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martes, 17 de marzo de 2026

Suprema confirma condenas de 10 años a 3 exagentes de la DINA por desaparición de comerciante en dictadura

 


Suprema confirma condenas de 10 años a 3 exagentes de la DINA por desaparición de comerciante en dictadura

Suprema confirma condenas de 10 años a 3 exagentes de la DINA por desaparición de comerciante en dictadura

Por: Nicole Donoso | 17.03.2026
El 18 de mayo de 1976, agentes de la DINA detuvieron en plena vía pública a Rodolfo Núñez Benavides, quien posteriormente fue trasladado a centros clandestinos de detención como Villa Grimaldi y el cuartel Simón Bolívar, donde se pierde su rastro tras ser sometido a torturas.

A casi cinco décadas de los hechos, la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema dio un nuevo paso en una causa por violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura y ratificó las penas dictadas contra tres exagentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).

Los condenados participaron en el secuestro calificado de Rodolfo Marcial Núñez Benavides, quien permanece desaparecido desde 1976.

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El máximo tribunal respaldó así las resoluciones previas emitidas tanto en primera instancia en 2023 por la ministra Marianela Cifuentes, como por la Corte de Apelaciones de San Miguel en 2024, dejando firmes las condenas de 10 años de presidio mayor en su grado mínimo contra Juvenal Piña Garrido, Pedro Espinoza Bravo Juan Morales Salgado, en calidad de autores del delito.

Este último falleció el año pasado, mientras que los otros dos exagentes continúan privados de libertad por causas vinculadas a crímenes de lesa humanidad en recintos penitenciarios especiales.

En paralelo, el fallo también acogió un recurso presentado por la parte querellante, lo que derivó en una sentencia de reemplazo que aumenta la indemnización por daño moral que deberá pagar el Estado a los hijos y nietos de la víctima.

La abogada querellante Carolina Vega valoró el fallo, aunque subrayó que aún persisten deudas en la búsqueda de verdad.

"Tras 52 años desde la detención y posterior desaparición de Rodolfo Núñez Benavides, su familia ha logrado encontrar un poco de justicia. El fallo dictado por la Segunda Sala de la Excelentísima Corte Suprema constituye un hito significativo en la larga y dolorosa búsqueda de la verdad”, señaló.

No obstante, "la justicia sigue incompleta: aún no sabemos dónde se encuentra Rodolfo Núñez Benavides. Mientras no se conozca su destino final, la lucha por la verdad y justicia continuará".

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¿Qué ocurrió con Núñez Benavides?

De acuerdo con la investigación judicial, Núñez Benavides, militante del Partido Comunista y vendedor de productos lácteos, fue detenido el 18 de mayo de 1976 por agentes de la DINA mientras circulaba junto a su hijo en un vehículo por avenida Departamental, en la comuna de San Miguel.

Ese mismo día, efectivos del organismo represivo allanaron su domicilio en La Cisterna. Posteriormente, fue trasladado a distintos centros de detención clandestinos, entre ellos Villa Grimaldi y el cuartel Simón Bolívar, este último identificado como uno de los principales recintos de exterminio de opositores políticos.

La última información sobre su paradero indica que fue conducido a una zona utilizada para torturas dentro de ese recinto. Desde entonces, no se ha vuelto a saber de él.

Cine contra el olvido: Irán 3037 Sitio de Memoria inaugura su cineclub

 


Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 35 segundos

Con funciones gratuitas y abiertas al público, el ciclo reunirá películas chilenas contemporáneas que reflexionan sobre memoria, violencia política y experiencias íntimas.

Durante marzo y comienzos de abril, el Cineclub Irán 3037 Sitio de Memoria dará inicio a su primer ciclo de programación “Resistir la justicia”, en el marco del mes de la mujer.  A través de tres funciones consecutivas, los días jueves 19 y 26 de marzo y el 02 de abril, a las 19:00 hrs, el ciclo propone una mirada a obras que dialogan con la memoria, las experiencias íntimas y la historia colectiva del país. Cada función será acompañada por una conversación con las y los realizadores, además de la guionista Alejandra Moffat y la productora Paola Castillo.

La instancia, que busca abrir un espacio de encuentro en torno al cine de autor y al documental chileno contemporáneo, ha sido programada por Isabel Orellana, productora de Araucaria Films y Programadora Senior del Festival Internacional de Cine de Valdivia. “‘Resistir la justicia’ es el primer ciclo del Cineclub Irán 3037 y convoca a una serie de películas chilenas que cuestionan la justicia de nuestro país desde miradas personales y mecanismos únicos”, señala Orellana sobre este ciclo.

La programación comenzará con la exhibición de Visión Nocturna (2019, 78’), de la realizadora chilena Carolina Moscoso. En este documental, la directora revisita registros personales filmados a lo largo de su vida cotidiana, que adquieren un nuevo sentido tras un hecho traumático que lo cambia todo y la forma en que la amistad y el amor ayudan a resistir aún cuando la justicia tarda tanto en llegar, porque el juego y la libertad son algo que nadie te puede quitar.  El filme fue premiado como Mejor película en el Festival Internacional de  Curitiba y Mejor ópera prima, en Cinema Tropical, entre otros galardones.

El 26 de marzo se realizará una función dedicada a cortometrajes, con las obras Lengua muerta (2025, 25’) de José Jiménez, No olvidar (1982, 30’) de Ignacio Agüero y Cuaderno de nombres (2023, 7’) de Cristóbal León y Joaquín Cociña.


Lengua muerta, Jiménez sigue la historia de Ricardo Rifo, un campesino que en los años ochenta fue instruido como adiestrador de perros por Ingrid Olderöck, exagente de la DINA que utilizaba animales para torturar a prisioneros en el centro de detención conocido como Venda Sexy. Cuatro décadas después, el filme acompaña a Rifo en su intento fragmentado y silencioso de recordar. El cortometraje obtuvo una Mención Especial en el FidMarseille (Francia) 2025 y una mención especial en el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar 2025.

La sesión incluirá también No olvidar, documental fundamental de Ignacio Agüero que recoge el testimonio de las mujeres de la familia Maureira en la búsqueda de cinco de sus familiares detenidos tras el golpe de Estado de 1973, cuyos cuerpos fueron hallados años más tarde en las minas de cal de Lonquén. Recibió el Gran Premio en el Festival Internacional del Documental y el Cortometraje de Bilbao, España en 1982 y el Premio del Círculo de Críticos de Arte de Chile en 1984.

Completa el programa Cuaderno de nombres, obra que funciona como un memorial audiovisual dedicado a los niños desaparecidos o asesinados durante la dictadura de Augusto Pinochet, articulando memoria, infancia y terror desde el lenguaje de la animación. Ganó el premio a Mejor Cortometraje de Animación en el 5° Festival Cortos en Grande y Chileshorts Market.

El ciclo cerrará el 2 de abril con la exhibición de Malqueridas (2023, 74’), documental de Tana Gilbert. La película retrata a un grupo de mujeres privadas de libertad en una cárcel chilena que, pese a la distancia con sus hijos y familias, construyen redes de apoyo y afecto dentro del penal. A partir de imágenes registradas clandestinamente con teléfonos celulares, el filme reconstruye la memoria colectiva de una comunidad marcada por la separación y la resiliencia. El filme obtuvo tres premios en la Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cine de Venecia 2023 y el Premio a Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2023.

Con este primer ciclo, el espacio inaugura un cineclub que apuesta por el cine como herramienta para resistir el olvido y abrir conversaciones necesarias sobre memoria, violencia política y las historias íntimas que atraviesan el país.

PROGRAMACIÓN

Jueves 19 de marzo. 19:00 hrs.

Visión Nocturna. Carolina Moscoso, 2019, 78’.

  • Grabar lo cotidiano fue siempre una forma de relacionarse con el mundo. Una noche ocurrió la violación y todo cambió, aunque el registro continuó. Al revisitar estas imágenes surge un diálogo entre la luz y la oscuridad, mientras permanece la extrañeza ante el mundo.

Jueves  26 de marzo. 19:00 hrs.

Lengua muerta de José Jiménez, 2025, 25.

  • En una playa del sur de Chile, un hombre vive aislado, rodeado únicamente por una jauría de perros. Con palabras a medias, intenta articular un secreto inconfesable.

No olvidar. Ignacio Aguero, 1982, 30’.

  • Las mujeres de la familia Maureira cuentan su experiencia de búsqueda de 5 de sus hombres a lo largo de Chile, luego de su detención por la policía, a pocos días del golpe militar de 1973. Luego de 6 años de búsqueda encontraron sus cadáveres enterrados en una mina de cal, muy cerca de sus casas, en Lonquén, una localidad cercana a Santiago de Chile. Era la primera vez que se comprobaba que un desaparecido había sido detenido y asesinado por organismos del estado, refutando la falsedad de todas las informaciones oficiales.

 Cuaderno de nombres de León y Cociña, 2023, 7.

  • Memorial en formato película para que queden resonando los nombres y las memorias de los menores de edad víctimas de desaparición forzada por la dictadura militar.

Jueves 02 de abril. 19:00 hrs.

Malqueridas de Tana Gilbert, 2023, 74’.

  • Ellas son mujeres. Son madres. Son reos que cumplen largas condenas en una cárcel en Chile, sus hijos crecen lejos de ellas, pero permanecen en sus corazones. En prisión encuentran el cariño de otras reclusas que comparten su misma experiencia. El apoyo mutuo entre estas mujeres se convierte en una forma de resistencia y emancipación. Malqueridas reconstruye sus historias a través de las imágenes que ellas mismas tomaron con teléfonos celulares prohibidos dentro del penal, recuperando la memoria colectiva de una comunidad olvidada.

Las funciones se realizarán en el Sitio de Memoria Irán 3037, en la comuna de Macul. Todas las actividades son con entrada liberada y por orden de llegada, hasta completar aforo. Cada exhibición será acompañada por una conversación con las y los realizadores, además de la guionista Alejandra Moffat y la productora Paola Castillo.

LORENA PIZARRO SIERRA


 


Exigencias de justicia que nunca envejecerán

 

PORTADA TEXTOS DESTACADOS


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Alcances desde los juicios a criminales nazis para el debate chileno sobre beneficios penitenciarios para los responsables de crímenes de lesa humanidad

Teun de Groot era un mecánico de bicicletas de Voorschoten, un pequeño pueblo en la región occidental de Holanda. Temprano una mañana de septiembre de 1944, sonó el timbre. Al abrir la puerta, dos hombres le preguntaron su nombre y luego le dispararon a quemarropa, matando a este padre de cinco hijos. Sus asesinos eran integrantes de la brigada Waffen, una unidad de sicarios de las SS que se especializaba en matar a personas como De Groot, quien escondía en su taller de bicicletas a personas perseguidas por los nazis.

Varios procesos judiciales que se desprenden de esta y otras historias originadas a mediados de los años 1940 han llegado a tribunales alemanes en los últimos 15 años por crímenes contra la humanidad. Sus implicancias pueden ser pertinentes para los legisladores chilenos a la hora de resolver sobre el proyecto de ley 17.370-17 aprobada por el Senado de Chile el 5 de marzo, que beneficiaría a reos mayores de 70 años o que padecen enfermedades crónicas no especificadas con reclusión domiciliaria o suspensión de la pena. Entre ellos podría favorecer a 365 reclusos condenados por crímenes de lesa humanidad en el Centro de Cumplimiento Penitenciario Til Til, más conocido como el penal de Punta Peuco.

En 2000, el fiscal alemán Ulrich Maas, director de la Oficina Central para la Investigación de Crímenes Nacionalsocialistas, abrió un proceso judicial contra Heinrich Boere, acusado de asesinar a sangre fría a De Groot y a otros dos miembros de la resistencia holandesa. Lo hizo tras determinar que ni su condición cardíaca ni su avanzada edad le impedían enfrentar un juicio.


En 2010, desde una silla de ruedas, Boere escuchó al juez del tribunal de Aachen, Alemania, anunciar la sentencia de cadena perpetua por el asesinato de Teun de Groot y otros miembros de la resistencia holandesa. La brigada Waffen fue responsable de los asesinatos de 54 personas, a quienes buscaban en sus domicilios o lugares de trabajo y mataban siempre de la misma manera: de un tiro. El tribunal comprobó la participación directa de Boere solo en los homicidios calificados de De Groot y de otras dos personas.

Afuera del tribunal un grupo de manifestantes sostuvo pancartas que decían, en alemán: “Ninguna tranquilidad para los victimarios nazi”.[1]

También escuchó el veredicto el hijo mayor de De Groot, del mismo nombre que su padre. A sus 77 años, Teun De Groot hijo señaló que el asesinato de su padre devastó a la familia. “Creo que por fin se ha alcanzado lo que esperaba durante muchos años”.[2]

Sobre este fallo, el director del Centro Simón Wiesenthal, institución dedicada a buscar criminales nazis en seis continentes, comentó: “Es un mensaje portentoso de que el transcurso del tiempo no disminuye la culpabilidad […] y que la edad no puede ser pretexto para evadir la responsabilidad”.[3]

Han sido muchos los casos recientes. Entre otros: Oskar Gröning, en 2015, por complicidad en el asesinato de 300.000 judíos; Reinhold Hanning, en 2016, por 170.000 muertes; Josef Schütz, en 2022, por la muerte de 3.518 prisioneros del campo de Sachsenhausen; e Irmgard Furchner, también en 2022, conocida como la “secretaria del mal” del campo de Stutthof. En todos estos y otros casos, los acusados eran nonagenarios – ninguno expresó arrepentimiento – y las condenas efectivas que cumplieron fueron limitadas debido a su avanzada edad. De hecho, en 2013, Heinrich Boere murió en un hospital penitenciara a los 92 años.

Estos juicios fueron posibles gracias al entramado del derecho internacional surgido tras la Shoah (Holocausto). Primero, en 1945, los Estatutos del Tribunal de Núremberg establecieron la trilogía de los crímenes de guerra, los crímenes contra la paz y los crímenes contra la humanidad. Después, en 1948, se sumó la Declaración Universal de los Derechos Humanos; en 1949, las Convenciones de Ginebra; y posteriormente otros tratados. Chile es firmante de estos instrumentos, así como del más reciente Estatuto de Roma, ratificado en 2009.

El conjunto de estos documentos establece que los crímenes contra la humanidad —por ejemplo, la tortura, la desaparición forzada, la violencia sexual o el asesinato ejercido por un estado— cometidos de manera sistemática contra una población civil son de tal gravedad que la responsabilidad penal nunca se extingue y no están sujetos a amnistías ni a atenuantes que impliquen una impunidad. Esto es aplicable tanto a los criminales de guerra nazis de Europa como a los militares y civiles que integraron la DINA – llamado por algunos el Gestapo chileno -y otros organismos represivos durante la dictadura chilena. La justicia en estas causas representa una reparación moral para toda la sociedad y se considera necesaria para restablecer una cultura de respeto y confianza entre conciudadanos.

Roberto Garretón (1941–2021), jefe jurídico de la Vicaría de la Solidaridad y Premio Nacional de Derechos Humanos en 2020, comentó una vez a esta periodista que los efectos jurídicos positivos que emanaron del horror de la Shoáh son “sensacionales”. Comentó Garretón: “¿Qué es lo que ocurría en América Latina antes de que esta cultura se desarrollara? Los golpes de Estado terminaban y volvía el dictador. Nunca nadie dijo ‘juicio y castigo a los culpables’. Nunca nadie dijo ‘creamos comisiones de verdad y reconciliación’. Nunca nadie hablaba de crímenes contra la humanidad. Nada, nada, nada”.[4]

Antiguamente, las facultades de derecho en Chile ofrecían poca formación en materia de derecho internacional y los magistrados eran reacios a aceptar argumentos basados en tratados internacionales. Fueron los abogados defensores de víctimas de la dictadura, como Garretón y muchos otros, quienes reiteradamente fundamentaron sus causas en estas convenciones y, se puede decir, formaron a los jueces sobre la procedencia de estos argumentos.

En 1998, el fallo del caso de Enrique Poblete Córdoba, obrero metalúrgico desaparecido forzadamente en julio de 1974, fue el primero en que los jueces citaron tratados internacionales. Luego, en enero de 2004, citaron con mayor fuerza las Convenciones de Ginebra y la Declaración Universal de los Derechos Humanos para dictar condenas contra los perpetradores del secuestro y desaparición, en enero de 1975, del sastre Miguel Ángel Sandoval Rodríguez.

El mismo año en que Heinrich Boere fue condenado en Aachen, en Chile la Corte de Apelaciones privó a Augusto Pinochet de su inmunidad, permitiendo su procesamiento por el secuestro calificado de 13 personas en la ciudad de Calama en octubre de 1973. Esta causa es conocida como la Caravana de la Muerte, por la comitiva que, bajo órdenes del dictador, entre el 30 de septiembre hasta el 22 de octubre de 1973, recorrió el país en helicóptero Puma, dejando 26 personas asesinadas en el sur y 71 en ciudades del norte. Contra todos los vaticinios, la Corte Suprema reafirmó el desafuero, dando lugar a que el ministro Juan Guzmán Tapia dictara procesamiento y arresto domiciliario contra Pinochet.

El equipo defensor del dictador nunca se dirigió al fondo de los cargos en contra de su cliente. Su única defensa fue apelar a consideraciones humanitarias por su supuesto estado de demencia incurable, argumento que dio frutos dos años después cuando la Sala Penal de la Corte Suprema lo sobreseyó en la causa Caravana de la Muerte- a pesar de exámenes psiquiátricos concluyentes que era de sano juicio. Este proceso emblemático ejemplifica cómo factores humanitarios pueden ser manipulados para consagrar la impunidad.

El prontuario de Pinochet y de los militares bajo su mando va mucho más allá de los asesinatos en Calama: más de 2.200 personas ejecutadas sumariamente, 1469 secuestradas y desaparecidas para siempre, 40.000 torturados, 200.000 obligados a exiliarse y miles más despedidos de sus lugares de trabajo y expulsadas de las universidades.

La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, entre otras organizaciones y autoridades como también el ex-Presidente Gabriel Boric han expresado su firme rechazo del proyecto de ley por la promoción de la impunidad y la vulneración a los tratados de derecho internacional que representa.   Llaman al Senado a no dejar que Chile retrocede en derechos humanos.

Para Ana María Carreño, la sola idea de que los dejen libres le estremece.[5] Igual que el holandés Teun de Groot, bajo una dictadura despiada, su padre, Manuel Carreño Navarro fue un hombre valiente que albergaba a personas perseguidas en su almacén de Conchalí, un sector de clase obrera del norte de Santiago. Pasada la medianoche del 13 de agosto de 1974, represores llegaron a su casa, revolvieron todo y se llevaron al padre, a sus 53 años y al hermano Iván, de 15. Testigos declararon que padre e hijo fueron torturados hasta la muerte por Miguel Krassnoff, uno de los reclusos que podría volver a pisar las calles por el solo hecho de tener 80 años, a pesar de sumar penas carcelarias de más de 650 años. En cambio, Manuel e Ivancho fueron arrebatados del corazón de la familia y no llegaron a envejecer.

Igual que los De Groot, la familia Carreño fue devastada. Vino un interminable periplo, golpeando las puertas de cien oficinas — en medio de amenazas a la madre de parte de los represores— hasta lograr migajas de justicia décadas más tarde.  Ana María Carreño asegura: “Sería aberrante premiarlos por lo que nos hicieron, por nuestro duelo que nunca termina”,

 

Maxine Lowy

[1] AP Archive https://www.youtube.com/watch?v=nHTlbzpXZgY

[2] Ibid.

[3] https://www.nbcnews.com/id/wbna23525623

[4] Maxine Lowy, Educando a los jueces en derecho internacional, Entrevista con Roberto Garretón (2004)

[5] Conversación con Ana María Carreño, 15 marzo 2026.

lunes, 16 de marzo de 2026

Expresidente Boric ya tiene oficina cerca del centro de Santiago en el barrio Bellavista y trabajará con dos excolaboradoras de La Moneda

 16 March 2026

El expresidente de la República, Gabriel Boric, confirmó este lunes que su oficina de trabajo se ubicará en un edificio que está en el límite de las comunas de Recoleta y Santiago, en el barrio Bellavista muy cerca del centro de la capital. 

La información fue entregada en el programa de streaming “Una mañana fabulosa”. 

El exjefe de Estado ya había manifestado públicamente sus intenciones de estar al frente de una fundación una vez que terminara su mandato.  

Este lunes también se confirmó el equipo inicial que trabajará en la oficina. Allí estarán dos de sus principales colaboradoras en La Moneda: Antonia Illanes como directora ejecutiva de la oficina y Nicole Vergara como directora de Comunicaciones, con quien aparece en la fotografía.

Antonia Illanes es abogada de la Universidad de Chile y máster en Estudios Jurídicos Avanzados de la Universidad de Barcelona. Se ha especializado en administración pública y durante el Gobierno del Presidente Gabriel Boric se desempeñó como directora Administrativa de la Presidencia y Subsecretaria del Deporte, organizando los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023. 

Fue jefa de gabinete del expresidente Gabriel Boric en segundo periodo como parlamentario, liderando el trabajo de su equipo en el Congreso Nacional y la Región de Magallanes y la Antártica chilena.

Nicole Vergara en tanto, es periodista de la Universidad de Chile y magíster en Sociología en la Universidad Católica de Chile. Se ha especializado en comunicación política. Durante el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, se desempeñó como directora de Comunicaciones de la Presidencia de la República y previamente, como asesora del segundo piso. 

Fue jefa de Comunicaciones del centro de estudios Espacio Público, jefa de Comunicaciones del expresidente Boric en sus periodos como parlamentario por la Región de Magallanes y la Antártica chilena y periodista en la Secretaría de Comunicaciones del segundo gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet.

Muere el general(r) Víctor Lizárraga, exdirector de Inteligencia del Ejército, hombre de confianza de Pinochet y socio en negocios de contrabando de armas. Fue ejecutor de ordenes de asesinatos entre ellos el del coronel Gerardo Huber, en plena democracia

 16 March 2026

Por Alfredo Peña R.         

Aquejado de un cáncer contra el que luchó varios años, falleció el general ® Víctor Lizárraga Arias, en la foto, exsubdirector y director de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), convicto tanto por el asesinato de su camarada coronel Gerardo Huber Olivares, como de otros delitos de corrupción en negocios de tráfico de armas, como los casos Cracia, Fragata y Corea. Estuvo detenido en Punta Peuco, pero cuando enfermó gravemente fue internado el el Hospital Militar.

Lizárraga Arias, es uno de los principales protagonistas del libro de investigación periodística “Sicarios de Pinochet”, escrito por el periodista y escritor Benedicto Castillo.

En conversacióncon Cambio21, el periodista Benedicto Castillo, señaló "que durante el Gobierno cívico militar del general Augusto Pinochet operó una agrupación ilícita organizada por éste y oficiales de su círculo de mayor confianza, acusada de cometer graves ilícitos, como el secuestro y asesinato del coronel de Ejército Gerardo Huber y el tráfico de Armas a Croacia, entre numerosos y diversos delitos, orientados al propósito de su enriquecimiento ilícito del dictador".

En esa asociación ilícita, investigada por el ministro en visita Claudio Pavez, el general Víctor “Vitoco” Lizárraga, jugó un rol preponderante en la ejecución de las órdenes dictadas por el general Augusto Pinochet Ugarte.

El grupo delictivo funcionó en plena democracia, todos oficiales del Ejército en actividad en la época y con Pinochet de Comandante en Jefe del Ejército.
Es más, el coronel Gerardo Huber el día 29 de enero de 1992 y mientras permanecía descansando en el Cajón del Maipo y ya citado para declarar ante el ministro en Visita Hernán Correa de La Cerda por el contrabando de armas del Ejército a Croacia, fue secuestrado desde las cercanías donde descansaba. 

El 20 de febrero de 1992, casi 20 días después de su desaparición-secuestro, el cuerpo del coronel Huber fue encontrado en el Río Maipo con un balazo en la cabeza. La primera versión del Ejército es que se había suicidado. Luego de largas y acuciosas investigaciones, dos jueces determinaron que había sido baleado y su cuerpo había sido llevado al Río Maipo. 
Uno de los jueces condenó por los delitos de homicidio calificado y asociación ilícita al recién fallecido general Víctor Lizárraga, director de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), a un total de 10 años de presidio.

Otros "eliminados" por este grupo

Durante su funcionamiento, "este grupo dictaminó el asesinato de muchos agentes por haberse convertido un peligro para su existencia, porque quisieron revelar las fechorías y graves delitos del clan que encabezaba Pinochet".

Entre los que fueron "eliminados" están: Guillermo Jorquera Gutiérrez, suboficial de la DINE; Guillermo Osorio Troncoso, funcionario de la Cancillería; Gerardo Huber Olivares, coronel de la DINE; Jonathan Moyle, periodista inglés; Eugenio Berríos Sagredo, agente de la DINE; y Blas Meriño, suboficial de Ejército y chofer del coronel Huber".

El investigador señala además que "Igualmente, otros agentes de brigadas de exterminio de la DINE y de la CNI, que fueron sacados del país para eludir a la justicia, sufrieron en carne propia la acción asesina de sus propios camaradas, logrando sobrevivir unos pocos, como ocurrió con el capitán de Ejército Luis Arturo Sanhueza Ros, agente de la DINE, y el sargento de Carabineros Armando Cabrera Aguilar, agente de CNI".

Castillo señala en su libro y a Cambio21 que "gracias al poder y sistema de represión imperantes durante 17 años es que este grupo se desenvolvió con una alta y grave impunidad. Tal fue su poder acumulado que subsistió hasta el año 2008, cuando fue desarticulado por la investigación judicial del juez Pavez".

El error más relevante de esta sociedad secreta fue el hallazgo del tráfico de armas a Croacia -cuyos escalofriantes detalles, traiciones y secretos son revelados en el libro de Castillo.

"Ahí se quebró la lealtad del coronel Gerardo Huber con el general Pinochet y la asociación ilícita, por lo que este criminal grupo decidió eliminarlo físicamente, para evitar que diera a conocer los negocios que había descubierto tanto en el Complejo Químico e Industrial de Talagante como en la Dirección de Logística de FAMAE", señala Benedicto Castillo

Esta situación transformó en un infierno la vida de la familia del oficial.  En esta operación, digitada personalmente por Pinochet, actúan decenas de agentes de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) y de su brazo ejecutor, Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE).

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