Barambyka
Entrevista: Gentileza de Patricio Polanco
El descubrimiento de un cargamento de cocaína al interior de motores de vehículos acorazados del Ejército, enviados desde Chile a Suiza para su reparación, en octubre pasado, trae a colación cómo en los 70’s y 80’s las dictaduras militares latinoamericanas en conjunto con la mafia, se dedicaron al negocio de la droga. También cómo la CIA financió -con este negocio- sus operaciones clandestinas en el continente, ligado también a la entrega de armas a la contra Nicaragüense, y el aporte de pertrechos a la guerra en el Medio Oriente, que dio origen al caso “Irán-Gate” en Estados Unidos.
Chile no fue la excepción de esta relación narco-castrense y, aunque en menor envergadura, la DINA, CNI y el Ejército, participaron de hechos de este tipo.
Uno de los testimonios más recientes fue el que el fallecido jefe de la DINA, Manuel Contreras, entregó a principios de julio de 2006 al entonces ministro en visita Claudio Pavéz, quien investigaba el homicidio del coronel Gerardo Huber, uno de los participantes del tráfico de armas a Croacia, a principios de los 90.
Contreras aseguró que el asesinado químico de la DINA, Eugenio Berríos, junto a Marco Antonio Pinochet y el empresario de origen sirio Edgardo Batich, usaban las dependencias del Complejo Químico del Ejército (CQE) para la fabricación de cocaína, la que era enviada a Estados Unidos y Europa.
Sin embargo, 13 años antes, es decir en 1993, Frankell Ivan Baramdyka o Trinidad Moreno, contó también cómo desde el mismo CQE, se vendían los “precursores” para la fabricación del alcaloide, que estos eran protegidos por el jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, quien además habría participado en actividades narco para enriquecerse.
De acuerdo al libro “La delgada línea blanca”, de los periodistas Rodrigo de Castro y Juan Gasparini, Baramdyka llegó a Chile arrancando de Estados Unidos, luego que el FBI lo buscara por traficar droga.
Casado con una chilena, inició una serie de empresas, ligándose a personal del consulado de Chile en Los Ángeles, precisamente donde Augusto Pinochet hijo operaba con sus negocios truchos que a principios de los 90 derivaron en el llamado caso “Pinocheques”.
Baramdyka o Trinidad Moreno otorgó una entrevista en 1993 estando en la cárcel condenado por giro doloso de cheques, meses antes que partiera con destino a Estados Unidos, ya que en 1987 la Corte Suprema había concedido su extradición.
El texto escrito por de Castro y Gasparini revela cómo varios de los embarques de droga que salían de Chile, iban en material militar que fabricaba Famae y otro reconocido industrial del rubro, vía aérea al país del Tío Sam y al viejo continente, de acuerdo a la versión de Baramdyka.
Se trata de la historia de un hombre, en cuyos hombros pesan los episodios más oscuros del Chile de los 70’s y los 80’s cuando gobernaba Pinochet.
Pues bien, The Clinic Online revela por primera vez la entrevista completa que concedió Trinidad Moreno en la Penitenciaría antes de ser extraditado.
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