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sábado, 13 de febrero de 2010

La "metamorfosis" política

Por Marcos Rodríguez González, Integrante AFDD/Prensa ARI


Durante esta semana, fuimos testigos de los nuevos ministros tecnocratas, que acompañaran los 4 años de Miguel Juan Sebastián Piñera Echeñique, que tienen intereses comprometidos y como ellos se jactan de dar la prueba de la blancura, deberían ir renunciando a sus intereses personales, por otro lado, algunos personeros de la Concertraicion, que todavía aletean y producto, de su aleteo dejan ver en sus manos las huellas de cemento; ya que, ellos fueron los que pavimentaron el camino a la derecha pinochetista, para que llegara al poder representada por Piñera. Estos personajes, ni se arrugan en criticar a Ravinet, porque fue nombrado Ministro de Defensa, pero no dicen nada, que algunos senadores y diputados de la concertación, fueron electos gracias a la Ley Binominal, una ley que dejó Pinochet, y a ellos mismos les favorece, por eso, no han tenido la hombría para cambiar la Constitución Política, que es un terno a la medida, para todos ellos, de la Derecha y la amarillenta Concertación, pero todos hemos sido testigos, como se llegan a poner colorados, descalificando a Ravinet, pero no critican para nada la designación de Juan Gabriel Valdés (delegado presidencial en Haití), con la autorización de Piñera. Pero no dicen nada, por el apoyo que le dio el presidente electo y empresario (Sebastián Piraña), que también ratificó y apoyó al Secretario Gral. de la OEA- José Miguel Insulza, que apenas llegó a Chile, bajando del avión, se dirigió de rodillas a la casa del empresario electo, para que lo respalde nuevamente en la OEA, ¿será qué es una devuelta de mano, porque Insulza trajo a Pinochet devuelta de Londres, mientras el empresario lo defendía en Chile?.
Es hora, que seamos observadores de esta "metamorfosis" política.

viernes, 12 de febrero de 2010

La vergüenza de Europa: El proceso contra el Juez Baltasar Garzón

El juez Baltasar Garzón ha ejercido una justicia de forma continuada y valiente durante veinte años en la Audiencia Nacional, comprometida con la defensa de los derechos humanos en España y en el mundo contra dictadores, terroristas, corruptos y enemigos de la democracia.
El juez Baltasar Garzón ha sido uno de los principales promotores del desarrollo en España del principio de Justicia Universal.El juez Baltasar Garzón es víctima de una campaña promovida por sectores de extrema derecha, Falange Española y Manos Limpias, con una sorprendente connivencia de algunos sectores progresistas.El proceso contra el juez Baltasar Garzón es en realidad un juicio sumario contra los defensores de la Democracia, la Justicia y los Derechos Humanos y a favor de la impunidad de crímenes muy graves de carácter internacional.El juez Baltasar Garzón está siendo juzgado por una sala del Tribunal Supremo en la que la mayoría de sus miembros juraron lealtad al Movimiento Nacional del franquismo.Una sentencia adversa al juez Baltasar Garzón, tras agotar las instancias judiciales españolas, acabaría probablemente con una superior sentencia condenatoria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español.El juez Baltasar Garzón representa el modelo de justicia basado en la defensa de los Derechos Humanos conforme con su Derecho Internacional que millones de ciudadanos y víctimas reclaman en todo el mundo.Ya en 2008 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recomendó al Estado español la derogación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977.Este caso vuelve a demostrar la necesidad de la Justicia Internacional. Incluso España, el país que intentó procesar al dictador Pinochet, es incapaz de juzgar su propia dictadura. Y quien lo intenta, es juzgado por ello”.El manifiesto en http://manifiestojusticiagarzon.wordpress.com/Intentar juzgar el franquismo y los crímenes que este regimen cometió durante la larga noche de los 40 años del “Generalísimo” en este país tiene un precio. Por eso, aunque yo no esté de acuerdo con el primer párrafo de este manifiesto y hasta considere que en el juez Garzón hay luces y sombras (lo que lo hace humano, dicho sea de paso, frente a la tendencia de algunos a crear héroes irreales) creo que es importante denunciar un acoso a quien se ha atrevido a señalar a una sociedad y sus instituciones que durante años cohabitaron con un régimen genocida, disfrutaron de privilegios, cometieron crímenes y pretenden quedar inmaculados, libres, exonerados y detentando el mismo poder.En esto, sinceramente, somos la vergüenza de Europa.

Diputado Quintana cuestiona cita de Insulza con Piñera

El diputado del Partido por la Democracia (PPD), Jaime Quintana, afirmó que la cita entre el Presidente electo Sebastián Piñera y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, representó un “espaldarazo” del ex ministro socialista a la designación de Alfredo Moreno como futuro canciller.

Fuente :la Nacion.
Foto: del Mostrador

“Piñera está utilizando la figura de Insulza como un gesto al mundo concertacionista. Está tratando una vez más de dar la imagen de un gobierno de unidad, en momentos en que ha sido fuertemente criticado al convocar a Jaime Ravinet como ministro de Defensa”, afirmó el senador electo ante el respaldo de Piñera a la repostulación de Insulza a su cargo.
Según el legislador la cita “representa un espaldarazo al futuro canciller Alfredo Moreno, quien ha sido objeto de cuestionamientos debido a su falta de experiencia en materias internacionales, y a quien se le viene una nutrida agenda como la reunión del Grupo de Río en Cancún y las visitas de mandatarios a nuestro país para el cambio de mando”, comentó.
Quintana argumentó que el secretario general de la OEA tiene los votos relativamente asegurados para su reelección.
“No creo que el apoyo del presidente electo le aumente votos nuevos. Por lo tanto, lo que hace
Insulza en este momento es prestarle ropa a Moreno, el cual es un gesto que el futuro canciller no tuvo hace un par de días cuando Insulza fue duramente criticado por el Washington Post”, sostuvo el legislador.

Contreras ordenaba y cuerpos eran arrojados al mar con rieles


Confiesa ex agente de la dictadura Pinochet

Por Mercedes Castro - PrimeraLínea

Ex agente Nibaldo Jiménez le entregó al juez Guzmán un atroz relato donde narra las brutalidades de funestos personajes como el "Guatón Romo" o Marcelo Moren Brito y su lazo con la delatora Luz Arce. Acusa a Miguel Krassnoff y Maximiliano Ferrer de resolver qué cuerpos desaparecerían con el visto bueno del jefe del ente represivo

“El general Contreras era quien revisaba las listas y, en definitiva, quien decidía la suerte de los detenidos" confiesa el ex agente de la disuelta DINA, Nibaldo Jiménez Santibañez, en un descarnado relato que entregó al ministro de fuero, Juan Guzmán Tapia, donde reseña el modo de operar de la DINA en 1974 y detalla las torturas que realizaban el coronel (r) Marcelo Moren Brito y Osvaldo Romo Mena. Pero esta confesión pasa a ser insignificante cuando asegura que en Londres 38 había rieles en los que se depositaba el cuerpo sin vida de los detenidos para lanzarlos al mar.
En el expediente conocido como Villa Grimaldi, en el que se investiga la participación de la DINA en torturas, secuestros y detención ilegal de personas, el ex agente indica que en 1974 fue designado al organismo y destinado al cuartel de José Domingo Cañas
En ese recinto conoció a Marcelo Moren Brito, quien “aparecía de repente y primero era jefe, se perdía por tiempo y luego aparecía otra vez como jefe. Era de Villa Grimaldi y de José Domingo Cañas y aparecía muy de vez en cuando. No lo vi en Londres 38, luego fue reemplazado por Pedro Espinoza”.

Sobre Moren añade en una declaración efectuada ante el Undécimo Juzgado del Crimen de Santiago, y anexado al proceso que tramita el ministro Guzmán, que “al parecer viajaba por todo Chile. Tenía un cargo muy importante. Él detenía a la gente de importancia, pero no interrogaba, sino que hacía una minuta y se la entregaba a un grupo de interrogadores
Jiménez explica que sus primeros contactos con otros agentes fueron con Osvaldo Romo Mena, el Guatón Romo, y con una detenida ex integrante del Partido Socialista, Luz Arce, quien bajo las torturas delató a varios de sus compañeros: “esa niña era bien inteligente y los funcionarios decían que cualquier cosa que quisiera saber pregúntaselo a la súper-genio, porque era bien habilosa. Yo acudí a ella porque no conocía mucho y ella me explicaba la militancia de la gente, los partidos, como había empezado esto y me ayudó bastante bien”.
Londres 38

Aunque el agente reitera que sólo conoció Villa Grimaldi, José Domingo Cañas y Cuatro Alamos, confiesa que en una oportunidad llegó a Londres 38 y “había más de 40 detenidos sentados en algo parecido a una iglesia”.Sin mostrar una mínima señal de angustia, Jiménez sostiene que preguntó dónde estaba el baño y le dijeron que subiera. “Subo al baño y al lado de éste había varios pedazos de rieles cortados, se notaban que estaban cortados hacía poco, ya que estaban brillantes

por el lado cortado. Y a mí me extrañó... por qué tantos rieles, y me explicaron que ‘esos son para los paquetes’. Yo pregunté qué paquetes, y me respondieron: para los que se van cortados todos los días de aquí, un lote grande va al mar, los envuelven en un saco bien amarrados con alambre, echan el cuerpo y el riel y con el peso del riel se van para el fondo”.

Inmutable, el ex agente agrega: “quien mandaba los individuos al mar era una reunión que se hacía con los jefes del grupo en esa época, que en ese tiempo eran los capitanes Miguel Krassnoff Martchenko, Maximiliano Ferrer Lima, otro de apellido Barrieta, que representaban a los diferentes cuarteles. Los que se reunían, en algo así como un juzgado, decidían quién se salvaba y quién se iba al mar, lo que significaba que serían desaparecidos. Para esto, en Villa Grimaldi se manejaban códigos que consistían en anotar en un libro al lado del nombre del detenido algo relacionado con el mar como por ejemplo PM (Puerto Montt)”.

Añadió que “estos libros se llenaban en la tarde para luego ser enviados con dirección al General Contreras, jefe máximo de la DINA. Contreras era quien revisaba las listas y, en definitiva, era quien decidía la suerte de los detenidos”, añade.
Las actuaciones de Moren Brito y el Guatón Romo
Jiménez recuerda también en su declaración que “en una oportunidad, cuando llegué a José Domingo Cañas, fui llamado por el señor Moren y me dijo que me iba a enseñar lo que le pasa los traidores, sobre todo a los de Investigaciones. 'Aquí tienen que andar derechitos'. Me dijo que fuera a ver un cuarto que estaba abarrotado de detenidos, y entonces él llamó al detenido Teobaldo Tello, y él abre su boca y vi que estaba completamente ensangrentada'. Explica que le costó darse cuenta lo que había pasado, pero que luego se fijó con más atención y se dio cuenta 'que sus dientes habían sido removidos con un alicate por parte del señor Moren”.


Agregó que no supo más de él, 'pero dudo que haya sobrevivido, ya que era torturado constantemente y de una manera intolerable”. Y Jiménez no se equivoca: el Informe Rettig establece que el detenido al que hace alusión era el ex fotógrafo y ex funcionario de Investigaciones Teobaldo Antonio Tello Garrido (MIR), aprehendido el 22 de agosto de 1974 por civiles que lo condujeron al recinto secreto de detención de la DINA, ubicado en calle José Domingo Cañas con República de Israel, comuna de Ñuñoa, para después ser trasladado a Cuatro Alamos, desde donde desapareció.


El ex policía fue visto en diversos centros de reclusión por numerosos testigos, todos los cuales hicieron notar las duras torturas a las que fue sometido y las condiciones físicas en que lo vieron. Destaca en estos testimonios que tenía su boca manchada con sangre y prácticamente no emitía sonidos.


De Osvaldo Romo no tiene mejores recuerdos. Él, afirma era “muy malo”, “no tenía sentimientos humanos. Había sido dirigente de la Unión Popular y luego se presentó a Investigaciones a decir que podía entregar a mucha gente. Claro, él los conocía a todos, como era de la Junta de Vecinos, y comenzó a tomarlos detenidos a todos. Y cuando los detenía era muy sádico con ellos, porque cuando llegaba allá (José Domingo Cañas) los agarraba a patadas en el suelo”. “Yo quedé enfermo de los nervios. Aún me repercuten las secuelas por las brutalidades de Moren y Romo”, precisa.





jueves, 11 de febrero de 2010

Hirsch critica al "gabinete de Harvard"


El ex candidato presidencial en las elecciones de 2005, Tomás Hirsch, criticó la designación del nuevo gabinete de Sebastián Piñera, por considerar que los futuros secretarios de Estado se encuentran lejos de la realidad de los habitantes de Chile.

"Hemos conocido el nuevo gabinete. El gabinete de los iluminados. Han descendido desde las alturas para mostrarnos su excelencia. El gabinete de la Clínica Las Condes, de la Universidad del Desarrollo, de Cencosud, de Ripley, de Falabella, de Alsacia y otras cuantas joyitas inalcanzables para el común de los chilenos. El gabinete de Harvard", comentó Hirsch con respecto a las nominaciones de los nuevos ministros.
También se refirió a la decisión del próximo ministro de Defensa, Jaime Ravinet, la que según el miembro del Partido Humanista (PH), es bastante 'vanguardista', ya que se adelanta a la posible fuga de militantes DC a otros partidos tras la derrota de la Concertación en las pasadas elecciones presidenciales.
"En este país de la valoración del éxito medido por lo que se tiene, seguramente muchos alabarán a sus exitosos ministros. Por mi parte, prefiero quedarme con los valerosos hombres y mujeres de mi pueblo, tan ausentes de su iluminado gabinete. Ellos no son tan exitosos como sus ministros, pero son honestos, esforzados, jugados por los suyos, solidarios. Ellos son la verdadera gente de excelencia", apuntó.
Además Hirsch instó a los centros de estudios a responderle ciertas preguntas con respecto al comportamiento de los nuevos representantes de cada cartera de Gobierno, entre ellas: "¿Cuántos de los futuros ministros conocen La Pintana?, ¿Cuántos han conocido una familia monoparental?, ¿Cuál de ellos ha conocido un mapuche fuera de su nana, el panadero o su jardinero?, ¿Qué porcentaje de ellos vive con menos de 3 millones al mes?".

miércoles, 10 de febrero de 2010

Corte confirma procesamientos por torturas de diputado Sergio Aguiló


El juez en su resolución estableció que la tortura es un delito de lesa humanidad, por lo tanto no prescribe y es inamnistiable, para ello se basó en tratados internacionales que dan cuenta de estos ilícitos que se cometieron durante la dictadura.

La Nación
Foto:Leandro Chavez
La segunda sala de verano de la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó ayer los procesamientos dictados el 27 de enero pasado contra los agentes responsables de las torturas que sufrió en los años ochenta el actual diputado socialista Sergio Aguiló.
En fallo unánime, los ministros Omar Astudillo, Adelita Ravanales y la abogada integrante Paola Herrera ratificaron los encausamientos resueltos por el ministro de fuero Alejandro Solís. Este último tras seis años de investigación procesó al ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, al brigadier (R) Roberto Schmied, al coronel (R) Alejandro Morel y al suboficial de Carabineros (R) Manuel Gallardo como autores de los apremios contra el parlamentario que fue detenido en 1981 cuando era militante de la Izquierda Cristiana (IC). Asimismo, el magistrado encargó reo, como cómplices del mismo ilícito, a los agentes Sergio Díaz y Carlos Ruperto Contreras.
El juez en su resolución estableció que la tortura es un delito de lesa humanidad, por lo tanto no prescribe y es inamnistiable, para ello se basó en tratados internacionales que dan cuenta de estos ilícitos que se cometieron durante la dictadura.
En el caso particular de Aguiló se estableció que “el 4 de diciembre de 1981 (…) cuando lo trasladan al recinto de calle Borgoño (de Investigaciones), en cuyo subterráneo, con la vista vendada, fue torturado durante diez días, mediante la aplicación de corriente eléctrica en su cuerpo, mientras era interrogado sobre sus vínculos con la IC y para que delatara a sus miembros”.

martes, 9 de febrero de 2010

Chile: Máximo Corvalán - Pincheira hijo de Héctor Pincheira, médico asesor de Allende

Parte de nuestra memoria Historica, la madre tierra denuncia.


AGRUPACION DE EXPP POLITICOS/ASCHILENOS EN ESTOCOLMO-SUECIAVERDAD* JUSTICIA* REPARACIÓN. MEMORIA HISTÓRICA

SE SOLICITA DIFUSION

Estimados amigos, artistas y colegas Les escribo para compartir con ustedes un hecho de importancia nacional y de mucho dolor para mi. Mi padre, Héctor Ricardo Pincheira Núñez, Médico y asesor de Allende, Detenido Desaparecido desde el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973, después del análisis de ADN nuclear realizado, se confirma que fueron encontrados sus restos en el Fuerte Arteaga. Los detalles son escabrosos, algunos de ustedes conocen la historia, pero finalmente, por duro que sea ésta, es importante descubrir las atrocidades cometidas en dictadura. Es importante hacerlas visible en el panorama político que estamos viviendo. La información se nos entrego el lunes a los familiares por el equipo investigador de Servicio Médico Legal y el juez Fuentes Belmar. A pesar que ha sido publicado en algunos medios, creemos que no ha tenido la cobertura que se merece. El grupo que estuvo hasta último momento en la Moneda, resistiendo el Golpe, se merece ser tratado como héroes, fue por sus convicciones que permanecieron en la Moneda defendiendo la constitucionalidad. Como ustedes saben, yo he desarrollado un constante trabajo artístico en relación a esta historia, que también es la mía, de manera velada o explicita, he tratado de hacerla visible, es por esta razón que comparto con ustedes este hecho, si alguno de ustedes cuenta con medios de comunicación, de la índole que sea, se les agradece difundirlo. Adjunto un artículo que salió en La Nación, este lunes pasado.Saludos AfectuososMáximo Corvalán-Pincheira

Identifican a 11 desaparecidos de La Moneda en 1973

Por Jorge Escalante / Lanacion.cl

Entre los reconocidos se encuentran los colaboradores de Salvador Allende, Enrique Paris Roa y Héctor Pincheira Núñez, y nueve integrantes del GAP. Nombres de las víctimas aparecían como “lanzados al mar” en informe del Ejército a la Mesa de Diálogo. Habla el subteniente que disparó la ametralladora: La otra cara de la moneda Uno a uno fueron cayendo los cuerpos a un pozo de casi 10 metros de profundidad. En medio de un “¡viva la revolución chilena!” y ruidos de metralla llegó el fatídico final de los prisioneros de La Moneda ese jueves 13 de septiembre en Peldehue. Aquí habla el hombre que los fusiló.Con las manos húmedas y temblando el subteniente de 21 años tomó la ametralladora instalada en tierra y los mató de a uno. Pero alcanzó a ejecutar sólo a cinco de los 20 prisioneros. Cuando le disparó al quinto lanzó un grito desgarrador que retumbó en los cerros de Peldehue: “¡no puedo más!”. Entonces otro militar del regimiento Tacna tomó el arma y continuó la masacre. Minutos más tarde los hombres más cercanos a Allende, apresados en La Moneda el día del golpe, estaban muertos.A las 10 de la mañana del jueves 13 de septiembre de 1973 el comandante del Tacna, Luis Joaquín Ramírez Pineda, le ordenó al subteniente comandar el grupo de 14 efectivos, entre oficiales, suboficiales y clases, que debía conducir esa misma mañana a los prisioneros para ser fusilados en Peldehue. Ni él, ni los tres suboficiales a quienes entrevisté, tienen duda de que la orden para matarlos la dio Ramírez, aunque suponen que la decisión no la tomó solo.Pero Juan Seoane, jefe de los detectives asignados a La Moneda que combatieron el día del golpe y que también fue tomado prisionero y llevado al Tacna, afirma que Ramírez quería matarlos esa misma tarde. “Gritaba descontrolado y ordenó ejecutarnos en el mismo regimiento, pero otros oficiales lograron convencerlo de que no era el lugar adecuado. El preparó toda la ejecución”, dijo.Hoy el general Ramírez Pineda está preso en Buenos Aires esperando que un tribunal argentino resuelva si lo extradita a Francia, donde es requerido por el secuestro y desaparición del médico siquiatra, ex asesor del Presidente Allende, Georges Klein Pipper, uno de los ejecutados en Peldehue de La Moneda.Pero Ramírez ha negado todo ante los tribunales chilenos. Diez días antes de ser arrestado por la Interpol en Buenos Aires, el pasado jueves 12 de septiembre por una orden de captura expedida desde Francia, prestó su última declaración ante un juez y volvió a negar todo.Dramático encuentroEl subteniente es hoy una persona de 50 años, destruida síquicamente.“Cada noche me atormento con el recuerdo de lo que hice y he pensadoen quitarme la vida”, dijo. La conversación de dos horas con él fue dramática y estremecedora. A los pocos minutos el hombre estaba llorando desconsoladamente. Se arrancaba los cueros ya resecos de sus manos, hechas tiras por la desesperación. Nunca paró de llorar o sollozar.“Si no hubiera sido sólo un subteniente de 21 años a lo mejor me habría atrevido a decir que no, pero era mi vida o la de ellos”, repetía mirando al cielo despejado en esa mañana calurosa de sol que hablamos sentados en una plaza al oriente de Santiago.“Lo único que le pido es que me proteja, y ya que me ubicó, nunca mencione mi nombre, se lo pido por mis hijos y mi esposa. No me traicione para poder volver a creer en el ser humano”. La forma cómo lo dijo y lo que dijo me remeció. Por ello, y a pesar de que su nombre y declaraciones están registrados en el proceso por los desaparecidos de La Moneda que instruye el juez Juan Carlos Urrutia del Quinto Juzgado del Crimen de Santiago, éste se omite en la crónica y se le nombra como “El subteniente”.“Cuando me llamó y no me quiso decir de qué quería hablar conmigo, pensé que usted era un familiar de las víctimas. Mi cabeza me daba vueltas porque no sabía cómo iba a enfrentarlo”, fue lo primero que dijo.
Como instructor de la Batería de Plana Mayor del Tacna, “El subteniente” fue uno de los que ingresó a La Moneda después del bombardeo al mando de un contingente. Fue herido en un hombro y su casco impactado por tres balazos disparados por quienes resistían en el palacio de gobierno. Los otros tres suboficiales con quienes conversé también combatieron ese día, disparando hacia el palacio y las terrazas y ventanas de los edificios colindantes, desde donde fueron atacados con nutrido fuego. “Yo trataba de darle al cabrón del GAP que estaba en uno de los balcones de La Moneda con una punto 50, causando varias bajas entre nosotros”, dijo uno de los suboficiales

Sale la caravana

Cerca de las 11 de la mañana de ese 13 de septiembre la comitiva con los prisioneros salió del Tacna. Los detenidos, unos 20 o poco más, coinciden los testigos presenciales, fueron subidos a un camión militar sin toldo con las manos amarradas con alambre a la espalda y sin venda en los ojos. “Iban todos tendidos en el suelo y tapados con una lona”, recuerda el suboficial a quien llamaremos “Uno”.La conversación con él fue acordada a las doce y media de la noche de un día para llevarse a efecto a la mañana siguiente, fresca y seminublada, en una esquina cercana al centro. Los tres suboficiales pidieron lo mismo: no ser identificados con su nombre, a pesar de que también ya declararon ante el juez Urrutia. “Ni mis hijos ni mi esposa saben en lo que me tocó participar, nunca les he dicho”, dijo “Uno”.Antes de que los detenidos fueran subidos al camión, “Uno” afirma que “había un militar, un oficial que estaba de civil, alto, delgado, de pelo largo, cara huesuda, moreno, que fue identificando a cada uno de los prisioneros. Los identificaba y los subían al camión. Se decía que él había operado infiltrado en el GAP de Allende y por eso conocía a todos los GAP y asesores del Presidente”. Cuando todo estuvo preparado, “Uno” afirma que “al momento de salir, el coronel Ramírez ordenó quién iba en tal o cual vehículo y a cargo de tal o cual armamento”. El camión salió conducido por el suboficial Alfonso Cerón Espino, ya fallecido. A su lado iba un oficial. “Sentados en la baranda de la parte de atrás, custodiando a los presos, iban cuatro militares. Dos en cada baranda. En la baranda izquierda iba el subteniente Maureira y un suboficial, y en la derecha iban sentados los cabos Soto y Bravo”, afirma “Uno”.(El suboficial “Dos” negó haber participado en el grupo que sacó a los presos a Peldehue, pero “Uno” asegura que iba en el camión. “Tres” también lo negó, aunque todo indica que también fue parte, pero sin embargo admitió haber integrado la brigada Puren de la DINA desde sus inicios hasta el final, y luego haber servido en la CNI. Ambos confirmaron el episodio con los prisioneros de La Moneda).El camión viajaba entre dos jeeps militares que lo escoltaban. Cada uno de ellos portaba una ametralladora desmontable. “Uno” conducía el jeep que seguía al camión. En cada jeep iban cuatro militares del Tacna. En total iban 14 efectivos.Un disparo en el camiónAl salir del regimiento se les unió un automóvil particular con tres civiles a bordo. “Se notaba que eran oficiales de civil, pero no del Tacna”, sostiene “Uno”.“Al cruzar el Mapocho rumbo a Peldehue se nos unió el otro auto particular con un civil y dos oficiales en uniforme, pero sin grados.
Ese fue el vehículo que quedó encabezando la caravana”, dijo.Durante el trayecto uno de los prisioneros gritó e intentó zafarse de la lona, por lo que uno de los custodios hizo un disparo, hiriendo en la mano izquierda al suboficial que viajaba en una de las barandas. El clase que viajaba a cargo de la ametralladora en el jeep de “Uno” quiso comenzar a disparar para matarlos a todos de inmediato, pero éste se lo impidió diciéndole que era una locura.Arribados al predio del Ejército en Peldehue que servía de lugar de campaña al Tacna, uno de los dos militares uniformados sin grado unidos al grupo y quien quedó comandando toda la operación, dio la orden de bajar a los detenidos. A “Uno” y a los otros les parece que, por los rasgos físicos, podría tratarse del entonces mayor Pedro Espinoza Bravo, quien luego fue el segundo hombre de la DINA, pero admiten dudas.Los prisioneros fueron bajados de a uno.. “Se veían tranquilos y enteros, solo uno lloró y dijo que era inocente”, recuerda “Uno”.Formados todos en tierra, el oficial a cargo dio la orden a “el subteniente” de que procediera.

La ejecución

“Se desmontó una de las ametralladoras de los jeeps y se instaló como a unos 10 metros. Había un pozo profundo. Cada detenido fue parado frente al pozo, de espaldas a la ametralladora, y entonces yo comencé a disparar”, afirmó “El subteniente”. “Todos al ser ejecutados conservaron su dignidad y no se produjeron intentos de fuga. Ninguno pidió clemencia y algunos murieron gritando consignas políticas”, es otro de sus recuerdos..“¡Viva la revolución chilena!”, dice “Uno” que escuchó a la distancia, donde junto a los suboficiales y clases fue instalado para proteger un amplio perímetro durante la operación.
Los cuerpos iban cayendo pesadamente al pozo de 8 a 10 metros de profundidad por 2,5 a 3 metros de diámetro. “Estaba seco, porque antes se había tratado de sacar agua para hacer una noria”, recordó “Uno”.Ejecutados todos, el oficial sin grado que hizo de jefe en el lugar los formó al personal y lo arengó: “Lo que ustedes vieron y escucharon jamás existió, recuérdenlo muy bien. Todo se hizo por la patria. Estos marxistas merecían morir. Ahora, regresarán a su unidad”.Pero antes de partir, “El subteniente” sostiene que “los oficiales que vigilaron la operación lanzaron granadas al interior del pozo.
De los que se acoplaron a nuestro grupo, el oficial a cargo era una persona de unos 30 o 40 años, tenía estatura media, contextura corpulenta y usaba unos bigotes”. Ese podría ser Pedro Espinoza.

La arenga de Ramírez

De regreso al regimiento, el coronel Joaquín Ramírez formó a todo el grupo que nominó para el traslado y ejecución de los prisioneros y les dijo: “Esto era lo que había que hacer con esa gente, todos peligrosos marxistas. A ustedes no les pasará nada porque todos ellos fueron condenados en un rápido juicio por un tribunal militar. Quédense tranquilos”. “El subteniente” y “Uno” no olvidaron esas palabras de Ramírez, como tampoco lo que debieron hacer en Peldehue.“Me doy cuenta de que no puedo olvidar nada, he estado en tratamiento siquiátrico y por eso tuve que dejar el Ejército en 1983. Cada vez que el juez me llama a interrogatorio me voy con mi maletita con mis cosas. Espero que me pase cualquier cosa. Yo vivo solo el día, si fue triste, si fue menos triste, si lloré más o lloré menos, ese fue un día más que viví”, dijo en otro ataque de llanto desatado “El subteniente”.
- ¿Hay algo que pueda ocurrir para que usted alivie su dolor? -le pregunté conmovido-.- Yo creo que nada -respondió con lentas palabras-. - ¿Ha pensado en encontrarse con los familiares de las víctimas?, tal vez eso podría ayudarlo a despejar parte del conflicto. - Lo he pensado alguna vez, pero es muy difícil.Entonces le dije que tenía que hacerlo, porque eso le iba a ayudar, y le ofrecí contactarlo con algunos de ellos. Lo sentí un hombre absolutamente entregado y sobretodo desprotegido, inmensamente vulnerable. A pesar de todo, mantenía un nuevo trabajo y hablaba de sus hijos y su esposa. Había pasado años sumido en el alcohol y le había resultado peor. Ahora estaba lejos de ello. Me di cuenta de que él mismo era una víctima de sus muertos que lo perseguían. “Dejemos que siga el camino de la justicia”, dijo al despedirnos, y pasó a un almacén a comprar pastillas de menta. 1978: Del pozo al helicópteroCinco años más tarde, a las 07.30 de una mañana de diciembre de 1978, “Uno” caminaba de uniforme por el sector del Parque O’Higgins para ingresar al Tacna. Sintió pasos detrás suyo que se apuraron al verlo y escuchó que lo llamaban. Pensó que lo querían asaltar y también apuró el tranco y entró al regimiento.Inició sus actividades diarias pero a los pocos minutos lo llamó el comandante del regimiento. “Me llamó el coronel Ricardo Canales, y me dijo que tenía que acompañar a unos señores a hablar con un general al ministerio de Defensa. Quédese tranquilo que no le va a pasar nada”, dice “Uno” que le dijo el coronel Canales Varas. Su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de que “los señores” eran los civiles que lo habían seguido momentos antes.Partieron al que hoy es el edificio de las Fuerzas Armadas y subieron al quinto o sexto piso.Esperaron unos minutos y los hicieron entrar a una oficina.“A mi me parece que era el general Morel, era alto, maceteado, medio canoso y de frente muy ancha. Me dijo mire... usted sabe donde enterraron a los de La Moneda y hay que limpiar el lugar. Usted será quien indique el lugar preciso”, recuerda “Uno” que le dijo el general.Sus cálculos son que ese general era el comandante de la Guarnición de Santiago “que es el que manda y resuelve todo en una región militar”.Y el general Enrique Morel Donoso, edecán de Augusto Pinochet entre 1973 y 1974, fue nombrado comandante de la Guarnición de Santiago en noviembre de 1977. Sus rasgos físicos coinciden con los que “Uno” dio en nuestra conversación. Los civiles regresaron a “Uno” al cuartel y allí entonces el comandante Canales le dio la orden de guiar a personal de inteligencia del regimiento a Peldehue, para ubicar el lugar exacto y realizar el desentierro.

Con retroexcavadora y pisco

La alarma había sonado en los cuarteles después de que a fines de 1978 se descubrieron los 15 cuerpos de los campesinos en los hornos de Lonquén, cerca de Santiago. Era el primer hallazgo masivo de víctimas y la orden fue comenzar a limpiar los entierros clandestinos numerosos, para evitar nuevos problemas.“Uno” partió en un vehículo guiando a un reducido grupo de personal de inteligencia del Tacna que vestía de civil. No iban oficiales. Los puntos de referencia eran un montón de árboles y una construcción que servía para el rancho durante las campañas del regimiento. A “Uno” no le costó mucho hallar el pozo que ahora estaba totalmente cubierto y señaló el punto exacto. Luego apareció una retroexcavadora y un camión con clases que iban preparados con palas y guantes para realizar la operación más fina. “Ahora llegó el capitán Luis Fuenzalida Bravo para hacerse cargo de la tarea. El era el jefe de Inteligencia del Tacna”, dice “Uno”.“La retroexcavadora comenzó a cavar profundo hasta que aparecieron los primeros restos”. “Uno” recuerda que algunos de los cuerpos que no alcanzaron a ser destrozados por las granadas estaban enteros y guardaban rasgos físicos, dada la característica de la tierra de la zona.“Los fueron sacando con palas de mano y metiendo en sacos. La descomposició n parece que se aceleró al entrar el oxígeno y el olor era insoportable. La gente se tomó varias botellas de pisco para poder trabajar”. De repente llegó el comandante Canales a verificar que todo se estaba cumpliendo como se había ordenado por el general que habló con “Uno” y por él.Una vez ensacados cuerpos y restos, apareció un helicóptero. “Eran ya cerca de las ocho de la noche y había luz natural todavía. Pero el espectáculo era tremendo. Empezaron a subir los sacos al helicóptero. Sabíamos que los iban a tirar al mar. Eso se sabía”, rememoró “Uno”, aclarando que no le tocó palear para sacar los cuerpos. El helicóptero elevó el vuelo y todos regresaron al Tacna. Allí se ducharon y se refregaron varias veces, todavía medio borrachos, y quemaron toda la ropa con la que habían trabajado.

Huellas en la tierra

Luego de terminada a mediados de 2000 la mesa de diálogo sobre Derechos Humanos y evacuado en enero de 2001 el informe de las Fuerzas Armadas sobre el destino de 200 detenidos desaparecidos, el pleno de la Corte Suprema designó a la ministra Amanda Valdovinos para que investigara un antecedente anónimo que mencionaba: “A cinco kilómetros del recinto de campaña, en una caverna frente al sector cordillerano NASA, veinte cráneos”.Después de múltiples búsquedas apoyada por peritos de diversos servicios y la policía de Investigaciones, a fines del primer semestre de 2001 la magistrada logró dar con la “gran fosa” como la calificó en sus informes a la Corte Suprema. Los datos que aportaron militares que participaron tanto en los fusilamientos como en el posterior desentierro de 1978, fueron fundamentales para hallar el lugar. Ubicada la fosa (o el pozo según “Uno”), la magistrada fue encontrando piezas óseas múltiples (unas 500), entre dientes y fragmentos de cráneo y mandíbulas. Otro hallazgo avala los relatos de “El subteniente” y “Uno”: “se encontraron restos de granadas, material balístico y numerosos elementos culturales de la época (1973)”, estableció la jueza en su primer informe del 8 de marzo de 2002. “Se trata de restos de personas que estuvieron en el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973, fueron trasladadas al regimiento Tacna, y posteriormente a Peldehue donde habrían sido fusiladas días después”, escribió la ministra en el mismo informe.Veintinueve años después, la tierra habló y algunos de los actores principales también. De acuerdo a los largos peritajes médico legales practicados por un equipo del Servicio Médico Legal y peritos particulares designados por la magistrada, se logró concluir, aunque aún no se da a conocer oficialmente, que los restos hallados pertenecen a 13 (o 14) personas, todos ex asesores del Presidente Allende y ex integrantes de su guardia personal GAP.Estos son: Jaime Barrios Meza; Daniel Escobar Cruz; Enrique Huerta Corbalán; Claudio Jimeno Grendi; Georges Klein Pipper; y Arsenio Poupin Oissel, todos ex asesores. Y los ex GAP: Oscar Lagos Ríos; Juan Montiglio Murúa; Julio Moreno Pulgar; Julio Tapia Martínez; Oscar Valladares Caroca; Juan Vargas Contreras; y Domingo Blanco Tarrés, jefe del GAP. Son los desaparecidos de La Moneda, cuyos cuerpos aún faltan encontrar. Los 13 aparecen como “lanzados al mar” en el informe de las Fuerzas Armadas, como efectivamente “Uno” dice que habría sido. Lo que ocurrió es que la operación no fue “limpia” (como también sucedió en Calama y Chihuío) y los huesos que quedaron permitieron verificar la masacre de Peldehue.


Máximo Corvalan-PincheiraArtista Visual


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