si Pinochet está en una actitud de lealtad, a él también se le puede crear este problema de tener que renunciar. Como te ocurrió a ti, Carlos. O si no, quiere decir que Pinochet está contando, y que en un momento determinado se va a plegar hacia el sector donde haya un mayor número de generales. O de fuerzas, que eventualmente puede ser el sector que está por el Golpe, en contra del Gobierno.

Carlos Prats no me rebatió muy categóricamente. Pero en todo caso me insistió en que él pensaba que Pinochet tenía una actitud de lealtad hacia el Presidente. Y que, en todo caso. Pinochet no estaría en la cuota de los traidores.

Ese era un punto, mis conversaciones con Prats.
Por otro lado, desde el momento en que yo había llegado al Ministerio en los primeros días de septiembre [de 1973], (realmente, mi designación fue el 28 [de agosto], pero creo que hubo un fin de semana) me di cuenta de que el Golpe venía armándose. Es decir, Carlos Prats me precisó fecha. Me habló del 14. Pero para mí la cosa era bastante ostensible. Es cierto que yo veía que la cosa venía más por el lado de la Armada. Pero presumía que no podía haber un intento de Golpe sin el Ejército. Y eventualmente te quiero decir que, desde los primeros días incluso, Pinochet, y esto en alguna medida me había llevado a tener una actitud de cierta confianza hacia él, desde los primeros días Pinochet me dijo:

Mire, Ministro, aquí hay una tropa de locos, de desequilibrados, que están planteando que es preferible que se produzca ahora una definición [es decir, un Golpe], y que mueran cien mil personas, antes de que haya un enfrentamiento y una guerra civil en que puedan morir un millón de personas. Yo estoy haciendo lo posible, de acuerdo con lo que me había pedido antes mi general Prats, con lo que me había pedido el presidente. Estoy visitando unidades, y las cosas están mejorando. Pero le quiero decir que en mi última visita hay gente que esté en una actitud muy difícil.

Yo ahí le planteé, ‘Bueno, le dije, a esa gente hay que llamarle inmediatamente a retiro’.

Me dijo,

‘Bueno, pero es que con esto vamos a violentar las cosas. Por qué no me da un poco de tiempo, Ministro, de acuerdo con lo que el propio Presidente me ha planteado, para que yo vaya afianzando la situación de la gente de confianza, y que yo vaya visitando las unidades (etcétera)’.

La conversación con Pinochet a mí me preocupó. Esto debe de haber sido alrededor del [lunes] 3 [de septiembre]. Y quizás ese mismo día o si no al día siguiente de la celebración del 4 [de septiembre, aniversario de elección presidencial de 1970], el miércoles, 5 yo le pedí al presidente que convocara a una reunión de los jefes de Partido de la Unidad Popular. Y allí planteé que Pinochet me había dicho, lisa y llanamente, que si había un levantamiento esto iba a ser una cosa de tipo general; que no iba a repetir un 29 de junio. Y que iba a ser general, no solamente en el ámbito del Ejército sino también en el ámbito global de las tres ramas de las Fuerzas Armadas.

Yo tenía también la impresión, desde los primeros días, de que el almirante Carvajal, como Jefe del Estado Mayor Conjunto, era el hombre de enlace de todo el grupo de los oficiales reaccionarios. Y se lo había comentado al Presidente. Y a Montero. Y Montero no me lo había rebatido con mucha fuerza. Pero me había planteado que bueno, que tendríamos que esperar un poco la [Junta de] Calificación que se haría de todos los almirantes hacia fin de año, para la salida, fundamentalmente, de dos personas. Que en la Armada eran Merino y Carvajal, a los cuales ya se les había cumplido el plazo para su renuncia. Es decir, cuarenta años de servicio, creo que es. No estoy seguro si cuarenta años, pero se les había cumplido el plazo. Creo que cuarenta.

Esos eran otros elementos. La actitud de Carvajal. Como te decía antes, lo que el propio Pinochet me había dicho. Y lo que me había dicho hacía pocas horas el propio Carlos Prats.

En alguna medida, ¿por qué yo decía que si no nos golpeaban esa semana no nos botaban nunca?

Yo había tenido, en cierto modo, la sensación de que al ponerme yo muy firme frente a la situación de Montero, a Montero no lo habían podido sacar [de la Comandancia en Jefe]. Ya habíamos hablado con el Presidente de que había que acelerar las medidas que tomara el Gobierno frente a los oficiales golpistas. La impresión era de que eventualmente, las cosas estaban dadas para esa semana. Pero que, en alguna medida, si no se daban en esa semana y nos daban un poco de tiempo y si venía, incluso, el anuncio del Presidente sobre el Plebiscito, íbamos a tener alguna capacidad de maniobra para llevar a cabo el retiro de una serie de oficiales que ya los teníamos más o menos identificados. Que íbamos a tener la posibilidad de acelerar los sumarios, etcétera.

(Voy a continuar la grabación para Joan Garcés.)

En cuanto a la información que había venido suministrando Pinochet desde que asumió la Comandancia en Jefe. La información era en los términos que antes te había señalado. Apenas asumí yo el Ministerio me dijo que el Presidente, cosa que yo verifiqué con el Presidente, y era así. Le había encargado que visitara distintas unidades con el fin de ir viendo cual era la situación ahí, y afianzando su posición como Comandante en Jefe. Por otra parte, él había pedido la renuncia a todos los generales, en el momento de asumir la Comandancia en Jefe.

A los pocos días me había informado de que dos generales, yo me había informado y se lo pregunté a él, me había informado por fuera, no a través de él, de que dos generales, uno Bonilla, y otro Arellano, no le habían presentado la renuncia. Entonces hablé con él y le dije que esto me parecía una cosa inaceptable, y que él debía tomar inmediatamente medidas a este respecto. Esto ocurrió muy pocos días antes del Golpe, y en ese momento Pinochet me dijo:

Sí. Estos generales son los que han tenido la actitud de menos cooperación hacia mí.

No me dijo nunca que ellos eran los que estaban directamente a la cabeza de un movimiento subversivo. Pero aceptó cuando yo le planteé que tenía que acelerar el llamado a retiro de estas dos personas en los próximos días.

En síntesis, la actitud de Pinochet había sido la de anunciarme al principio que existía una situación muy difícil. Pero situación que él habría ido poco a poco mejorando a través de sus visitas. Y en todo momento había mantenido, como te digo, una actitud en lo verbal y en lo formal de gran adhesión hacia el Presidente de la República, como tú lo sabes muy bien.

 Editado por Maxine Lowy, con una presentación de contexto.

Publicado originalmente por Memoria y Justicia.cl en septiembre de 2007 

23 Septiembre, 2026

Obedecer o ser soberano: Chile, Kast y la izquierda que falta

 


COLUMNISTAS


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El aliado más fiel de Trump en la región paga el arancel más alto. Recuperar la capacidad de negociar exige un Estado soberano, y construirlo, una izquierda que hoy no existe.

El 22 de septiembre, en Nueva York, horas después de reunirse con Donald Trump, José Antonio Kast incorporó a Chile al Escudo de las Américas. Esa misma mañana, el ministro de Defensa, Fernando Barros, aseguraba que la adhesión seguía en estudio; semanas antes había dicho que Chile no es el patio trasero de nadie. D. Trump fijó el tono ante los socios: si ustedes no pueden eliminar a los cárteles de la droga, lo haremos nosotros. En julio, Washington había gravado con 12,5% el salmón, la fruta, el vino y la madera chilenos, mientras Argentina, Ecuador, El Salvador y Honduras, socios del mismo Escudo, obtenían 10%.

La afinidad ideológica de ultraderecha no compró nada. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira (UDI), senador por Los Lagos y representante político habitual de los intereses de la industria salmonera —castigada con el arancel más alto en un mercado que le compra US$2.600 millones al año—, lo admitió en Nueva York: «No somos tan amigos». El expediente contra Chile no lo acusaba de exportar bienes hechos con trabajo forzoso, sino de no prohibir su importación desde terceros países. Traducido: Washington exige que Chile regule su comercio con Asia según criterios estadounidenses. Es el método que aplicó a Canadá, a la que exigió alinear sus aranceles contra China mientras se reservaba el derecho de cambiar los propios. El primer ministro canadiense, Mark Carney, lo resumió: la firma estadounidense está escrita con lápiz de carbón.

No es capricho, sino la conducta previsible de un hegemón en declive: pierde consenso, dentro y fuera, y compensa con coerción. No se retira; aprieta, y aprieta primero a sus aliados, de quienes espera obediencia gratuita. La declaración conjunta del Escudo lo dice en su propio lenguaje: sus miembros afirman «defender su soberanía» sancionando a las organizaciones que designa Washington. Las palabras se conservan; el contenido cambia de dueño.


¿Qué obtuvo Chile a cambio? Lo pagado está a la vista: el arancel más alto, la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU retirada a trece días de asumir, el cable submarino cancelado bajo amenaza, la presión del secretario de Guerra, Pete Hegseth, para abandonar la Corte Penal Internacional y una política exterior de Estado que había sobrevivido a gobiernos de distinto signo. Lo recibido son promesas: inteligencia, capacitación policial, una declaración no vinculante sobre minerales críticos. Chile pagó al contado y le prometieron a crédito; y lo prometido no llega a los trabajadores del salmón ni de la fruta, menos al pueblo.

El costo mayor puede estar por venir. China concentra el 32,7% del comercio chileno; Estados Unidos, el 17%. Pero la respuesta no es cambiar de patrón: Pekín usa el comercio como medio de presión, como aprendieron Australia y Lituania. Un país mediano no elige entre Washington y Pekín; elige entre negociar y obedecer, cuando defiende su soberanía y dignidad. La tradición latinoamericana tiene un nombre para lo primero: no alineamiento activo.

Negociar exige más que diplomacia. Albert Hirschman lo mostró en 1945: la dependencia comercial asimétrica es un instrumento de poder del más fuerte. Un país que apuesta todo al crecimiento exportador privado negocia con las manos atadas. La soberanía requiere capacidad fiscal, para no depender del cobre; capacidad productiva, para vender litio y cobre con valor agregado; capacidad regulatoria, y bienes colectivos que no dependan de un arancel dictado en Washington. La igualdad es la condición material de la política exterior. Y los gobiernos de las oligarquías son entreguistas.

Ese Estado soberano para tiempos difíciles marcado por conflictos inter-imperiales no lo construirá la derecha, que confía la soberanía al mercado y la seguridad a Washington. Tampoco lo construyó la izquierda que gobernó. La rebelión de octubre de 2019 puso sobre la mesa las demandas de la mayoría, y el programa con que G. Boric ganó en 2021 las recogía: fin de las AFP, reforma tributaria de envergadura, un Estado garante de derechos. No faltó programa; faltó la voluntad de aplicarlo. Las AFP sobrevivieron a una reforma negociada con la derecha, y la reforma tributaria murió en la Cámara sin pelea.

Fueron tres fallas en cadena. De diagnóstico: se confundió un clima de opinión con una correlación de fuerzas, y no se previó la contraofensiva. De consistencia ideológica: sin doctrina propia, el gobierno adoptó la de otros. Eugenio Tironi, consejero informal de La Moneda, le dio la frase del «diálogo hasta que duela» y después el relato de la «normalización», que Boric hizo suyo en su última Cuenta Pública. Y de falta de voluntad política, que se presenta como pragmatismo. Cuando la retirada se presenta como realismo, abandonar el programa parece prudencia. Pero es engaño. El 62% del Rechazo no refuta esta tesis, la confirma; el 58% de Kast es su consecuencia.

Construir otra izquierda exige método. Primero, ideas programáticas claras y credibilidad con demandas sociales bien concretas que la lógica del capital niega: Die Linke resurgió hablando de alquileres, Zohran Mamdani ganó Nueva York con el costo de la vida. En Chile, pensiones, vivienda, salarios y una seguridad que persiga el dinero, empezando por el secreto bancario que protege el ministro de Seguridad, Martín Arrau. Después, cuadros forjados en la lucha social que respondan al programa y a las organizaciones, no a la administración; la coordinación de la CUT y la Confech es algo; un germen que debe desarrollarse. Por último, debate interno, porque ahí se forjan la táctica, la estrategia y la línea exterior de un país que no puede elegir amo entre los bloques. Es obvio que es necesario una política de alianzas internacional. Un latinoamericanismo voluntarioso que la estrategia imperial de USA busca impedir.

Y plazos: las municipales de 2028 como prueba de implantación territorial y la presidencial de 2029 como momento de ruptura, cuando la decepción con los partidos cansados se vuelva disponible. Los datos son fáciles de obtener, ayudan a diagnosticar mejor; la línea la fija la organización. Kast ofrece obediencia y sumisión sin contrapartida. La alternativa no es otra obediencia, sino un Estado soberano capaz de negociar y defender el derecho internacional, y una fuerza política con bríos dispuesta a construirlo.

 

Leopoldo Lavín Mujica

Sigue la incansable búsqueda del sacerdote Miguel Woodward

 

CHILE AL DÍA


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El sacerdote Miguel Woodward fue detenido en Valparaíso pocos días después del golpe y murió el mismo mes de septiembre del 73 debido a las torturas infligidas por personal de la Armada de Chile, posteriormente fue trasladado por integrantes de la marina y fue enterrado clandestinamente en el Cementerio N°3 de Playa Ancha, lo que constituyó una despiadada forma de hacer desaparecer su cuerpo, que hasta el día de hoy sigue sin poder ser encontrado.

Familiares y amigos de Miguel Woodward continúan tenazmente buscando sus restos, en un proceso complejo que lleva años desarrollándose puesto que los responsables de su desaparición, amparados en un pacto de silencio institucional, no han entregado información de dónde fue depositado el cuerpo del sacerdote asesinado.

Son numerosas las diligencias, en distintas ocasiones y diferentes lugares, que se han desarrollado con ese objetivo en el camposanto de Playa Ancha, pero, como manifiesta Javier Rodríguez, integrante de la Agrupación Amigos de Miguel, “continuar buscando los restos de Miguel y de otros compañeros desaparecidos es una tarea con la justicia, con la verdad, que nosotros no podemos abandonar, porque si así lo hiciéramos, no solo estaríamos traicionando la memoria de Miguel y de otros compañeros y compañeras desaparecidas, sino que también nos estaríamos traicionándonos a nosotros mismos”.

Hoy miércoles 23 de septiembre se llevó adelante una nueva diligencia, consistente en esta ocasión en el análisis de un nuevo sitio de interés mediante la utilización de un georadar, sector aledaño a un añoso árbol, de acuerdo con antecedentes aportados por un testigo.


Como explicó Paulina, antropóloga del Servicio Médico Legal “la diligencia de hoy solo se trata del paso del georadar. Esto se da a partir de la reconstitución que hubo la última vez del Ministro con el testigo, donde se indicó este sitio como de interés y por eso nos acompañan del Sernageomin para el paso del georadar, y a través de eso seguir viendo cómo continuamos con las diligencias de las próximas búsquedas”.

 

El profesional de Sernageomin, encargado del georadar, explicó que “el GPR lo que hace es una ecografía, no de tan buena calidad como una ecografía, pero manda una señal electro magnética y luego recibo otra señal. Cuando está el terreno muy escarbado, la señal es muy caótica. Aquí, lo que espero, es que tenga una señal muy caótica, pero en un momento dado se profundiza más, ese es mi objetivo ahora, ver dónde se profundiza más ese caos. La lectura llega a una profundidad aproximada de dos metros y medio, dependiendo de las condiciones del suelo. Lo que voy a ver es entre caos y no caos. Se pasará el georadar en el área de interés y también más arriba, para tener un punto de referencia de lo que sería “lo normal” de este sector, de forma que se pueda contrastar con la lectura de acá”.

Por último, la actuaria encargada judicial del procedimiento manifestó “se da inicio a la diligencia de búsqueda en el rol 140454-2001 bis, causa de Woodward, siendo las 11 con 11 minutos.”

Cabe resaltar que mañana se realizará una visita en otro lugar del cementerio, ya que, como manifestó la actuaria, “hay información de que pudiese estar ahí, pero es totalmente incierto. El lugar está determinado dónde vamos a ir a hacer la inspección, pero es nada más que una vista inspectiva, no va a ser como la visita de hoy día que viene personal técnico, mañana será de datos”.

Esta notificación entregada formalmente hoy es muy relevante, porque abre un nuevo camino investigativo en esta incansable búsqueda de la verdad.

Cabe señalar, asimismo, que estuvieron presentes en esta diligencia, acompañando a la Agrupación Amigos de Woodward, diversos integrantes de distintas organizaciones de derechos humanos de la V región.

Guillermo Correa Camiroaga,

jueves, 24 de septiembre de 2026

Entrevista Cambio21:Abogado y terapeuta de Vidas Pasadas Jaime Hales y su exitoso libro "La reencarnación. Historia del alma". Invita a considerar la vida como parte de una trayectoria y que podría continuar después de la muerte. Y habla de política:"Lo riesgoso de Kast es que añora la dictadura"

 24 September 2026

Por Oscar Reyes P.


Su reciente libro "La reencarnación. Historia del alma", ha sido todo un éxito. Ha estado primero en ventas en librerías por varias semanas y los analistas lo comentan en todos los medios de comunicación. 

El abogado, académico, escritor, tarotista y terapeuta de vidas pasadas, Jaime Hales ha publicado más de treinta libros de ensayo, poesía y espiritualidad.  

Y en esta obra, Hales, aborda este tema desde una mirada personal, reflexiva y testimonial.

A partir de su formación intelectual y espiritual, de su propia experiencia y de años de trabajo como terapeuta de vidas pasadas, este abogado, ligado a una familia muy política -su padre fue ministro de Frei Montalva y de Patricio Aylwin- propone comprender el alma como una realidad en tránsito: una conciencia que aprende, vuelve, recuerda de manera fragmentada y enfrenta, en cada existencia, tareas pendientes.

Jaime Hales invita a considerar la vida humana como parte de una trayectoria más amplia, donde cada experiencia puede tener continuidad, sentido y que podría continuar después de la muerte.
Y se involucra en la política, donde incluso en la elección presidencial del 2025, algunos amigos de su partido, la DC, lo propusieron como candidato a la presidencia, cuestión que no prosperó.

Y hace un análisis del Gobierno:"Lo riesgoso de Kast es que él "añora" la dictadura, adhiere a las políticas del pinochetismo y sus propuestas" Y es "el primer Presidente pinochetista, después de Pinochet".

Su libro ha sido muy exitoso en las librerías y en los medios. Usted ha estudiado este tema hace muchos años como terapeuta de vidas pasadas. Llegando a una convicción suya. ¿Después de muertos, tenemos una reencarnación? ¿Qué ocurre cuando morimos? ¿Es nuestra única vida?

Cada persona es única, porque cada alma es única. El alma encarna en un cuerpo y así nace el humano. Al morir ese humano, el alma retorna a otra dimensión, que en la tradición es llamada Bardo. Es allí, donde, con la ayuda de maestros espirituales (emisarios de la divinidad) evalúa su vida recientemente experimentada como humano y luego se resuelve si habrá o no otra encarnación. Si el alma volverá a encarnar, en ese momento se decide cuál será su tarea principal y cuáles serán las otras almas que encarnarán cercanas a su entorno. Esa es una explicación amplia y general, pero no hay reglas fijas, que nosotros, los humanos, podamos conocer y decidir. Cada ser humano vive su propia experiencia. Cada alma vive su propia experiencia. El ser humano se agota en su mundo. Si ha cumplido sus tareas, vendrán otras nuevas. Si no las ha cumplido, tendrá nuevas oportunidades de cumplirlas.

¿Qué ocurre a nuestra alma?

El alma existe y vive como parte del camino hacia la plenitud de la conciencia divina. Las almas encarnan para vivir todas las experiencias humanas. Una vez que éstas terminan y que ha “aprendido” lo que debe aprender accederá a esa plenitud. Es lo que los cristianos llaman “vida eterna en contemplación de dios” o los musulmanes “el séptimo cielo” o los budistas “el nirvana”. El proceso puede ser muy largo o muy breve, pues eso no depende sólo del alma o del humano en que se encarnó, sino de las directrices que vienen desde el espíritu de la divinidad y la disposición de cada uno a responder a las tareas fijadas. Para eso tenemos libertad.
 
¿Qué pasa si nuestros miedos, recuerdos u otras cuestiones más complejas, tuvieran una historia más antigua?
 
Me ha tocado conocer muchos casos de situaciones así. De hecho, la mayor parte de las personas que llegan a la Terapia de Vida Pasada lo hacen en un proceso de sanación de traumas (heridas) que se expresan en limitaciones de conducta, miedos, recuerdos persistentes y con cierto grado de tormento. El trabajo se orienta a pesquisar primero en la encarnación presente y luego se llega a la vida intrauterina o a experiencias de encarnaciones previas. El alma sabe dónde está la información que la persona necesita hacer consciente. Una vez descubierto el origen del problema, se realiza un trabajo de cierre y sanación.
 
¿Morir es un momento de transición? ¿Cuál es esa dimensión para los seres humanos?

La muerte es un hecho humano. El alma se desprende. Cuando alguien muere su alma se puede aliviar de los pesares que tenía su cuerpo y, salvo que haya sufrido amarres emocionales, en general después de su muerte se va a la dimensión espiritual. Eso puede demorar entre tres y cuarenta días de acuerdo a las experiencias conocidas. La muerte es un final para el humano y el inicio de una transición para el alma ya desprendida. Esos procesos son propios de cada persona y cada alma y no se pueden – no se ha podido hasta ahora – establecer pautas fijas. En el plano espiritual la realidad es muy distinta, porque cada ser y cada energía es única. El acto de morir puede parecer una transición, pero la muerte en sí marca el inicio de procesos distintos para el cuerpo y para el alma.
 
Temas de coyuntura y de política
 
Usted fue de los primeros abogados que defendió a los perseguidos por la dictadura en 1973. Estuvo presentando recursos judiciales por los familiares de ejecutados, torturados, perseguidos y asesinados por los militares. ¿Qué le dejó esa experiencia?
 
Haber vivido eso me dejó una gran experiencia acerca de los seres humanos. Porque no sólo fui abogado, sino que también comunicador en radios y revistas y trabajé en la mantención y reorganización de la Democracia Cristiana.
Todo eso, sin abandonar la poesía, mi energía básica, aunque demoré 9 años en conseguir que se me autorizara la publicación de mi segundo libro “Encuentros”. Aprendí a conocer lo mejor y lo peor de las personas, los dolores y los miedos. Los viví en carne propia, mi familia y yo fuimos amenazados; yo fui golpeado, hecho prisionero, acosado, conocí la represión y la persecución de cerca.
Todo ello me llevó al convencimiento de que la lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos es fundamental para una sociedad democrática. Y que la democracia es fundamental para la armonía social. Desde los primeros días después del golpe de Estado estuve en la misma posición, entendiendo que la democracia es un sistema de vida social cuya desaparición tiene costos altísimos para los seres humanos, tanto los que viven el impacto inicial como las generaciones siguientes.
Conocí de cerca a personas que diciéndose demócratas, cristianos convencidos, prefirieron el silencio al compromiso con los derechos humanos. Otros adhirieron a la dictadura, olvidando sus proclamas doctrinarias.

En estos días, diversos partidos del Gobierno de Kast están exigiendo indultos para esos militares que cometieron esos abusos y crímenes. El cardenal Chomalí habló de clemencia. ¿Qué le parece estas posturas?

Estoy convencido de que es necesario ser clemente. Primero con quienes fueron víctimas de las violaciones de los derechos humanos. Y ello implica no sólo gestos reparatorios, de los cuales ha habido, sino además que ellos (nosotros) puedan ver un arrepentimiento por las conductas violatorias de sus derechos por parte de los ofensores. También ha habido algunos que lo han manifestado, como el caso de aquellos que llegaron a entregar información suficiente para esclarecer algunos hechos criminales.

Pero la mayor parte de quienes están presos no sólo no están arrepentidos sino que siguen sintiéndose orgullosos de sus conductas e incluso más de uno ha dicho que estando en la misma circunstancia haría lo mismo. Manuel Contreras Sepúlveda (jefe de la organización represiva, la DINA) manifestó que “lo haría mejor”.

La clemencia con los presos, que hay que tenerla, tiene como requisito fundamental el arrepentimiento de sus conductas y, en la medida que puedan, la petición de perdón. No todos lo harán, pero ya mostrarse arrepentidos implica asumir el daño hecho y la decisión de no perseverar en las justificaciones. Yo he sido partidario que los instigadores, cómplices (no existen cómplices pasivos, todos son activos), encubridores, justificadores políticos, también debieron responder penal y civilmente por su conductas.

Pero nadie lo consideró así. Siempre me perturbó que ellos incluso ocuparan altos cargos parlamentarios o posiciones de poder en la sociedad sin que recibieran ni siquiera reproches por ello. Podría dar los nombres, pero no caben en esta entrevista. La historia se encargará de grabar sus nombres en piedra para que ninguna mano los pueda borrar.

¿Clemencia? De todos modos, sobre esta base: arrepentimiento y en la medida de que aún puedan, verdad y perdón. Nada quisiéramos más que perdonar, pero para para eso tengo derecho a reclamar que alguien me diga “perdóname”. ¿Qué salgan de las cárceles y de los hospitales institucionales donde los cuidan cuando se enferman? Por supuesto, sólo después de ese simple gesto. Alguien me dirá que pronunciarán arrepentimientos que no serán sinceros. Estrictamente no me sentiría capaz de calibrar eso. Si expresan arrepentimiento, a mí me bastaría.

Tenemos por primera vez desde la vuelta a la democracia, un presidente pinochetista. Hizo campaña para que el dictador se quedara 8 años más en el poder. ¿Cúal es su análisis del Presidente Kast y su Gobierno?

No me parece que se pueda hacer un análisis muy profundo de un gobierno que está partiendo. Más bien se puede hacer una descripción de lo que sucede y confrontarlo con sus dichos. Efectivamente es el primer presidente pinochetista después de Pinochet. Pero no es el primer gobierno de los pinochetistas. Toda la UDI fue partidaria del dictador. Incluso se llamaban “UDI por el Si” cuando debieron reconstituirse en 1988. Chadwick, Longueira, Matthei, fueron ministros de Piñera y entusiastas de Pinochet y la dictadura. Y con ellos, muchos otros. Lo riesgoso del gobierno de Kast es que él "añora" la dictadura, adhiere a las políticas del pinochetismo y sus propuestas en materias de “seguridad” incorporan preceptos y posturas que fueron propias de los años 80. Este gobierno ha sido hasta ahora desordenado, desprolijo, falaz en muchas de sus afirmaciones y no se ve que tenga planes claros pese a sus 12 años de discursos críticos.

¿Por qué cree que al Gobierno le va tan mal en las encuestas y en el actual apoyo ciudadano a Kast, luego de haber ganado con un 58%?
 
Kast mantiene el apoyo de los que votaron por él en la primera vuelta, pero ha ido perdiendo el respaldo de todos aquellos que en verdad votaron más en contra de Jeannette Jara que por Kast. El gobierno ha jugado mal sus cartas, ha cometido demasiados errores en corto tiempo y la situación económica y las cuestiones de seguridad no solo no mejoran, sino que empeoran. Es poco tiempo para un juicio definitivo, pero las encuestas son fotos instantáneas y cambian con mucha velocidad. Estoy convencido de que si la DC hubiera levantado una carta presidencial, tal vez podría haber pasado a segunda vuelta y otro gallo estaría cantando. Pero primó el miedo.

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