En el período en el que el candidato presidencial de la derecha Sebastián Sichel fue director de Asuntos Públicos la agencia de lobby y relaciones públicas Burson–Marsteller tuvo a su cargo la defensa de Equifax en su intento de impedir que la lista de deudores Dicom fuera ilegal y tuvo a su cargo Financial Group, los propietarios de AFP Cuprum y Autopista Central. Así lo reveló hoy una investigación publicada hoy por el diario electrónico Interferencia.

Como lo informó distintos medios, a pesar de haberlo negado en el debate presidencial frente a la interpelación de Yasna Provoste, Sichel efectivamente trabajó en la compañía de lobby Burson–Marsteller entre enero de 2011 y agosto de 2013, según consta en su propio perfil de LinkedIn.

Según consignó Interferencia, Sichel estuvo a cargo de gestionar las cuentas de empresas como Principal, compañía de seguros estadounidense propietaria de la AFP Cuprum; de la Autopista Central, de propiedad de capitales españoles; y también de Equifax, empresa de información crediticia que libraba una batalla en el Congreso por la tramitación de una ley que buscaba regular el registro de Dicom.

Sichel era entonces director de Asuntos Públicos, “departamento abiertamente conocido en la industria por ser responsable de la gestión del lobby; una unidad que veía las cuentas más complejas desde la perspectiva política y que requerían de una intensa labor hacia los congresistas, buscando influir en sus decisiones legislativas”, consignó Interferencia. Agregó que, según fuentes consultadas por el medio, “Equifax era crucial para Sichel, pues era la que más renta generaba en Asuntos Públicos, por lo que dirigía personalmente la cuenta”.

Precisó que el cargo de Sichel, director de Asuntos Públicos, era “abiertamente conocido en la industria por ser responsable de la gestión del lobby; una unidad que veía las cuentas más complejas desde la perspectiva política y que requerían de una intensa labor hacia los congresistas, buscando influir en sus decisiones legislativas”.

Entre diciembre de 2010 y febrero 2012 se discutió en el Congreso la Ley Dicom, impulsada por el entonces diputado Felipe Harboe, “la cual buscaba regular el estigmatizante registro de deudores, quienes quedaban excluidos del sistema bancario cuando entraban a esta lista negra”. Añadió el medio que la ley fue aprobada, pero “al gusto de Equifax, pues finalmente la legislación no prohibió el listado, sino que solamente lo restringió, permitiendo su uso –onerosamente– al sector financiero, principalmente”.

En diálogo con Interferencia, Harboe “dijo no saber qué agencia de lobby estaba detrás de Equifax, pero recordó que le llamó la atención que dos diputados de derecha hayan intervenido en la discusión en particular de la ley con argumentos textuales idénticos”.

Según señalaron al medio fuentes que trabajaron en Burson–Marsteller, Sichel tenía una “especial preocupación por la tramitación de la ley”. Explica que “el mensaje a transmitir era que esta ley que buscaba poner freno a Dicom era absolutamente populista y que iba a generar graves problemas financieros y económicos ante un eventual masivo no pago de deudas”, lo que se confirma en la prensa de la época y en la discusión parlamentaria.

Llama la atención respecto de que el programa del candidato Sichel en Infancia proponga “enviar a los deudores de alimentos al boletín de informaciones comerciales”, es decir, Dicom.

El medio, citando un artículo académico, consigna que otros clientes de Burson–Marsteller eran Principal, aseguradora estadounidense que compró AFP Cuprum; la Autopista Central, de capitales españoles; ENEL, y la Cámara Chilena de la Construcción, entre otras.

Se indicó que Sichel prestó especial atención a Principal, transnacional compañía de seguros estadounidense que se incorporó al mercado chileno de las pensiones en 2012 mediante la compra de AFP Cuprum, estando Sichel en la dirección de Asuntos Públicos de Burson–Marsteller. Añadió que también habría estado “particularmente atento de las cuentas que la empresa llevaba con la Autopista Central”.

Sichel se comunicó con Interferencia para “desmentir categóricamente que su trabajo con esas cuentas haya sido lobby. El candidato dijo que se trataba de trabajos de seguimiento legislativo e informes en derecho, pero no lobby”. Frente a las evidencias de que Burson–Marsteller es reconocidamente una entidad perteneciente a la industria del lobby, “Sichel se indignó”. Les espetó: “No seas falta de respeto. ¡Yo con ustedes, con las fake news, voy a terminar querellándome!».