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viernes, 17 de junio de 2016

Fallido intento de posicionar su liderazgo en el PS

Operación Panzer: Insulza sale trasquilado

por  17 junio 2016
Operación Panzer: Insulza sale trasquilado
Esa misma mañana llovieron los llamados entre los protagonistas de la cena, sorprendidos y molestos con la filtración, en circunstancias que la invitación había sido con acuerdo previo de reserva. Al principio se desató la desconfianza entre todos, se miraron unos a otros como posibles responsables, hasta que con el correr de las horas se fue instalando un convencimiento colectivo y todas las miradas se dirigieron hacia el ex secretario general de la OEA. “Nadie tiene dudas que fue Insulza quien filtró la cena y gran parte de su contenido, con el objetivo de instalarse con un liderazgo político”, sentenciaron en el PS.

No es el primer intento del actual agente de la demanda marítima de Bolivia en La Haya, José Miguel Insulza, por insertarse en el escenario político local, pero ciertamente en esta ocasión le falló el cálculo. Por eso salió trasquilado con su última arremetida, debido a los duros cuestionamientos que desató en el seno del PS.
Es que la errática filtración de una cena en su casa con los jerarcas del socialismo fue muy mal vista en La Moneda y especialmente, a todo nivel, en su partido. Al punto que las escasas posibilidades que tenía de ser considerado una alternativa con miras al 2017 se desvanecieron totalmente.
El sábado 11 de junio, desplegado a dos páginas, se publicó en La Tercera un artículo titulado “De agente y pánzer”, en el que se relataba una reservada cena que había tenido lugar en su casa en Providencia, el lunes 6, en la que se analizó la coyuntura política y futuro del oficialismo. A dicha instancia asistieron la presidenta del PS, Isabel Allende; el secretario general del partido, Pablo Velozo; el ministro vocero de Gobierno, Marcelo Díaz; el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy; el presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade; el senador Juan Pablo Letelier; el ex ministro de la Segegob, Álvaro Elizalde; y el alcalde de El Bosque, Sadi Melo.
Esa misma mañana llovieron los llamados entre los protagonistas de la cena, sorprendidos y molestos con la filtración, en circunstancias que la invitación había sido con acuerdo previo de reserva.
Al principio se desató la desconfianza entre todos, se miraron unos a otros como posibles responsables, hasta que con el correr de las horas se fue instalando un convencimiento colectivo y todas las miradas se dirigieron hacia el ex secretario general de la OEA. “Nadie tiene dudas que fue Insulza quien filtró la cena y gran parte de su contenido, con el objetivo de instalarse con un liderazgo político”, sentenciaron en el PS.
Es más, entre los comensales de ese lunes en la noche –aseguraron en el partido y el gobierno– quedó la desagradable sensación de que “habían caído en una trampa”, ya que en paralelo el mismo día sábado Insulza apareció casualmente en una extensa entrevista en El Mercurio dando cátedra sobre la Nueva Mayoría, en la que afirmó que “atacando todo el día a los ministros, en lugar de atacar a la derecha, estamos creándonos problemas”.
En otras ocasiones, Insulza ha intentado sin mayor éxito hacer primar su perfil político, como en febrero con el espaldarazo que dio al ex ministro UDI, Pablo Longueira, cuando se hizo público el intercambio de mails del ex senador con el ex gerente general de SQM, Patricio Contesse, mientras se tramitaba la ley de royalty a la industria minera el año 2010.
“Es una persona que en un momento determinado prestó importantes servicios al país. Eso no lo exime de presentarse ante la justicia. No veo por qué tenemos que ser tan radicales”, expresó en una entrevista a La Segunda y agregó ahí mismo que la imagen de hombre de Estado del ex líder gremialista "es algo que tiene bien ganado y debe cuidarla. Seguramente, muchas de las cosas que ocurrieron y que salen con escándalo en los diarios fueron perfectamente normales y no tiene ninguna cosa de la cual preocuparse. Pero no debemos llamarnos a escándalo porque alguien quiera indagar", manifestó.
Otro ejemplo: en abril participó en un seminario en la Universidad Adolfo Ibáñez, donde criticó el proceso constituyente al que estaba convocando La Moneda.
“Yo francamente confieso –tengo el sueño de equivocarme–, pero creo que este proceso de debate no va a llegar demasiado lejos (…) dejémonos de cuentos: o sea, van a participar –yo espero que participe mucha gente–, pero van a ser más los míos que van a participar que los otros, y eso ya le quita precisamente el consenso que dice que estamos buscando”, señaló en aquella ocasión.
En La Moneda si cayó muy mal la reunión y el contenido de la discusión que allí se dio, donde se trató el complejo momento que atraviesa la administración bacheletista y en la que participaron el ministro Díaz y el subsecretario Aleuy.  En términos oficiales, en Palacio aseguraron que el tema no generó ningún impacto y que no fue tratado posteriormente, pero en el Gobierno hay quienes han insistido en que sí hubo mucha molestia en el entorno presidencial con este episodio y a ambas autoridades se les habría pedido algún tipo de explicaciones en las horas siguientes.
En ambas ocasiones fue cuestionado en el oficialismo y sus palabras sacaron ronchas tanto en la Nueva Mayoría como en La Moneda, pero nunca tanto como en esta ocasión.
Esta semana las críticas a Insulza han sido a todo nivel en el oficialismo, especialmente en el PS, y han oscilado desde lo “burdo” de la operación que desplegó para posicionarse, el descuido que tuvo con un ministro y un subsecretario de su partido al exponerlos de esa manera con la filtración, hasta la “visión obsoleta” de cómo entiende la política, lo que se vislumbra en la convocatoria a la cena.
El diputado PS, Leonardo Soto, dijo que esa reunión que lideró Insulza “se enmarca en lo que fue la antigua Concertación, donde era habitual que existieran varios grupos funcionando de manera informal, donde se tomaban decisiones al margen no tan solo de los partidos sino que también de la ciudadanía y creo que ese tipo de política a espaldas de la estructuras partidarias tiene que terminar, me gustan los debates francos, transparentes, y eso no fue lo que ocurrió ese día".
El parlamentario no fue el único que opinó así. En el PS aseguraron que transversalmente uno de los comentarios más duros fue que Insulza trató de imponer nuevamente la “lógica de los barones socialistas”, un grupo de próceres que, más allá de los cargos, tomaron las grandes decisiones políticas y dirigieron, por ende, las riendas del socialismo en la década del 90.
A todo nivel en el PS se cuestionó que el ex ministro de Ricardo Lagos tratara de instalar una instancia suprapartidaria, un poder superior por encima de la estructura de la colectividad, porque con eso solo reflejó –agregaron– que su “forma de hacer política no corresponde a los tiempos actuales”, que ha estado “mucho fuera del país”, que “no entiende lo que está pasando” y que, por lo mismo, en él prima una lógica de cómo se hacían las cosas en la época de oro de la Concertación.
El diputado socialista, Manuel Monsalve, si bien le bajó el perfil a la reunión en sí, debido a que no se llegó en ella a ninguna resolución trascendente, sí puso el foco de las críticas en la filtración de esta.
“La filtración de manera detallada de lo que se discute en la casa particular de una persona que invita a otros a un espacio de confianza para compartir opiniones, análisis, donde implica que alguien que estuvo presente compartió la información, me parece completamente repudiable", sentenció el parlamentario.
La Moneda siempre ha respaldado a Insulza en sus incursiones políticas. Es más, el propio canciller Heraldo Muñoz ha dicho esta semana que el contrato como agente para el caso de Bolivia no coarta la libertad ni el derecho de reunión y opinión del ex panzer, actividades que no han interferido en su desempeño.
Eso en lo público, porque en La Moneda sí cayó muy mal la reunión y el contenido de la discusión que ahí se dio, donde se trató el complejo momento que atraviesa la administración bacheletista y en la que participaron el ministro Díaz y el subsecretario Aleuy.  En términos oficiales, en Palacio aseguraron que el tema no generó ningún impacto y que no fue tratado posteriormente, pero en el Gobierno hay quienes han insistido en que sí hubo mucha molestia en el entorno presidencial con este episodio y a ambas autoridades se les habría pedido algún tipo de explicaciones en las horas siguientes.

Sin agua en la piscina

En el entorno más estrecho de Insulza ponen las manos al fuego por él, que no fue el responsable, que sí es el padre de la operación, al convocar a esta cena, seleccionar a los comensales, querer poner este suprapoder, marcar un rumbo y quizás dirigirlo, pero que “él no necesita hacer estas filtraciones para demostrar que es un animal político”.
Sin embargo, al interior del PS están convencidos de que fue él, que la intención de Insulza fue clara y apuntó a instalarse en lapole position socialista con miras al 2017.
Agregan que en esta vuelta lo ayudaron desde la corriente del tercerismo, donde algunos no estarían tan convencidos de seguir la ruta de levantar la opción de Ricardo Lagos Escobar que está marcando el ex timonel y actual vicepresidente del partido, Camilo Escalona, quien no fue a la cena, aunque estuvo invitado.
Entre los socialistas se consideró “muy mañoso” el contenido que se filtró de lo conversado en esa reunión, lo que alimentó las sospechas sobre el ex secretario general de la OEA y figuras del tercerismo socialista. “A menor importancia y poder, mayor es el nivel de lo que se filtra, esa es una lógica muy antigua entre los distintos lotes socialistas”, sentenció una alta autoridad PS de Gobierno.
“Se le fue de las manos a Insulza, entregó lo grueso, pero después algunos de los asistentes hablaron de más, desde sus propios intereses”, aseguraron en La Moneda.
Por una parte, el haber expuesto el duro diagnóstico que hizo Andrade –explicaron en el partido– sobre el Gobierno, tuvo la intención clara de perjudicarlo y dejarlo mal parado, como también seleccionar la parte del debate presidencial y dejar fuera de lo que se filtró lo que se conversó sobre la opción de Lagos.
Aseguraron, asimismo, que la senadora Allende dio a entender esa noche que existía una suerte de pacto tácito con el ex Presidente de no enfrentarse entre ellos el 2017 y que competirá finalmente el que esté mejor posicionado, escenario que no conviene a Insulza.
Quienquiera que sea el responsable y las intenciones, lo concreto es que el capítulo dinamitó en gran medida la posición de Insulza al interior del PS. Es sabido que en el partido no lo quieren, especialmente después de lo sucedido el año 2008, cuando por meses le juró a la directiva de entonces, liderada por Escalona, que estaba dispuesto a ser el abanderado presidencial de la colectividad, decisión que fue dilatando por meses hasta que en diciembre de ese año optó por quedarse en la OEA, dejando a los socialistas en un crudo escenario de disputa interna.
“Quedó muy herido con esto, no se la van a perdonar fácilmente en el PS”, aseguró un asesor de gobierno militante de esa colectividad.
En el partido agregaron que “si tenía una remota posibilidad, con esto la perdió”, visión que compartió el diputado Monsalve: “No tengo ninguna señal de una candidatura presidencial de José Miguel Insulza, no tengo ninguna evidencia, sería irresponsable decir aquello. Ahora, si alguien tuvo esa intención, cometió –creo que para todos evidente– una profunda torpeza, porque, digámoslo así: si los niveles de confianza sobre José Miguel Insulza antes de la reunión eran unos, uno podría concluir que los niveles de confianza luego de la reunión bajaron. Y, desde esa perspectiva, sería una torpeza”, sentenció.

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