Sumario en la corte de Valparaíso: formulan cargos contra la nueva presidenta de ese tribunal por “intervención indebida”
03.03.2026

Este lunes 2 de marzo, la ministra Silvana Donoso asumió como nueva presidenta de la corte de Valparaíso. Apenas cinco días antes, el 26 de febrero, el fiscal instructor del sumario iniciado a raíz de una denuncia de seis jueces de Quillota, por presunto maltrato verbal y acoso laboral, formuló cargos a Donoso y también al expresidente del tribunal porteño, Rafael Corvalán. CIPER accedió al informe elaborado por el fiscal del caso, el ministro Vicente Hormazábal, quien hasta este lunes presidió la misma corte. A Corvalán se le atribuyen dos faltas graves: maltrato laboral e intervención indebida en las atribuciones del Comité de Jueces, órgano encargado de definir la organización del trabajo, la agenda y el funcionamiento de cada tribunal; en tanto, a Donoso se le formuló solo el cargo de intervención indebida, descartando el maltrato. Este es uno de los cuatro sumarios que enfrenta el magistrado Corvalán.
En septiembre pasado, seis jueces del Tribunal Oral en lo Penal (TOP) de Quillota ingresaron un escrito en la Corte de Apelaciones de Valparaíso en el que denunciaron por maltrato verbal y acoso laboral a los ministros de ese mismo tribunal, Silvana Donoso y Rafael Corvalán. La primera asumió este lunes 2 de marzo como presidenta de la corte porteña. Por su parte, Corvalán presidió ese tribunal entre marzo de 2024 y marzo de 2025. La presentación dio origen a un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades disciplinarias, cuya etapa investigativa concluyó el jueves 26 de febrero, cinco días antes de que Donoso asumiera la presidencia de la corte. Ese día, el fiscal instructor, el ministro Vicente Hormazábal —quien encabezó ese tribunal hasta ayer—, formuló cargos contra ella y Corvalán.
CIPER accedió al informe de 178 páginas elaborado por el fiscal instructor. En el documento se detallan los hechos que sustentan las imputaciones. En el caso de Corvalán, se le atribuyen dos infracciones calificadas como “graves”: maltrato laboral e intervención indebida en las atribuciones del Comité de Jueces, órgano interno de cada tribunal encargado de tomar decisiones sobre la organización del trabajo, la agenda y el funcionamiento del tribunal. La mayoría de los hechos habrían ocurrido mientras Corvalán presidía la corte porteña. Mientras que en el caso de la ministra Donoso, el sumario formuló solo el cargo de intervención indebida en las atribuciones del Comité de Jueces, pues no se le consideró autora de maltrato laboral (vea el documento).
Ambos ministros ya habían aparecido en la agenda pública antes de la denuncia de los jueces de Quillota. El nombre del ministro Corvalán surgió luego de que CIPER revelara que, en los chats entre el exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Antonio Ulloa, y el abogado Luis Hermosilla, figuraba reiteradamente su nombre. Esos mensajes mostraban que Ulloa y Hermosilla montaron una red de gestiones para influir en nombramientos judiciales, incluyendo la nominación de Corvalán en la Corte de Apelaciones de Valparaíso (vea ese artículo).
Por su parte, la ministra Donoso fue mencionada por Ulloa en su declaración en el sumario que enfrentó en la corte de Santiago por sus chats con Hermosilla. En ese testimonio, al explicar su relación con el abogado Samuel Donoso –hermano de la ministra–, Ulloa contó que el penalista lo llamó para agradecerle haber contactado a los senadores Yasna Provoste (DC) y Rafael Prohens (RN) cuando su hermana enfrentaba una acusación constitucional por haber concedido la libertad condicional a Hugo Bustamante, quien posteriormente asesinó a la adolescente Ámbar Cornejo (vea ese artículo).
Según publicó La Tercera, la serie de desencuentros entre ambos ministros y los jueces de Quillota inició en marzo de 2024. Por esas fechas, la fiscal regional de Valparaíso, Claudia Perivancich, realizó una presentación ante Corvalán por el funcionamiento parcial del TOP de Quillota: de sus dos salas, solo una estaba operativa. Según expuso la persecutora, esa situación obligaba a reagendar juicios y generaba retrasos en audiencias ya fijadas.
A partir de esa presentación, Corvalán y Donoso habrían desplegado una serie de acciones que, según la indagatoria, derivaron en episodios de maltrato laboral y en intervenciones que excedían sus atribuciones. Así lo concluye el ministro Hormazábal en el informe que elaboró en su rol de fiscal:Las instrucciones impartidas por la ministra Donoso exceden las atribuciones que le corresponden, pues no era ministra visitadora del tribunal y, por lo tanto, carecía de facultades de fiscalización directa” y “(…) el ministro Corvalán desplegó un patrón sostenido y reiterado de conductas constitutivas de maltrato laboral hacia magistrados del tribunal”.
Entre los antecedentes que el informe da por acreditados, se consignan tres episodios ocurridos entre marzo y septiembre de 2024 en los que Corvalán habría incurrido en maltrato laboral. Uno de ellos corresponde a una visita extraordinaria al Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Quillota, a la que asistió junto a la ministra Donoso. En esa instancia, según la investigación, ordenó a una jueza “callarse”, realizó comentarios humillantes e irónicos sobre el desempeño de los magistrados, formuló advertencias sobre su permanencia en el cargo y trató de manera “inadecuada y denigrante” al jefe de unidad del tribunal.
Además, el informe del fiscal sostiene que el patrón de maltrato “se ve corroborado por el trato diferenciado y discriminatorio” en la tramitación de los permisos administrativos de los jueces de ese tribunal, los cuales el ministro habría ordenado visar personalmente. El documento señala, por ejemplo, que una de las juezas denunciantes esperó cuatro meses para obtener respuesta a una solicitud de permiso para asistir a la graduación de su hija.
Este proceso administrativo es uno de los cuatro sumarios que enfrenta Corvalán. En enero pasado, CIPER publicó que, en otro procedimiento disciplinario, el fiscal judicial Mario Fuentes le formuló cargos por no transparentar un vínculo comercial y de confianza con una jueza. La acusación surgió tras la denuncia de una magistrada de La Calera, quien lo señaló por intervenir en un proceso disciplinario que la involucraba a ella y a una jueza a quien Corvalán había vendido una propiedad (lea ese artículo: Corte de Valparaíso: formulan cargos al ministro Corvalán por no transparentar nexo comercial y de confianza con una jueza).
El proceso disciplinario continúa abierto, según el informe del fiscal, los ministros Corvalán y Donoso disponen de un plazo de cinco días hábiles, contados desde la notificación de los cargos, para formular su defensa y presentar sus descargos.
A través del Departamento de Comunicaciones del Poder Judicial, CIPER consultó a ambos ministros investigados respecto de los cargos que se les imputan. El ministro Corvalán declinó referirse a las consultas por tratarse de un proceso en curso. En tanto, hasta el cierre de este artículo, no se había recibido respuesta de la magistrada Donoso.
"LO TRATARON MAL, LO HUMILLARON"
Entre las declaraciones de los seis denunciantes —recogidas en el informe— se describe uno de los hechos que dio origen a la investigación disciplinaria: una visita realizada por ambos ministros el 4 de septiembre de 2024 al TOP de Quillota. Según la indagatoria administrativa, en esa instancia ambos magistrados impartieron instrucciones sobre la organización del trabajo del tribunal, lo que —de acuerdo con la indagatoria— excedía sus atribuciones, tanto en el caso de Corvalán, como presidente de la corte, como en el de Donoso, en su calidad de “encargada de la Comisión de Reforma Penal”.
Entre las instrucciones entregadas por ambos ministros habría figurado la realización de juicios los días sábado; la extensión de la jornada laboral; la eliminación de las audiencias de factibilidad —instancias previas en que el juez y las partes evalúan si un juicio oral puede llevarse a cabo—; la exigencia de concluir en una sola jornada juicios con múltiples testigos; el envío semanal de informes sobre la agenda del tribunal a la ministra Donoso y el adelanto del horario de inicio de las audiencias.
Una de las juezas denunciantes identificó ese episodio en su declaración en el sumario “como el detonante del malestar del grupo”: “Yo creo que al final fue lo que gatilló ese día lo mal que estábamos todos los jueces y lo que queremos que se erradique finalmente”.
En su testimonio, la magistrada relató que, cuando otra jueza intentaba explicar a ambos ministros la distribución de las causas, “el ministro Corvalán le gritó: ‘¡Cállese!’”. Según su relato, a esa magistrada “le corrían las lágrimas”. También señaló que, cuando se llamó al jefe de unidad del tribunal para explicar la agenda del tribunal, “lo trataron mal, lo humillaron”.
Otro de los denunciantes declaró: “Pensamos que sería una reunión de apoyo, pero fue todo lo contrario (…). En la reunión no nos dejaban hablar y nos hacían callar”. También contó que cuando los jueces del tribunal oral señalaron que no querían que se pensara que eran flojos, la ministra Donoso, según su testimonio, respondió: “Eso ya lo pensamos” o “eso ya lo creemos”, con “una actitud muy prepotente”.
Si bien la investigación del fiscal dio por acreditadas esas conductas en el caso de la ministra Donoso, el fiscal concluye que “dichas manifestaciones, analizadas en su contexto, no alcanzan la entidad suficiente para configurar por sí solas conductas de maltrato laboral”.
En su declaración, consignada en el informe, la ministra Donoso sostuvo, respecto de la visita al TOP de Quillota realizada en septiembre de 2024, que fue “una decisión del pleno que ella y el ministro Corvalán visitaran el tribunal. Inicialmente iba a ir la ministra Quezada (visitadora), pero el pleno decidió que fuera yo como encargada de la reforma”. Sobre el tono de la reunión, solo admitió que “por momentos no fue agradable, porque los jueces lo único que insistían permanentemente es que ellos trabajaban mucho”.
Además, la ministra negó que Corvalán le dijera “cállese” a una de las juezas, así como también negó haber dicho “eso ya lo pensamos” cuando los magistrados aseguraron que no eran flojos: “Eso no es verdad. Les dijimos que tenían un problema de agenda, les dijimos que no cumplían los horarios”, sostuvo. En su testimonio, la ministra rechazó haber amenazado con trabajar hasta las dos de la mañana o haber dicho “recuerden que están bajo sumario”. Sobre las instrucciones que habrían entregado afirmó que “no impartimos” y que solo dieron “ideas”: “Les dijimos: ‘Miren, en otros tribunales, como en Valparaíso en su momento, se decidió hacer juicios también los sábados, juicios cortos y fáciles para salir de la tocha, y esa sería una muy buena idea que se podría implementar’”.
En su declaración, el ministro Corvalán negó los maltratos durante la misma visita: “Jamás se le faltó el respeto a ninguno de las juezas y juez que había en ese tribunal. Yo no sentí ni escuché gritos, no hubo maltrato y no hubo palabra ofensiva a ninguno de los asistentes que estaban ahí”. Sobre la acusación de haber gritado “¡cállese!” a una de las juezas, explicó: “Es una mujer también que no la voy a estar tratando de esa manera porque creo que no corresponde ni a un colega ni a una colega”.
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