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viernes, 21 de julio de 2017

"Monte maravilla" es la segunda novela de Miguel Lafferte

Cultura - El Mostrador

La novela sobre el desaparecido que volvió del pasado para encarar a sus verdugos

por  21 julio, 2017
La novela sobre el desaparecido que volvió del pasado para encarar a sus verdugos
En su libro, el autor quiso "invertir los roles de víctimas y victimarios y transformar a estas personas que parecen estar a merced de los acontecimientos, abandonadas a un destino terrible, no en perpetradores o victimarios, pero sí al menos en perseguidores". "Confieso que siempre me han atraído las historias no convencionales relacionadas con la dictadura, lo que cualquiera notará fácilmente al leer la novela", dice.

Una novela policial de tintes picarescos, con la oscura noche de la dictadura como trasfondo, es "Monte maravilla" (Editorial Random House), del escritor Miguel Lafferte (Santiago, 1981).
El libro cuenta las peripecias de Pablo Alfaro, un joven abogado, que se ve envuelto en un desconcertante caso judicial: un hombre desaparecido en 1976 que vuelve 40 años después para encarar  a sus asesinos.
"Monte maravilla" mezcla Paul Schäfer, su Colonia Dignidad y el submundo criminal de la dictadura en un relato ágil. Es el segundo del autor después de "Máquinas de escribir" (LOM, 2012).
El autor Miguel Lafferte.

Invertir los roles

Lafferte cuenta que este libro surgió tras la lectura de libros de Patricia Verdugo y otros autores sobre los crímenes de la dictadura, en particular la Caravana de la Muerte.
"Entre los efectos que me produjo esta lectura, además de los evidentes, hubo una sensación curiosa de predestinación o destino inescapable: uno lee sabiendo lo que les va a pasar a las víctimas –y lo que les va a pasar es terrible–, pero, obviamente, las víctimas no lo saben", dice.
"En algún punto surgió la idea de invertir los roles de víctimas y victimarios y transformar a estas personas que parecen estar a merced de los acontecimientos, abandonadas a un destino terrible, no en perpetradores o victimarios, pero sí al menos en perseguidores".
Ahí es donde empieza la novela: con dos exuniformados acusados en un caso de derechos humanos que reciben amenazas por parte de un desconocido, quien parece estar muy enterado de ciertos detalles del caso. Esta es la situación que Pablo Alfaro, el protagonista de la novela, parte investigando.

Colonia Dignidad, una decisión estratégica

La elección de Colonia Dignidad como escenario, en tanto, "fue sobre todo una decisión estratégica". De hecho el título hace alusión a un lugar ubicado en su interior, del que existen distintas versiones.
"Necesitaba un ámbito con los suficientes vacíos reales o supuestos para instalar mi ficción, y que permitiera la ocurrencia de ciertos eventos improbables", explica.
"Siendo ya la dictadura un período sobre el que existen importantes vacíos –como el paradero de detenidos desaparecidos, las circunstancias de muerte de ejecutados políticos, las identidades de victimarios, etc.–, Colonia Dignidad podía ser una especie de quintaesencia de esas lagunas. Un lugar donde podría haber pasado cualquier cosa".
Obviamente, dice Lafferte, también hay una curiosidad comprensible sobre el lugar, que está lleno de un morbo y un magnetismo muy poderosos ("uno puede limitarse a enumerar hechos sobre el enclave, y las conspiraciones se sugieren solas").
"Traté de moderar este morbo y este magnetismo esquivando un poco los tópicos sobre el lugar -básicamente los nazis- por respeto al protagonista y por respeto al lector, aunque no sé con qué grado de éxito".

Hechos fortuitos

La mención de un desaparecido que regresa no deja de llamar la atención. ¿Se basó Lafferte en algún caso concreto para escribir este libro?
"No, no me basé en ningún caso concreto", responde. "El caso Mina Amarilla es un caso ficticio, miniaturizado y simplificado para caber en una novela de mediana extensión. Por ejemplo, cada uno de los acusados pertenece a una rama distinta de las Fuerzas Armadas, y cada uno participó de los hechos de una manera distinta".
"Solo sé de un caso en que una confusión de nombres hizo pensar que una persona estaba muerta o desaparecida, no sé por cuánto tiempo, que vi en la tele hace años", dice. "Aunque confieso que siempre me han atraído las historias no convencionales relacionadas con la dictadura, lo que cualquiera notará fácilmente al leer la novela".
"Fuera de eso, la posibilidad de que un detenido desaparecido pudiese seguir con vida pasadas varias décadas desde su detención solo podría considerarse seriamente como real -como se hace en algún punto de la novela- en cuanto producto de una suma inaudita de coincidencias y hechos fortuitos".
De hecho en la novela también aparece un exmilitar que declara voluntariamente en un caso de derechos humanos y se propone encontrar a un detenido desaparecido para probar su propia inocencia. Y "tampoco sé de ningún exmilitar que haya hecho ninguna de estas dos cosas".

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