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sábado, 19 de septiembre de 2026

Bachelet abandona la carrera por la ONU: una candidatura atrapada entre Kast, Trump y la crisis del multilateralismo


PODER Y POLÍTICA PORTADA


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La expresidenta terminó su carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas con apenas un voto favorable y once negativos. Su derrota no puede atribuirse únicamente a la decisión de Kast de retirar el respaldo chileno, pero tampoco puede ignorarse el efecto de dejarla sin el apoyo diplomático de su propio país, mientras en Estados Unidos sectores republicanos pedían expresamente bloquearla.

Michelle Bachelet llegó al final de su carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas con un resultado difícil de disimular: un solo voto favorable, once en contra y tres países que no expresaron opinión en el tercer sondeo informal realizado entre los quince integrantes del Consejo de Seguridad. Un día después decidió retirarse.

Pero el 1-11-3 cuenta solamente el desenlace. No explica por sí solo cómo una candidata que comenzó respaldada conjuntamente por Chile, Brasil y México, con dos presidencias de Chile y una extensa trayectoria dentro de Naciones Unidas, terminó prácticamente aislada en el organismo que pretendía dirigir.

Para entenderlo hay que retroceder siete meses.


El 2 de febrero, el entonces presidente Gabriel Boric anunció desde La Moneda que Chile, Brasil y México presentarían conjuntamente a Bachelet. No se trataba de una candidatura improvisada. Había sido presidenta de Chile en dos ocasiones, primera directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. América Latina aparecía, además, como la región con expectativas de suceder al portugués António Guterres y nunca una mujer había ocupado la Secretaría General.

La presentación conjunta de Santiago, Brasilia y Ciudad de México pretendía darle desde el comienzo una dimensión regional. Los tres gobiernos dijeron entonces que la candidatura expresaba su voluntad de fortalecer el sistema multilateral.

Siete semanas después, esa arquitectura comenzó a desarmarse.

Kast retira a Chile

El 24 de marzo, apenas trece días después de asumir la Presidencia, José Antonio Kast retiró el patrocinio chileno.

La Cancillería argumentó que “la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso” hacían inviable la postulación. No fue solamente una declaración política: el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció que la Cancillería y todas las embajadas chilenas dejarían de participar en los esfuerzos de promoción de Bachelet.

Al día siguiente Naciones Unidas registró oficialmente el cambio. La candidata chilena quedaba desde entonces nominada exclusivamente por Brasil y México.

Era una situación diplomática singular: una expresidenta de Chile aspiraba al máximo cargo de Naciones Unidas mientras su propio Estado había retirado la candidatura.

¿Condenó Kast a Bachelet?

Los datos disponibles no permiten afirmarlo. Once votos negativos en el último sondeo muestran que el problema terminó siendo mucho mayor que la posición chilena y no existe manera de demostrar que la permanencia de Chile hubiera revertido semejante correlación de fuerzas.

Pero tampoco es sostenible que la decisión de La Moneda haya sido irrelevante.

Durante los meses decisivos de una elección construida mediante conversaciones bilaterales, negociaciones y gestiones ante los quince miembros del Consejo de Seguridad, Bachelet perdió la red diplomática del país del cual había sido dos veces presidenta.

El excanciller Juan Gabriel Valdés, que participó en la campaña, relató posteriormente que en reuniones con diplomáticos extranjeros la pregunta aparecía una y otra vez: ¿por qué Chile había retirado a una candidata presentada por el propio Estado apenas semanas antes?

Brasil y México tuvieron que hacerse cargo de una campaña que originalmente había nacido tripartita.

México y Brasil continuaron

Claudia Sheinbaum decidió mantener el respaldo inmediatamente después de la retirada chilena. El 25 de marzo sostuvo públicamente que las razones para apoyar a Bachelet seguían vigentes: su experiencia, su defensa de la paz y los derechos y su concepción de Naciones Unidas como espacio para la resolución de conflictos.

Todavía el 25 de agosto, cuando la candidatura ya mostraba serias dificultades, la presidenta mexicana insistía en que Bachelet representaba una concepción basada en la paz, los derechos humanos, la Carta de Naciones Unidas y el multilateralismo.

Brasil también mantuvo formalmente el patrocinio. Lula recibió a Bachelet en Brasilia el 31 de agosto y ambos acordaron esperar el tercer sondeo antes de adoptar una decisión definitiva.

Había razones para la cautela.

En el primer straw poll, realizado el 30 de julio, Bachelet obtuvo seis votos favorables, cinco negativos y cuatro sin opinión. No era un buen resultado, pero tampoco equivalía a una candidatura desaparecida: ocupó el cuarto lugar.

Tres semanas después ocurrió el derrumbe.

En la segunda consulta cayó de seis apoyos a solamente dos, recibió seis votos de desaliento y siete países se declararon sin opinión. Quedó séptima entre ocho aspirantes.

El viernes 18 de septiembre llegó el golpe definitivo: un voto favorable, once contrarios y tres sin opinión.

La candidatura no sólo no había logrado conquistar nuevos apoyos. Había perdido cinco de los seis con que había comenzado.

El muro de las grandes potencias

La elección de un secretario general de Naciones Unidas no es una elección mundial convencional.

Los 193 integrantes de la Asamblea General realizan formalmente el nombramiento, pero el candidato debe ser previamente recomendado por el Consejo de Seguridad. Eso significa que Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido —los cinco miembros permanentes— disponen de poder de veto.

Bachelet lo sabía y concentró buena parte de su campaña en esas capitales.

En París fue recibida por Emmanuel Macron. En Beijing mantuvo reuniones con el vicepresidente chino Han Zheng y con el canciller Wang Yi. En Moscú conversó con Serguéi Lavrov.

La reunión rusa permite observar otro aspecto del problema. Lavrov señaló ante Bachelet que Moscú quería un secretario general “neutral, independiente” y comprometido con la totalidad de la Carta de Naciones Unidas. Rusia vinculó esa exigencia con sus conocidas discrepancias sobre Kosovo, Crimea y lo que considera dobles estándares occidentales.

Bachelet respondió defendiendo precisamente la independencia e imparcialidad del futuro secretario general.

China tampoco hizo público un compromiso. Durante la reunión con Wang Yi, Bachelet defendió el multilateralismo y señaló que Naciones Unidas debía fortalecer conjuntamente sus tres pilares: paz, desarrollo y derechos humanos. También reafirmó la política de una sola China.

Las reuniones demostraban que Beijing y Moscú estaban dispuestos a escucharla. No demostraban que estuvieran dispuestos a elegirla.

La puerta que no se abrió en Washington

Estados Unidos fue distinto.

Bachelet recorrió países miembros del Consejo de Seguridad, pero no consiguió una reunión de alto nivel en Washington. Según informó Folha de S.Paulo, la diplomacia brasileña solicitó a la administración Trump que recibiera a la candidata. Washington no respondió al pedido.

Y existía una oposición política explícita.

El 25 de marzo, parlamentarios republicanos de ambas cámaras del Congreso enviaron una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, solicitando directamente que Estados Unidos vetara a Bachelet.

Los legisladores cuestionaron principalmente su actuación en materia de derechos reproductivos durante sus años en Naciones Unidas y sostuvieron que sus posiciones eran incompatibles con las prioridades que la administración Trump buscaba imponer al organismo internacional.

La carta es importante porque transforma una sospecha en un hecho comprobable: dentro del oficialismo estadounidense existía una campaña política organizada para bloquear a Bachelet.

Eso no permite afirmar que Estados Unidos haya emitido alguno de los once votos negativos conocidos este viernes. Los straw polls son secretos.

De hecho, el embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, aseguró el 8 de septiembre que Washington no había comunicado ningún veto.

“Ella es una candidata, así que la estamos considerando”, dijo. “No hemos dicho que la vayamos a vetar”.

Formalmente, por tanto, nunca hubo un veto estadounidense anunciado.

Políticamente, la hostilidad de un sector importante del poder republicano era pública.

Una candidata incómoda para la ONU de Trump

Hay aquí un conflicto que excede a Michelle Bachelet.

La candidatura había sido construida alrededor de conceptos como derechos humanos, multilateralismo, igualdad entre los Estados, cooperación internacional y fortalecimiento del sistema de Naciones Unidas.

Son precisamente algunos de los terrenos en los que la administración Trump ha planteado una revisión profunda de la política estadounidense hacia la ONU.

Bachelet tampoco escondió sus diferencias. A comienzos de septiembre habló de la crisis del multilateralismo y señaló que el poder blando estadounidense había disminuido mientras el de China había crecido.

Para entonces parecía haber asumido su propia situación.

“Sé que no voy a ser secretaria general”, dijo el 3 de septiembre en Santiago.

No era solamente una frase irónica. El segundo sondeo ya había mostrado que la candidatura estaba al borde del fracaso.

¿Una candidatura condenada desde el comienzo?

Los resultados permiten ahora una lectura fácil: Kast habría tenido razón en marzo y Bachelet nunca tuvo posibilidades.

La cronología obliga a ser más cuidadosos.

Cuando fue presentada en febrero contaba con tres Estados patrocinadores importantes de América Latina, una extensa trayectoria dentro de Naciones Unidas y un contexto en el que la región aspiraba a suceder a Guterres. Además, existía una fuerte demanda para que por primera vez una mujer condujera la organización.

No era una candidatura absurda.

Sí era una candidatura extraordinariamente difícil.

Necesitaba atravesar simultáneamente las diferencias entre las grandes potencias, la fragmentación latinoamericana y las resistencias ideológicas que su trayectoria despertaba especialmente en sectores del gobierno y del Congreso estadounidense.

A esas dificultades se agregó, apenas comenzada la carrera, la retirada de Chile.

Kast puede sostener ahora que anticipó correctamente el resultado. Su gobierno había afirmado en marzo que la candidatura era inviable y el 1-11-3 parece respaldar retrospectivamente aquel diagnóstico.

Pero queda abierta otra pregunta: cuánto contribuyó Chile a producir la debilidad que después presentó como inevitable.

No existe una respuesta contrafactual posible. Nadie puede saber cuántos votos habría obtenido Bachelet si Chile, Brasil y México hubieran mantenido durante siete meses una ofensiva diplomática conjunta.

Sí sabemos que eso nunca ocurrió.

Una derrota que trasciende a Bachelet

La derrota posee también una dimensión política para el progresismo latinoamericano.

La candidatura nació de tres gobiernos progresistas: Boric, Lula y Sheinbaum. Fue presentada como una defensa del multilateralismo, los derechos humanos y la cooperación internacional.

Luego Boric dejó La Moneda, Kast asumió la Presidencia, Chile retiró el patrocinio y Brasil y México continuaron solos.

Sería simplista transformar el resultado en una votación mundial entre izquierda y derecha. China y Rusia no forman parte del progresismo latinoamericano y poseen el mismo poder de veto que Estados Unidos. Cada potencia actúa según sus propios intereses y la elección del secretario general siempre ha sido una negociación geopolítica.

Pero también sería difícil ignorar el significado político del episodio.

Bachelet representaba una determinada concepción de Naciones Unidas justamente cuando el multilateralismo atraviesa una de sus mayores crisis desde la creación del organismo. Su candidatura chocó con un mundo marcado por la confrontación entre potencias, las guerras, el debilitamiento del derecho internacional y una administración estadounidense que pretende reducir y reorientar el papel de la ONU.

No cayó solamente una candidata.

Terminó también una apuesta de Brasil, México y, originalmente, Chile por instalar en la conducción de Naciones Unidas una figura latinoamericana identificada con los derechos humanos y el multilateralismo.

La paradoja final es difícil de ignorar.

Michelle Bachelet fue presidenta de Chile dos veces, dirigió ONU Mujeres y fue alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Llegó a Beijing, Moscú y París buscando los votos de las grandes potencias. Brasil y México mantuvieron su nombre hasta el final.

Pero llegó al último sondeo sin el respaldo diplomático de su propio país.

Y cuando aparecieron las quince papeletas sobre la mesa del Consejo de Seguridad, sólo una dijo que debía continuar.

 

Félix Montano

Autor

viernes, 18 de septiembre de 2026

«Quieren borrar lo que pasó en el Aeródromo Tobalaba»: Denuncian robo de placa que recordaba a víctimas de «vuelos de la muerte»


 
La Agrupación Memorial Aeródromo Tobalaba (AMAT) denunció la sustracción de la placa instalada el 11 de septiembre y reafirmó su compromiso de erigir un memorial permanente en el recinto desde el cual durante la dictadura salían helicópteros del Ejército con personas detenidas desaparecidas que luego eran lanzadas al mar 


Menos de tres días duró la placa recordatoria de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos cometidas en el Aeródromo Tobalaba durante la dictadura cívico- militar.

El símbolo había instalado el pasado viernes 11 de septiembre por la Agrupación Memorial Aeródromo Tobalaba (AMAT) frente a la terminal aérea,  ubicada en la comuna de La Reina, Región Metropolitana de Santiago, coincidiendo con los 53 años del golpe de Estado de 1973, para denunciar que este recinto fue utilizado por el régimen de Pinochet como un centro de operaciones, desde donde salían helicópteros del Ejército de Chile con personas detenidas desaparecidas que luego eran lanzadas al mar, una práctica conocida como «vuelos de la muerte«.

Sin embargo, el martes 15 de septiembre la placa recordatoria, elaborada por la artista plástica Ximena Erazo, fue sustraída por desconocidos, según denunció la presidenta de AMAT, María Angélica Roger. 

“Quieren borrar de la historia de Chile lo que pasó en el aeródromo, pero no lo conseguirán», afirmó a través de un comunicado compartido en redes sociales, dejando en claro que la agrupación de derechos humanos no desmayará en su lucha por la búsqueda de verdad, justicia y memoria respecto a los crímenes de lesa humanidad cometidos en el recinto aéreo.

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Corrupción, desempleo y crisis de natalidad marcan los llamados del cardenal Chomali en el Te Deum

 

Corrupción, desempleo y crisis de natalidad marcan los llamados del cardenal Chomali en el Te DeumPAÍSCréditos imagen: Hans Scott / Agencia Uno


El arzobispo hizo una dura lectura sobre el efecto real de la corrupción en Chile (le asignó el génesis del crimen organizado), planteó que la crisis de natalidad y empleo están emparentadas y llamó a un trabajo proactivo y con esperanza a nivel nacional, sin atender a “proyectos personales”.


Resumen

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Con llamados a la unidad, al diálogo y a la búsqueda del bien común, el discurso del Te Deum 2026 del arzobispo de Santiago, Fernando Chomali, tuvo un fuerte sustrato de los problemas por los que cruza el país: crisis de natalidad, crimen organizado, desempleo y seguridad en el plano social; llamados por un despliegue ético de los líderes de Chile y a poner en el centro de la discusión pública al ser humano y su experiencia en el filosófico, fueron los pilares con los que el cardenal hizo su alocución anual.

Antes de iniciar la ceremonia—la primera de José Antonio Kast en calidad de Presidente (asistió el año pasado como candidato presidencial)—, la Catedral de Santiago tuvo un minuto de silencio por las 16 víctimas fatales del incendio ocurrido en el hogar de ancianos El Edén, en Pitrufquén, el pasado fin de semana.


18 de septiembre de 2026/SANTIAGO
El Presidente de la República, José Antonio Kast, es fotografiado al interior de la Catedral Metropolitana, durante el Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Con la presencia de las principales autoridades del país (como los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Jorge Alessandri y Paulina Núñez, y Ricardo Blanco representando —de manera subrogante— a la Corte Suprema) y representantes de distintas confesiones religiosas, Chomali inició su intervención destacando las características del país y el esfuerzo cotidiano de sus habitantes, y sostuvo que el momento actual exige enfrentar los desafíos de Chile con serenidad y unidad. “No están los tiempos para proyectos personales, para pasar cuentas, para superficialidades y menos para frivolidades”, afirmó.

A modo de contexto de lo que sería el resto de su discurso, el cardenal planteó que Chile se encuentra en una tanda de “pesimismo estéril” y de desesperanza. Lejos de respaldarla, hizo un llamado tanto a las autoridades presentes como al país completo a superarlo. “Es el tiempo de ampliar la mirada, conocer la realidad y, sobre todo, abrirse al otro sin prejuicios. Es el tiempo de la reflexión serena y sin ideologías pensando en el bien de Chile, de nuestro Chile”.

Corrupción, “el mal de todos los males”

En su homilía, el arzobispo identificó como problemas que interpelan al país la pobreza, la violencia, el desencuentro político, la baja tasa de natalidad, el envejecimiento de la población, el impacto de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la educación y el empleo, además de la corrupción. Sobre esta última se detuvo con un foco especial: sostuvo que constituye “el mal de todos los males” y un “verdadero cáncer que si no se detiene a tiempo nos traerá mal sobre mal, dolor sobre dolor, muerte sobre muerte”.

“Ese no es el Chile que conocemos, no es el Chile que fundaron nuestros próceres, no es el Chile que queremos para las futuras generaciones”, acentuó el arzobispo, a propósito de las celebraciones patrias en las que se enmarca el hito ecuménico.

18 de septiembre de 2026/SANTIAGO
El cardenal Fernando Chomali es fotografiado al interior de la Catedral Metropolitana, durante el Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Chomali puso especial énfasis en la urgencia del combate contra la corrupción, al señalar que esta “corroe los cimientos de la sociedad, convirtiéndose en el enemigo número uno de Chile, porque le abre la puerta al crimen organizado, a la delincuencia, al narcotráfico, a la trata de personas y a todo lo que impide crecer en paz como país”.

“No habrá una sociedad sana, escuelas sanas, empresas sanas, calles tranquilas y niños jugando en las plazas si al interior del Estado hay signos de corrupción”, sostuvo.

Natalidad y economía, caras de la misma moneda

Otro de los asuntos abordados fue la situación demográfica del país. Citando las proyecciones del INE —que adelantan que en dos años Chile vivirá un cruce demográfico en que habrá más personas mayores de 65 años que niños menores de 15—, llamó a la proactividad no solo del mundo político, sino que social para abordar la crisis. “Estos fenómenos representan un desafío para nuestro porvenir. No sólo porque nuestra fuerza laboral y nuestra capacidad para ahorrar e invertir se verán reducidas, sino también porque cambiará nuestra arquitectura social”, expresó.

Vinculado con lo anterior, planteo que los problemas en materia de familia y empleo (como las dificultades para acceder a una vivienda, la inestabilidad laboral o las jornadas poco compatibles con la vida familia, entre varios otros) influyen en las decisiones relacionadas con la maternidad y la paternidad, y calificó el 9,5 % de desempleo a nivel país como “un grito en el cielo que no nos puede dejar indiferentes“.

18 DE SEPTIEMBRE DEL 2026 / SANTIAGO
Frontis de la Catedral Metropolitana en marco del Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: VICTOR HUENANTE / AGENCIAUNO

“El dilema familia o trabajo no debiese existir. El dilema hijos o trabajo’ no debiese existir. Vamos como país por familia, hijos y trabajo (…) La mejor política pública es entregar las condiciones necesarias para lograr un empleo formal”, planteó, asegurando que la solución implica un trabajo de largo alcance y en tándem entre el empresariado y el Gobierno.

Seguridad: carrera contra el tiempo

La violencia y la seguridad también ocuparon un lugar gravitante en la intervención. Chomali afirmó que la violencia “debilita la democracia y por lo tanto el ordenamiento jurídico, social y económico del país” y sostuvo que enfrentar este problema requiere instituciones firmes, autoridades responsables y una respuesta decidida frente al delito, además de una cultura del respeto.

“El tiempo apremia. Pido, con máxima urgencia, que instauremos estrategias con decisión y coraje para prevenir la violencia, y no sólo para curar sus heridas. Ello no se podrá llevar a cabo si no se dedican los mejores esfuerzos para fortalecer la familia y la educación pública, y fomentar estrategias audaces para que a nadie lefalte un trabajo digno y adecuadamente remunerado”, manifestó.

18 de septiembre de 2026/SANTIAGO
El cardenal Fernando Chomali es fotografiado al interior de la Catedral Metropolitana, durante el Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Asimismo, el cardenal abordó el papel de la política y llamó a procesar las diferencias mediante el diálogo y el respeto. “La democracia supone legítimas diferencias. No estamos llamados a pensar todos de la misma manera, pero sí a aprender a compartir, escuchar y respetarnos en medio de esas diferencias”, señaló.

Luego sostuvo: “Chile necesita una clase política capaz de situarse por sobre la confrontación permanente y que ejerza su labor a través de convicciones claras por sobre intereses personales”. En esa línea, agregó que “Salir al encuentro de mi adversario (no de mi enemigo) político significa comprender que el bienestar de todos está por sobre el interés de un solo sector”.

Al cierre, el cardenal citó el Canto II de Altazor del poeta Vicente Huidobro al afirmar que en Chile “estamos todos cosidos a la misma estrella“, lo que hace urgente actuar con proactividad y esperanza.

“Nuestro deber es hacernos responsables de que esa estrella no deje de alumbrar el camino. Chile sólo podrá avanzar cuando dejemos de pensar únicamente desde el tú o el yo y aprendamos a reconocernos, nuevamente, como un nosotros”, concluyó.

VIDEOS completos de su obra icónica: La Batalla de Chile 1 y 2. Laureado y premiado cineasta Patricio Guzmán será despedido en histórico cementerio parisino de Père Lachaise

 18 September 2026

 

El afamado documentalista chileno Patricio Guzmán, fallecido el 15 de septiembre a los 85 años, será despedido en el cementerio parisino de Père Lachaise el 25 de septiembre, informaron a EFE fuentes de la distribuidora de sus películas en Francia.

En un escueto mensaje, la familia hizo saber que la despedida tendrá lugar a las 13:30 horas en el crematorio del famoso campo santo de la capital francesa, donde se encuentran las tumbas de personajes ilustres como Jim Morrison, Édith Piaf o Frédéric Chopin, entre muchos otros.

El aclamado cineasta, radicado en Francia hace más de cuatro décadas, realizó más de una veintena de películas, en su mayoría trabajos documentales. 

Guzmán fue detenido por militares golpistas y llevado preso al Estadio Nacional. Luego se fue al exilio a Francia, donde vivió los 17 años de la dictadura civíco-militar.

Entre ellos destaca sobre todo 'La Batalla de Chile' (1975-1979), una trilogía que retrata los álgidos años de la Unidad Popular (1970-1973) y la desestabilización política que culminó en 1973 con el golpe de Estado contra Salvador Allende.

La película, que Guzmán tuvo que sacar clandestinamente del país producto de la persecución de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), se transformó en el documental latinoamericano más difundido de la historia y una obra de referencia del documental político a nivel global.

VIDEO de la obra cantada por el icónico artista. A 53 años de su asesinato por parte de militares golpistas, Víctor Jara llega a los Latin Grammy en la voz de Manuel García

 18 September 2026

El 16 de septiembre de 1973, Víctor Jara fue asesinado por un grupo de militares del Ejército. Le dieron 44 tiros en su cuerpo ya torturado en el Estadio Chile, hoy Vçtor Jara, cerca de Estación Central.

53 años después, su legado sigue vivo tras aparecer entre los nominados a los Latin Grammy 2026 a través de una nueva interpretación de una de sus canciones.

Se trata de “Deja la vida volar”, canción de Jara que fue reinterpretada por Manuel García para la banda sonora de "La casa de los espíritus", la serie de Prime Video basada en la novela de Isabel Allende.

La producción musical fue nominada en la categoría Mejor Música para Medios Visuales, una de las categorías incorporadas por los Latin Grammy para reconocer proyectos creados específicamente para acompañar producciones audiovisuales.

La nominación es para la banda sonora completa de "La casa de los espíritus". En los créditos aparecen como compositores Matthew Atticus Berger, Manuel García, Víctor Jara, Fernando Milagros, Marcela Millie Soto, Tomás Videla y Juan Pablo Villanueva.

La candidatura fue anunciada precisamente este 16 de septiembre, cuando se conmemoraron 53 años del asesinato de Víctor Jara.

La participación de Manuel García no se limita a “Deja la vida volar”.

En el álbum también aparecen “Blancaluna”, interpretada por Nikokont, y “Himno del pueblo”, interpretada por Angelo Pierattini, ambas composiciones de García.

La banda sonora compite en la misma categoría con "Amor Animal", "Las Muertas", "Menem" y "O Agente Secreto", según el listado oficial de nominados publicado por la Academia Latina de la Grabación.

Tras conocerse la nominación, Manuel García se refirió a la presencia de Víctor Jara en el reconocimiento internacional a través de una publicación en su cuenta de Instagram. “La voz de Víctor, hoy presente más que nunca, no fue acallada por la oscuridad de la dictadura que algunos todavía insólitamente defienden”, escribió el músico.

En la misma publicación, García destacó la permanencia de la obra de Jara y recordó su vínculo con la cultura popular chilena. “Más allá y lejos de todo aquello, siempre el vecino Víctor ha llenado a nuestro pueblo de guirnaldas de colores, de humor, de reflexión, de baile y tradición”.

El compositor cerró el mensaje con una frase que reivindica la vigencia del repertorio de Jara: “El canto que tiene sentido y razón presente, ¡ahora y siempre!”.

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