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sábado, 14 de enero de 2017

Corrupción, desorden, ambición y desigualdad: Las reales causas de un Valparaíso en llamas

14/01/2017 |
Por Mario López M.
A diferencia de un terremoto, los incendios son catástrofes absolutamente predecibles y evitables. En el viejo puerto todos los saben, pero históricamente nada han hecho por prevenirlos, o al menos, no lo suficiente.

Dineros que se desviaron de tareas de limpieza, negligente distribución urbana, desenfrenada codicia de inmobiliarias que buscan rentabilidad, sin importar dónde construir y pobreza y marginalidad, son la razón de fondo.

Para algunos, la culpa es de la naturaleza, que no nos da tregua alguna y cada cierto tiempo nos golpea con algún incendio en algún sector del país. Ya resulta parte del paisaje de las noticias del verano saber que en tal o cuál lugar se queman miles de hectáreas. Quizás algunos casos impactan más que otros, como el de Valparaíso en 2014 que significó más de dos mil novecientas viviendas destruidas y 15 víctimas fatales. El problema es de la naturaleza, pero de la naturaleza humana, indolente y ambiciosa.

Un Factor común une los incendios del puerto. Una pobreza extrema que vive rodeada de basura -en 2016 se extrajo 1.072 toneladas de basura solo en Valparaíso-, arbustos y bosques de eucaliptus, constituyendo el combustible perfecto del drama. Los otros elementos propios de un siniestro, el calor del verano y los fuertes vientos que proveen el oxígeno necesario, provocan la reacción en cadena, y la tragedia. Casi es anecdótico si fue un asado que se salió de madre, un soldador descuidado o un pirómano desquiciado el que se constituyó en la causa basal.

Se sabía y nada se hizo
Si solo se hubieran destinado los recursos necesarios para prevenir catástrofes como la sucedida en 2014 o la reciente, no se habría tenido que lamentar la pérdida de vidas. En 2012 el entonces jefe de Emergencias de la Municipalidad de Valparaíso alertaba de lo que ocurriría, según consigna el Acta del Consejo Municipal de fecha 12 de diciembre de ese año. Allí se destacó la "urgencia" y se especificaron los trabajos que era imprescindible realizar. Los dineros, aunque aprobados, jamás llegaron. Presidió el concejal Carlos Bannen (UDI), ante la ausencia del Alcalde de su mismo partido, Jorge Castro.

En esa oportunidad Ricardo Valdés, a cargo de emergencias, fue citado a propósito del incendio en Cerro Toro acontecido solo unos días antes y en que un par de casas habían resultado destruidas, aunque fueron las víctimas las que concitaron la atención pública, pues fueron cuatro las personas que murieron en el siniestro -dos de ellas menores de edad-, y otras 25 resultaron damnificadas.

"Nosotros tenemos un problema: la continua falta de recursos para enfrentar una emergencia, lo que para nosotros se traduce en un desastre (...) Todo nos afecta: corre viento fuerte, se cae una muralla; nos caen unas gotas de agua, y se producen aluviones", consigna el acta que advirtió Valdés, quien puso su énfasis en los incendios: "Se está haciendo un desmalezado con mucho sacrificio y eso me consta porque hay 20 personas trabajando para toda la ciudad. Como mandato, este municipio tiene que hacer cortafuegos por una cantidad de 45 kilómetros de distancia. Debemos haber ejecutado un 5% o 6% de eso. El resto no ha se ha podido hacer por falta de recursos", señaló.

"Como dato de la causa, por lo menos hace un par de años, el desmalezado de la ciudad le costaba al municipio $170 millones, dinero que en las arcas municipales no está (...) Espero equivocarme, pero yo creo que este año vamos a tener serios problemas con respecto a los incendios forestales", advirtió Valdés, en algo que se constituiría en una verdadera sentencia. Solo dos meses después, el 14 de febrero de 2013 casi 300 casas fueron arrasadas por las llamas en el sector de Rodelillos y el Cerro Placeres, con un crudo desenlace de 1.200 damnificados y su secuela de muerte.

Campea la corrupción
¿Y el dinero para cubrir esos urgentes gastos de claro contenido social, dónde estaba? No cuesta mucho seguirle la pista, de hecho ya lo han hecho los tribunales. El último caso sobrepasó los $1.000 millones de los fondos de la intendencia, que se suman así a otros $1.438 millones que se investigan en otras causas. ¿Habría alcanzado con ello para cubrir los gastos de desmalezado, limpieza de basura e incluso reingeniería habitacional? Por supuesto. ¿Y la Municipalidad de Valparaíso? Varios otros desfalcos se han imputado, sobrepasando los 37 mil millones de pesos. Una bicoca.

No más de 835 millones de pesos se necesitaban para evitar los últimos incendios que han asolado a la región. Ínfimo en relación a lo que investigan tribunales. No se puede afirmar que ello es responsabilidad sola y exclusiva del alcalde saliente, no. Varias administraciones han depredado el puerto y ello ha justificado la reacción de sus habitantes en las recientes elecciones municipales, donde la gran mayoría se abstuvo de sufragar y quienes lo hicieron optaron por una vía distinta a las del denominado duopolio.

Mauricio Zulueta, fundador de La Matriz -referente que llevó al gobierno comunal al actual Alcalde Jorge Sharp-, quien es arquitecto, recuerda: "como arquitectos, aportamos revisando los serios incumplimientos en permisos y otras cosas en Valparaíso (...) este movimiento ciudadano salió de un hastío y de una desesperanza de ver a Valparaíso cómo estaba. Quebradas llenas de basura que generaron los incendios terribles, cosas que eran predecibles, sabíamos que teníamos una bomba de tiempo en la ciudad con un deterioro muy grande, y no se hizo nada por el municipio, fueron muchos años de gestiones malas que nos movió a todos a tratar de colaborar en este sueño", indicó a Cambio21.

No existe planificación
Desde luego todos los expertos coinciden en que más allá de la falta de recursos, la comunicación entre los diversos actores de una crisis, municipalidad, intendencia, carabineros, bomberos etcétera, es inexistente, antes, durante y después de la misma. Cada organismo funciona por separado.

Además la estructura de los barrios más humildes aporta de manera brutal al riesgo. La dirigenta del Colegio de Arquitectos, Ximena Bórquez estima que existe una falla profunda es la composición de los barrios en los cerros del puerto, pues "las construcciones en esos lugares son de tipo espontáneo", lo que produce que sea "incapaz de absorber emergencias porque si una persona tiene un infarto, no llega ni la ambulancia y no hay quién se haga cargo de eso".

¿Eso implica que se deben trasladar a los vecinos a otros sectores o comunas? No lo estima necesariamente así la profesional, para quien "la gente se puede quedar ahí si se hace borrón y cuenta nueva, con un rediseño del cerro y con viviendas de material que limite la propagación del fuego". Pero el problema es mucho más profundo y da cuenta de una pobreza material increíble y de la ambición de inmobiliarias que construyen en sectores potencialmente peligrosos, sin planificación de entorno, pues dejaría de ser rentable. Tampoco es que las autoridades puedan intervenir a sus anchas, ya que los predios tienen dueños particulares, empresas y zonas tomadas por pobladores que han instalado allí sus casas de material ligero.

El Alcalde Sharp se ha comprometido a elaborar un Plan Maestro de Seguridad para evitar estos hechos, que implica la deforestación de eucaliptus, erradicación de basurales e iniciar una campaña de educación para la ciudadanía, aunque no deja de reconocer que no se cuenta con los recursos suficientes para la implementación de este plan de emergencias. Una vez más el gobierno central tiene la palabra. "Necesitamos un esfuerzo del Estado de Chile, no del municipio, no de la Intendencia. No podemos esperar un año más para que la señal se vuelva a incendiar", señaló Sharp. Para el urbanista Patricio Herman, "El tema de fondo es ausencia del Estado, desorden en la ciudad".

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