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La denominada “megarreforma” impulsada por el gobierno del presidente José Antonio Kast superó una nueva etapa legislativa luego de que la Comisión de Hacienda del Senado aprobara por mayoría la idea de legislar el proyecto de reconstrucción nacional y desarrollo económico y social. La iniciativa pasará ahora a la Sala del Senado, donde se definirá su futuro político y se abrirá un nuevo período de indicaciones.
El avance legislativo marca un triunfo parcial para La Moneda, pero también deja en evidencia que el proyecto enfrenta resistencias significativas incluso entre sectores que se muestran dispuestos a negociar. Tras escuchar a más de cuarenta expositores durante su tramitación en la comisión, la iniciativa fue aprobada con los votos favorables de los senadores Javier Macaya, María José Gatica y Rodolfo Carter, mientras que las senadoras Daniella Cicardini y Paulina Vodanovic votaron en contra.
La discusión en la Sala será decisiva. De aprobarse la idea de legislar, se fijará un plazo para presentar indicaciones, que serán revisadas por las comisiones de Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente. Es allí donde se jugarán aspectos sensibles del proyecto, como sus efectos fiscales, laborales y ambientales.
Una “apuesta” económica
Uno de los aspectos más llamativos del debate fue el reconocimiento explícito del presidente de la Comisión de Hacienda, Javier Macaya, quien calificó la reforma como una “apuesta”.
“Esto es una apuesta, hay que reconocerlo”, sinceró el senador, agregando que Chile es hoy “más desigual que en 2014 y más pobre”, por lo que manifestó su confianza en que la iniciativa permita revertir esa situación.
Las palabras del parlamentario sintetizan uno de los principales debates en torno a la reforma: la incertidumbre respecto de si las rebajas tributarias efectivamente se traducirán en más crecimiento, inversión y empleo.
Esa discusión ha cobrado nueva relevancia tras el reciente Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central, que redujo la proyección de crecimiento del PIB para 2026 a un rango de entre 1% y 1,75%, desde el 1,5% a 2,5% previsto en marzo. El instituto emisor atribuyó el ajuste principalmente a la débil actividad económica registrada durante el primer trimestre.
La oposición: “Nada garantiza más crecimiento”
Las críticas más duras provinieron de las senadoras opositoras. La senadora Daniella Cicardini rechazó la idea matriz argumentando que el proyecto descansa sobre supuestos inciertos y carece de mecanismos de compensación fiscal.
“Nos dicen que esta reforma es una apuesta; nada nos garantiza que esto va a generar más crecimiento, empleo e inversión”, sostuvo la legisladora, advirtiendo que la reducción del impuesto corporativo implica una merma de recursos públicos que finalmente deberá ser asumida por el Estado o la ciudadanía.
Cicardini cuestionó además los incentivos laborales contemplados en la iniciativa y acusó al Ejecutivo de no entregar garantías para un diálogo “franco y honesto”. “No podemos actuar de manera irresponsable; un acuerdo no es valorable si genera daño a las personas”, afirmó.
Por su parte, la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, expresó una posición crítica, aunque dejando abierta la puerta a futuras negociaciones. La senadora lamentó que el gobierno rechazara separar las medidas de reconstrucción —que considera urgentes— del debate tributario.
“La reforma tributaria debió analizarse con tranquilidad, pero no nos escucharon”, señaló. Asimismo, manifestó preocupación por el impacto de las medidas propuestas y llamó al Ejecutivo a abrir espacios de diálogo antes de la votación en general en la Sala.
“Quiero presumir la buena fe y que podremos revisar temas que impactan a la gente”, agregó.
El debate de fondo: crecimiento versus recaudación
La megarreforma constituye la principal apuesta económica del gobierno de Kast. Entre sus medidas contempla rebajar el impuesto corporativo del 27% al 23%, reintegrar el sistema tributario, eliminar impuestos a ganancias bursátiles y otorgar invariabilidad tributaria por 25 años a ciertas inversiones.
Sus defensores sostienen que estas medidas impulsarán la inversión y el crecimiento. Sus críticos, en cambio, advierten que la iniciativa reducirá la recaudación fiscal en un contexto de desaceleración económica y recortes presupuestarios en áreas como salud, cultura y desarrollo social.
El senador Rodolfo Carter defendió el proyecto señalando que “lo peor que le puede pasar a una familia es no encontrar trabajo”, mientras que la senadora María José Gatica expresó su esperanza de que la iniciativa genere “empleo, inversión y actividades económicas que nos hagan bien”.
Sin embargo, el verdadero examen político recién comienza. La discusión en la Sala del Senado y la etapa de indicaciones serán decisivas para determinar si el gobierno logra construir mayorías o si, por el contrario, la oposición consigue introducir cambios sustantivos a una reforma que ha sido presentada como la piedra angular del programa económico de La Moneda.
Porque, como admitió el propio oficialismo, la megarreforma es una apuesta. La pregunta que divide hoy al Senado es quién asumirá el costo si esa apuesta fracasa.

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