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martes, 26 de enero de 2021

Es probable que la ultraderecha vuelva a la presidencia de Estados Unidos en cuatro años más

   

La gravísima crisis sanitaria que ya se ha dejado caer sobre los Estados Unidos, probablemente llegará a niveles inimaginables en los próximos meses. Es altamente probable que el nivel de contagios con el coronavirus, se dispare y así con esta tragedia la cantidad de muertos se empiece a contar no en cientos de miles sino en millones.

El proceso de vacunación rápida y eficiente de toda una gran población requiere una excelente organización de los servicios de salud pública. Desafortunadamente esta condición no existe en el país del norte.  Además de esta gigantesca vacunación masiva se requieren drásticas medidas de aislamiento, cuarentena y otras difíciles decisiones que solo un poderoso Estado centralizado autoritario y eficiente puede lograr. Aún si la campaña de vacunación se logra implementar con éxito en la mayoría de la población, esta gigantesca empresa de vacunar a más de 300 millones de personas, solo podrá ser completada para finales del año 2022.

No obstante y desgraciadamente, aún cuando este gigantesco esfuerzo de salud pública tenga éxito, el descalabro económico que la epidemia producirá, hundirá a la economía norteamericana por varios años.  Es precisamente este gigantesco descalabro económico el que finalmente provocará la ruina política de la gestión del presidente Biden. Con esta catástrofe económica, las posibilidades de que Donald Trump u otro candidato populista de derecha sea electo presidente en cuatro años más es así altamente probable.

Los expertos en salud pública conocen las enormes dificultades administrativas que hoy día tiene la salud pública estadounidense. Las muy buenas condiciones de salud creadas por el presidente Franklin Delano Roosevelt a principios de los años 30 del siglo XX,  y luego perfeccionada por todos los presidentes entre 1945 y 1970; es hoy día un gigantesco negocio. Este negocio está en manos de monopolios privados y como consecuencia de esto, millones de trabajadores estadounidenses carecen de salud pública.

El neoliberalismo implantado en los Estados Unidos a partir de los años 70 del siglo XX, no solo ha arruinado a la clase trabajadora estadounidense sino que también ha destrozado casi todas las instituciones de salud pública que con éxito derrotaron las epidemias que atacaron a los Estados Unidos después de la segunda guerra mundial.

Se puede así concluir que el terreno estará suficientemente abonado para que Trump (u otro líder político populista) movilice con éxito la población blanca del país. Así una vez más el populismo racista se apoderará de la Casa Blanca. Está claro que la crisis del coronavirus no le permitirá al presidente Biden durante los cuatro años de su mandato, mejorar el estándar de vida de los más de 70 millones de ciudadanos que recién votaron por Trump a fines del año 2020. Esta enorme masa de votantes profundamente frustrados e insatisfechos, debería saber cómo la elite neoliberal decidió astutamente hacerse groseramente rica a costa del estándar de vida de la clase trabajadora en las últimas cuatro décadas.

Roosevelt

Es precisamente la pérdida de este buen estándar de vida de la clase trabajadora blanca, y que se ganó mediante la creación y desarrollo del llamado Estado de bienestar creada por el “Nuevo Trato” del presidente Franklin Delano Roosevelt a partir del año 1933; la causa principal de los gigantescos problemas políticos actuales de la previamente acomodada clase media estadounidense. El ciudadano blanco actual debería estar enterado  de la enorme cantidad de buenos servicios públicos que se crearon con el “nuevo trato”. El ciudadano promedio también debería saber  que estas políticas de bienestar colectivo se empezaron a destruir por el presidente Nixon en los años 70 del siglo pasado. Esta destrucción sistemática del Estado de bienestar, continuó con los presidentes neoliberales tales como Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo y finalmente el presidente Barack Obama.  Fue así como el corrupto neoliberalismo creó una elite con una riqueza jamás antes alcanzada por la raza humana. No obstante, el precio de esta increíble riqueza solo para los ricos estadounidenses, se ha hecho a costa del empobrecimiento paulatino de la clase trabajadora estadounidense y muy particularmente de los ciudadanos blancos viviendo en el ex cordón industrial del país. Es decir, los Estados centrales que bajan de los grandes lagos hasta el golfo de México.

Para la corrupta elite neoliberal era mucho más rentable y lucrativo cerrar las fábricas en Estados Unidos y abrir nuevas fábricas en Asia, particularmente en China. Este catastrófico proceso de desindustrialización se realizó en las últimas cuatro décadas. Es precisamente este desastroso proceso de subdesarrollo económico y político experimentado por la sociedad estadounidense en los últimos cuarenta años,  lo que produjo el fenómeno Trump. Si esta misma aberración politológica, por culpa de la pandemia, se repite en los próximos cuatro años, su resultado será un nuevo periodo para Trump o cualquier otro político populista.

Para evitar esta catástrofe sería conveniente que el presidente Biden estudiara con mucho cuidado un excelente trabajo académico recientemente escrito por Meg Jacobs profesora de Princeton  y publicado en la revista Foreign Affairs en su número de enero- febrero/21. Este artículo se titula: “Desperate Times, Desperate Measures. The Lessons of the New Deal”.

Está claro, que si el presidente Biden quiere sacar al país adelante, debe romper para siempre con la ideología neoliberal y adoptar con fuerza y entusiasmo la ideología estatista e intervencionista del presidente Franklin Delano Roosevelt.

En su artículo ella describe cómo, desde el año 1933 el presidente Franklin D. Roosevelt creó muchas agencias estatales  a fin de reducir drásticamente el desempleo creado por la depresión de los años 1929-1933. Entre estas agencias se pueden nombrar The Civilian Works Administration, la cual dio trabajo a 3 millones de personas en los primeros meses del año 1933. Además se crearon otras dos agencias que dieron abundante empleo estatal permanente y ellas fueron The Public Works Administration y el Work Progress Administration. Estas dos últimas agencias estatales dieron empleo a más de 10 millones de personas. Además, ellas desarrollaron industrialmente a las regiones oeste y sur del país. Ellas construyeron 650 mil millas de súper carreteras de asfalto, miles de puentes y miles de represas y sistemas de aguas servidas. Estas dos instituciones son las responsables por el acelerado crecimiento económico del sur y del oeste de los Estados Unidos.

 

Fortalecer la demanda

Agrega la profesora Jacobs que Roosevelt salvó la economía norteamericana al crear un sólido y sostenido consumo popular. Esto se dio particularmente en áreas rurales. Jacobs concluye que Roosevelt salvó a la clase campesina y obrera de los Estados Unidos. El presidente aumentó drásticamente el ingreso de estas clases sociales y este fenómeno aumentó masivamente la demanda de productos industriales. Con estas medidas se salvó al sector industrial. También en aquellos productivos años se creó la autoridad del Valle del Tennessee y ella fue responsable por el desarrollo del sur y del medio oeste del país.

Todas las zonas rurales del país tuvieron así, energía eléctrica y agua potable. Todo esto se tradujo en un gigantesco programa de electrificación rural para todo el país. La agencia estatal responsable de este verdadero milagro desarrollista fue The Rural Electrification Administration.  Más de 1.5 millones de granjas recibieron así electricidad y agua potable estatal. Todos estos programas de profundo intervencionismo estatal redujeron sustancialmente la gigantesca desigualdad económica que se creó en los corruptos  años 20 en Estados Unidos. En los años 30 los pobres, tanto del campo como de la ciudad, recuperaron el ingreso perdido en los años 20. El presidente Roosevelt le dio un gran impulso a la sindicalización de los trabajadores, tanto del campo como de las ciudades y esta medida cambió radicalmente el panorama distributivo. La democracia de verdad se desarrolló rápidamente en los lugares de trabajo y esto gracias a la gran cantidad de sindicatos obreros que se organizaron por todas partes.  Con todas estas medidas progresistas Roosevelt ganó una sólida mayoría en la cámara de diputados y en el senado y esto le permitió gobernar eficientemente. Los trabajadores también ganaron el derecho a la seguridad social, la salud y la educación. Se creó así una sólida alianza entre  los pobres y el gobierno federal. Debido a todo esto, los ricos odiaron al presidente Roosevelt. Pero el pueblo, agradecido, en 1936 le dio un 60% del voto popular. Esta fue la victoria más importante de un presidente desde 1820. Gracias a Roosevelt, los demócratas ganaron el poder en el congreso por los siguientes 50 años. Con el brillante ejemplo del presidente Roosevelt está más que claro que el presidente Biden debiera seguirlo lo antes posible.

La gran tragedia detrás de esta gigantesca crisis, es que los partidarios de Trump en gran medida desconocen la verdadera historia de su país. Ignoran que el liberalismo corrupto casi hundió a los Estados Unidos en las primeras tres décadas del siglo XX. Desconocen también la inmensa labor realizada por el presidente Roosevelt entre 1933 y 1945.  Tampoco saben de la labor que realizaron presidentes patriotas y ejecutada entre 1945 y 1970; y,  sobre todo, estos populistas desconocen la triste historia de la desindustrialización realizada entre 1970 y el día de hoy.

Las masas partidarias del populismo de Trump, en su gran mayoría creen que la gran crisis que hoy les afecta ha sido creada por la masiva penetración en Estados Unidos de migrantes provenientes del tercer mundo, particularmente de América Latina. El hecho es que toda la desindustrialización iniciada en los años 70 del siglo XX fue planeada y ejecutada por la elite rica para convertirse en los súper ricos; por el contrario, esta se oculta y se denigra. Al neoliberalismo no le importa el bienestar de las masas, solo le importa el bienestar y riqueza de la elite. Está claro, que si el presidente Biden quiere sacar al país adelante, debe romper para siempre con la ideología neoliberal y adoptar con fuerza y entusiasmo la ideología estatista e intervencionista del presidente Franklin Delano Roosevelt.

 

 

  1. Duque Ph. D.

Cientista Político

Puerto Montt, 25 de enero de 2021

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