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martes, 28 de abril de 2026

Juan Pablo Leiva: El posible indultado condenado por castigar con químicos y golpes a menores


 

La justicia sentenció al ex uniformado como autor de cuatro delitos de apremios ilegítimos cometidos contra civiles indefensos y esposados. 

Ivette Barrios 

EL CIUDADANO


La justicia sentenció al ex uniformado como autor de cuatro delitos de apremios ilegítimos cometidos contra civiles indefensos y esposados. 

Entre la noche del 20 y la madrugada del 21 de octubre de 2019, el entonces cabo segundo Juan Pablo Leiva Puga transformó la 43ª Comisaría de Peñalolén en un escenario de castigos medievales. Según el fallo del Séptimo Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago, el uniformado no actuó bajo la presión de un enfrentamiento en la calle, sino que ejerció violencia sistemática contra personas que ya se encontraban reducidas, bajo custodia estatal y hasta unidas por esposas a estructuras metálicas del recinto.

Las actas judiciales muestran a un funcionario que dejó de proteger a la ciudadanía para convertirse en agresor, tal como ocurrió con el adolescente de 14 años de iniciales K.A.G.L. Mientras el menor estaba amarrado a un fierro del pasillo, Leiva se acercó para darle bofetadas sin motivo alguno y, no conforme con eso, regresó una hora más tarde para tomarlo del cuello y azotarlo con fuerza contra la pared de la unidad.

Esta violencia física fue solo el inicio de un ensañamiento mayor, pues el tribunal comprobó que el exuniformado utilizó gas pimienta y polvo lacrimógeno como un método de tortura extraoficial. El carabinero aplicó polvo directamente en el rostro y las mucosas de jóvenes como M.A.G.M. de 16 años y J.A.M.A. de 17, quienes al estar esposados no tenían posibilidad alguna de defenderse o reducir el ardor provocado por el químico. 

Para los querellantes del INDH, estas acciones fueron calificadas como «deliberadas» ya que el único objetivo del cabo segundo era maximizar el dolor físico de jóvenes que legalmente estaban bajo su cuidado. El historial delictivo del ex uniformado muestra un desprecio total por la normativa vigente, especialmente cuando se trataba de adolescentes que permanecían encerrados en los calabozos de la comisaría esperando ser procesados.

Los registros detallan que el condenado ingresó a las celdas para golpear violentamente a víctimas como D.A.M.B. de 16 años, agrediendolo a puñetazos en el rostro y la espalda mientras el joven intentaba cubrirse inútilmente. En medio de estas agresiones, el funcionario pronunció un «contigo me desquito» mientras descargaba su furia contra el menor, frase que quedó grabada en el proceso y que retrata su nula ética profesional.

Este comportamiento fue clave para que los jueces descartaran cualquier tesis de «reacción al estrés», determinando que los ataques fueron actos de crueldad intencional realizados con total conciencia. El fallo subraya que Juan Pablo Leiva actuó con una preocupante falta de control de impulsos, vulnerando su deber de garante para ejercer una fuerza desproporcionada que dañó profundamente la integridad física y psíquica de los menores. 

Tras ser dado de baja de la institución, su trayectoria sumó un nuevo capítulo polémico al integrarse a las labores de seguridad municipal en la comuna de Padre Hurtado. Organizaciones como el INDH y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) denunciaron que, mientras era procesado por graves violaciones a los derechos humanos, Leiva Puga trabajaba como inspector, lo que permitía que una persona investigada por torturas realizara tareas de vigilancia pública antes de recibir su condena definitiva.

Entonces la justicia dictó una sentencia unánime de 5 años y un día, que trajo consigo la inhabilitación absoluta perpetua, lo que le impide volver a vestir un uniforme o ejercer cualquier cargo estatal. Esta medida buscó resguardar a la sociedad de agentes que demostraron ser capaces de utilizar al Estado para cometer vejámenes y humillaciones contra civiles.

Sin embargo, el nombre de Leiva volvió a la primera línea política debido a que el gobierno de José Kast analiza su caso dentro de una lista de posibles indultos presidenciales para uniformados. Esta agenda, que busca proteger a quienes supuestamente «defendieron la patria», genera un profundo rechazo por la señal de impunidad que significaría perdonar a un agresor de menores de edad ya condenado. 

Mientras el Ejecutivo evalúa este beneficio, los documentos judiciales siguen ahí para recordar que el actuar de Juan Pablo Leiva Puga dejó secuelas permanentes en jóvenes y sus familiares que piden justicia y no un perdón. Seguir este proceso es fundamental para fiscalizar una facultad presidencial que, de aplicarse, borraría la responsabilidad penal de quien azotó niños contra muros y usó químicos para torturar a esposados en un recinto policial.

Los hechos no son una interpretación, sino una conducta criminal probada a través de peritajes, testimonios y pruebas contundentes. El caso de la 43° Comisaría permanece como un recordatorio necesario sobre la fragilidad de la democracia cuando quienes deben portar las armas deciden usarlas para el castigo personal, rompiendo el pacto de protección que el Estado debe a sus ciudadanos.

"VAMOS A RECORTAR SIN AFECTAR BENEFICIOS COMO LA PGU" AFIRMÓ KAST EN CAMPAÑA, PERO LA PROPUESTA SUGIERE REBAJARLA

 

Hacienda recomendó recortar al menos 15% de la Pensión Garantizada Universal, Gratuidad, Bono Invierno y Asignación Familiar

El Ministerio de Hacienda no sólo recomendó descontinuar 142 programas sociales como el de Alimentación Escolar o el plan Contra el Crimen Organizado. También propuso reducir en al menos un 15% el presupuesto de otros 260 planes sociales, incluyendo iniciativas como la Pensión Garantizada Universal (PGU), el gasto en el transporte público metropolitano, la Pensión Básica Solidaria de Invalidez, la Subvención de Gratuidad, el Aporte Previsional Solidario de Vejez, las inversiones en Jardines Infantiles y el Bono Invierno; entre otros. En campaña, el Presidente José Antonio Kast afirmó: “Nosotros no vamos a recortar ningún beneficio social que hoy día exista”. Los recortes presupuestarios recomendados por Hacienda, algunos de los cuales requerirán leyes, suponen una reducción de $2,8 billones.

Créditos imagen de portada: Agencia Uno.


En el oficio difundido el viernes 24 de abril pasado, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sugirió a diversos ministerios sectoriales que para el presupuesto de 2027 reduzcan al menos un 15% del dinero que se aplica a 260 planes sociales. En estos se incluyen programas como la Pensión Garantizada Universal, el gasto en el transporte público metropolitano, el Crédito con Aval del Estado (CAE), el Subsidio Único Familiar (SUF), la Pensión Básica Solidaria de Invalidez, la Subvención de Gratuidad, el Aporte Previsional Solidario de Vejez, la inversiones en Jardines Infantiles, el Bono Invierno y el Subsidio Habitacional DS1, entre otros.  

Estas rebajas presupuestarias se suman a la propuesta de “descontinuar” otros 142 programas, como el de Alimentación Escolar, lo que generó una amplia reacción de rechazo, incluso de dirigentes de partidos de gobierno. Tras la controversia que provocó esta sugerencia, desde la Dirección de Presupuesto corrigieron el término ocupado -“descontinuar”- para señalar que solo se trataba de una reformulación. 

Al revisar la lista completa de las propuestas de Hacienda, se constata que además hay otros 260 programas que, si bien no se sugiere eliminar, se plantea rebajar. Uno de esos es el de las pensiones o PGU, cuyo presupuesto a reducir es el más oneroso de todo el listado. La iniciativa de Hacienda de proponer un recorte surge a pesar de que el Presidente José Antonio Kast afirmó en octubre pasado, durante su campaña presidencial, que, de ser electo, su gobierno no iba “a recortar ningún beneficio social que hoy día exista”. En la red social X, el mandatario agregó que los US$ 6 mil millones que anunció se iban a rebajar en su gobierno, no afectarían “beneficios sociales como la PGU”, escribió. Arturo Squella, en tanto, presidente del Partido Republicano, aseguró en esa discusión que la PGU no se iba tocar: “No se va a tocar y solo van a crecer los beneficios económicos, particularmente para las personas más pobres”, fue lo que dijo el dirigente Republicano. 

En los documentos revisados por CIPER, Hacienda recomendó al Ministerio del Trabajo reducir en más de $1,7 billones un total de 17 beneficios que administra el Instituto de Previsión Social (IPS), algunos de ellos establecidos por ley y que favorecen a más de tres millones de personas. En detalle, este listado de reducciones propuesto al IPS, incluye lo siguiente (vea el documento)

  • Pensión Garantizada Universal. 
  • Pensiones del Sistema de Reparto. 
  • Subsidio Familiar (SUF). 
  • Pensión Básica Solidaria de Invalidez 
  • Aporte Previsional Solidario de Vejez. 
  • Bono Invierno. 
  • Aporte Previsional Solidario de Invalidez. 
  • Leyes Reparatorias de Derechos Humanos. 
  • Aporte Familiar Permanente. 
  • Bono por Hijo. 
  • Bono de Reconocimiento. 
  • Subsidio de Discapacidad (ex Subsidio de Discapacidad Mental). 
  • Asignación por Muerte. 
  • Asignación Familiar y Maternal. 
  • Desahucio e Indemnizaciones. 
  • Bono Bodas de Oro. 
  • Subsidio Previsional a los Trabajadores Jóvenes.

Estas rebajas no sólo afectan al Ministerio del Trabajo. De hecho, los recortes planteados ascienden a $2,8 billones, si se consideran todos los programas que Hacienda aconsejó reducir a los 22 ministerios del país.

En términos de gasto público, los principales programas cuyo financiamiento el gobierno busca disminuir son la ya mencionada PGU, al que le siguen las Pensiones del Sistema de Reparto, la inversión en Transporte Público Metropolitano y el Crédito con Aval del Estado. 

A ellos, se suman los montos asignados a Leyes Reparatorias de Derechos Humanos, Aporte Familiar Permanente, Bono por Hijo, Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), Refuerzo Atención de Urgencia Hospitalaria y Prehospitalaria, Bono de Reconocimiento, Bono al Trabajo de la Mujer y Subsidio de Discapacidad (ex Subsidio de Discapacidad Mental).

Quiroz envió estas instrucciones en un documento remitido la semana pasada a todas las secretarías de Estado, en el que subrayó que las rebajas recomendadas que finalmente se ejecuten serán permanentes y hasta 2031, como parte de un nuevo “paradigma” de la gestión pública. “Proyecten sus necesidades bajo una restricción presupuestaria plurianual”, ordenó el jefe de las finanzas públicas en el oficio 16, cuya fecha de despacho a las distintas reparticiones fue el 21 de abril.

CIERRES Y REFORMULACIONES

Según cifras oficiales, el impacto de toda la propuesta del oficio difundido por Hacienda, afectará a más de 15 millones de chilenos que perderán o verán reducidos sus beneficios sociales en una o más de las siguientes áreas: Educación, Salud, Cultura, pensiones y Vivienda, desde 2027. Esto, si el gobierno aplica estas medidas, tal como se señala en el oficio y se ha dicho en las distintas explicaciones al respecto.

El oficio alude en total a 402 programas sociales, de los cuales 142 son los que inicialmente la cartera de Quiroz planteó descontinuar, pero que luego el gobierno precisó que se iban a reformular, sin descartar su cierre. 

Aparte del programa de Alimentación Escolar, algunos de los programas más importantes que la autoridad busca cerrar o reformular son el Transporte Público Regional, las Becas de Postgrado en Chile, el Fondo de Farmacia para Enfermedades Crónicas No Transmisibles en Atención Primaria, la Atención Odontológica Integral, la Atención en salud para niños, niñas, adolescentes y jóvenes con vulneración de derechos y los Cuidados Paliativos Universales, entre otros.

La propuesta también planteó cerrar o reformular el Programa DIR APS Alcohol, Tabaco y otras Drogas, el que busca resolver el riesgo de consumo de alcohol, tabaco y drogas en adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores, dando cobertura a 2,5 millones de personas, según registros oficiales.

Todos estos programas suman $5,4 billones, cifra que equivale a US$6.000 millones, monto que es el mismo que el Presidente Kast prometió en su campaña que recortaría del gasto público, negando que esa disminución afecte el gasto social. Los sectores más tocados por estos cierres y reformulaciones del presupuesto son personas jóvenes o con problemas de salud, además de quienes viven en regiones y usan transporte público. 

Estudiantes convocan a jornada nacional de protesta en medio de un clima movilizaciones ascendentes

 

CHILE AL DÍA PORTADA

   

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En medio de un renovado ciclo de movilización secundaria y universitaria, distintas organizaciones estudiantiles han convocado a una jornada de protesta para este miércoles 29 de abril, con el objetivo de visibilizar el descontento frente al sistema educativo chileno y a las políticas recientes en el sector. La convocatoria, difundida principalmente a través de redes sociales por el colectivo Estudiantes por la Causa Popular, llama a realizar acciones en liceos, institutos y universidades a lo largo del país.

El llamado se produce en un contexto marcado por una reactivación de las protestas estudiantiles, particularmente en Santiago. Durante la última semana, establecimientos emblemáticos han vuelto a protagonizar tomas y manifestaciones. El Instituto Nacional General José Miguel Carrera, inició una toma el pasado 23 de abril, con suspensión de clases y episodios de tensión al interior del recinto. A este escenario se sumó el Liceo de Aplicación, donde estudiantes realizaron una ocupación que fue depuesta tras instancias de diálogo con autoridades.

Otro foco relevante ha sido el Liceo 1 Javiera Carrera, que ha registrado múltiples tomas en las últimas semanas, evidenciando la persistencia del malestar entre estudiantes secundarios. Si bien no todos los establecimientos se encuentran actualmente en ocupación, el conjunto de acciones sugiere la existencia de un ciclo de movilización en desarrollo, con capacidad de escalar dependiendo de la respuesta institucional y del nivel de articulación entre organizaciones.

La convocatoria del 29 de abril, a la que se suman otras para mayo, plantea una crítica estructural al sistema educativo chileno, al que define como una “educación de mercado” en la que el acceso y la calidad estarían determinados por la capacidad de pago. En esa línea, el documento denuncia condiciones materiales deficitarias en establecimientos —infraestructura deteriorada, problemas de alimentación y precarización laboral— junto con cuestionar políticas recientes en materia de seguridad escolar, que incluyen medidas como controles de acceso más estrictos.

Aunque el tono del llamado es abiertamente ideológico, su diagnóstico conecta con debates de larga data en Chile. Desde el retorno a la democracia, distintos gobiernos —desde Patricio Aylwin hasta Gabriel Boric— han impulsado reformas en educación, pero sin desmantelar completamente la estructura de financiamiento y provisión heredada de las décadas anteriores. Este modelo ha sido objeto de críticas recurrentes por su segmentación y por las brechas en calidad entre instituciones.

El movimiento estudiantil ha desempeñado históricamente un rol central en estas disputas. Durante los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, las movilizaciones ya cuestionaban aspectos del sistema educativo, mientras que bajo Sebastián Piñera alcanzaron una masividad significativa. Ese proceso tuvo uno de sus puntos más álgidos en el Estallido social de octubre de 2019, cuando la acción coordinada de estudiantes secundarios actuó como detonante de una crisis social de mayor alcance.

En la actualidad, si bien el nivel de movilización no ha alcanzado esa magnitud, diversos indicadores apuntan a una rearticulación del movimiento. A las protestas en liceos se suman episodios en universidades, como los registrados en la Universidad Austral de Chile, donde manifestaciones recientes derivaron en incidentes durante actividades oficiales. Este cruce entre niveles educativos sugiere un malestar transversal que podría adquirir mayor visibilidad en las próximas semanas.

Desde un punto de vista analítico, la jornada convocada para el 29 de abril enfrenta dos desafíos principales. Por un lado, su capacidad de convocatoria efectiva, considerando que el llamado proviene de un colectivo específico y no necesariamente de las principales organizaciones estudiantiles a nivel nacional. Por otro, su posibilidad de articular demandas concretas en un escenario donde el debate público combina exigencias por mejoras estructurales con preocupaciones por seguridad y convivencia escolar.

En ese marco, la insistencia en caracterizar el sistema educativo como un espacio de reproducción de desigualdades sociales continúa siendo un eje central del discurso estudiantil. Sin embargo, la respuesta institucional ha tendido a priorizar medidas de gestión y control, lo que podría profundizar la distancia entre autoridades y comunidades educativas.

La jornada de protesta del miércoles se presenta, así, como un nuevo termómetro del movimiento estudiantil en Chile. Más allá de su magnitud inmediata, su desarrollo permitirá evaluar si las actuales movilizaciones logran consolidarse como un proceso sostenido o si permanecen como expresiones fragmentadas de un malestar persistente. En un país donde los estudiantes han sido, en repetidas ocasiones, el punto de partida de transformaciones políticas más amplias, el devenir de estas protestas seguirá siendo observado con atención.

Niegan pensión a madre de adolescente recién reconocido como detenido desaparecido

 

Niegan pensión a madre de adolescente recién reconocido como detenido desaparecidoPAÍSArchivo


Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso PrietoUnidad de Investigación El Mostrador
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El joven desapareció en 1986 en Arica y por un error en la digitación de su apellido quedó fuera del informe de la Comisión Rettig. Aunque fallo judicial ordenó corregir lo anterior, el IPS asevera que la Justicia no ordena que paguen beneficios.


La familia de Luis Alberto Pino Soto, adolescente desaparecido en Arica en 1986 y cuyo caso ha sido varias veces relatado en El Mostrador, presentó un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago y en contra del Instituto de Previsión Social (IPS), tras la decisión de dicho organismo de denegar los beneficios previsionales y reparatorios que a juicio de sus abogados corresponden, debido a su reciente reconocimiento oficial como víctima de la dictadura.

El muchacho, alumno de 3° medio, desapareció la tarde del 1 de julio de 1986 en Arica, cuando caminaba desde su casa en la población Santa Rosa hasta la vivienda de un compañero, con el fin de pedirle prestado un cuaderno, en vísperas de una jornada nacional de protesta, pero nunca llegó a su destino. Todos los antecedentes indican que fue detenido y hecho desaparecer por agentes del Estado.


El 28 de enero de este año, el 19° Juzgado Civil de Santiago declaró que el Estado tiene el deber de incluir a Luis Alberto Pino Soto en la nómina oficial de víctimas de la Comisión Rettig, pues luego de las gestiones de los abogados de la familia, Nelson Caucoto, Francisco Ugas y Francisco Bustos, así como las realizadas por el Plan Nacional de Búsqueda (PNB), el tribunal constató que la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (la Comisión Rettig) se había formado convicción sobre su caso en diciembre de 1990, pero que un error de transcripción en su apellido –registrado erróneamente como “Pinto”– provocó que el joven quedara fuera del listado final y fuera calificado durante décadas como un caso “sin convicción” respecto a haber sido objeto de una violación de sus derechos humanos.

Tras el fallo judicial, la Subsecretaría de Derechos Humanos notificó al IPS para que procediera con los trámites de la pensión de reparación para la madre de la víctima, María del Tránsito Soto Delgado, de acuerdo con lo estipulado en la ley que dio continuidad a la Comisión Rettig.

Sin embargo, el 23 de marzo de este año el director nacional del IPS, Juan José Cárcamo Hemmelmann, respondió señalando que la sentencia judicial tiene una naturaleza “meramente declarativa” y que “no condena ni ordena expresamente al pago de prestación alguna”, por lo que a su juicio no correspondería pago alguno, pese a que todos los familiares de detenidos desaparecidos tienen derecho a una pensión de parte del Estado.

Recurso

Ante ello, en el libelo presentado ante el tribunal de alzada, los abogados patrocinantes de la familia calificaron el acto del IPS como “ilegal y arbitrario”.

La defensa sostiene que los beneficios reparatorios operan por el solo ministerio de la ley una vez que la calidad de víctima es certificada, conforme a lo establecido en la ley, sin que sea necesaria una orden judicial específica para cada pago individual.

Asimismo, el recurso denuncia la vulneración de diversas garantías fundamentales, entre ellas, el derecho a la integridad psíquica de la familia, la igualdad ante la ley y el derecho de propiedad sobre las pensiones que legalmente le corresponden a la madre del desaparecido, y que “lo más grave es que esto solo profundiza la revictimización de una familia a la cual el Estado le ha fallado por más de 40 años”, indica el recurso.

Al respecto, el abogado Bustos señala que “luego de 40 años la familia logró que un ministro en visita revisara los antecedentes y constatara el error. Luego, el Plan de Búsqueda actuó correctamente y logró el reconocimiento judicial de este error, pero ahora viene otra vulneración más por parte del Estado, que le dice a la madre de Luis Pino, que es la única familiar de la víctima que figura en el Informe Rettig, que estaría en una situación anómala y que no tendría derecho a la reparación. Esta es una respuesta de verdad escandalosa, palabra que en estos días ya parece que se está gastando, porque la aplicamos a tantas situaciones vinculadas a los derechos humanos”.

Respecto del recurso de protección, indicó que optaron por dicha vía “porque se supone que es una acción rápida para que se declare la ilegalidad y arbitrariedad de estas medidas, para que así la madre de Luis Pino pueda empezar, al menos, a recibir la pensión y reciba también las pensiones adeudadas, porque ella, en rigor, tiene derecho a esto desde el año 92”.

En efecto, el escrito judicial solicita a la Corte de Apelaciones de Santiago que ordene al IPS incorporar a María del Tránsito Soto Delgado como beneficiaria de la pensión vitalicia en un plazo no superior a tres días y también que se disponga el pago retroactivo y reajustado de todas las mensualidades adeudadas.

En el mismo sentido, los abogados representantes de la familia también solicitaron informes al Instituto Nacional de Derechos Humanos y a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a fin de que se pronuncien sobre los estándares internacionales aplicables a este caso.

Lea la carta del IPS

Lea el recurso de protección

Derechos Humanos: organizaciones chilenas piden intervención de Comisión Interamericana

 

Derechos Humanos: organizaciones chilenas piden intervención de Comisión InteramericanaPAÍSArchivo


Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso PrietoUnidad de Investigación El Mostrador
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En la presentación se solicita que el Estado de Chile informe los criterios técnicos en función de los cuales Hacienda recomendó terminar con el Programa de Derechos Humanos y las razones jurídicas para no apelar en casos de condenados por violaciones a los DDHH.


Más de 80 organizaciones chilenas vinculadas a la defensa de los Derechos Humanos recurrieron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitando formalmente a esta que requiera información al Estado de Chile frente a lo que calificaron como “el acelerado desmantelamiento de la institucionalidad de derechos humanos, memoria y justicia en Chile”.

Lo anterior lo fundaron en “el desmantelamiento y eliminación de unidades especializadas en derechos humanos dentro del Estado”, en referencia al despido de las tres principales jefas del Programa de Derechos Humanos (dependiente de la subsecretaría del ramo), así como en la “recomendación” del Ministerio de Hacienda en orden a terminar con dicho programa, además de con el PRAIS (programa que provee atención médica a víctimas y familiares de violaciones a los DDHH). Sin embargo, no es lo único. Además, señalan, fue disuelta la Unidad de DDHH y Pueblos indígenas del Ministerio de Bienes Nacionales, lo que se suma al cierre de la unidad de estudios del Servicio Nacional de Migraciones.

También se argumenta al respecto con la aplicación de “indultos pasivos”, por medio de “la omisión deliberada de la actuación judicial estatal, lo que facilita escenarios de impunidad para condenados por crímenes de lesa humanidad”, en referencia a las instrucciones entregadas a los abogados que representan al Estado, en orden a no apelar en el caso de tres exagentes condenados por violaciones a los DDHH (César Manríquez, Héctor Osses Yáñez y Jorge Mandiola).

En cuarto término, mencionan “el debilitamiento de las políticas de memoria, incluyendo la paralización de iniciativas en sitios como Colonia Dignidad”, debido a lo decidido por el Ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, en orden a detener la expropiación de los terrenos de la secta (adscrita a la “doctrina de la lluvia tardía, una interpretación apocalíptica del Antiguo Testamento), debido a problemas presupuestarios.

Al respecto, la presentación indica que “dicha medida incide sobre un espacio ampliamente reconocido por su vinculación histórica con abusos sistemáticos, explotación, violencia sexual, colaboración con organismos represivos, detención ilegal, tortura y desaparición de personas durante la dictadura”.

Una política de Estado

La abogada Paulina Zamorano, exjefa del Programa de DDHH, dijo a El Mostrador que “se trata de una solicitud de carácter urgente, que se presentó en el día de hoy. Una vez que la reciba la Comisión Interamericana, resuelve si es que efectúa la solicitud de información al Estado, y este posee un plazo bastante breve para responder”, a diferencia de lo que sucede en las causas judiciales, en que los procesos tardan varios años.

Respecto de los dichos del subsecretario de DDHH, Pablo Mira, quien la semana pasada aseguró a los funcionarios del Programa de DDHH que este continuaría, pese a la “recomendación” de Hacienda, dijo que “más allá de esa declaración, esto tiene que ver con una política de Estado; es decir, como a través de una circular de otro ministerio, no del ministro de Justicia, hay una declaración de intenciones, en el sentido de ir desmantelando distintas políticas sociales, culturales y económicas”.

En dicho sentido, la presentación realizada por las organizaciones de DDHH a Tania Reneam Panszi, secretaria ejecutiva de la CIDH, solicita que dicha instancia pida al Estado chileno que informe, entre otras cosas, que este explique “los criterios técnicos” en los cuales se basaría la intención de “descontinuar y desfinanciar de cara al presupuesto 2027 el Programa de Derechos Humanos (PDH), el Programa en Reparación y Atención Integral en Salud (PRAIS) y otros 142 programas sociales”.

También, piden que Chile explique “las razones jurídicas que justifican el alarmante cambio de criterio del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, mediante el cual se ha instruido a los abogados del Estado cesar su oposición ante solicitudes de beneficios penitenciarios o modalidades alternativas de cumplimiento presentadas por criminales de lesa humanidad” y que, asimismo, se especifique “de qué manera esta omisión no consagra una vía administrativa encubierta para evadir la cárcel”, entre otras cosas.

Lea el comunicado de la presentación a la CIDH

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