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Durante 4 años la escritora Nona Fernández visitó y conversó con Mauricio Hernández Norambuena, el comandante Ramiro, quien se encuentra recluido en la Cárcel de Alta seguridad de Rancagua. Lo que inició como un proyecto televisivo se transformó en un texto, una novela, donde el personaje literario central es Mauricio Hernández Norambuena, más allá que dicho personaje contenga también en su interior al comandante Ramiro, como lo explicó la propia autora durante la presentación de su libro “Marciano”, el domingo 11 de enero en la versión 44 de la Feria del Libro de Viña del Mar.
Asimismo, Nona Fernández resaltó la capacidad de Mauricio para crear un universo propio al interior de su celda, rompiendo el inhumano y brutal régimen de encierro para así, mediante la literatura, la imaginación, la fantasía y las divagaciones, “fugarse y volar en libertad”, convirtiendo dichos elementos, donde la lectura ha tenido y tiene un rol fundamental, en herramientas liberadoras que le han permitido sobrevivir y seguir resistiendo manteniendo intactas sus convicciones más profundas, más allá de las complejidades y dificultades de salud que han estado presentes en distintos momentos de este largo encierro y castigo.
Más de doscientas personas repletaron el espacio de la Feria del Libro ubicado frente al escenario, en cuya parte inferior la familia de Mauricio Hernández Norambuena colocó un lienzo con su rostro y la leyenda “Libertad a Ramiro por Luchar”. La mayoría de las y los asistentes permanecieron de pie, ya que las sillas a disposición no fueron suficientes ante tal cantidad de público, escuchando atentamente la exposición de la escritora Nona Fernández, acompañada de las preguntas planteadas por Jaime Bassa, su interlocutor en este lanzamiento.
Reproduzco a continuación parte de las intervenciones de la escritora Nona Fernández:
“Fui convocada por una productora de televisión para hacer una serie sobre el Frente Patriótico y Mauricio, que había sido extraditado recién de Brasil, iba a ser la fuente de información más importante. Así llegué con un permiso judicial a la cárcel, cosa no fácil por el régimen extremo que Mauricio ha tenido de encierro, a trabajar con él. Luego de un año de conversaciones, yo me juntaba los días viernes de diez de la mañana a dos de la tarde, la productora se desarmó, el proyecto se cayó, nada funcionó. Con Mauricio, que ya llevábamos un año trabajando, le dije soy una señora que escribe, escribo guiones, pero fundamentalmente soy una escritora y de lo único que yo puedo dar fe es que si queremos hacer un libro, que yo ya quería hacer el libro, me hago responsable, este libro va a ocurrir, quiero hacer un libro contigo si me autorizas y si tú quieres seguir trabajando. Mauricio, que es un gran lector, un tremendo lector, me dijo por favor haz lo que quieras, yo le debo mucho a la literatura, sería un honor para mí ser un personaje literario. Estuvimos trabajando 4 años, cambié completamente el perfil de la investigación que estaba haciendo, porque como era una serie de televisión, mi concentración para la serie tenía que ser en cosas que a la industria y a la serie le gustan, los buenos, los malos, las persecuciones, los romances, todas esas cosas que son material de serie de televisión, pero en mis conversaciones con Mauricio, inmediatamente, desde el primer día que tuve la posibilidad de conversar, quedé cautivada por otras cosas. Quedé cautivada por la persona que es Mauricio, una persona común y corriente, ustedes me van a decir, probablemente, Mauricio Hernández no es una persona común y corriente, y voy a estar de acuerdo con ustedes, pero, en rigor, sí lo es, es una persona, es un ser humano, no es un súper héroe, tampoco es un súper villano, pensemos que este país se divide en quiénes piensan que es un súper héroe y la otra mitad, o más de la mitad probablemente, piense que es un súper villano. Mauricio es una persona, que contiene al comandante Ramiro sin duda, pero es un ser humano que en algún momento de su historia decidió comprometerse con una causa porque le pareció justa, porque le pareció pertinente, porque le pareció bueno, porque le pareció que era lo que había que hacer. Su vida ha estado enredada con esa causa y con las decisiones que tomó, y ya lleva, a partir de eso, más de un cuarto de siglo encerrado, en un régimen muy brutal de presidio, eso me interesa mucho decirlo y que ustedes lo sepan. Es un régimen que ha sido brutal.
Por supuesto que, mirándolo en el tiempo, más allá de la aventura y de todo lo épico que esta historia puede tener, lo concentré más en lo humano, en la narración de lo humano, porque mirado desde la perspectiva de nuestra contemporaneidad, si nosotras nos concentramos más en la persona que en el héroe, nos vamos a dar cuenta de lo pertinente que es pensarnos nosotras, también, en este momento de la historia, como personas que también podríamos tomar determinaciones importantes y épicas en relación a nuestro escenario, como Mauricio las tomó en algún momento, porque él y nosotros somos personas chiquitas y comunes y corrientes, y los contextos históricos nos van poniendo en lugares. Me parece más peligroso pensarlo como una persona más que pensarlo como un súper héroe, peligroso para nosotras, porque si lo pensamos como una persona nos desafía mucho más, en nuestra lectura de su historia y en nuestra manera de vivir nuestra vida también, épicamente.
Yo misma me embarqué en este libro sin saber por qué lo estaba haciendo, nunca sé porque me meto a un libro, solamente voy siguiendo la ruta, hay algo que se enciende y voy obsesivamente el tiempo que sea, en este caso fueron 4 años de trabajo, pero yo mismo no entendía por qué. Esas preguntas, esas interrogantes se van en el camino respondiendo. A la luz del tiempo me parece tremendamente pertinente que la historia del Frente, la historia de Mauricio, no voy a decir del comandante, voy a decir de Mauricio Hernández Norambuena que la historia lo conminó a un compromiso, y de ese compromiso él no se ha salido nunca, nunca…”

“(…) En el libro, uno va haciendo una revisión de ciertos hechos desde el hoy, eso es muy importante, es un libro que para mí como una escritora que me interesa la memoria, siempre estoy revisando el pasado histórico de Chile en virtud a nuestro presente, uno no revisa el pasado como un objeto nostálgico, que me parece tremendamente conservador, sino que una lo pone en el presente para intentar entender. En ese sentido, Mauricio, que ha sido un hombre que ha tenido mucho tiempo para meditar, claro que ha hecho una revisión de la historia del Frente, de sus propias acciones en la historia del Frente, y tiene mucho que decir al respecto. Si vas conversando con él y vas tejiendo la trenza histórica, vas entendiendo también cuáles fueron las razones que lo llevaron a actuar y cómo esas razones devenían en acciones, que podemos compartirlas o no, eso ya es tema de cada una de ustedes, pero vamos dándole un contexto, que es algo que normalmente, en virtud de la lucha armada, no se da (…) Todas esas reflexiones, esas incomodidades, que los llevaron a hacer las cosas que hicieron en democracia, una las trae el presente y son las mismas incomodidades que tenemos ahora. Nuestro día se plantea a partir de una Constitución redactada por los militares, hasta el día de hoy, y hemos hecho un intento y todavía estamos ahí, entonces claro, esas incomodidades, eso amarres, ese guion que quedó establecido hace tanto tiempo atrás, es un guion que todavía nos pautea (…) el libro es un libro que cuenta una historia que ocurrió para poder entender nuestro presente…”
“(…) Mauricio tenía una celda, en la Cárcel de Alta Seguridad, que daba al patio, y ahí tenía unas ventanitas que más que unas ventanitas eran unas rendijas delgadas, lo que le permitía ver un poco el cielo y básicamente el patio de la cárcel, que no es muy atractivo, y él escuchaba el griterío de los pájaros al amanecer y al atardecer. Por alguna razón lo cambiaron de módulo y cuando lo cambiaron me dijo Nona, tengo una celda nueva donde esas ventanitas ahora van a dar a la cordillera. Qué lindo digo yo. Esto puede ser muy fome para todos ustedes, pero cuando alguien no ve la cordillera y tiene la posibilidad de levantarse mirando la cordillera y acostarse mirando la cordillera, es una ópera, es una fiesta, entonces Mauricio me dijo sabes que sale el sol todos los días y sale la luna también. Me emocioné, porque encontré que es bonito, porque a mí normalmente la salida del sol no es algo que me conmueva, creo que nos pasa a todas, no nos damos ni cuenta de eso, salimos rápido, no tenemos tiempo de conectarnos con esas cosas. Para él fue súper importante y en algún momento me dice y lo lindo es que cada vez que sale el sol es porque hay una oportunidad nueva. Eso se me empieza a enredar con otras conversaciones que tuvimos y con nuestro propio estado mental y anímico, y como bien él lo decía todos los días tenemos la posibilidad de intentar algo nuevo, nosotros, mi generación lo intentó, no funcionó, él no tiene ningún problema en decirme la revolución socialista no ocurrió, hay que inventar otra cosa, no me corresponde a mí, soy un caballero, tengo 67 años, estoy acá adentro, me duelen las rodillas, ya no veo, pero hay gente afuera y tienen que intentarlo. Si se equivocan, eso me encantó de él, bueno, no importa, hay que volver a intentarlo, el sol sale todos los días para decirnos hay que intentarlo…”
Guillermo Correa Camiroaga, Viña del Mar 11 enero 2026
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