PAÍSFoto: AgenciaUNOMientras desde su propio sector le exigen “bajarse del pedestal” para destrabar negociaciones, la oposición va directo a la yugular advirtiendo que este tipo de omisiones “abre la puerta a la corrupción”. La Ley Miscelánea, por ahora, respira con ventilador mecánico.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, pisó una mina antipersonal de su propia creación. Justo cuando el Gobierno de José Antonio Kast suda la gota gorda para alinear los votos de su megarreforma económica —la bautizada Ley Miscelánea o de Reconstrucción—, un reportaje de El Mostrador destapó una omisión en su declaración de patrimonio. El jefe de la billetera fiscal dejó en blanco sus potenciales conflictos de interés y “olvidó” mencionar un detallito: su hermano, Víctor, es socio principal de Quiroz y Puelma Arquitectos.
¿El problema de fondo? Es una firma metida hasta el cuello en el rubro inmobiliario —asociada incluso al polémico edificio Kandinsky, el de los socavones en Viña del Mar— que ahora recibiría un salvavidas de oro gracias a las exenciones de IVA y el fast-track de permisos que empuja el propio ministro en el Congreso. Un autogol político que no solo amenaza con terminar de erosionar los frágiles puentes con la oposición, sino que además desató un intenso fuego cruzado, incluyendo críticas desde su propio sector y llamados a “bajarse del pedestal” para destrabar las negociaciones.
Mientras en el Ministerio de Hacienda aplican la ley del hielo, la oposición afila los cuchillos. Desde el Partido Comunista, la artillería fue directa a la yugular. El senador Daniel Núñez le exigió rectificar el documento de inmediato, advirtiendo que el flanco ético es insostenible.
“Ministro Quiroz, esto no es un detalle administrativo. Si su hermano está vinculado al negocio inmobiliario y usted impulsa beneficios tributarios para ese sector, debió transparentarlo. En probidad también importa la apariencia de conflicto de interés”, comentó el senador Núñez en X.
A través de la misma red social, la diputada PC Daniela Serrano fue más allá y le pegó donde más duele, acusando al secretario de Estado de ocultar cómo su entorno se beneficia con las medidas de La Moneda: “Cuando las autoridades toman la transparencia como algo opcional, se abre la puerta a la corrupción”.
Desde el Partido Socialista, el diputado Daniel Manouchehri elevó el tono, advirtiendo que la omisión huele a una grave falta constitucional a la probidad. “Dejó en blanco el campo de conflictos de interés. En blanco. Mientras impulsaba una ley con beneficios tributarios millonarios para ese mismo sector”, disparó el parlamentario.
De paso, Manouchehri sepultó el relato oficial frente al cómodo mutismo de Teatinos 120: “Nos dijeron que la ley era urgente, que era para Chile. Resulta que también podía beneficiar al sector donde opera la familia del ministro que la lleva. Y Hacienda no ha dicho nada”.
A la ofensiva se sumó la senadora del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, quien disparó contra el corazón ideológico del proyecto en el peor momento posible. “La megarreforma tributaria que favorece a los más ricos está llena de conflictos patrimoniales de diversas autoridades, y es hora que se transparente la información”, comentó, según consigna Radio Biobío.
“Bájese del pedestal”: oficialismo dividido
Pero el flanco de Quiroz no solo se concentra en la oposición; en su propio sector el descontento ya es público.
La gestión política del ministro ha levantado críticas abiertas en las filas de la derecha, donde distintos personeros advierten que esta controversia amenaza con sepultar definitivamente la viabilidad legislativa de la iniciativa.
El desmarque más nítido provino de la jefa de bancada de RN, María José Gatica, quien emplazó directamente al titular de Hacienda, exigiéndole “bajarse del pedestal” para intentar destrabar la negociación. En declaraciones consignadas por Cooperativa, la senadora apuntó a un déficit negociador del secretario de Estado, advirtiendo que las formas en política son determinantes y rematando con que esta área, claramente, “no es la expertise” de Quiroz.
El único que salió a ponerle el pecho a las balas fue el vicepresidente del Senado, el UDI Iván Moreira. Fiel a su estilo, intentó apagar el incendio blindando al ministro: “El ministro Quiroz no está en ningún pedestal. Está a la altura de las circunstancias. Chile demanda una megarreforma, no la pelea chica”.
La calculadora del Senado
Frente a un clima legislativo severamente tensionado por las revelaciones, la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), busca contener los daños y encauzar el debate. Para ello, comprometió un trabajo de filigrana política: un diálogo “comité por comité, senador por senador”. El diseño de la mesa apunta a evitar que la reforma emblemática del Gobierno termine sujeta al poder de veto de parlamentarios descolgados o intereses individuales. “No dependamos de las solicitudes de uno o dos senadores (…) mi misión es que no se apruebe por uno o dos votos”, advirtió Núñez en diálogo con la prensa, trazando una línea clara para intentar frenar el pirquineo de última hora en la Sala.
Pero los votos de la oposición acaban de subir de precio. El jefe de bancada PS-PPD, Juan Luis Castro, si bien se abrió al diálogo, advirtió que temas como la invariabilidad tributaria son “muy complejos” y exigen un contacto formal que el Gobierno aún no digna en hacer. Peor aún es el diagnóstico del senador PPD Pedro Araya, quien derechamente le puso la lápida estructural a la iniciativa, catalogándola como un proyecto “profundamente equivocado” que “debilita al Estado y reduce su capacidad de fiscalizar”.
De esta forma, la Ley Miscelánea inicia su trámite en la sala del Senado con un ministro mermado en su credibilidad y fuertemente cuestionado por su falta de prolijidad en materia de transparencia. En un Congreso donde el oficialismo no tiene mayorías, el error del jefe de las finanzas públicas amenaza con cobrar un alto costo político que La Moneda, inevitablemente, deberá asumir para salvar la reforma.
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