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viernes, 27 de julio de 2012

COMUNICADO DE LAS FAMILIAS


“Concluye una larga espera que como familia hemos vivido desde diciembre de 1976, fecha en que Fernando Ortiz, Horacio Cepeda, Lincoyán Berríos y otros ocho compañeros militantes del Partido Comunista; Armando Portilla, Fernando Navarro, Luis Lazo, Reinalda Pereira, Waldo Pizarro, Héctor Veliz, Lisandro Cruz y Edgar Pinto; dos compañeros del MIR, Santiago Araya y Carlos Duran, fueron detenidos y hechos desaparecer por agentes de la DINA (Dirección Nacional de Inteligencia). Hoy sabemos que fueron llevados al cuartel de calle Simón Bolívar donde fueron asesinados.
“Tras años de investigación los restos de nuestros familiares han sido identificados y hoy nos aprontamos a darles sepultura, queremos compartir este momento tan significativo con quienes los conocieron en sus distintas etapas de la vida, quienes les abrieron las puertas de la clandestinidad, los compañeros de partido y todos los amigos y amigas que nos han acompañado a lo largo de estos casi treinta y seis años en la búsqueda de la verdad y la exigencia de justicia.
“La detención de nuestros familiares miembros de la dirección del PC, pareciera ser la culminación de la política de exterminio en contra del partido, que comenzó a fines de 1975 y terminó a inicios de 1976, conducida por la DINA. Noventa militantes fueron detenidos y hechos desaparecer, la mayoría de ellos integrantes de las comisiones nacionales y de las dirección del Partido.
“A partir de las detenciones comenzamos un largo peregrinar que ya habían recorrido otros familiares: postas, hospitales, comisarías, cementerios, morgues y sin ningún resultado. Los recursos de amparo que presentamos fueron infructuosos.
“Conseguimos que la Corte Suprema, en febrero de 1977, nombrara a Álvaro Huancaíno como ministro en visita, sin embargo, él cerro el sumario, ya que la información emanada de los organismos sociales establecía que nuestros familiares se habían ido a Argentina por el paso Los Libertadores.
“Los primeros avances en la investigación los vemos solo cuando asume el ministro Carlos Cerda, quien logra establecer la falsedad de los documentos sobre el lado argentino. El ministro Cerda se ve comprometido con no dejar impune los hechos cometidos con nuestros familiares, fue reemplazado por el juez Manuel Celedonio, quien aplicó la amnistía y sobreseyó definitivamente la causa. Sobreseimiento que fue confirmado por la Corte Suprema en 1979.
“Tras once años de lucha y búsqueda de nueva información, en el contexto de la Mesa de Diálogo del año 2000, lograríamos obtener de las fuerzas armadas, nuevos antecedentes sobre el paradero de seis de nuestros familiares: Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Fernando Navarro, Fernando Ortiz, Héctor Veliz y Luis Lazo Santander. Todos ellos habían sido arrojados a un foso de la mina Los Bronces, en la cuesta Barriga.
“Durante dos meses se buscaron sus restos en esta mina, se encontraron cerca de 200 pequeñas osamentas, ya que se había producido en el años 1979 la exhumación de restos por parte de la CNI -Central Nacional de Inteligencia, organismo que reemplazó a la DINA-. Las osamentas encontradas no lograron ser identificadas hasta el mes de julio del 2012 y es en ese proceso que logramos reconocer a nuestros familiares.
“En julio del 2002 logramos interponer una nueva querella criminal, la que fue tramitada por diversos jueces, pero solo en el año 2007 -cuando nuestra causa es asumida por el ministro Víctor Montillo- quien investiga el caso calle Conferencia y que descubriera el paso de nuestros familiares y varios detenidos en diciembre de 1976 por el cuartel Simón Bolívar.
“El cuartel Simón Bolívar fue un lugar de exterminio, porque ninguno de los detenidos que pasó por este recinto salió con vida. Los métodos aquí utilizados develan el horror con el que actuaron los agentes de la dictadura de Pinochet. El mismo Víctor Montillo falleció a fines de marzo de 2011 y en la actualidad la causa permanece en estado de sumario y es tarea ahora del ministro Miguel Vásquez hacer justicia condenando a los asesinos y torturadores con penas que sean acordes a los horrendos crímenes cometidos por ellos.
“Hoy, aunque tenemos sentimientos de profundo dolor, podemos decir que hemos sido más tenaces que los agentes represores y no cesaremos hasta obtener la condena de estos asesinos. Seguiremos luchando por la vida, porque esto hemos sido, luchadoras y luchadores por la vida, todas nosotras y nosotros, nuestras hijas e hijos, nuestros nietos y nietas, pese al dolor y la ausencia hemos optado por la vida, hoy estamos aquí para dar sepultura a los pequeños fragmentos de las osamentas encontradas que corresponden a nuestros familiares Fernando Ortiz, Horacio Cepeda, Lincoyán Berríos.
“Han transcurrido 36 años de su detención y desaparición, 36 años de lucha constante en la búsqueda de la verdad y exigencia de la justicia, 36 años por mantener la memoria histórica de nuestro país, para que los horrores y violaciones a los DDHH cometidos durante la dictadura militar no sean jamás olvidados y no vuelvan a repetirse. Todos quienes nos han acompañado durante estos años, también han optado por la vida y la solidaridad, hemos sentido su cariño y amor durante este largo tiempo y les damos las gracias por ello”.

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