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domingo, 21 de junio de 2026

La despedida de una gigante

El emotivo recuerdo de Taty Almeida por part de su hija: “Eligió vivir y morir así, poniendo el cuerpo”

En una entrevista cargada de emoción, Fabiana Almeida evocó la fortaleza, la ternura y el compromiso militante de su madre, Taty Almeida, tras su muerte.

Taty Almeida
Taty Almeida Taty Almeida AFP -

La muerte de Taty Almeida dejó un vacío inmenso en los organismos de derechos humanos, en la militancia y también en quienes la conocieron en su faceta más íntima. En ese marco, su hija Fabiana la recordó con una mezcla admiración y ternura, y dejó una definición que resume toda una vida: “Eligió vivir y morir así, poniendo el cuerpo”.

En diálogo con el equipo de Qué me contás?, el programa liderado por Taty en Radio 750, Fabiana repasó los últimos días de su madre y la forma en que, aun con un cuerpo frágil y muy castigado, seguía aferrada a sus compromisos, a su agenda y a sus ganas de estar presente. “La llamaban y había que ir allá, y ella iba. No importaba si hacía calor o frío. Decía ‘Yo me comprometí’. Y eso es poner el cuerpo”, contó.

Según relató, incluso dos días antes de morir Taty seguía organizando actividades, pensando en la presentación de un libro y en el festejo de su cumpleaños número 96. “Su cabeza funcionaba demasiado bien para la edad que tenía y para cómo estaba su cuerpito”, aseguró, todavía conmovida.

Fabiana también agradeció el acompañamiento que recibió su madre en las últimas semanas de internación y el cariño que le hicieron llegar quienes la rodearon en la radio y en la militancia. En ese sentido, recordó que, cada vez que salía del hospital, Taty insistía con volver al estudio de Radio 750. “Yo le decía: ‘Mamá, vos estás loca, no podés’, pero ella quería venir igual”, dijo.

Ese vínculo con la radio ocupó un lugar especial en su recuerdo. Para Taty, el programa de los sábados era una cita impostergable. “Lo tomaba como un trabajo donde no tenía que faltar”, dijo Fabiana. Tanto era así que, cuando viajaban a visitar a uno de sus hijos a España, Taty quería volver rápido para no perderse su espacio al aire. “Disfrutaba muchísimo de hablar, de escuchar a la gente, de contar anécdotas. Ahí encontró un lugar que amaba”, resumió.

Fabiana confesó que antes del velorio pensó que no iba a ir tanta gente. Pero al llegar se encontró con una postal que todavía la emociona: largas filas de personas esperando bajo el frío para darle el último adiós. “No lo podía creer. Cuando bajé del auto y vi esas colas. Llegó a haber ocho cuadras de cola en un momento de la noche”, relató.

“Con mi vieja nos matábamos, porque las dos teníamos un carácter fuerte, pero había algo muy tierno en ella”, recordó acerca de su relación y agregó que “nunca pedía disculpas de manera explícita”, pero que después llamaba, buscaba recomponer y dejaba en claro, a su manera, que había entendido.

“Cuando le tocó ser madre y empezó a buscar a Alejandro -es algo que destaco- , dejó de lado a todas sus personas que no eran muy ‘sanitas’ por así decirlo. Dejó de ver a sus amigas que le decían que Alejandro estaba en España con los montoneros”, dijo. “Mamá bajó la persiana y le hizo muy bien porque encontró un lugar donde nunca más se fue”, expresó.

Pese al dolor, sostuvo que su madre nunca perdió la alegría. Fabiana la describió como una mujer capaz de sostener la risa, de recordar a Alejandro, de seguir reuniendo a la familia y, más tarde, de entregarse con la misma pasión a su rol de abuela. “Fue una abuela incondicional”, afirmó.

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