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lunes, 19 de octubre de 2026

Investigación por incendio en la USS durante el estallido se frenó cuando apuntaba a dos carabineros infiltrados

La causa penal por el incendio en la sede Bellavista de la Universidad San Sebastián, ocurrido en diciembre de 2019, ubicó a dos carabineros de civil dentro del establecimiento al momento de los hechos. El director de seguridad de la universidad fue el primero en identificarlos, gracias a los videos de las cámaras de vigilancia, y declaró sobre sus hallazgos ante la PDI. Pero el testimonio no fue incluido en el expediente. Sí hay registros de que la fiscalía solicitó información sobre esos funcionarios, pero la respuesta frenó los avances. Desde el Ministerio del Interior, dirigido por Rodrigo Delgado, se rechazó la solicitud, argumentando que, de acuerdo a la ley que regula el Sistema de Inteligencia del Estado, eso era información secreta. La causa se cerró sin acusados. Los dos funcionarios involucrados, pertenecientes a la Dirección de Inteligencia de Carabineros, figuran en otros hechos ocurridos durante esa época como policías infiltrados.

¿Qué hacían dos carabineros en medio de la turba que atacó las dependencias de la Universidad San Sebastián? ¿Qué labores cumplían? Eran parte de las preguntas que el fiscal José Morales buscaba resolver en mayo de 2021, a través de un oficio que envió a Carabineros. En él preguntó, con nombre y apellido, por dos funcionarios. Había pasado casi un año y medio desde el incendio que afectó a la sede del plantel y la investigación no había detectado ningún responsable.

Cuando comenzó a indagarse la participación de los dos funcionarios de Carabineros, que durante el estallido cumplieron funciones como infiltrados en las protestas, un oficio desde el Ministerio del Interior frenó las pesquisas.

Los hechos que dieron origen a la causa ocurrieron el viernes 27 de diciembre de 2019. Las manifestaciones que habían comenzado en octubre de ese año no cesaban. Plaza Italia era el epicentro cada viernes, y ese 27 de diciembre la sede Bellavista de la Universidad San Sebastián (USS), ubicada a unas cuadras de la plaza, fue el blanco de una multitud con piedras.

Jorge Barraza, entonces director nacional de seguridad en la Universidad San Sebastián, recuerda ese día con claridad. Eran cerca de las cinco y media de la tarde, cuando le llegó la alerta de que estaban vulnerando el perímetro de la sede: “Estaban cortando la reja y los encapuchados estaban atacando la universidad (…) estimo que eran unas quinientas personas que lanzaban piedras y un montón de cosas”, recuerda Barraza.

Varios guardias fueron heridos y un incendio arrasó con parte de las instalaciones en el piso -1. La universidad se querelló y, durante meses, Barraza y su equipo revisaron meticulosamente los registros de las cámaras de vigilancia, para encontrar a los que iniciaron las llamas. En ese proceso, Barraza y otro integrante del equipo de seguridad, identificaron a dos carabineros infiltrados.

Barraza le comunicó sus hallazgos a la dirección de la universidad. Cuenta que fue citado a una reunión con las máximas autoridades del plantel, a la que se sumó Andrés Chadwick. Pero no está claro qué función cumplió este último ahí. Para esa fecha, Chadwick ya no era ministro del Interior, y tampoco tenía un cargo administrativo en la universidad. Consultado por Reportea, el exministro declinó referirse al tema.

Barraza también se encargó de que la información llegara a la justicia. En 2021, declaró ante la Policía de Investigaciones (PDI) y relató lo que había encontrado. Reportea pudo confirmar en la PDI que su declaración fue tomada y que los funcionarios policiales enviaron a la fiscalía un informe al respecto, pero en la carpeta del caso no hay rastro de esos documentos.

Campus Bellavista de la Universidad San Sebastián.

En conversación con Reportea, el fiscal a cargo de la causa, José Morales, no supo explicar por qué esa información no estaba incluida en el expediente. Pero fuentes que conocieron de cerca la investigación confirmaron a Reportea que dos funcionarios de Inteligencia de Carabineros, David Gaete y Óscar Cifuentes, fueron identificados al interior de la USS cuando ocurrieron los hechos.

En la carpeta sí quedó constancia de que la fiscalía solicitó información sobre esos carabineros a la Dirección de Inteligencia de la institución (Dipolcar), pero la solicitud fue rechazada. En un oficio emitido por el Ministerio del Interior, entonces liderado por Rodrigo Delgado, el gobierno negó cualquier información sobre los funcionarios policiales, argumentando que esos antecedentes estaban protegidos por la ley que regula el Sistema de Inteligencia del Estado. Ningún otro involucrado logró ser identificado, y en marzo de 2023 la causa se cerró sin acusados.

Los dos carabineros identificados, Gaete y Cifuentes, suman otros casos durante esa época, donde se vieron involucrados como policías encubiertos.

El infiltrado que volvió

Durante la tarde en que ocurrió el incendio, el choque entre la multitud y los guardias del recinto fue violento. Un integrante del equipo de Barraza terminó con una fractura expuesta en uno de sus dedos y otros cinco con lesiones leves. En medio de ese caos, a las 20:30, comenzó el incendio al interior de la sede. Y aunque no fue estructural, sí causó graves daños.

Según cuenta Barraza, el hecho marcó a su equipo, y durante los meses posteriores se dedicaron a revisar detenidamente los videos de las cámaras de seguridad para encontrar a los responsables del siniestro. En enero de 2020, según cuenta el jefe de seguridad, ocurrió un hecho que fue clave para que esa búsqueda tuviera éxito:

“Un día llegó un oficial de Carabineros que se identificó como David Gaete, junto a otra funcionaria que se presenta como subteniente. Estaban encubiertos. Él usaba unas rastas en el pelo, una polera guayabera, jeans y zapatillas”.

Según explica Barraza, los policías le solicitaron un listado de estudiantes hijos de carabineros que fueran víctimas de bullying, pero les respondió que no contaban con esa información. Acto seguido, dice Barraza, el carabinero Gaete le preguntó: “¿Algún hecho o algo que les haya pasado?”. “Sí, el incendio de diciembre”, habría contestado el jefe de seguridad.

Gaete pidió que les entregaran las grabaciones de las cámaras de vigilancia del día del incendio. Pero Barraza respondió que solo las entregaría con una orden judicial. Según el encargado, Gaete insistió y pidió ver los registros. “Les mostramos las imágenes donde salen los manifestantes por calle Dardignac, unos supuestos ‘intramarchas’. La existencia de esos videos lo molestó mucho. Pero se fueron sin nada”, asegura Barraza.

En marzo, cuando volvieron a su trabajo en la universidad, retomaron la revisión sistemática de los videos. Y en uno de ellos, Barraza lo vio: “Empiezo a revisar desde cuando se inicia el incendio para atrás, rebobinando, y en las imágenes aparece el señor David Gaete, el mismo oficial de Carabineros que se presentó meses antes con el cuento de que iba a ver un tema de bullying”, asegura Barraza. La contextura, las rastas en el pelo y la ropa, dice, lo llevaron rápidamente a pensar en Gaete.

Sergio Dinamarca, otro integrante del equipo de Barraza que estuvo presente el día de la visita de Gaete y la subteniente, también contó a Reportea que la imagen en los videos calzaba con la del oficial que los había visitado en enero.

Esa grabación clave, según explica Barraza, registra lo ocurrido en el pasillo exterior a la zona donde se inició el fuego. Pero el archivo no está incluido en la carpeta de la investigación. Reportea tuvo acceso a las imágenes donde se ve al sujeto, identificado por Barraza como David Gaete, entrar al salón del piso -1 del edificio donde comenzó el fuego. Lleva un jockey puesto, una polera negra con franjas de colores al centro del pecho, jeans cortos y una máscara antigás cubriendo su rostro.

Cámara de seguridad de la USS. Allí se ve que, pocos segundos antes de las 22:03 (hora registrada en las cámaras de seguridad de la universidad), ingresa a la oficina en la que se originó el fuego el sujeto identificado por el equipo de seguridad de la USS en esa fecha como David Gaete, agente de Carabineros. A las 22:05 se ve que sale de la oficina el mismo sujeto, justo antes de que comience a emanar desde allí el humo del incendio.

En el video se le ve ingresar a esa sala junto a otras personas. El sujeto que sería Gaete ingresa al salón donde inicia el fuego, y dos minutos después, sale, con una taza en sus manos. Al menos otras 16 personas transitan por el mismo sector. Pocos segundos después, la mayoría de los que se encontraba dentro del salón sale corriendo, y el humo alcanza el pasillo donde se ubicaba la cámara. En la carpeta de la fiscalía no hay registros de lo que ocurrió dentro de esa sala.

La participación de Óscar Cifuentes —el otro funcionario policial sobre el que la fiscalía solicitó antecedentes—, el día del incendio habría sido similar. Según fuentes del Ministerio Público que conocieron de cerca esa investigación, en los videos de las cámaras de seguridad se identificó a Cifuentes lanzando objetos al interior del edificio y luego se le vio deambulando por los pasillos interiores en las horas previas al incendio.

¿Reunión con Chadwick?

Jorge Barraza afirma que dio a conocer a las autoridades de la universidad lo que había descubierto en las cámaras en septiembre de 2021. Dice que le contó a Luis Cordero, entonces presidente de la junta directiva de la USS, y a Javier Valenzuela, el prorrector, Y que luego de eso Cordero lo citó a una reunión para el día siguiente.

“Me llamó a su oficina en la sede de Los Leones al día siguiente con toda la evidencia”, dice el exdirector nacional de seguridad de la USS. La reunión se llevó a cabo a las seis de la mañana. Barraza cuenta que no fue solo. Le pidió a su hijo que lo acompañara y este se quedó en el hall, esperando que la reunión terminara.

Pero cuando Barraza ya estaba en la oficina de Cordero, en el segundo piso del edificio, su hijo le envió un WhatsApp: “Llegó Andrés Chadwick”, le escribió, según cuenta Barraza.

La presencia de Chadwick sorprendió a Barraza. Dice no haber comprendido para qué estaba ahí.

Javier Valenzuela, prorrector de la USS, y Luis Cordero.

El jefe de seguridad cuenta que en un punto de la reunión Chadwick intervino para preguntarle: “¿Qué es lo que quieres?”. Barraza dice que respondió: “Que se haga justicia, que los verdaderos culpables de la situación o montaje, lo paguen”.

Para entonces, Chadwick ya había dejado el Ministerio del Interior, a raíz de la acusación constitucional en su contra por el actuar de la policía en las protestas. Tampoco ejercía un cargo en la universidad, pero sí era muy cercano al presidente de la junta directiva del plantel, Luis Cordero. Después comenzó a desempeñarse como docente en la Facultad de Derecho, en 2022 asumió como su decano y en junio de 2024, tras la muerte de Luis Cordero, lo reemplazó como presidente de la junta directiva. Pero renunció dos meses después, luego de que un reportaje de El Mostrador reveló que Marcela Cubillos ganaba $17 millones como docente en esa universidad.

Reportea se contactó con Andrés Chadwick para confirmar su presencia en esa reunión y obtener más detalles sobre cuál habría sido su rol, pero a través de su abogado, Samuel Donoso, indicó que no se referirá al tema. Luis Cordero ya está fallecido, y el tercer involucrado, el prorrector Javier Valenzuela, tampoco accedió a responder preguntas para este reportaje.

Desde la universidad, respondieron por escrito y aseguraron que Chadwick no participó en ninguna reunión de este estilo:

“Después del incendio, las autoridades de la Universidad se reunieron con su Dirección Jurídica para revisar los antecedentes y determinar las acciones legales que la institución debía adoptar. La Universidad afirma de manera categórica que el señor Andrés Chadwick no participó en ninguna de esas reuniones. Así también, precisar que a la época, no tenía ningún vínculo con la universidad”.

En los estados financieros de la universidad de 2021, consta que el plantel cobró un seguro luego del incendio por $1.258.337.000 (ver aquí).

Barraza fue desvinculado de la USS el 13 de septiembre de 2022. Actualmente presta servicios a empresas y particulares a través de la sociedad «Barraza Investigaciones Y Asesorías En Seguridad Privada Integral».

La declaración de Barraza

En 2021, antes de comunicarlo a la universidad, el entonces director de seguridad de la USS, Jorge Barraza, llegó a la Brigada de Investigación Criminal de la PDI en Independencia a declarar sobre sus hallazgos. Allí contó cómo había identificado en los videos a los dos carabineros infiltrados. Pero en la carpeta investigativa del caso no hay ningún documento con la versión que Barraza le entregó a la policía.

Barraza conoce bien a la policía civil. Fue parte de sus filas y es hijo de Jorge Barraza Riveros, quien encabezó la Brigada Investigadora de Organizaciones Criminales de la PDI a inicios de los ’90, encargada de investigar el homicidio de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards. Además enfrentó indagatorias por su participación en organismos de represión durante la dictadura (fue acusado de prestar labores al Comando Conjunto y a la CNI). Fue llamado a retiro en 1994 y se dedicó a las investigaciones privadas, desde donde cultivó cercanía con la UDI, por ejemplo durante el caso Spiniak.

A pesar de que en el expediente de la fiscalía por el incendio de la USS no consta la declaración que prestó Jorge Barraza hijo durante 2021, Reportea pudo confirmar con el entonces jefe de la Brigada de Investigación Criminal de la PDI en Independencia, Cristian Barraza (no son parientes), que la declaración sí se realizó. “Le endosé a un funcionario la orden de tomar la declaración de Barraza. Y le informamos a través de un informe al fiscal el contenido de la misma y que por ley de seguridad no podíamos tomarle declaración a los carabineros señalados. Él nos dijo ‘no se preocupen, yo me encargo’”, aseguró el ahora exfuncionario policial.

Aunque ni la declaración ni el informe que menciona el ex PDI están en la carpeta, en ella sí hay documentos donde se identifica a los carabineros investigados, David Gaete y Óscar Cifuentes. El primero es un oficio del 12 de mayo de 2021, donde el fiscal José Morales solicita una serie de diligencias al Departamento de Asuntos Internos de Carabineros (vea ese documento).

Allí, Morales pide información sobre las funciones que ambos desarrollaban. Pregunta “si un funcionario de carabineros identificado como David Gaete se encontraba realizando funciones en las cercanías o dentro de la universidad” y de ser así, reza el oficio, que se le tome declaración sobre los hechos.

En el siguiente punto, solicita que “se informe la unidad a la que se encontraba asignado el funcionario de carabineros Óscar Daniel Cifuentes Salgado” el día del incendio, y que se informe “si estaba asignado a funciones en la Universidad San Sebastián o relacionadas”.

El oficio que frenó la investigación

La respuesta a la solicitud del fiscal José Morales llegó el 16 de agosto, desde la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros, a la que pertenecían los dos funcionarios identificados en el oficio de la fiscalía. En esa respuesta, el entonces director de la Dipolcar, Luigi Lopresti, indicó que la solicitud de Morales “no cumple las formalidades legales”, pues al ser información reservada de inteligencia la ley exigía que fuera solicitada por el Fiscal Nacional (vea esa respuesta).

Así se hizo. El entonces Fiscal Nacional, Jorge Abbott, elevó la solicitud al Ministerio del Interior, como superior jerárquico de Carabineros, cartera que en ese momento era dirigida por Rodrigo Delgado. La respuesta llegó en un oficio, fechado el 29 de noviembre de 2021, donde Delgado informó que “los antecedentes, informaciones y registros que obran en poder de la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros de Chile son secretos y de circulación restringida”.

En el mismo documento se aclara que las diligencias solicitadas por el fiscal Morales serían respondidas en un oficio reservado, pero que esto «no implica la liberación del secreto de los antecedentes requeridos, debiendo mantener la reserva de su contenido tanto el Fiscal Nacional y todos los funcionarios del Ministerio Público que lleguen a conocer dicha información» (vea ese documento).

El oficio reservado con la información que pedía Morales nunca llegó a las manos del fiscal a cargo de la causa. El 30 de noviembre de 2021, Jorge Abbott notificó por escrito a la Fiscalía Regional Centro Norte, de la que dependía Morales. Allí, indicó que el secreto que pesaba sobre el oficio reservado con la información de Carabineros “impide remitirlo”, e informó sobre “la denegación del levantamiento del secreto”. Todo amparado bajo la ley 19.974, que regula el Sistema de Inteligencia del Estado (vea ese documento).

La única opción que quedaba, de acuerdo al escrito firmado por Abbott, era apelar ante la Corte de Santiago, pues la misma ley lo permitía. Pero eso no sucedió y la causa se cerró: en marzo de 2023 la fiscalía comunicó la decisión de no perseverar (vea ese registro).

Consultado por Reportea, el fiscal José Morales sostuvo: “Nunca tuvimos algún antecedente para estimar que la persona que inició el fuego pudo ser un funcionario público. Si así hubiese sido lo hubiéramos perseguido. El objetivo era saber si los funcionarios tenían antecedentes del sujeto encapuchado que en las grabaciones se ve iniciando el fuego”.

Jorge Barraza es crítico con la investigación de la fiscalía: “Yo declaré para que los verdaderos responsables de esta situación, de este montaje o como quieran llamarlo, paguen, de la forma que la justicia determine. Pero me parece absurdo que para pillar asaltantes, por ponerle un ejemplo, tenga que yo hacer un asalto. Eso no es inteligencia”.

Los otros casos de los carabineros señalados

La causa por el incendio en la Universidad San Sebastián no fue el único hecho que expuso las labores encubiertas de Gaete y Cifuentes. Ambos se han visto involucrados en otros operativos de inteligencia llevados a cabo por Carabineros durante el estallido social. Y en el caso de Gaete, incluso antes.

Según información publicada por Interferencia, David Gaete fue parte de la “Operación Huracán”, un montaje orquestado dentro de Carabineros que usó pruebas falsas para inculpar a personeros mapuche de actos terroristas.

En 2017, Gaete formaba parte de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada (UIOE), a cargo de esa operación. Y, según constató el mismo medio, en el periodo que trabajó en la provincia de Arauco, Gaete fue denunciado por detenciones violentas y tortura contra miembros de las comunidades mapuche.

David Gaete y Oscar Cifuentes.

Su nombre saltó a la palestra durante el estallido, cuando declaró como agente infiltrado en la causa contra tres estudiantes acusados de tirar bombas molotov y quemar el Hotel Principado de Asturias en Providencia, según recoge el mismo artículo de Interferencia.

En ese caso, tres estudiantes estuvieron en prisión preventiva por casi dos años. La principal prueba en su contra era el testimonio de Gaete. A fines de 2021, la Corte Suprema anuló parcialmente el juicio que los había condenado, argumentando que la evidencia principal carecía de legalidad, ya que el funcionario no contó con la autorización judicial para operar de forma encubierta durante el primer día en que ocurrieron los hechos, vulnerando el debido proceso.

Reportea pudo comprobar que al menos hasta mediados de 2026, Gaete seguía cumpliendo funciones dentro de la institución.

El otro carabinero que fue objeto de diligencias en la causa por el incendio en la San Sebastián, Óscar Cifuentes, también tiene otra historia durante el estallido. En octubre de 2020, un reportaje de Ciper lo identificó como un agente infiltrado en la población Lo Hermida. La investigación no reveló su nombre real, por motivos de seguridad, pero se trataba de Cifuentes.

El carabinero se presentó ante los habitantes de esa población con un nombre falso: «Giovany», y se involucró en organizaciones territoriales del sector, donde constantemente incitaba a otros a enfrentarse “con los pacos”. Participó en ollas comunas, manifestaciones y barricadas, y se validó diciendo que había pertenecido a la “primera línea” en Antofagasta. En una ocasión incluso les propuso atacar sorpresivamente a la subcomisaría de la zona, según recoge esa investigación.

Pero toda la farsa quedó al descubierto cuando “Giovany” apareció en un programa de Canal 13, llamado “Contra viento y marea”, participando con su verdadero nombre, Óscar Cifuentes, e identificándose como cabo de Carabineros.

Según información incluida en la carpeta investigativa del incendio en la USS, en octubre de 2020 Cifuentes fue trasladado de la Dipolcar al Club de Campo Cumbres, dependiente de la Dirección de Bienestar de Carabineros. Y al mes siguiente, se le encargó cumplir con labores administrativas en una oficina de partes en Santiago.

Reportea no pudo comprobar si Cifuentes actualmente sigue prestando servicios a la institución.

domingo, 18 de octubre de 2026

Nuevos pagos para Migueles: dos inmobiliarias transfirieron $27 millones mientras Vivanco fallaba sus causas en la Suprema

 Una investigación reservada de la Fiscalía de Valparaíso detectó dos pagos por un total de $27 millones que llegaron a la cuenta de Gonzalo Migueles, entonces pareja de Ángela Vivanco, desde inmobiliarias cuyos proyectos dependían de fallos de la Tercera Sala de la Corte Suprema, que integraba la exministra. Entre los socios de esas empresas figuran el conservador de Bienes Raíces de Viña del Mar, Luis Fischer, los empresarios Eduardo Dib Maluk y Fabio Traverso, el economista Paul Fontaine, y el animador de televisión Rafael Araneda.

El intercambio por WhatsApp es explícito: “¿Quién es Rodrigo Ortúzar?”, preguntó Mauricio Vidal Roa, gerente general de la Inmobiliaria Argenta, y Rodrigo Andreucci, asesor de la misma empresa, le respondió: “El abogado que Argenta contrató la semana pasada para hablarle en la oreja (lobby) a los ministros”.

La inmobiliaria Argenta enfrentaba a inicios de 2021, cuando se produjo ese chat, un litigio judicial clave para un millonario proyecto que buscaba desarrollar en Reñaca, y que estaba tratando de ser frenado por organizaciones ambientalistas. Todo se iba a definir en la Corte Suprema. Por eso, según plantean en el chat, se habría contratado a Rodrigo Ortúzar, notario de San Miguel.

Pero la versión de Ortúzar es otra. Dice que emitió una factura por $14,7 millones para esa inmobiliaria, a pesar de que no realizó ningún trabajo para ella, y que ni siquiera conocía a alguien de esa empresa. Cuenta que siguió instrucciones de Gonzalo Migueles, quien en esa época era la pareja de Ángela Vivanco, por entonces una ministra muy influyente en la Tercera Sala de la Corte Suprema, la misma donde se revisaría el fallo del que dependía que Argenta pudiera desarrollar su proyecto.

El pago finalmente terminó en una cuenta bancaria de Migueles.

Ese es uno de los hallazgos de una investigación reservada que comanda la Fiscalía de Valparaíso desde enero pasado, que comenzó indagando la compra y venta de cargos judiciales, y terminó encontrando pistas de nuevos pagos sospechosos para el entorno de Vivanco.

Las diligencias de la fiscalía se han desarrollado en completo sigilo, y en diez meses de investigación incluyen la incautación de celulares, la apertura de cuentas bancarias y declaraciones tomadas a decenas de personas relacionadas con estos antecedentes. Se investigan los delitos de cohecho, tráfico de influencias y lavado de activos, entre otros.

El dinero de la Inmobiliaria Argenta no es el único que terminó en el bolsillo de Migueles justo cuando la exministra Vivanco debía fallar una causa relacionada con quien hacía el pago. En mayo de 2023, Migueles recibió $12 millones en su cuenta bancaria, a través de tres transferencias por $4 millones cada una. Quien originalmente realizó el giro fue la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, que también tenía un millonario proyecto que dependía de la definición de la Corte Suprema, en la que Vivanco participaría.

Claro que el pago no fue directo. Al igual que en el caso anterior, pasó primero por las cuentas bancarias de dos notarios. La inmobiliaria le depositó los $12 millones a Rodrigo Ortúzar, quien luego los transfirió a Fernando Martel —que ha sido notario interino de La Cisterna y está casado con una notaria de Coquimbo—, quien finalmente los giró, fraccionados, a la cuenta de Migueles en el Banco BCI.

Ambos notarios declararon en la causa y aseguraron desconocer el origen de ese pago. Indicaron que Migueles los llamó y les pidió que fueran transfiriendo el dinero.

Ese modo de operar para recibir pagos, es similar al que detectó la Fiscalía Regional de Los Lagos, que tiene a su cargo la llamada “trama bielorrusa”, donde ya formalizó a Vivanco por haber recibido coimas a cambio de los fallos que beneficiaron al Consorcio Chileno Bielorruso Belaz Movitec y a la Inmobiliaria Fundamenta. Allí los pagos también fueron recibidos por Migueles —justo cuando Vivanco debía fallar en el máximo tribunal—, no sin antes pasar por varias manos (vea aquí el detalle). Es una fórmula antigua que se utiliza para ocultar el origen ilícito del dinero.

Angela Vivanco ya estuvo más de cuatro meses en prisión preventiva por la “trama bielorrusa”, y ahora, mientras cumple arresto domiciliario total, su situación podría complicarse aún más. Con los nuevos antecedentes descubiertos por el Ministerio Público, ya son cuatro las causas en las que falló Vivanco como ministra de la Suprema y que podrían tener pagos aparejados.

Entre los dueños de las inmobiliarias que le realizaron pagos a Migueles, hay un viejo conocido de Vivanco: el Conservador de Bienes Raíces de Viña del Mar, Luis Fischer, socio de la Inmobiliaria Argenta. Una de las razones esgrimidas por la Corte Suprema cuando expulsó a Vivanco del Poder Judicial, es que ella habría intervenido en el nombramiento de Fischer como conservador. Algo que, en todo caso, ella niega hasta ahora. Los otros socios de Argenta son los empresarios Eduardo Dib Maluk y Eduardo Rossi Soffia.

Mientras que en el caso de la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, al momento de realizarse el pago entre sus accionistas figuraban el empresario Fabio Traverso, el economista Paul Fontaine, y el animador de televisión Rafael Araneda, entre otros.

Clientes inmobiliarios

La investigación secreta de la Fiscalía de Valparaíso donde se descubrieron estos nuevos antecedentes tuvo un origen triple.

En noviembre del año pasado Reportea reveló que Rodrigo Ortúzar había escalado rápidamente en su carrera como notario, mientras en paralelo registraba millonarias transferencias bancarias con Gonzalo Migueles y también con Sergio Yáber, Conservador de Puente Alto y quien es otro de los imputados en la “trama bielorrusa”. A eso se sumó que la fiscal judicial de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Carla Troncoso, que lideró el sumario judicial sobre Yáber, Ortúzar y otros notarios, concluyó luego de su investigación que podía existir la comisión de delitos, por lo que presentó una denuncia penal. Además, otra investigacion de Reportea dio cuenta de que Yáber le pagaba mensualmente $1 millón a Antonio Ulloa, entonces ministro de la Corte de Santiago. Con toda esa información, se abrió la causa que al interior de la fiscalía se bautizó como “agencia de nombramientos”, porque trabajan bajo la hipótesis de que existe compra y venta de cargos judiciales.

Por eso los hallazgos sobre los pagos a Migueles que podrían estar vinculados con fallos de Vivanco fueron una sorpresa.

El notario Rodrigo Ortúzar, uno de los mejores amigos de Yáber —estudiaron juntos en la Universidad Gabriela Mistral— estaba como imputado desde el origen de la causa y fue uno de los primeros en declarar ante el equipo comandado por la Fiscal Regional Claudia Perivancich. Lo hizo el pasado 1 de abril.

La fiscalía ya tenía sobre la mesa el detalle del pago por $15 millones que Ortúzar realizó a Migueles a través de cuatro transferencias entre el 4 y el 8 de marzo de 2021. Lo que entonces no sabían era que ese dinero provenía originalmente de la Inmobiliaria Argenta. Esto respondió Ortúzar cuando le preguntaron:

“Puedo señalar que, un día tipo 19.00 hrs me llama Migueles al celular para derivarme un cliente de naturaleza inmobiliaria (…) me cobró $15.000.000 a modo de comisión (pacto de derivación) para lo cual Migueles me emitió la boleta de honorarios electrónica N° 100 del 08.03.2021 (…) cuya glosa es consultoría en gestión inmobiliaria”, partió relatando el notario.

Boleta emitida por Gonzalo Migueles a Rodrigo Ortúzar.

Siguió así: “Le pedí a Gonzalo Migueles que me mandara los antecedentes del cliente, pasan cinco o seis días y no me llegó nada. Pasó una semana y no me llegaron los antecedentes. Empecé a llamar a Gonzalo Migueles para que me devolviera los $15.000.000 que le había pagado por concepto de comisión (…) Migueles me dijo que el cliente me la devolvería, y al cabo de 30 días un tercero, que supongo que era el cliente, me devolvió $14.704.020, para lo cual me pidieron emitir una factura (…) a Inmobiliaria Nueva Reñaca (…) cuya glosa era ‘asesoría legal tramitación recurso de protección ante Corte Suprema 22220- 2021’”, cerró Ortúzar.

Las fechas de los pagos calzan justo con la tramitación del recurso de la inmobiliaria en la Corte Suprema. Vivanco rechazó el recurso que habían presentado los ambientalistas el 6 de abril de ese 2021, y un día después el notario Ortúzar emitió la factura a una empresa filial de Argenta, que es la titular del proyecto inmobiliario.

Factura emitida por la sociedad de Rodrigo Ortúzar a la filial de la Inmobiliaria Argenta.

Vivanco volvió a rechazar un requerimiento de los opositores al proyecto, quienes habían presentado un recurso de reposición y enmienda, pocos días después, el 22 de abril de 2021. En todo caso, ambas sentencias fueron unánimes. Además de Vivanco votaron a favor de Argenta los entonces ministros Sergio Muñoz y Mario Carroza, la ministra Adelita Ravanales, y dos abogados integrantes.

El pago para Ortúzar se concretó menos de dos semanas después, el 3 de mayo.

En marzo de 2021, Rodrigo Ortúzar era gerente legal en Subus, una de las concesionarias del transporte público en Santiago. A través de Sergio Yáber —a quien considera como “su hermano”, según declaró en el sumario de la Corte de San Miguel— conoció a Gonzalo Migueles, cuando este asesoraba a Yáber en el Conservador de Puente Alto.

Justo después de la maniobra de pagos para Migueles en la que participó, Ortúzar comenzó a postular a concursos de distintas cortes para convertirse en notario. De hecho, el 13 de marzo de ese 2021 fue invitado al cumpleaños que Ángela Vivanco celebró en el Hotel Las Acacias, en la comuna de Vitacura. Varios de los asistentes a esa fiesta le dijeron a Reportea que Migueles presentó en sociedad a Ortúzar señalando que buscaba convertirse en notario. Lo logró cuando a fines de 2021 fue nombrado interino en una notaría de Salamanca. Y menos de nueve meses después fue trasladado a San Miguel, donde actualmente ejerce como titular.

Claro que su futuro está en veremos. La Corte de San Miguel ordenó su destitución y él presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional para anular esa medida. El TC ya tomó una decisión el pasado 8 de septiembre, pero hasta ahora no se ha hecho pública.

El influyente señor Fischer

Sergio Yáber, el Conservador de Bienes Raíces de Puente Alto que está imputado en la “trama bielorrusa”, tuvo un arrebato de rabia hace algunos meses, cuando ya había sido formalizado y protagonizaba titulares de prensa. Escribió un mensaje en el grupo de WhatsApp de la Asociación de Notarios y Conservadores, en el que se quejó de que lo habían dejado solo y que no medían con la misma vara a todos: “Fischer contrató Vivanco en una causa por sus inmobiliarias y consta en el proceso!”, escribió Yáber.

Ahora, con los nuevos antecedentes recopilados por la fiscalía, esa denuncia podría tener asidero.

Cuando ese mensaje de chat se hizo público, Ángela Vivanco fue consultada por La Tercera: “Yo no tenía ninguna solicitud ni relación con esa causa en el sentido de que me hayan pedido o yo me haya comprometido a alguna decisión. Si es que yo estaba presidiendo la sala, cosa que no recuerdo, lo más probable es que la causa haya llegado bajo el nombre de una inmobiliaria y, en consecuencia, ni siquiera pude haber sabido que le pertenecía a Fischer. Y Fischer jamás me pidió nada, ni tampoco tuve ningún compromiso con él de ninguna especie”, aseguró Vivanco.

Claro que entonces no se sabía nada sobre los pagos.

A pesar de que la investigación de la fiscalía estaba bajo reserva, jueces de las cortes de apelaciones y ministros de la Corte Suprema ya sabían que existía una relación que parecía espuria entre Luis Fischer y Ángela Vivanco. Había un antecedente: cuando en 2023 Fischer competía por dejar de ser notario y pasar a ser el Conservador de Viña (un ascenso que podía multiplicar sus ingresos), uno de sus competidores, Carlos Swett, actual Conservador de Concón, recibió una llamada de Gonzalo Migueles recomendándole que se bajara de la carrera en favor de Fischer. Swett declaró en la causa que no le hizo caso, aunque igualmente perdió esa competencia.

Luis Enrique Fischer fue catalogado en 2019 por un reportaje de El Mostrador como el notario más poderoso de la Región de Valparaíso. Según ese artículo, cultiva relaciones cercanas con políticos y ministros de las cortes. Incluso, habría invitado a varios de ellos a ver partidos de la fase final de la Copa América cuando se disputó en Chile, y en otra ocasión habría realizado una celebración con 800 invitados en el Sporting Club, de Viña del Mar. El reportaje también señala que es un hombre influyente en los nombramientos judiciales.

Por eso, los ministros de la Corte Suprema consultados por Reportea sobre el vínculo de Fischer con Vivanco, no se mostraron sorprendidos. Varios de ellos indicaron que el actual conservador de Viña opera por debajo de la mesa, y que hay supremos que contaron con su apoyo para lograr sus cargos. Eso sí, advirtieron dos ministros, con estos nuevos antecedentes la pista se le puede complicar. No solo porque ya figura como imputado en la causa de la fiscalía, sino que también se le podría abrir un cuaderno de remoción.

Hay un antecedente relevante que es importante destacar. Cuando Ángela Vivanco fue expulsada del Poder Judicial, una de las razones esgrimidas por sus pares fue que ella aceleraba causas en las que tenía especial interés. Y el fallo que benefició a la inmobiliaria de Fischer se tramitó con extrema rapidez. El recurso de los opositores al proyecto inmobiliario ingresó el 30 de marzo de 2021, y una semana después ya había sentencia.

Eso sorprendió incluso a la plana directiva de la Inmobiliaria Argenta. En el chat que comparten los dueños con los gerentes de esa empresa, y que forma parte del expediente de la fiscalía, fue algo que se comentó: “Extraordinaria noticia”, escribió Eduardo Dib, uno de los dueños, cuando el 6 de abril se enteraron del resultado en la Suprema. “Y mucho antes de lo esperado”, señaló el gerente general. “Inesperadamente pronto”, agregó otro ejecutivo.

Lo que está claro es que Rodrigo Ortúzar no cumplió un rol en ese triunfo. No solo por lo que declaró él ante el Ministerio Público, sino porque tampoco aparece con patrocinio en la tramitación de la causa, según la base de datos del Poder Judicial.

Según un informe entregado a la fiscalía por la Inmobiliaria Argenta, y firmado por su oficial de cumplimiento (que está encargado de prevenir prácticas corruptas), no hubo contrato de prestación de servicios con Rodrigo Ortúzar por el pago que le giraron. Y eso se explica, porque el pago fue requerido “de manera directa por un director, señor Luis Fischer”, señala textual el informe.

Fischer declaró ante la fiscalía el pasado 2 de julio, en calidad de imputado, y negó todo. Dijo que Vivanco no jugó un rol en su nombramiento —al contrario, según él, ella patrocinaba otras candidaturas—, y que el pago a Rodrigo Ortúzar fue por un servicio que el notario efectivamente prestó para la empresa.

Aseguró que cuando en la inmobiliaria se enteraron de que los opositores a su proyecto Barrio Foresta —una inversión de US$60 millones para construir 19 torres con 435 departamentos en las cercanías de un humedal en Reñaca— recurrirían a la Corte Suprema, se preocuparon de buscar un abogado para que los representara. Fischer declaró que a Ortúzar se lo recomendó otro abogado de Valparaíso: Juan Luis Solari. Esa parte de su declaración es incomprobable, porque Solari falleció en febrero pasado.

“Me dijeron que tenía experiencia en proyectos inmobiliarios, que había sido abogado jefe de la Municipalidad de Vitacura y que era muy serio y competente”, argumentó Fischer ante los fiscales. Y luego relató un episodio, que según el propio Ortúzar, nunca sucedió: “Yo llamé por teléfono a Rodrigo Ortúzar, le expliqué el caso, le di detalles (…) estuvo dispuesto a tomar el caso y me dio los honorarios por whatsapp”.

El conservador de Viña presentó ante la fiscalía supuestos mensajes de WhatsApp que le habría enviado Ortúzar para negociar sus honorarios. Pero no se trata de un archivo de WhatsApp original, sino de mensajes reenviados por Fischer a sus socios en la empresa, que supuestamente habrían sido escritos por el notario.

La versión de Fischer no es consistente con los datos que están sobre la mesa y que sí pueden comprobarse. Por ejemplo, según él, el 7 de abril seguía negociando con Ortúzar el monto de sus honorarios, siendo que el día anterior la Corte Suprema ya había emitido una sentencia, y en la empresa lo sabían. Prueba de ello es el grupo de WhatsApp de sus socios y ejecutivos celebrando el mismo 6 de abril.

Pero Fischer mantuvo su historia. Incluso le leyó a la fiscal Paola Castiglione, quien le tomó la declaración, un supuesto mensaje que le habría enviado a Ortúzar a las 09:05 del 7 de abril: “Por favor indícame tu correo, para enviarte unos informes de 300 páginas que te van a ayudar en el entendimiento de la causa”. Una causa que se había fallado el día anterior. Más adelante, Fischer reconoció que nunca envió esos informes.

Ante la inconsistencia, Fischer acusó que el notario pudo haberlos engañado: “Rodrigo Ortúzar prestó un servicio para nosotros, o nos lo hizo creer, y si no lo hizo, nos engañó. Porque con gran sorpresa al estudiar la causa, la causa nuestra se vio a las 9.00 de la mañana del día 06.04.2022 (se equivocó de fecha, porque fue en 2021) y a las 16.13 hrs del mismo día, Rodrigo Ortúzar nos dice cuáles son sus honorarios aceptando rebajarlos al 50% de lo que había cobrado originalmente”.

Fischer cerró su declaración negando que haya buscado realizar un pago a Migueles: no “es efectivo que yo o Inmobiliaria Reñaca hubiera formado parte de una estrategia para triangular dineros para favorecer a Gonzalo Migueles”.

$12 millones a través de dos notarios

El segundo pago para Migueles que detectó la fiscalía está fechado el 23 de mayo de 2023, y tiene su origen en la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, que por entonces buscaba desarrollar un condominio con 6 edificios, 306 departamentos y dos piscinas en la comuna de Pucón. El problema para sus socios comenzó cuando a fines de 2022 el Tercer Tribunal Ambiental acogió el reclamo de los vecinos del lugar y anuló el permiso para su construcción.

Fue ahí que la inmobiliaria presentó dos recursos de casación ante la Corte Suprema, uno por la forma y otro por el fondo. La Comisión de Evaluación Ambiental de La Araucanía también buscó anular la decisión del Tribunal Ambiental.

Esos recursos ingresaron al máximo tribunal el 19 de enero de 2023, y en mayo las partes se preparaban para los alegatos.

El 23 de mayo, desde la Inmobiliaria Alta Vista Pucón se giraron tres pagos para la sociedad Asesorías e Inversiones Ortúzar Spa, propiedad del notario Rodrigo Ortúzar. Dos pagos fueron por $5 millones cada uno, y el tercero por otros $2 millones. En total, $12 millones.

Los pagos a la sociedad de Ortúzar que aparecen en el sistema contable de la Inmobiliaria Alta Vista Pucón.

Durante su segunda declaración ante la fiscalía, realizada el pasado 23 de abril, Ortúzar entregó su versión sobre esos pagos.

“Revisando las cartolas de la sociedad, yo tengo tres abonos por transferencia en total por $12.000.000, todos del 24.05.2023 por $5.000.000, $5.000.000 y $2.000.000 provenientes de una empresa que aparece identificada como Inmobiliaria Al, RUT 76.614.097-1, que corresponde a la empresa Alto Pucón, según pude verificar. Haciendo memoria, efectivamente con esa misma fecha se comunicó conmigo Gonzalo Migueles advirtiéndome de esta transferencia”, contó Rodrigo Ortúzar.

Sobre la llamada de Migueles, explicó que la entonces pareja de Ángela Vivanco le hizo una solicitud: me pidió “si le podía transferir esa plata a Fernando Martel, lo que efectivamente constaté según consta en la cartola que acompaño, dado que luego transferí como me pidió Gonzalo Migueles, al destinatario (…) Martel los mismos montos en tres cargos por transferencia de $4.000.000 cada una en la misma fecha 24.05.2023. Puedo señalar que la situación en su momento me incomodó mucho, porque no estoy acostumbrado a que me depositen de la nada esos montos de dinero”.

Fernando Martel ha sido notario interino en La Cisterna, periodo en el que le realizó pagos a Migueles por cerca de $2 millones mensuales, y está casado con María José Montesino Bianchi, actual notaria en Coquimbo. Ella también le realizó pagos mensuales a Migueles cuando asumió su cargo.

Martel declaró en la causa el 10 de marzo, y se refirió a las transferencias por $12 millones que le llegaron desde la sociedad de Ortúzar: “Gonzalo Migueles me llamó por teléfono y me señaló que Rodrigo Ortúzar me había depositado $12.000.000 porque había un problema con la cuenta de Migueles y que por alguna razón Ortúzar no podía hacerle una transferencia a Migueles, por lo que me había hecho la transferencia a mí y me pedía si yo se lo podía transferir a él”, declaró Martel.

Agregó que aceptó realizar las transferencias a Migueles porque lo conocía y porque no quería quedar mal con él. En la cartola bancaria de Migueles en el Banco BCI consta que Martel le giró los $12 millones en tres transferencias realizadas entre el 23 y el 25 de mayo de 2023.

Si los notarios dicen la verdad, sería un nuevo episodio de pagos al entorno de la exministra Ángela Vivanco, desde empresas que podían beneficiarse con sus fallos.

Pero este caso es confuso. Porque el 4 de agosto de 2023, poco más de dos meses después del pago, la Tercera Sala de la Suprema rechazó los recursos presentados por la Inmobiliaria Alta Vista Pucón, por decisión unánime, incluyendo el voto de Vivanco. Eso fue una dura derrota para la empresa, porque el máximo tribunal confirmó la anulación del permiso ambiental.

También es nebuloso qué ocurría al interior de Alta Vista Pucón por esas fechas.

Según los documentos que tuvimos a la vista, solo consta la declaración de uno de los socios originales del proyecto, Claudio Cordero, quien el 17 de agosto indicó que él vendió sus acciones en la empresa a inicios de 2022. Según dijo, quien continuó liderando la inmobiliaria fue Fabio Traverso Marzili, integrante de la familia dueña de la empresa que vende sucedáneos de limón y vinagre, y que ha hecho noticia durante los últimos años por ser fanático de los Porsche y por peleas judiciales con sus socios en otros negocios. En 2023 fue formalizado por administración desleal en medio de una disputa al interior de Megatime, la empresa de inversión publicitaria.

Cordero y Traverso fueron socios en varios otros proyectos inmobiliarios, junto a un grupo que también integraban el economista Paul Fontaine —histórico asesor de Anibal Mosa y actual director de Blanco y Negro, la concesionaria que administra Colo Colo—, el actual gerente general de Vivo Corp, Rodrigo De Diego, el animador de televisión Rafael Araneda, y Samuel Larraín Greene, director de la Federación Chilena de Polo. Todos ellos, excepto Cordero, eran accionistas de Alta Vista Pucón cuando se giró el pago que terminó en la cuenta de Migueles.

Consultados por Reportea, algunos de los socios no accedieron a responder preguntas, aunque todos coincidieron en que nunca supieron del pago a Migueles. Rafael Araneda indicó que su participación accionaria era menor, que nunca se involucró en asuntos administrativos y que vendió sus acciones hace algunos meses, mientras que Cordero se limitó a señalar que ya no era socio de la inmobiliaria cuando se realizaron las transferencias.

Varios de los socios indicaron fuera de micrófono que en 2023 quien dirigía todo en la empresa era Fabio Traverso, quien trabajaba con un gerente de su confianza llamado Marcelo Varas. Traverso no respondió los mensajes que le enviamos para conocer su versión.

Hasta ahora, en la causa judicial que se tramita en la Fiscalía de Valparaíso, y en lo que concierne a los pagos realizados a Migueles, figuran también como imputados los notarios Rodrigo Ortúzar, Fernando Martel y María José Montesinos, además de los conservadores de bienes raíces Luis Fischer y Sergio Yáber.

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