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sábado, 17 de diciembre de 2016

El preso de Punta Peuco con Alzheimer y sin control de esfínter que conmovió al juez Carroza

por  16 diciembre 2016
El preso de Punta Peuco con Alzheimer y sin control de esfínter que conmovió al juez Carroza
El magistrado visitó a fines de noviembre a los reos del penal por causas de Derechos Humanos. Entre ellos a José Friz Esparza un carabinero ex agente de la Dina apodado "Caballo Loco" y que participó en el período más violento de esa organización y que hoy debe ser asistido en sus necesidades más elementales por su José Mario Friz Esparza tiene 84. En julio de 2018 se termina la condena que cumple en  la cárcel de Punta Peuco. Fue suboficial de Carabineros y a los 41 años era agente de la DINA, en la brigadas "Aguila"y  "Caupolícán" a cargo de exterminar al MIR y al Paritido Comunista. Su alias en ese mundo fue "caballo salvaje" o "caballo loco". Lo recuerdan  los sobrevivientes de Villa Grimaldi y el cuartel Borgoño. También estuvo en la casa de Simón Bolivar, de la que ningún detenido salió con vida.
Según los datos del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior está procesado por un total de 71 secuestros, con "grave daño" [homicidio] entre autor,coautor y cómplice. Sin embargo, sólo ha sido condenado por un caso, que implica  10 secuestros, ocurridos en diciembre de 1973, en lo que se llamó el plan Leopardo. En esta operación fueron asesinados militantes comunistas de La Legua.
Hoy pasa el tiempo sin salir de su celda, que comparte con otro carabinero, Gamaliel Soto, condenado por la desaparición de Eduardo González, director del Hospital de Cunco.
José Friz tiene Alzheimer. Su compañero de celda lo baña lo viste y lo muda, porque el ex agente de la DINA ya no controla esfínter, según relata una nota de La Segunda publicada hoy.
El ministro en visita Mario Carroza, que lleva casos de Derechos Humanos lo visitó a fines de noviembre encontrando que su caso es uno de los presos más deteriorados del penal. El magistrado dijo después de su visita que "Dentro de los ocho (presos) que estaban más graves, y de las conversaciones con ellos, había dos que se encontraban con un deterioro cognitivo más o menos importante. Había uno que era atendido por un tercero; no podía realizar solo sus necesidades", según consignó El Mercurio
Su caso tambíen sirvió para alimentar el debate sobre casos de enfermedades terminales en que los presos puedan cumplir el resto de sus condenas en sus casas. "Yo tengo compasión con el moribundo dijo el juez después de la visita al penal.
En la misma línea se pronunció el Ministro de Justicia, Jaime Campos, aunque su opinion personal le costó varias críticas

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