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martes, 13 de noviembre de 2018

La historia del juez que podría ser sancionado por sugerir cambio de nombre a la Villa Presidente Pinochet

Jonás Romero Sánchez 13 Noviembre, 2018

Gonzalo Neira es el juez subrogante que, en junio de este año, ofició al municipio de El Bosque para que evaluara “el oprobio que pudiere ocasionar” en sus habitantes el nombre de la Villa Presidente Pinochet. Concejal RN lo acusó ante sus superiores de “darse un gustito” y ahora el magistrado Neira podría ser sancionado por la Corte de Apelaciones de San Miguel. Esta es su historia.
La mañana del 20 de junio de este año, el abogado Gonzalo Neira Campos firmó una resolución que pudo haber sido una de las cientos que ha visto desde su llegada al 2° Juzgado Civil de San Miguel.
La causa versaba sobre una petición de desalojo, pero Neira, criado en la zona sur de Santiago, se sorprendió con el detalle de la dirección: la vivienda en cuestión estaba ubicada en la Villa “Presidente Pinochet”, comuna de El Bosque.
Luego de resolver el caso, según documentos a los que tuvo acceso The Clinic, el juez, calidad de subrogante, pidió en una de las resoluciones que se oficiara a la Dirección de Tránsito y al Concejo Municipal para que evaluaran: “El oprobio que pudiere ocasionar el nombre de la Villa Presidente Pinochet existente en dicha comuna, al hacer apología de quien dirigió la violación sistemática de derechos humanos por parte del Estado”.
Días después, Neira se enteró que el concejal RN de la comuna, Carlos Contreras, lo había denunciado ante la Corte de Apelaciones de San Miguel, por haberse extralimitado en sus funciones.
Aseguró que Neira se había dado “un gustito personal”.
Creciendo en San Joaquín
A sus 35 años, Gonzalo Neira lleva un largo recorrido en el Poder Judicial. Luego de egresar de la Universidad de Chile el año 2008, ocupó puestos en juzgados civiles y del trabajo en Colina, Santiago y Antofagasta. En 2016 recaló en el 2° Juzgado Civil de San Miguel como secretario, cargo que ejerce hasta hoy.
Cercanos Neira relataron a The Clinic que este posee una “sensibilidad especial” por las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura de Augusto Pinochet.
— Él creció en un barrio de San Joaquín donde carabineros allanaba prácticamente todas las semanas. Incluso, dos de sus tíos tuvieron que exiliarse en Argentina e Inglaterra luego de ser perseguidos—, explica una persona cercana al juez, quien acept{o la entrevista a condición de anonimato.
Luego de la denuncia hecha por el concejal Contreras, la fiscal judicial de la Corte de San Miguel, Carla Troncoso, formuló cargos contra el juez. En concreto, Neira fue sindicado por infringir la prohibición del artículo 323 N° 1 del Código Orgánico de Tribunales, disposición que prohíbe “a los funcionarios judiciales: 1° Dirigir al Poder Ejecutivo, a funcionarios públicos o a corporaciones oficiales, felicitaciones o censuras por sus actos”.
En sus descargos realizados ante la fiscal, Neira sostuvo que: “En ningún caso se incorporan a dicha resolución felicitaciones o censuras a la autoridad por alguno de sus actos, sino que simplemente se ordena oficiar a las autoridades competentes para señalarles que un determinado hecho podría estar generando un daño a derechos fundamentales de un grupo de personas y al Estado de Derecho”.
De acuerdo con la documentación del caso, Neira argumenta señalando que la comunidad internacional ha considerado a Pinochet un “criminal de lesa humanidad”, y que sería un “error pensar que se requiere alguna clase de competencia especial más que el ejercicio de una actividad pública para advertir a otra autoridad de una eventual vulneración de derechos fundamentales”.
Apoyo ciudadano
Actualmente, Neira está a la espera de una posible sanción. Paralelamente, el Concejo Municipal de El Bosque, tras recibir su presentación, realizó una votación para cambiar el nombre de la Villa Presidente Pinochet. ¿El resultado? 6 a 1.
El único voto en contra fue el del concejal Contreras.
Organizaciones como Ciudadanos por la Memoria han ofrecido su apoyo públicamente a Neira. Para Pedro Matta, uno de los miembros de la agrupación, la actitud del magistrado Neira fue “una grata sorpresa”.
—Si el magistrado fuese sancionado, sería otro capítulo triste que le ha correspondido al Poder Judicial. Nos parece que su acción fue la de un ciudadano consciente de los crímenes cometidos por Pinochet y sus secuaces, particularmente en la castigada zona sur de Santiago—, opina Matta.
Mientras, Neira guarda silencio a la espera de una absolución.

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