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domingo, 25 de enero de 2026

OPINIÓN


 Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

Perfil de Trinidad Steinert: ¿La sheriff del condado?

El columnista Kike Mujica perfila a la nueva ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, quien renunció a la Fiscalía esta semana para sumarse al gabinete de José Antonio Kast. Su arribo se dio tras las frustradas gestiones con el senador electo Rodolfo Carter para llegar al Ejecutivo y generó buenas opiniones en especialistas en la materia. 

¿Se pondrá Trinidad Steinert el traje de “la sheriff” del condado? ¿Será la “zarina antidelincuencia”? ¿La “dama de hierro”?

Con un equipo al cual le encanta instalar en la agenda símbolos, siglas y títulos, es plausible pensar que la ministra porte un “nombre comunicacional”.

Esto porque los republicanos quieren ganar la batalla de la percepción sobre la delincuencia. Saben que mostrar números positivos -baja de delitos u homicidios- es una tarea de largo aliento. También saben que en la campaña sembraron altas expectativas sobre la lucha contra el crimen organizado y que hoy la paciencia de la gente es escasa o derechamente nula.

Resultados ahora, será la demanda.

La misión es difundir que alguien -Kast- se puso las pilas de verdad, sin ambigüedades, contra los delincuentes.

En poco tiempo, esa batalla, la de las percepciones, es la que tendrá que ganar la ministra Steinert. 

¿Quién es?

Trinidad Steinert tiene 54 años. Egresó en 1995 de derecho en la Universidad Central. Cursó ahí además un Magíster en Reforma Procesal Penal. 

Entre 2000 y 2005, fue directora Zonal Centro de la Corporación de Asistencia Judicial de la Región Metropolitana.

En 2005 se integró al Ministerio Público como fiscal adjunta de la Fiscalía Regional Metropolitana Sur.

En febrero de 2021 fue nombrada fiscal adjunta jefe de Arica y Parinacota. Y en febrero de 2024 se convirtió en la Fiscal Regional de Tarapacá.

Ha sido profesora de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal de la Escuela de la Policía de Investigaciones de Chile y de la Universidad de Tarapacá. 

Un casting complicado

Llama la atención en círculos políticos y judiciales que los candidatos que sonaron antes para ser el nuevo ministro de Seguridad se hayan presentado al Parlamento.

El general de Carabineros (r) Enrique Basaletti, el general (r) Cristián Vial y el exalcalde Rodolfo Carter.

El exfiscal Carlos Gajardo no entiende por qué no se reservaron uno de esos nombres, sin presentarlo al Parlamento, sobre todo “teniendo en cuenta que había alta probabilidad de que Kast ganase la elección. Por eso se habla de improvisación”.

Carter se erigió como el principal nombre para Kast. Pero él considera que el león -el ministerio- tiene pocos dientes. Y además se molestó con las filtraciones en los medios. “Se sintió parte de una operación comunicacional”, me dicen desde su entorno.

El periodista Eduardo Monrroy escribió esta semana en estas páginas que “el nombre de Steinert recién figuró dentro del núcleo cerrado de Kast en una reunión que el equipo republicano sostuvo a pocos días de que el exdiputado consiguiera su boleto para la segunda vuelta presidencial, durante la segunda quincena de noviembre”.

Kast y su equipo, dentro de las alternativas, comenzaron a revisar nombre de fiscales y también de exfiscales.

El nombre se mantuvo en sigilo hasta el lunes anterior al anuncio del gabinete. Antes de renunciar a la Fiscalía, tomó dos días de permiso administrativo. 

Aceptar el fierro caliente

Esta semana hablé con Luis Cordero, el actual ministro de Seguridad, quien me dijo que valora que la fiscal haya aceptado el desafío, sobre todo porque le quedaban seis años de trabajo por delante. “Es apreciable que una persona acepte navegar en otras aguas”, me dijo.

“No es que ella estuviera de salida y buscando nuevas ofertas laborales. O sea, hay una decisión consciente de asumir un duro desafío y tomar este fierro caliente”, dice Gajardo.

Tanto Cordero como Gajardo descartan, como lo han esbozado sectores de la futura oposición, conflicto de interés por pasar de la Fiscalía non stop al poder Ejecutivo. 

“Es un movimiento dentro del Estado. No hay problemas”, dice Cordero. 

¿Por qué no Plan A?

Cordero elogia las capacidades de su sucesora –“profesionales y personales”- y además me dijo que valoraba mucho que ella hubiese sido muy proactiva cuando surgió la nueva repartición.

“Facilitó la instalación y la coordinación y se alineó con el ministerio”, me dijo.

En general, asumiendo que siempre será un quimera el desempeño de los ministros, existen expectativas positivas sobre la futura gestión de Steinert.

“Fue una muy buena fiscal, tiene experiencia y carácter”, me dice Gajardo.

Por eso, es dable preguntarse porque no fue el “Plan A” desde el primer momento.

¿Sus fortalezas?

  • En su paso en la fiscalía sur de Santiago logró mucha calle, vivencia y experiencia. Esa jurisdicción abarca 12 comunas, muchas de ellas -La Pintana, La Cisterna, San Joaquín y Puente Alto, entre otras- consideradas “altamente peligrosas”.

“En la zona sur existen sectores hay mucha delincuencia, robos, crimen organizado desde siempre y tráfico de drogas, dice Gajardo.

  • En el norte se compenetró con temas migratorios y narcotráfico. Además, culminó una larga investigación sobre el Tren de Aragua. Ella tomó la posta de otros fiscales, incluido uno que actuó en las sombras por motivos de seguridad. Nunca se supo su identidad.

Steinert presentó evidencia que terminó en condenas contra 12 integrantes de una célula operativa del Tren de Aragua, incluido su líder conocido como “Estrella”, quien fue sentenciado a pena perpetua.

Este fue un acierto del Ministerio Público. El Tren de Aragua es el principal grupo delictivo en Chile. En EE.UU el gobierno de Trump lo calificó como “terrorista”, a la par de, entre otros, Al Quadea, las FARC, el Ejército islámico y Hamas.

Chile lleva tiempo trabajando con EE.UU. para enfrentar al Tren de Aragua. En la ciudad de El Paso existe un centro de inteligencia que investiga el crimen organizado. Ahí participan chilenos. Su principal expertise es el Tren de Aragua.

Por eso, las penas que logró Steinert fueron aplaudidas no sólo en nuestro país.

  • Conoce al dedillo el mundo de la Fiscalía. Y tiene ascendiente entre sus pares: fue presidenta de la Asociación Nacional de Fiscales de Chile entre 2017 y 2019. Y generó redes internacionales cuando fue vicepresidenta de la Asociación Latinoamérica de Fiscales entre 2018 y 2019.
  • Se adentró en la redes de corrupción dentro de las Fuerzas Armadas. En Tarapacá destapó una red vinculada a funcionarios del Ejército que transportaba cocaína desde la zona norte (frontera con Bolivia) hacia la Región Metropolitana

En julio de este año investigó el tráfico de ketamina asociada a exfuncionarios de la FACh. Ahí mostro carácter y decisión para defender que fuese la justicia civil la que investigara y no la justicia militar. Hubo polémica: Steinert envió un oficio al fiscal de Aviación solicitando antecedentes sobre el caso detectado en la Primera Brigada Aérea de Iquique. El fiscal rechazó entregar la información, argumentando que, al tratarse de hechos ocurridos en una unidad militar y que involucraban a uniformados, la causa correspondía a la justicia militar.

Steinert recurrió tribunales para que zanjaran la disputa de competencias

El asunto escaló: el Presidente Boric apoyó a Steinert y ordenó que la FACh entregará toda la información. Eso molesto a los altos mandos.  

Las dudas respecto de Steinert

Visto lo anterior, la nueva ministra ha navegado en el ecosistema: conoce la idiosincrasia de los jueces, de las policías y de los delincuentes.

Las dudas del mundo político tienen que ver con su cintura política y sus capacidades comunicacionales. Si la idea del gobierno es instalar en la opinión pública la idea de que se está haciendo lo posible e imposible para combatir la delincuencia, la ministra necesariamente tendrá que marcar agenda y presencia.

Juan Francisco Galli, exsubsecretario del interior de Piñera 2.0, cree que la labor de Steinert “no es solamente conocer el fenómeno criminal, sino también poder abordarlo desde la perspectiva política, no solo de persecución penal”.

Galli argumenta que no basta con que las cifras de victimización o de delitos mejoren: “Si no tienen un reflejo en la percepción de la ciudadanía, se mantendrá la crisis política asociada a la ausencia de seguridad. Ese será su primer desafío”. 

Gajardo se muestra contrario a los que critican que la actual ministra se convierta en una especie sheriff del condado.

“Sin ánimo de caricaturizar, pero de alguna manera yo creo que eso es lo que se necesita. Que sea una ministra empoderada, que esté presente en los allanamientos, que haga puntos de prensa, para que la gente piense que ella es la persona que no está protegiendo y eso de alguna manera es un sheriff ¿no? Por algo a los chilenos le gusta Bukele: porque es lo más parecido a un sheriff”

FINAL

Steinert es la primera fiscal que llega a un ministerio.

Gajardo se la juega: cree que si le va bien se “transforma al tiro en una presidenciable”.

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