Dos carabineros de la Primera Comisaría de Iquique fueron acusados, en septiembre de 2012, por el civil Cristian Guerrero, de haberle robado sus pertenencias, detenerlo arbitrariamente y golpearlo con lumazos y patadas. Tras un largo proceso de investigación, numerosas declaraciones y recolección de pruebas, que duró hasta febrero de 2016, la Fiscalía Militar confirmó que los culpables eran los uniformados Luis Cuevas y Christian Ponce, y les dictaron una primera sentencia solo por el delito de detención ilegal. Nada conforme, la defensa de la víctima solicitó agravar las penas ya que se omitía un segundo delito, que es el de violencias innecesarias -el hurto jamás pudo comprobarse. La Corte Marcial, el martes 31 de enero recién pasado, les dio la razón, agregando una segunda condena que aún no se ejecuta a casi cinco años de ocurridos los hechos.
Guerrero salió ebrio del local llamado The Classic Pool, cerca de las 4.30 am del 7 de septiembre de 2012. Portaba $200.000 que su amigo Juan Sánchez le debía y devolvió esa noche. Al salir del local, cuando caminaba por la intersección de las calles Pedro Gamboni con Pedro Prado, un carro policial se detuvo junto a él. Bajaron dos carabineros que le pidieron que apoyara sus manos en la camioneta para poder registrarlo, bajo ninguna explicación que justificara el accionar. “Les indiqué que se calmaran puesto que ya estaban registrando mis vestimentas y específicamente mi billetera. Les señalé incluso que tuvieran cuidado, pues allí llevaba $200.000”, relata Guerrero en su declaración.
Finalizado el registro, dice que lo empujaron contra la calzada de la calle, lo esposaron y subieron al calabozo del carro policial. El conductor manejó hasta el sector conocido como Marinero Desconocido, pararon, lo tomaron de manos y pies y lo lanzaron al suelo. Según recuerda, allí le pegaron patadas y lumazos, para luego retirarse en el mismo vehículo. En medio del aturdimiento, logró ver dos dígitos de la patente: un 1 y un 8. Segundos después quedó inconsciente y cuando despertó se percató que no solo lo habían golpeado, pues no encontraba su billetera, ni los 200 mil pesos, y tampoco su celular ni las llaves.
COLECCIONISTA DE BILLETERAS
El detenido caminó hasta llegar a un retén de Carabineros que se encuentra en el sector de la Zofri a hacer la denuncia y declarar. Como recordaba la hora aproximada de los hechos y números de la patente, desde el retén llamaron a quienes patrullaban cerca de la hora indicada el vehículo Z-418. Según declaró el propio funcionario que recibió a Guerrero, cuando llegaron los tripulantes del vehículo mencionado- Luis Cuevas y Christian Ponce- el denunciante los reconoció de inmediato. “¡Ese conchesumadre fue!, exclamó Guerrero al ver primero a Ponce.
Mientras trasladaban al acusante al Hospital Regional de Iquique, Ponce y Cuevas fueron citados cerca de las 8.00 am cuando entregaron su turno en la comisaría. El Capitán Orta interrogó a cada uno por separado y les insistió en que dijeran la verdad. “Me señaló que dijera la verdad ya que ellos por su experiencia sabían que lo más probable era que nosotros éramos culpables”, declaró el mismo Christian Ponce.
Otro capitán, de apellido Oyarce, le dijo minutos después: “Ya chiporrito, abreme el casillero. Te voy a revisar para ver si tenís las monedas”. Allí dentro había siete billeteras y alrededor de $2.000.000. La alta suma de dinero correspondía a la devolución de un auto que compró en la Zofri, según declaró y se pudo comprobar. Las billeteras, dijo, eran parte de una colección personal que llevaba como hobby. A Cuevas no le registraron el casillero pues, como era relativamente nuevo, no tenía.
Poco después de que Cristian Guerrero llegara al retén donde relató los hechos por primera vez, de forma paralela un trabajador de la empresa Suelos Verdes se encontraba a bordo de un camión aljibe en el terreno donde abandonaron a Guerrero, a eso de las 6.30 de la mañana. Mientras regaba las plantas de Marino Desconocido, encontró en el suelo una billetera negra con documentos de un tal Cristian Guerrero, a quien ya conocía previamente. Junto al chofer del camión revisaron los documentos y encontraron un número de teléfono al que llamaron y acordaron la devolución de la billetera- se trataba del lugar donde trabajaba el denunciante de este caso.
UNA CONDENA MÁS OTRA
Tras una serie de diligencias, declaraciones de terceros, pesquisas y toda la investigación correspondiente, el 17 de octubre de 2012 el Informe de Investigación encabezado por el Fiscal Militar Mauricio Toro confirmaba los antecedentes recopilados que constataban la existencia del hecho denunciado y sus autores: a Cristian Guerrero sí lo detuvieron injustificadamente la madrugada del 7 de febrero en Avenida Pedro Gamboni con Pedro Prado. Lo agredieron con las lumas, patearon y escupieron en el sector de Marinero Desconocido, pero nada pudo determinar que hayan sido los mismos que lo esposaron y subieron al vehículo. Luego, otro Informe de Investigación, emitido en mayo de 2013, vuelve a confirmar los hechos y con mayor precisión aún.
Pero la decisión final en los casos de Justicia Militar del sistema antiguo, según explica parte de la defensa de Cristian Guerrero -específicamente, el abogado que realiza los alegatos en Santiago- quedan a discreción personal del juez que da el último martillazo. Así, éste sólo condenó a Ponce y Cuevas por el delito de detención ilegal, pero no por violencia innecesaria -a pesar de la constatación de lesiones, y de que la PDI determinó la autoría de los uniformados en éstas. “Finalmente, se establecen fehacientes las lesiones del denunciante, no así la participación del Cabo 1ro. Cuevas y Carabinero Ponce en ellas, puesto que no existen antecedentes concretos”, dice la sentencia.
Por el tiempo que toman estos procedimientos, tres años después de finalizadas todas las investigaciones – el 11 de febrero de 2016-, la Fiscalía Militar de Iquique dictó 541 días de reclusión menor en grado medio -una pena similar a la de libertad vigilada y firma que se estipula en la justicia civil, la que aún no se ejecuta.
No conformes con el castigo, los abogados defensores de Cristian Guerrero, apelaron a la sentencia pidiendo que se agravara, añadiendo condena de violencias innecesaria y no sólo detención arbitraria. Casi un año después, el 31 de enero de 2017 recién pasado, en el fallo de segunda instancia la Fiscalía Militar de Iquique indica que: “Los antecedentes referidos en la sentencia en examen (…) son suficientes para concluir que a los procesados Christian P. Ponce R. y Luis A. Cuevas B. les correspondió participación de autores en este delito de violencias innecesarias”. Los antecedentes mencionados son exactamente los mismos que se utilizaron para el primer fallo.
Si bien no sufrirán pena de cárcel, a la sentencia anterior se sumó 541 días más también de reclusión menor en grado medio, agregando sanciones accesorias, como la suspensión de cargos y oficios públicos durante todo el tiempo de la condena que finalmente, suma 1.082 días, equivalente a tres años.
Según Carabineros de Chile, Cuevas y Ponce fueron apartados de sus funciones inmediatamente confirmadas sus responsabilidades en los hechos. Sin embargo, el proceso administrativo interno finalizó por darles de baja definitivamente el 11 de marzo de 2013. Así, aseguran desde la institución, las futuras decisiones del tribunal quedarán a discreción del juez a cargo del caso y no de Carabineros.