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viernes, 31 de octubre de 2014

INVITACIÓN CEMENTERIO GENERAL 1/11 A LAS 12 HRS. MEMORIAL DD Y EE.


Este 1º de noviembre, Carlos Godoy Echegoyen hubiera cumplido 53 años, pero fue asesinado el 22 de febrero de 1985, cuando tenía tan solo 23 años.

Este año en la fecha de conmemoración de su muerte, no estaba su madre Berta Echegoyen, pues había fallecido, a comienzos de este año. Ese día los asistentes al acto bajaron a depositar claveles en la tumba de Carlitos, en el Memorial del DD y del EE del Cementerio General.  

Carlos Godoy Echegoyen, originario de La Rio (población Juan Antonio Ríos nº 2), militante del Partido Socialista Salvador Allende, fue teniente de infantería de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba) y medalla de oro de la escuela militar Antonio Maceo. Su tumba repleta de claveles rojos, EN FEBRERO DE 2014, es todo un símbolo de la lucha contra el olvido y de los homenajes que rinden los pueblos a sus héroes.


 
ACOMPAÑEMOS A LA FAMILIA DE CARLOS, A LAS 12 HORAS, ESTE 1º DE NOVIEMBRE, EN EL MEMORIAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO Y DEL EJECUTADO POLÍTICO, DEL CEMENTERIO GENERAL DE SANTIAGO (LA PUERTA MÁS AL NORTE POR EL ACCESO DE AV. RECOLETA)

INVITACIÓN ALMUERZO SOLIDARIO CON MAKA 1/11 A LAS 14 HRS. CENTRO COMUNITARIO SAN JOAQUIN.

Nuestra querida Maka, mujer solidaria y comprometida, está con problemas de salud, hagamos un esfuerzo y tratemos de ir a este almuerzo.

Imágenes integradas 1

COMPAÑEROS (AS) Y AMIGAS (OS):

TODOS  SABEMOS QUE  A  TRAVÈS  DE LOS AÑOS , NOSOTROS  Y NOSOTRAS HEMOS  CREADO  VÌNCULOS Y CARIÑOS  Y AUNQUE LA VIDA O LAS OPCIONES NOS HAN LLEVADO A DIVERSOS LADOS, PERMANECE INTACTA  NUESTRA CONSECUENCIA  Y LA FIRME CONVICCIÒN  DE ACOMPAÑAR A NUESTRA QUERIDA COMPAÑERA MACARENA, "LA MAKA", EN ESTA LUCHA DIARIA Y DIGNA POR GANARLE A LA DESESPERANZA Y A LA ADVERSIDAD.

POR LO ANTERIOR, ES QUE EL SÁBADO 1º DE  NOVIEMBRE EN EL COMUNITARIO DE SAN JOAQUÍN EN CALLE VALENZUELA  LLANOS CON SIMÓN GONZÁLEZ, TENDREMOS A PARTIR DE LAS 14:00 HRS. UN RICO ALMUERZO, TENDREMOS TALLARINES CON DIFERENTES Y RICAS SALSAS A $2.000, ADEMAS DE MÚSICA EN VIVO.

SE PUEDEN PONER EN CONTACTO CONMIGO PARA ADQUIRIR ENTRADAS Y LES SOLICITO NOS AYUDEN A DIFUNDIR ESTA ACTIVIDAD.MUCHOS CARIÑOS A TODAS Y TODOS,

CLAUDIA


DIA NACIONAL DEL EJECUTADO POLITICO CHILE.

Día Nacional del Ejecutado Político: Nada está olvidado, Nadie está olvidado...
Hoy 30 de octubre estuvimos presentes en la conmemoración del Día Nacional del Ejecutado Político, en el Museo de la Memoria, actividad que contó con la participación de dirigentes de organizaciones de derechos humanos, sociales y políticas; y destacados artistas nacionales y extranjeros. La ocasión fue un momento para recordar a quienes fueron ejecutados en los oscuros años de la dictadura cívico-militar y reafirmar el compromiso con la memoria y la justicia.

jueves, 30 de octubre de 2014

Comunidad Requen Pillan

El asesinato de Mendoza Collío no fue por enfrentamiento entre comunidades

La versión de la familia contradice lo trascendido por varios medios, que apuntaban a que el asesinato fue fruto de una disputa entre comunidades mapuche.
El Ciudadano· Hoy 13:10
Arauco tiene una pena, Chile, Portada

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Víctor Manuel Mendoza Collío
Victor Manuel Medoza Collío, dirigente mapuche, falleció ayer por la noche después de que dos desconocidos llegaran a su casa, en el sector de Pidima, Ercilla,  y le dispararan un tiro al tórax.  La familiar ha señalado que, al contrario de lo trascendido por varios medios, el asesinato no fue fruto de una ‘riña’ o disputa  con otra comunidad.
Según ha relatado comunero cercano a la familia a Mapuexpress “No es problema entre o al interior de su comunidad. Llegaron dos personas a su casa, él salió a atender y luego le dispararon por la espalda. No se sabe quiénes fueron pero los culpables hicieron esta acción a rostro descubierto”. Esta versión fue asimismo confirmada por la hermana de la víctima, Irene Mendoza, a Radio BioBio.
“En conversación directa con la familia anoche en su hogar, sus padres dijeron que su hijo fue asesinado cobardente por desconocidos a eso de las 21:20 hrs. Lo mataron en puerta de su casa y enfrente de su pequeña de 6 añitos, con disparo de escopeta” afirmó  el amigo de la familia, quien señaló asimismo que era Werken de su Lof Manuel Pillan y que su comunidad unos días atrás había hecho ocupación territorial en el sector Lolenco,  tierras que están en manos de forestales”
El cuerpo del peñi fue levantado a las 5:15 de la madrugada y trasladado a Temuco.
Cabe reseñar que el joven, de 27 años, estaba ejerciendo la vocería de la comunidad  Manuel Pillan de Pidima, en proceso de recuperación de terrenos ancestrales.
Aunque todavía no hay ninguna hipótesis oficial al respecto, algunos medios como Pueblo Mapuche en Chile apuntan a la posible relación que podría tener con grupos de derecha paramilitares, atendiendo al hecho de los panfletos encontrados hace unas semanas en el sector de Cañete que pedían la “muerte de cualquier mapuche” y que estaban firmados por el símbolo característico del grupo fascista Patria y Libertad.
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Investigación de ministro Carroza: se inician excavaciones en Colonia Dignidad

El ministro en visita busca vestigios culturales, documentación y osamentas, en el marco de la indagatoria por detenidos desaparecidos.

por Karen Soto















Pertenencias personales, documentación y osamentas, vinculadas a detenidos políticos cuyo rastro se perdió en Villa Baviera, es lo que se busca en las excavaciones al interior de Colonia Dignidad, que comenzaron hoy.
Las faenas –ordenadas por el Ministro en Visita Extraordinaria Mario Carroza- apuntan principalmente a la búsqueda de archivos de inteligencia y otro tipo de documentación que, de acuerdo a la versión de testigos cuyas identidades permanecen protegidas bajo reserva, habrían sido enterradas clandestinamente.
Según informó el Programa de Derechos Humanos, del Ministerio de Interior, en los trabajos participan funcionarios de la Brigada Investigadora de Delitos contra los Derechos Humanos, de la Brigada de Inteligencia Policial Metropolitana y peritos arqueólogos del Laboratorio de Criminalística, todos de la PDI. 
Posteriormente, serían excavados otros lugares ya fijados, en busca de automóviles y osamentas de  detenidos desaparecidos, de acuerdo a la información proporcionada por los mismos testigos.
Como se refirió, todas estas operaciones se efectúan bajo la dirección del Ministro Carroza Espinosa, y respaldadas por el Gobierno, a través de la entrega de recursos económico.
El Programa de DDHH indicó que “las acciones se enmarcan dentro del cumplimiento de la obligación internacional del Estado de Chile, para investigar delitos que constituyen crímenes de lesa humanidad”.

Adelanto de la biografía que se viene: Agustín Edwards, la CIA y la elección de Frei Montalva

Las desconocidas gestiones de Agustín Edwards para impedir la elección de Allende en 1964 incluyeron contactos secretos con la CIA y el Departamento de Estado, financiamientos clandestinos, lobby con empresarios de EEUU
Las desconocidas gestiones de Agustín Edwards para impedir la elección de Allende en 1964 incluyeron contactos secretos con la CIA y el Departamento de Estado, financiamientos clandestinos, lobby con empresarios de EEUU y, ciertamente, poner El Mercurio al servicio de la causa. Una operación de inteligencia impecable si no fuera porque Edwards se puso a hablar de más, aunque el victorioso Frei Montalva no dejaría de agradecerle en persona. Aquí algunos extractos del libro donde Víctor Herrero cuenta la incómoda historia.
«Si Allende gana y se hace del poder, estaremos en problemas», escribió el 19 de marzo de 1964 Gordon Chase, miembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, a su jefe, McGeorge Bundy. «Simplemente tenemos que hacer todo lo posible para que la gente apoye a Frei.»
Y así, Washington puso en marcha un gigantesco programa de apoyo financiero clandestino a la candidatura de Frei, y de propaganda negra en contra de Allende, que durante muchos años fue considerado por las propias agencias estadounidenses involucradas como una de las operaciones políticas más exitosas de la guerra fría. […] Uno de los protagonistas en las sombras de esta campaña fue Agustín Edwards. Pocos días después del «Naranjazo» se embarcó rumbo a Estados Unidos. En las siguientes semanas deambularía frenéticamente entre Washington, Nueva York y Santiago, reuniéndose con altos funcionarios del Gobierno estadounidense, con su amigo Rockefeller y otros hombres del Business Group, así como con empresarios chilenos. Su idea era ayudar a los estadounidenses a diseñar su plan político, conseguir financiamiento para Frei y colaborar con las campañas de propaganda. Ese es, al menos, el cuadro nítido que emerge de decenas de documentos desclasificados por el Gobierno de Estados Unidos en los últimos años. Y en varios de ellos, Agustín Edwards aparece identificado con nombre y apellido.

(SOBRE LAS REUNIONES CON ROCKEFELLER Y LA CIA)
Gracias a sus frecuentes encuentros con David Rockefeller, Edwards estaba al tanto de los planes que se estaban desarrollando en Washington. Así se enteró, por ejemplo, que en abril el Business Group había ofrecido a la CIA un aporte de un millón de dólares para apoyar sus planes electorales en Chile.
Pero Agustín Edwards no limitó sus esfuerzos a los círculos empresariales. En al menos dos oportunidades se reunió con altos funcionarios estadounidenses para discutir la situación política chilena. La primera reunión documentada se realizó en Washington a comienzos de mayo de 1964. En esa ocasión, Edwards se reunió con John McCone, el director de la CIA, y el asesor de la agencia Desmond Fitzgerald. McCone se había reunido en varias ocasiones con Rockefeller y miembros del Business Group, por lo que es probable que estos le recomendaran recibir al empresario chileno.
La minuta de una reunión confidencial que sostuvieron altos funcionarios de la CIA y del Departamento de Estado el 12 de mayo, arroja algo de luz sobre esos encuentros.

El señor McCone se refirió a varios encuentros que había tenido en días recientes con industriales americanos con importantes intereses en la economía chilena. En una ocasión, David Rockefeller encabezó un grupo que representaba a varias compañías. En otra, fue visitado por Clyde E. Weed, presidente del directorio, y Charles M. Brinckerhoff, presidente de Anaconda Copper Company. También recibió una visita del magnate chileno Augustin Edwards [sic]. Todos estaban preocupados con la cercanía de la próxima elección, el monto de dinero que intereses foráneos estaban canalizando a Allende, y la necesidad de fortalecer al candidato Frei con fondos.
La conversación de los hombres de la CIA con Edwards debió haber dejado una buena impresión, ya que pocos días después Desmond Fitzgerald le propuso a Thomas C. Mann, el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, que se reuniera con el magnate chileno.
Thomas C. Mann era el verdadero poder en la sombra en todo lo relacionado con América Latina. Además de ser subsecretario, el presidente Johnson lo había nombrado su asesor personal en temas hemisféricos y, para dotarlo de dientes, lo puso a la cabeza de U.S. AID. […] Mann accedió a la petición de la CIA de juntarse con Edwards. En algún momento de la segunda semana de mayo de 1964, ambos se reunieron en Nueva York para hablar sobre la situación chilena. No existe un documento que haga referencia a lo que conversaron, pero es probable que Edwards prometiera lo que ya había ofrecido antes: poner sus diarios a plena disposición. […] Ciertamente Agustín Edwards puso todos sus medios a disposición de esta campaña. El premiado periodista investigativo estadounidense Seymour M. Hersh aseguró que Edwards había sido el principal lazo entre Washington y Santiago en la campaña electoral de 1964. En su libro El precio del poder afirmó:
El principal contacto de la CIA, así como las corporaciones americanas en Chile, era la organización de Agustín Edwards, un amigo cercano de Kendall, que era dueño de la conservadora cadena de periódicos de El Mercurio, y un vínculo central de la oposición a Allende y a la izquierda. La CIA y el Business Group dependían fuertemente de Edwards para usar su organización y sus contactos con el fin de canalizar los dineros clandestinos a la campaña política de 1964.
(SOBRE LA INDISCRECIÓN DE EDWARDS)
Agustín Edwards debió sentirse en las nubes por el papel que estaba desempeñando. A sus treinta y seis años era el protagonista en la sombra de grandes eventos de su tiempo. Tal como lo había sido su abuelo con el ascenso de Arturo Alessandri, o su bisabuelo con la caída de José Manuel Balmaceda. Como el quinto Agustín Edwards y amante de la historia —solía devorar biografías, en especial las de grandes personajes como Napoleón— es probable que tuviera plena conciencia de su rol histórico en los sucesos de 1964.
[…] Doonie se sintió tan partícipe de la epopeya de 1964 que, a ratos, se mostraba demasiado ansioso por hacerle saber a otros su influencia y protagonismo en los eventos. El propio Thomas C. Mann no estaba muy contento con el hecho de que los empresarios que estaban ofreciendo ayuda, entre ellos Rockefeller y Edwards, estuvieran ventilando sus esfuerzos. «Están hablando demasiado en esos círculos, lo que está llegando a Chile —se quejó después de reunirse en Nueva York con esos empresarios—. Incluso Frei ha dicho que si se publicita el amplio apoyo empresarial, sería el beso de la muerte para su candidatura».
A comienzos de mayo, dos altos funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Santiago se dirigieron a la calle Hindenburg 683, en la comuna de Providencia, para una conversación reservada con el candidato Eduardo Frei. Acompañado por su asesor político Juan de Dios Carmona, Frei recibió a los estadounidenses en su residencia para una charla extraoficial que duró dos horas.
Tras repasar los distintos escenarios políticos, Frei pidió reunirse a solas con Joseph J. Jova, el subjefe de la delegación diplomática y ex ejecutivo de la United Fruit Company en Guatemala. El tema que quería tratar con él era sensible. Se trataba de un empresario chileno que estaba hablando demasiado sobre su propio papel y el de Washington en apoyar su candidatura, un hombre que «parece disfrutar el juego de “policías y ladrones”».

Aunque el nombre de ese empresario chileno aparece bajo el rótulo de «nombre no desclasificado» en los documentos estadounidenses, todo parece apuntar a Agustín Edwards. En el telegrama que Jova envió a Washington al día siguiente de su reunión con Frei, el diplomático afirmó que el candidato democratacristiano…
[…] estaba horrorizado de haber escuchado que en al menos dos ocasiones [nombre no desclasificado] había hablado indiscriminadamente respecto a la ayuda del Gobierno norteamericano a la campaña de Frei. En una ocasión, hablando con Salvador Pubill, el encargado de las finanzas de la campaña de Frei, [nombre no desclasificado] le dijo que no veía urgencia en colectar fondos de industriales chilenos para la campaña, en vista del hecho de que Frei iba a recibir un millón de dólares en asistencia de empresarios de Estados Unidos. En otra ocasión [nombre no desclasificado] le contó a Antonio Baeza, de Copec, que los recursos financieros de la comunidad empresarial chilena deberían mantenerse en reserva para las elecciones parlamentarias de marzo de 1965, ya que la campaña de Frei estaba bien provista de fondos de aproximadamente un millón de dólares del Gobierno y de privados norteamericanos.
[…] Uno de los muy pocos chilenos que habría podido saber acerca de este financiamiento era Agustín Edwards. Además, el informe de Jova señalaba que el empresario no identificado habló con Salvador Pubill. Resulta que Doonie conocía al tesorero de la campaña de Frei, ya que ambos eran en esa época miembros del directorio de la Sociedad de Arte Contemporáneo de Santiago. El reporte de Jova, rotulado como secreto, también revelaba más quejas de Frei sobre este empresario:
En una tercera ocasión [Frei] dijo que en un reciente viaje a Estados Unidos de [nombre no desclasificado], este se había reunido con Rockefeller y su grupo y habían acordado que las platas para la campaña de Frei podrían servir con la intención final de usarlo como una palanca de presión mediante la cual controlar a Frei una vez fuera electo presidente […] Fitzgerald siente que sus propias conversaciones con [nombre no desclasificado] parecen confirmar algunas de estas quejas. Por lo tanto, decidimos que [William] Belton, en vista de su estrecha amistad con él, puede ser la mejor persona para reprender a [nombre no desclasificado], y le pedimos que lo hiciera.

Nuevamente todo apunta a Agustín Edwards. Doonie era el empresario chileno que más se reunía con Rockefeller, y también se había entrevistado con el funcionario de la CIA Desmond Fitzgerald. Además, mantenía una estrecha relación con William Belton desde fines de los años cincuenta.
(Sobre la campaña del terror y los agradecimientos de Frei)
El reporte final de la Comisión Church del Senado norteamericano, que en 1975 investigó las acciones encubiertas de Estados Unidos en Chile entre 1963 y 1973, afirmó:
Fue una campaña del terror, la que se apoyó fuertemente en imágenes de tanques soviéticos y de pelotones de fusilamiento cubanos y que se dirigió en especial a las mujeres. Organizaciones democratacristianas repartieron cientos de miles de copias de una carta pastoral anticomunista del papa Pío XI. La CIA considera la campaña de terror anticomunista como la actividad más efectiva que realizó EE.UU. a favor del candidato de la Democracia Cristiana.
El Mercurio se hizo parte de las operaciones de propaganda negra. La dinámica era la siguiente: periodistas pagados por la CIA fabricaban cierto tipo de noticias, las que eran divulgadas a través de contactos en agencias de prensa o por la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA). El diario recogía y publicaba esa información, lo que llevaba a otras agencias de noticias a recoger el artículo de El Mercurio y difundirlo en un despacho a todos sus clientes en Chile y América Latina. Lo elegante de este método era que el diario podía alegar inocencia, por cuanto solo había tomado informaciones de otras fuentes.
Algunos de estos periodistas de agencias incluso tenían oficina en El Mercurio. Hermógenes Pérez de Arce, por ejemplo, recordó en su autobiografía el caso de «un gringo alto, rubio y con cara de pocos amigos que estaba a cargo de la Associated Press en Santiago y tenía oficina en El Mercurio y con el cual intercambiábamos siempre un saludo».
[…] El viernes 4 de septiembre de 1964, el Departamento de Estado recibió cada sesenta minutos actualizaciones de su embajada en Santiago sobre el desarrollo de las elecciones presidenciales que se estaban realizando en Chile. Los reportes telegráficos eran reenviados casi de inmediato a la Casa Blanca. Agustín Edwards, en tanto, estaba instalado en la oficina de la presidencia de El Mercurio, en el primer piso del edificio de Compañía 1214. También recibía a cada rato los últimos cómputos de votos. A las siete de la tarde, su secretaria, María Angélica Lira, recibió un llamado desde el comando de la Democracia Cristiana. En la línea estaba Eduardo Frei Montalva, el flamante vencedor de los comicios, quien quería hablar con Doonie. Fue una conversación breve, de palabras amables y agradecimientos por el apoyo.
Unos días después, al mediodía del 8 de septiembre, Eduardo Frei fue en persona al diario, donde fue recibido con entusiastas aplausos por el personal de la empresa. Acompañado de su asesor Álvaro Marfán, el presidente electo se dirigió a la oficina de la presidencia del periódico. Se trataba de una sala amplia, con numerosos sillones y sofás de felpa. La plana mayor en pleno de El Mercurio estaba en la oficina esperando la llegada de Frei. Entre ellos estaban Edwards, René Silva Espejo, Fernando Durán y los redactores Rafael Valdivieso, José María Navasal, Hermógenes Pérez de Arce y Arturo Fontaine. «La visita tiene como objetivo hacer público el agradecimiento del candidato al periódico por el vigoroso y constante respaldo que lo ha llevado a tan resonante victoria», recordó después Arturo Fontaine.
Agustín Edwards Eastman. Una biografía desclasificada del dueño de El Mercurio.
Debate,

618 páginas.
y, ciertamente, poner El Mercurio al servicio de la causa. Una operación de inteligencia impecable si no fuera porque Edwards se puso a hablar de más, aunque el victorioso Frei Montalva no dejaría de agradecerle en persona. Aquí algunos extractos del libro donde Víctor Herrero cuenta la incómoda historia.

Adelanto de dos capítulos de la biografía definitiva de Edwards que hoy sale a librerías

La Concertación a los pies de El Mercurio y don Agustín

La historia política de Chile está marcada a fuego por el papel que Agustín Edwards y su diario han jugado en ella. Desde la relación entre la escuela de Chicago y la Universidad Católica, hasta la conspiración con la CIA para derrocar al gobierno de Salvador Allende y la proyección de la dictadura. Con la llegada de la democracia la jerarquía de 'el decano' no disminuyó, sino todo lo contrario. Los gobiernos de la Concertación estrecharon vínculos con el diario de Agustín, sumándose a sus fundaciones y rindiendo homenajes a la familia que ha manejado centenariamente la influencia política de la prensa escrita chilena. Todo esto y más se relata, con pluma pulcra y datos inéditos, en el libro del periodista Víctor Herrero, Agustín Edwards Eastman. Una biografía desclasificada (Penguin Random House, 2014). (Vea los capítulos completos adjuntados como PDF).

Capítulo: La triunfal marcha de El Mercurio

La fecha exacta en que El Mercurio quedó como el único periódico influyente de la transición política chilena fue el viernes 24 de julio de 1998. Ese día dejó de circular La Época, un diario opositor a Pinochet fundado en marzo de 1987, que pretendió cumplir un papel similar en Chile al que desempeñó el periódico español El País en la transición española.
La Época había sido el primer periódico desde 1973 en romper con el monopolio ideológico que ejercía la derecha en la prensa escrita chilena. Sin embargo, el matutino venía arrastrando hace varios años una mala situación financiera y no faltaron quienes le recriminaron al Gobierno la falta de apoyo al diario. Por ejemplo, en esos años casi el 80 por ciento del avisaje del Estado en los medios escritos iba a las cadenas de El Mercurio y Copesa.
Ese mismo año también dejó de circular la revista Hoy, que fue uno de los primeros medios opositores al régimen militar al salir a la calle en 1976. La desaparición de estos medios fue la culminación de un proceso que se había iniciado con el cambio de régimen en 1990. Revistas emblemáticas de los años ochenta, como Cauce, Análisis y Apsi, ya no existían. Si no fuera por la televisión o las radios, hacia fines de la década de los noventa en el país circulaban prácticamente los mismos diarios y revistas de influencia que había en los primeros años de la dictadura. A saber, El Mercurio, La Segunda y Las Últimas Noticias, y por el lado de Copesa La Tercera, La Cuarta y la revista Qué Pasa. (…).
Además, el «decano» de la prensa chilena seguía ejerciendo un fuerte magnetismo. «Soy de las periodistas que recuerda que en los tribunales había magistrados para quienes diarios como La Época no existían –contó Alejandra Matus en El libro negro de la justicia chilena–. Solo contaba El Mercurio, y lo que este dijera o dejara de decir era para ellos esencial.»
Por último, la propia política comunicacional que instaló el Gobierno de Patricio Aylwin, y que después fue seguida por los gobiernos siguientes, también contribuyó al desplome de esta prensa. El jefe de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda, el sociólogo Eugenio Tironi, había elaborado una máxima que se resumía en la frase «la mejor política comunicacional es no tener una política comunicacional».
El diseño de Tironi fue, tal vez, una respuesta a la omnipresencia que tuvieron los servicios de comunicaciones durante el régimen de Pinochet, en especial en los años en que Francisco Javier Cuadra estuvo al mando de ellos. Sin embargo, uno de los efectos de largo plazo de esta política de laissez faire fue el fortalecimiento de los grandes conglomerados en la prensa escrita.
Al final, contribuyó a una situación que muchos personeros de la Concertación lamentan hasta hoy: que todos los diarios influyentes del país sean de derecha. Muchos años después, uno de ellos, que ocupó un importante cargo en La Moneda en la década del 2000, aseguró que «el gran fracaso de la Concertación fueron los medios de comunicación, no haber logrado tener medios propios o al menos una prensa más equilibrada».
Pero para El Mercurio y Agustín Edwards se trató de una evolución muy favorable. Un mes después del cierre de La Época, el diario publicó un editorial al respecto, enfocándose en la inviabilidad financiera de su competidor.
«Tampoco corresponde que el Estado desplegara recursos para asegurar su funcionamiento, tal como lo requirieron los sectores políticos y de profesionales de la información –afirmó el periódico de Edwards–, pues ello habría derivado inevitablemente en desaconsejables intervencionismos oficialistas.»
Claramente, El Mercurio se había olvidado de las sustanciales ayudas estatales que había recibido de Pinochet en los años ochenta. De todos modos, esta visión editorial no estaba muy alejada de la mirada que tuvieron algunos importantes personeros de la Concertación, como Eugenio Tironi. «La existencia de medios gubernamentales con ciertos privilegios y garantías constituía una clara interferencia en el sistema», afirmó unos años después.
De esta manera, hacia fines los años noventa El Mercurio no solo había logrado ser respetado por sus opositores políticos como un medio importante, como había sucedido en las décadas anteriores al régimen militar, sino que convertirse en el principal y único órgano de prensa influyente donde ellos mismos se expresaban.
Hubo un momento que cristalizó cuán profunda había sido, hasta ese momento, la victoria de la historia para El Mercurio. Ello sucedió con motivo del centenario del periódico el 1 de junio de 2000. La noche del miércoles 31 de mayo se realizó una cena de gala en Casa Piedra, un centro de eventos perteneciente a la familia Edwards, al que acudió la élite en pleno del país.
Entre los asistentes estaban, por ejemplo, el presidente del Senado, Andrés Zaldívar; el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Barrueto; el presidente de la Corte Suprema, Hernán Álvarez; además de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, así como ministros, empresarios y otros líderes de la sociedad. En total fueron unos seiscientos invitados. Entre ellos el presidente de la República, Ricardo Lagos, quien fue el único orador no perteneciente a El Mercurio esa noche.
Nunca antes, y tal vez nunca después, se había reunido toda la dirigencia del país para homenajear a El Mercurio. Agustín Edwards estaba satisfecho. La identificación de El Mercurio con los intereses permanentes de la República, algo a lo que sus antepasados siempre habían aspirado, se volvió realidad esa noche. «El Mercurio sigue ahí, como una institución de la República, como si fuera parte esencial del país –escribió unos años después Juan Andrés Guzmán en The Clinic–. Una parte que no se elige, como la cordillera, y que como ella no tiene corrección posible.»
En su discurso, Agustín Edwards no temió pecar de autocomplaciente y de reivindicar el papel que el diario había cumplido a lo largo de las décadas. Su intervención esa noche fue lo más parecido a un manifiesto político, aunque, a grandes rasgos, expresaba la ideología permanente de su familia. Entre otras cosas, esa noche Edwards dijo:
El Mercurio se halla sintonizado con la opinión pública y con sus ideas permanentes. Al expresarlas refleja tanto la estabilidad de estas como los cambios que experimentan. De modo tal que el diario interpreta a la sociedad, no la «pautea», no la presiona, ni le impone ideas ni decisiones […] Si El Mercurio no se apoya en la realidad social, si no entiende en un sentido hondo el alma nacional, no es nada ni representa a nadie […] Nos hallamos sintonizados con la opinión pública chilena, y esta nunca es extrema. No cree la mayoría de nuestro pueblo, ni tampoco cree El Mercurio, en la exaltación, la injuria, la fuerza, el desorden o la violencia. Concibe el cambio como gradual y evolutivo, no como corte brusco y arrasador de todo lo preexistente. Por eso, en los momentos de extrema pasionalidad [sic] política y social, El Mercurio mantiene su tono moderado, y esta misma serenidad exacerba cierta irritación en su contra. Pero a la larga, ello es un servicio prestado al país”.
Edwards no rehusó mencionar el hecho de que el diario había apoyado a la dictadura, aunque le restó importancia en el contexto de la larga historia del matutino:
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Todo esto y más se relata, con pluma pulcra y datos inéditos, en el libro del periodista Víctor Herrero, Agustín Edwards Eastman. Una biografía desclasificada (Penguin Random House, 2014).
“Para nuestro diario han sido siempre valores intangibles la separación e independencia de los poderes del Estado, la generación popular y periódica de las autoridades políticas y las libertades públicas. Especial énfasis, naturalmente, ha puesto en la defensa de la libertad de expresión. Se podría observar que El Mercurio de hecho aceptó y aun apoyó gobiernos surgidos de la fuerza, como en 1891, 1924, 1925 y 1973. Pero en cada uno de esos momentos actuó considerando las circunstancias excepcionales que afectaban a la sociedad chilena, impulsando, dentro de sus posibilidades, el retorno a la institucionalidad democrática permanente del país. El Mercurio ha convivido con todos los regímenes, sin renunciar a sus principios y bajo la premisa de que aquellos de facto eran consecuencia de los errores de la política civil y serían transitorios”. (…)
El último discurso de la noche correspondió al presidente Lagos, quien afirmó que «es difícil entender la historia de Chile sin El  Mercurio». Sin embargo, el mandatario deslizó que el diario no podía desentenderse de su papel en el quiebre democrático de 1973.
«El Mercurio, como tantos otros medios de la prensa, se alineó con una de las partes en conflicto –afirmó el Presidente ante una audiencia donde varios comenzaron a sentirse incómodos–. Y fue como todos los protagonistas de la vida nacional tanto objeto como responsable de aquella división que culminó en el derrumbe de nuestra democracia.»
Al día siguiente, el diario no publicó esos pasajes y solo destacó que el presidente había hablado de la importancia del matutino en la historia del país.
En cambio, en un editorial titulado «Centenario de servicio a Chile», El Mercurio insistió en que siempre estuvo en el lado correcto de la historia chilena. (…)De esta manera, Doonie y El Mercurio entraron al nuevo siglo sin hacer un mayor análisis del papel que ellos y el periódico desempeñaron en la historia contemporánea del país. (…)
En Chile, en tanto, sus placenteras relaciones con la Concertación le permitieron a Edwards seguir expandiendo su imperio mediático, sin tener que temer cambios a la Ley de Prensa que tal vez pusieran freno a la concentración en ese mercado. (…)
Sin embargo, no todos los negocios comunicacionales le han salido bien. Donde Agustín Edwards falló fue en el antiguo anhelo de su familia de contar con un canal de televisión. (…)
Cuando en 2005 se supo que el grupo empresarial del venezolano Gustavo Cisneros iba a poner a la venta el canal de TV Chilevisión, Edwards se volvió a entusiasmar con la idea de entrar al negocio televisivo.
Esta vez le pidió asesoría al ex ministro René Cortázar, quien entre 1995 y 2000 había sido director ejecutivo de Televisión Nacional de Chile. Lo citó a El Mercurio, desde donde lo trasladaron en helicóptero al fundo de Graneros, donde lo esperaba Agustín Edwards. Aunque la apuesta no prosperó, pues quien se adjudicó el canal era su vecino en el lago Ranco, Sebastián Piñera, retuvo durante muchos meses a Cortázar como asesor de la presidencia de El Mercurio.
Un funcionario que ejercía importantes responsabilidades administrativas en la empresa en esos años afirmó que, cuando le preguntó al gerente general, Johnny Kulka, por qué tenían en la nómina salarial a alguien que nunca aparecía por las oficinas del diario, este le respondió: «Son cosas de don Agustín, a él le cae bien Cortázar».

Capítulo: Los buenos años de la Concertación

A las tres de la tarde del viernes 3 de abril de 1992, Agustín Edwards entró, acompañado de dos guardaespaldas, al Centro de Extensión de la Universidad Católica, ubicado en la Alameda. El salón estaba repleto de autoridades, ministros y empresarios, quienes aplaudieron su llegada. Entre los asistentes al evento se encontraban muchos altos dirigentes de la Concertación y de la Alianza.
Habían pasado dos meses desde el desenlace del secuestro de Cristián Edwards y Doonie había convocado a la élite política y económica de Chile para hacer un importante anuncio. Había resuelto crear una organización dedicada a combatir el crimen en el país: la Fundación Paz Ciudadana. (…)
La diversidad política de la fundación, al menos para los cánones de la transición chilena, fue la gran novedad que anunció esa tarde de abril. El primer consejo directivo de Paz Ciudadana iba a estar conformado por Bernardo Matte, el hermano menor de la familia dueña de la CMPC; Carlos Cáceres, ex ministro del Interior de Pinochet y empresario, y cuatro personas simpatizantes o militantes de la Concertación.

Estos fueron el democratacristiano Edmundo Pérez Yoma; Mónica Jiménez de la Jara, una trabajadora social cercana a la DC que se había desempeñado en la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación; Nemesio Antúnez, un distinguido pintor que Doonie conocía desde su infancia, y Sergio Bitar, ex ministro de Salvador Allende, prisionero político en la isla Dawson y, a comienzos de los noventa, presidente del Partido por la Democracia (PPD).
¿Cómo logró Agustín Edwards, que estaba tan identificado con el derrocamiento de Allende y el apoyo a Pinochet, convencer a un grupo de antiguos adversarios políticos de unirse a su causa?
Un alto dirigente concertacionista de esa época recordó muchos años después: «Nosotros queríamos dar una señal de buena voluntad hacia la derecha y el empresariado. Además, le habían secuestrado a su hijo, ¿qué se supone que debíamos hacer ante su invitación a incorporarnos a esta fundación? ¿Decirle que no nos importaba ese u otros crímenes?».
Sergio Bitar esgrimió una argumentación similar cuando fue entrevistado por Marcela Ramos y Juan Andrés Guzmán para el libro La guerra y la paz ciudadana: «Mi idea era, bueno, si aquí hay un espacio de conversación, bienvenido».

Gestos de confianza

La primera década de los gobiernos de la Concertación fue mucho más tranquila y amigable con Agustín Edwards de lo que él podría haber sospechado. Los nuevos gobernantes habían adoptado el modelo económico instaurado por Pinochet y los Chicago Boys, sobre el cual él y su diario venían evangelizando desde fines de los años cincuenta, y Chile crecía a tasas aceleradas. Una señal de la estabilidad política y económica del país fue, por ejemplo, que la inversión extranjera directa pasó de 1.200 millones de dólares en 1989 a casi 8.800 millones en 1999.
La saludable convivencia en Paz Ciudadana fue la mejor muestra de que sus adversarios políticos no le guardaban rencores. Pero a ello se sumaban muchos gestos «no forzados» de buena voluntad. (…)
En diciembre de 1993, por ejemplo, el ministro de Educación, Jorge Arrate, decretó que dos escuelas municipales fueran renombradas en honor a antepasados de Doonie, «considerando que es interés del supremo Gobierno honrar la memoria de aquellas personas nacionales […] que se hayan destacado en la esfera de sus actividades y constituyan un ejemplo para la comunidad nacional».
El Liceo A-97 de San Miguel recibió el nombre de Liceo Industrial Agustín Edwards Ross, en honor al bisabuelo de Doonie, y la Escuela F n.º 372 de Colina pasó a llamarse Escuela Básica Agustín Edwards Budge, en memoria de su padre.
Actualmente existen al menos ocho colegios en Chile que llevan el nombre de algún antepasado de Agustín Edwards. Y a fines de 1996, el presidente Eduardo Frei asistió junto a la primera dama, Marta Larraechea, a la gran cena de El Mercurio para celebrar los cuarenta años de Agustín Edwards al mando de la empresa.
Pero el acercamiento de la Concertación no solo se dio a través  de este tipo de gestos, sino también por medio de un nuevo entendimiento internacional. La cercanía de los nuevos gobiernos chilenos de centro izquierda con Estados Unidos llevó a estrechar lazos con un hombre y una organización que hacía más de tres décadas eran muy cercanos a Agustín Edwards.
Se trataba de David Rockefeller y el Council of the Americas, sucesor del Business Council de comienzos de los años sesenta. En 1993, por ejemplo, el Gobierno de Aylwin condecoró en Washington a David Rockefeller con la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins, que es la distinción más alta que Chile entrega a los extranjeros por servicios prestados al país.
La condecoración se le dio por su empeño personal por aprobar el llamado fast track, que ayudaba a agilizar el futuro Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos. Después, en marzo de 1994, Eduardo Frei Ruiz-Tagle invitó al magnate estadounidense a la inauguración de su mandato. El hecho de que su buen amigo norteamericano ahora estaba convertido también en un buen amigo de la Concertación debió ser motivo de satisfacción para Doonie.
La historia parecía darle la razón. Otro motivo de satisfacción histórica para él debió ser cuando el candidato socialista Ricardo Lagos, en plena campaña presidencial en 1999, fue a Nueva York a exponer su programa de Gobierno ante el Council of the Americas. Edwards seguía siendo, y es hasta hoy, miembro honorario y contribuyente financiero de esa organización, cuya sede es una elegante casa ubicada en Park Avenue, en el corazón de Manhattan.
Después le tocó el turno a Michelle Bachelet. En septiembre de 2009, siendo aún presidenta, el Council la condecoró con la Insignia de Oro, el mayor reconocimiento que esa organización otorga a los latinoamericanos que contribuyen a mejorar las relaciones comerciales en el hemisferio occidental.
En la cena de premiación, que estuvo auspiciada, entre otros, por la gigante minera Freeport-McMoRan, dueña en Chile de las minas de cobre Candelaria, Ojos del Salado y El Abra, la mandataria afirmó que «se puede ser popular sin ser populista», al hacer un balance de su Gobierno. Y en 2012, siendo presidenta de ONU Mujeres, Bachelet contribuyó con un artículo a Americas Quarterly, la revista del Council of the Americas.
La enorme influencia que ha ejercido esa organización siempre le ha abierto puertas y círculos políticos a Agustín Edwards, incluso hasta hoy. En junio de 2014, por ejemplo, el Council organizó su tradicional Conferencia de Ciudades Latinoamericanas en Santiago. Ahí, Doonie aprovechó para compartir con el canciller Heraldo Muñoz, los ministros de Hacienda, Alberto Arenas, y de Energía, Máximo Pacheco, además de varios representantes de bancos, mineras y multinacionales.
De todos modos, Chile no es el único país que le ha otorgado una gran importancia al Council. Desde los años ochenta, en que esta organización fue uno de los promotores más entusiastas de las reformas económicas neoclásicas para América Latina, conocidas como el «Consenso de Washington», casi todos los aspirantes a presidente, gobernantes en ejercicio y ministros de Finanzas de la región han pasado por Park Avenue, incluyendo al ex presidente salvadoreño Mauricio Funes, que fue respaldado por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional.
Pese a todas las señales de buena voluntad mutua, hacia fines de los años noventa Doonie estaba preocupado. En octubre de 1998, Augusto Pinochet había sido detenido en Londres a petición del juez español Baltasar Garzón, que investigaba crímenes cometidos por la dictadura chilena.
A eso se sumaba que el más probable candidato de la Concertación para las presidenciales de diciembre de 1999 era Ricardo Lagos. Muchos hablaban del retorno del primer presidente socialista a La Moneda después de Salvador Allende. Otros recordaron que Lagos había sido designado por la Unidad Popular como embajador chileno en la Unión Soviética, cargo que no asumió por producirse el golpe de Estado.
Además, Doonie probablemente no había olvidado que el candidato había sido el liquidador de su banco en los años de Allende. Para más remate, aún estaba fresca la imagen cuando Ricardo Lagos emplazó con su dedo a Pinochet en un programa político de Canal 13 en 1988.
La lógica del «Sí» y el «No» del plebiscito y las confrontaciones entre izquierda y derecha de la época de la Unidad Popular se estaban reavivando. Las sospechas mutuas también. «Creo que Edwards estaba genuinamente asustado con los acontecimientos políticos», afirmó una persona que trabajaba con él en esa época. (…)
Fue en este contexto que a Sergio Bitar se le ocurrió la idea de tender puentes entre el candidato y el dueño de El Mercurio. En marzo de 1999, este amigo cercano de Ricardo Lagos y, al mismo tiempo, miembro de la Fundación Paz Ciudadana, propuso que los tres se sentaran a conversar, según afirmaron dos personas que supieron los pormenores de este encuentro.
Así, Bitar organizó una cena en su casa para que los tres conversaran. Fue una reunión tensa. Edwards y Lagos no se conocían en persona. Unos años antes se habían topado en una cena en la Embajada de Estados Unidos en Santiago. A Luisa Durán, esposa de Lagos, le había tocado sentarse al lado de un caballero de edad que le hablaba con pasión acerca de plantas. Solo después supo que se trataba de Doonie.
Pero  esa  noche  en  la  residencia  de Bitar la conversación fue menos miscelánea. A la hora del postre, ambos sinceraron sus temores. Según las personas que supieron de lo conversado, en un momento dado Edwards y Lagos se enfrascaron en un corto pero duro diálogo.
–Quiero vivir en un país donde quienquiera sea el presidente, yo no tenga que irme de Chile –disparó Agustín Edwards.
Lagos no tardó en contestar:
–Y yo quiero vivir en un país en que no exista un complot en contra del presidente, cualquiera que este sea.

La respuesta de Lagos, que aún era precandidato de la Concertación y tenía que competir en una primaria con Andrés Zaldívar, de la DC, no estaba sin fundamentos.
El aspirante presidencial sentía que los diarios de la cadena El Mercurio habían desatado una campaña en su contra. El vespertino La Segunda, por ejemplo, había publicado un amplio reportaje sobre la supuesta rearticulación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, colocando ese artículo justo al lado de una nota que hablaba sobre la candidatura de Lagos. Eran técnicas de propaganda política que recordaban a la cobertura que los diarios de Doonie realizaron durante los años de la UP.
Tras la respuesta de Lagos se produjo un silencio glacial. Pero Sergio Bitar intervino calmando los ánimos. En mayo de 1999, Lagos ganó cómodamente las primarias de la Concertación.
Durante su campaña presidencial dio numerosas muestras de moderación que calmaron a la derecha y a Doonie. La frase que tal vez mejor retrató este enfoque fue: «No aspiro a ser el segundo presidente socialista de Chile, aspiro a ser el tercer presidente de la Concertación».
Es más, durante el único debate presidencial televisado entre Lagos y su contendiente de la UDI, Joaquín Lavín, en noviembre de 1999, el candidato de la Concertación afirmó ante una pregunta sobre la delincuencia: «Yo firmo todo lo que dice Paz Ciudadana».
La idea de esa frase se le habría ocurrido a Eugenio Tironi, cuya empresa de comunicaciones le prestaba en esa época servicios a la fundación de Agustín Edwards mientras que él asesoraba también a Lagos.
Tras una reñida elección que requirió de una segunda vuelta en enero de 2000, Lagos se impuso a Lavín, el ex editor de Economía y Negocios de El Mercurio. Las relaciones entre el presidente y Agustín Edwards, aunque nunca muy cercanas, se mantuvieron en un buen pie casi hasta el final de su mandato. Pero ahí se produjo un episodio que llevó a ambos a enfrentarse públicamente…
Lea los PDF en:
“La triunfal marcha de El Mercurio” (Fragmento 5, Biografía Agustín Edwards)
“Los buenos años de la Concertación” (Fragmento 6, Biografía Agustín Edwards)

miércoles, 29 de octubre de 2014

 Inauguración espacio de memoria Lumi Videla Moya y acto conmemorativo a 40 años de su asesinato. Lunes 3 de noviembre, 10.30 hrs. en calle Román Díaz con Elena Blanco, comuna de Providencia, (Costado de la Embajada de Italia). Convocan organizaciones DDHH.

A 40 años del asesinato de Lumi Videla, vecina de Providencia, los organismos de derechos humanos firmantes han organizado la inauguración de un espacio de memoria y una peregrinación en los alrededores de la embajada de Italia, que se realizará el Lunes 3 de noviembre, a las 10.30 hrs. en calle Román Díaz con Elena Blanco, comuna de Providencia.
Lumi Videla fue arrestada por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el día 21 de septiembre de 1974, y trasladada al secreto "cuartel Ollagüe", ubicado en José Domingo Cañas 1367, en Ñuñoa. Al día siguiente -22 de septiembre de 1974- Sergio Pérez Molina, su compañero resultó detenido, herido y llevado al mismo centro de detención.
El matrimonio, fue torturado con especial crueldad y sadismo por más de un mes, luego a Sergio Pérez lo hacen desaparecer y su paradero -hasta hoy- es desconocido, y a Lumi Videla la asesinan y lanzan su cuerpo -el día 3 de noviembre de 1974- a los jardines de la embajada de Italia, ubicada en Miguel Claro Nº 1359, comuna de Providencia.
Lumi Videla Moya y su esposo Sergio Pérez Molina – ambos estudiantes de la Universidad de Chile- fueron organizadores de la resistencia del pueblo chileno contra la dictadura cívico- militar. Lumi tenía 26 años al momento de su muerte y era profesora de filosofía y estudiante de sociología y Sergio cursaba pedagogía, ambos militantes y dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Por el crimen de Lumi Videla y el secuestro de Sergio Pérez fue condenada la cúpula de la DINA: Manuel Contreras Sepúlveda, Miguel Krassnoff Martchenko, Ciro Torré Sáez, Cristoph Willeke Flöel, Francisco Maximiliano Ferrer Lima, Marcelo Luis Moren Brito, entre otros.
Las instituciones convocantes invitan a vecinos y al conjunto de la ciudadanía a participar en esta actividad de reparación y memoria de una vecina de la comuna de Providencia para expresar su.

voluntad de que nunca más en Chile se viva bajo un sistema de terrorismo de Estado atentatorio a la vida, libertad, los derechos humanos y sociales.
Convocan:

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP)
Casa Memoria José Domingo Cañas 1367
CODEPU
Colectivo 119
Comando Unitario de Ex presos políticos y familiares
Comisión Ética Contra la Tortura
Comité de Familiares y sobrevivientes 23 de agosto
Comité Ciudadano de Memoria Democrática
Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi
Fundación Miguel Enríquez
Londres 38
Mesa de derechos humanos de Providencia
Santiago, noviembre de 2014


invitación para el lanzamiento de la Biblioteca Latinoamericana de las Memorias en la USACH

Amigos, les dejo la invitación para el lanzamiento de la Biblioteca Latinoamericana de las Memorias en la USACH este 4 de noviembre. Los esperamos!
10:30 en el Salon de honor de nuestra casa de Estudio.
Ubicdo en Sophoras N: 135 2do piso Estacion Central.

Javier Rebolledo: “Un grupo económico vinculado a la represión (1973) es la familia Kast en Paine”

El periodista Javier Rebolledo ahondó en lo que traerá su próxima producción periodística, centrada en el rol de los civiles en los crímenes de la dictadura. Según aseguró, se trata de "gente que es hoy dueña de parte importante del país y que se mancharon las manos con sangre".
El periodista Javier Rebolledo, autor del libro La Danza de los Cuervos y quien ha investigado las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el cuartel de Tejas Verdes –hechos en que está involucrado el coronel en retiro Cristián Labbé– ahondó en lo que traerá su próxima producción periodística, centrada en el rol de los civiles en los crímenes de la dictadura.
En ese contexto, deslizó el nombre de una de las familias que, según sus antecedentes, estarían involucradas en este tipo de hechos. “Un grupo económico vinculado en algún aspecto a la represión, detenciones en ese tiempo y que no se conocen, en lo concreto la familia Kast, en Paine”, sostuvo en el programa “Palabras sacan palabras” en Radio Futuro.
Se trata de la familia del diputado y vicepresidente de la UDI, José Antonio Kast, originaria de Paine y tradicionalmente dueños del restaurant Bavaria. “Hay un trabajador de ellos que está detenido desaparecido, y eran dueños de los camiones que… Bueno, eso prefiero explicarlo con más detalle en el libro”, afirmó el periodista.
Rebolledo explicó que tanto este como los demás antecedentes contenidos en su investigación provienen de la revisión de expedientes judiciales.

El rol de los civiles

Rebolledo está desarrollando su nueva investigación en conjunto con la periodista Nancy Guzmán, autora del libro La Mujer de los Perros, que narra la historia de Ingrid Olderock, agente de la DINA que se convirtió en una de las figuras más poderosas del organismo.
El nuevo libro pretende ahondar en el rol que jugaron los civiles en el marco de los abusos cometidos en dictadura. En ese sentido, Rebolledo habla de “por lo menos cuatro o cinco estamentos: profesionales, doctores; operadores políticos tipo Joaquín Lavín, de mediano vuelo; grandes empresarios también…”.
Y enfatiza: “Gente que es hoy dueña de parte importante del país y que se mancharon las manos con sangre”. El periodista asegura que la nueva investigación destapará casos “en que a los trabajadores se los llevaron de sus empresas, la empresa entegó la cal, las cuerdas, los vehículos, e incluso les entregó el trago a los Carabineros para que pudieran eliminarlos”.
En ese contexto, aseguró que las empresas involucradas son “gigantes que aún existen”.

Robo extraño

La semana pasada, la editorial Ceibo –que ha publicado algunos de los libros de Rebolledo sobre los crímenes en dictadura– denunció a través de sus redes sociales un peculiar robo en sus dependencias. Quienes ingresaron al lugar, en horas en que nadie se encontraba allí, se llevaron equipos fotográficos y un disco duro externo, mas dejaron abandonados incluso billetes en el suelo.
Consultado sobre si este incidente habría estado relacionado con la nueva investigación del periodista, Rebolledo señaló que “en algun momento lo pensamos, tambien lo pensó Carabineros cuando llegó al lugar”. Sin embargo, aclaró, “es imposible de probar”.

martes, 28 de octubre de 2014

CAMPAÑA NACIONAL. POR VERDAD Y JUSTICIA



1 DE SEPTIEMBRE.
11 DE DICIEMBRE 2014.
AGRUPACIÓN DE FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS CHILE.

30 de octubre dia del ejecutado politico,,

VERDAD Y JUSTICIA.
30 de octubre dia del ejecutado politico,,

A NO OLVIDAR,,,,ES NUESTRA OBLIGACIÓN MANTENER LA MEMORIA,,
18 HORAS EN MUSEO DE LA MEMORIA.

INVITA AGRUPACIÓN DE FAMILIARES DE EJECUTADOS POLITICOS CHILE.

Sepulturero de la Caravana de la Muerte Rompe el Silencio 40 Años Después

AGRUPACION DE FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS

Lunes 27 de octubre:
Por la mañana asistimos al Serviio Médico Legal, para participar del envío de muestras vía Cancillería, por un convenio con la Cruz Roja Internacional. Presentes durante todo el proceso.
Más tarde invitadas al Día de la Memoria, que desde hace dos años se conmemora en el Instituto Nacional, en recuerdo de sus 33 alumnos detenidos desaparecidos y ejecutados políticos.

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