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Una nueva fisura se abrió al interior del Partido Socialista luego de que la corriente interna Socialistas por un Cambio difundiera una declaración pública en la que critica duramente la conducción del partido, cuestiona el acercamiento a la derecha y advierte sobre los riesgos de romper la unidad con el Frente Amplio y el Partido Comunista, justo cuando se avecina un gobierno de ultraderecha encabezado por José Antonio Kast.
El documento, titulado “Por la unidad de la oposición”, surge en un contexto marcado por la derrota electoral del progresismo, el quiebre del oficialismo tras el fallo del caso Gustavo Gatica y la controversia por la Ley Naín-Retamal. En ese escenario, el texto expresa una crítica frontal a la actual dirección socialista, a la que responsabiliza por errores estratégicos no asumidos y por insistir en una orientación política ya rechazada por la militancia.
Críticas a la conducción y al giro político
La declaración sostiene que el resultado electoral reciente no puede explicarse como un hecho aislado, sino como la consecuencia de decisiones políticas erradas acumuladas en el tiempo. En particular, se cuestiona el respaldo del PS a la candidatura presidencial de Carolina Tohá en la primaria, que obtuvo un 28% de los votos, frente a cerca de un 70% concentrado por candidaturas del FA y el PC, lo que —según el texto— evidencia que una parte significativa del electorado socialista optó por opciones de izquierda y no por el centro político.
Asimismo, el documento recuerda que la militancia socialista rechazó explícitamente la propuesta de conformar un “Partido Socialista Democrático” junto al PPD, iniciativa impulsada por la actual presidencia del partido y desechada por el 32° Congreso Carlos Lorca Tobar. Para la corriente firmante, insistir en esa orientación constituye un desconocimiento de decisiones democráticas adoptadas por las bases.
La Ley Naín-Retamal como punto de inflexión
Uno de los pasajes más duros del texto se refiere al impacto político de la Ley Naín-Retamal, impulsada por parlamentarios y respaldada por el Gobierno, cuyos efectos —señala la declaración— no fueron previstos ni corregidos por la dirigencia socialista. El documento afirma que este episodio refleja una grave falla de conducción política, cuyas consecuencias quedaron en evidencia tras la absolución del excarabinero Claudio Crespo.
Lejos de asumir responsabilidades, advierten, la respuesta de la dirección habría sido profundizar el quiebre con el FA y el PC, utilizando este conflicto como justificación para romper la unidad alcanzada, precisamente cuando —sostienen— resulta imprescindible una oposición cohesionada frente a un gobierno de carácter reaccionario.
Rechazo a pactos con la derecha
El texto manifiesta un rechazo categórico a cualquier intento de desplazar al Partido Socialista hacia el centro político en oposición a otras fuerzas de izquierda. Según la declaración, la identidad histórica del socialismo chileno se ha construido desde la izquierda, y cualquier modificación a la política de alianzas debe ser resuelta por el Congreso del Partido, no impuesta unilateralmente por su dirigencia.
En ese marco, la corriente advierte que avanzar en acuerdos con sectores de derecha —o marginar al FA y al PC— no solo debilita a la oposición, sino que termina favoreciendo a una ultraderecha fortalecida tras su victoria electoral. El documento llama, por tanto, a recomponer una coordinación política y electoral amplia que incluya a todas las fuerzas progresistas.
Llamado a debate democrático interno
Finalmente, la declaración convoca a discutir las diferencias estratégicas de manera democrática y responsable en el próximo Congreso del Partido Socialista, subrayando que la fragmentación de la oposición no solo carece de sustento político, sino que puede tener costos históricos en un escenario de regresión de derechos y de avance de posiciones autoritarias.
La irrupción de esta corriente interna confirma que el debate sobre el rumbo del PS está lejos de cerrarse y que el quiebre con el FA y el PC no es un consenso al interior del socialismo chileno, sino una disputa abierta sobre identidad, alianzas y el rol que debe asumir la oposición en el nuevo ciclo político
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