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viernes, 25 de septiembre de 2020

OPINIÓN


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Replica a los “Militares que Chile necesita”

por  25 septiembre, 2020

Replica a los “Militares que Chile necesita”
Los miembros de las Fuerzas Armadas son chilenas y chilenos que provienen de todas las clases sociales, étnicas y religiosas. Son personas que viene desde lo más al norte hasta el extremo sur. Son gente de la cordillera, del valle central, de los desiertos, de la costa y del Chile insular. En las FF.AA no se practica la discriminación y en ellas, todos y todas tienen un espacio. Solo se necesita tener la vocación de servicio que Chile requiere y la capacidad de poder jurar o prometer dar la vida por la patria de ser necesario. Por eso, no logro entender su afán de indicar que no conocen la realidad de los chilenos y de, permanentemente, buscar meter artificialmente el concepto de la lucha de clases donde no existe y no interesa.

Agradezco la columna de opinión del diputado Jorge Brito Hasbún del 19 de septiembre del 2020. Me hizo recordar los esfuerzos de Carlos Altamirano y otros por lograr que las Fuerzas Armadas apoyaran la revolución socialista que ellos buscaban implementar en el 73, que venían anhelando desde que Fidel y su revolución marxista se volvió el modelo de moda a seguir en los 60´s y 70´s en Latinoamérica.

El diputado Brito comete un error estratégico monumental al hacer públicos sus esfuerzos por tratar de lograr que las Fuerzas Armadas y/o los integrantes de estas se adhieran a su ideología política. Lo hace en una forma muy sutil, objeto no aparecer derechamente llamando a las instituciones o miembros de ellas a una sublevación contra los poderes democráticamente elegidos, pero comete el error de mostrar sus cartas e intenciones, a no ser que eso haya sido lo que pretendía como parte de una acción política que vaya más allá que lo específicamente abordado en su columna, o bien, derechamente con el fin de lograr que haya un rechazo total y absoluto a la participación de las instituciones en política, producto de la lectura de su columna de opinión.

Tratando de ser breve, algunas precisiones a las palabras del honorable diputado:

1) Asevera que los países que han pasado por dictaduras o guerras, posteriormente acuerdan democráticamente el tipo de Fuerzas Armadas que necesitan. En todo el mundo, los únicos casos que se me ocurren son Alemania después de la derrota del nazismo, Japón con su derrota en la segunda guerra y en alguna medida, Argentina, después de la derrota en las Falklands o Malvinas, pero en donde el ejercicio no implicó un ejercicio democrático como es el que indica el señor diputado, sino principalmente a acciones presupuestarias de parte del Ejecutivo para ir dándoles la forma deseada. Lo que sí se observa como factor común que más de que dictaduras, son las derrotas en una guerra las que llevan a revisar el propósito y organización de las instituciones armadas.

Indudablemente, no podemos dejar fuera a las Fuerzas Armadas de la definición del tipo de Defensa que Chile necesita de cara al futuro y en particular, de cara a las amenazas modernas, no tradicionales que se asoman. Pero, las debemos hacer participar en las instancias técnicas correspondientes, no como parte de una discusión político partidista o al amparo de un proyecto político económico, con una fuerte componente ideológico. Las FF.AA son de Chile y de todos los chilenos, tienen claros sus propósitos y los roles que cumplen, pero por sobre todo tienen claro que son apolíticas y que se deben a la Constitución. Tienen claro el poder que tienen y es por ello, que junto con las enseñanzas del pasado reciente, ahora más que nunca no se prestaran para proyectos políticos ideológicos parciales.

2) Respecto a lo que opinan los militares, no creo que sea bueno pedirles su opinión de temas políticos contingentes. Sin posibilidad de equivocarme mucho, me parece que el consenso general y la definición constitucional es que sean apolíticas, ya que al poseer el poder de las armas podrían influir significativamente en el desarrollo de los acontecimientos políticos. Ya tenemos suficiente experiencia pasada en el tema y no es algo que queramos se repita.

Habiendo dicho eso, me cuesta entender porque de tiempo en tiempo algunos políticos buscan atraer la atención de las instituciones objeto inclinar la balanza en su favor, desconociendo la profundidad que ha adquirido en las Fuerzas Armadas el concepto de apolíticas, constitucionales, no partidistas y respetuosas de los derechos humanos.

3) La decisión del modelo económico de fines de los 70s no fue una decisión de los militares. Fue una recomendación de economistas que se decidió implementar al ser la única forma, en esa época, de darle crecimiento al país. Los militares al cual se critican, fueron los que exigieron en la crisis del 82 moderar la implementación de modelo económico liberal y recién a mediados de los 80, relajaron su posición objeto darle dinamismo a la actividad económica de Chile. En este punto, vale la pena indicar que la mayor parte de los grupos económicos a los que hace mención fueron de reciente creación, ya que casi todos los que existían a fines de los 60s no sobrevivieron el gobierno de Salvador Allende y que varios de ellos, no lograron sortear con éxito la crisis de comienzos de los 80.

4) Estoy seguro de que a muchos -y si no la mayoría- de los integrantes de las instituciones les preocupan los problemas de sus compatriotas, pero también entienden que su solución es un tema que deben atender los políticos y los técnicos en la materia y no es algo al que deba concurrir el poder de las armas. ¿Se imaginan un país en donde las cosas se manejarán de esa manera? Puede que ello sea lícito en Cuba, Venezuela, Corea del Norte y otros, en donde hay dictaduras sustentadas por los institutos armados.

5) Los miembros de las Fuerzas Armadas son chilenas y chilenos que provienen de todas las clases sociales, étnicas y religiosas. Son personas que viene desde lo más al norte hasta el extremo sur. Son gente de la cordillera, del valle central, de los desiertos, de la costa y del Chile insular. En las FF.AA no se practica la discriminación y en ellas, todos y todas tienen un espacio. Solo se necesita tener la vocación de servicio que Chile requiere y la capacidad de poder jurar o prometer dar la vida por la patria de ser necesario. Por eso, no logro entender su afán de indicar que no conocen la realidad de los chilenos y de, permanentemente, buscar meter artificialmente el concepto de la lucha de clases donde no existe y no interesa.

6) En lo que se refiere a los ejemplos históricos de 1830 y 1891, conviene realizar algunas aclaraciones. 1830, más que una revolución, fue un enfrentamiento entre los pipiolos o liberales y los conservadores, ambos grupos tenían sus propios ejércitos incluyendo héroes de la independencia a su cargo, ambos grupos tenían integrantes de la aristocracia y poder económico como para poder sostener un esfuerzo bélico. Me cuesta asumir ese conflicto como uno entre ricos y pobres o aristocracia contra el pueblo. Al igual que la revolución del 1891, más bien fue una rosca entre integrantes de la elite, que peleaban por la implementación de un modelo político que otra cosa. En 1891 sucede algo similar. No era el pueblo contra el capital foráneo, era Balmaceda -un aristócrata terrateniente- dispuesto a gobernar como un dictador, que estaba enfrentado a un parlamento hostil que no lo dejaba gobernar y que estaba apoyado por los intereses salitreros del norte. Nuevamente, no lo veo como un caso de ricos contra pobres o de la aristocracia contra el pueblo, independiente de que muchas veces se trate de representar de esa forma.

7) Respecto de la participación de las instituciones en los Estados de Excepción Constitucional, incluyendo el Estado de Catástrofe vigente, como buenas organizaciones jerarquizadas, no deliberantes y obedientes, siguen órdenes del Ejecutivo, órdenes que no cuestionan y realizan de acuerdo con las leyes y reglamentos vigentes.

8) Chile está integrado al mundo y sus Fuerzas Armadas son parte de los instrumentos del Estado destinados a apoyar su política exterior. Si participan en misiones de paz de las Naciones Unidas, en ejercicios internacionales o se entrenan con terceros países, es con el fin de apoyar la gestión de la cancillería o bien, adquirir capacidades operacionales que sólo se obtienen por esa vía, que les han permitido niveles de excelencia propios de países de la OTAN.

El Ejército y la Fuerza Aérea lo realizan no solo con los Estados Unidos de Norteamérica, sino con muchos otros países latinoamericanos, asiáticos y europeos. Una sección especial merece la Marina, la que busca y cuida el libre transito de las exportaciones e importaciones de Chile, un país cuyo comercio exterior es principalmente con el Asia Pacifico y no con los países del norte, como indica el diputado Brito. La Armada de Chile busca trabajar con todos aquellos que tienen el propósito de asegurar el libre tránsito y estabilidad de los mares y no integra coaliciones destinadas contra un país especifico. Somos lo más parecido a una isla que comercia con el resto del mundo y que tiene una dependencia vital de lo que exporta e importa.

9) Indudablemente, no podemos dejar fuera a las Fuerzas Armadas de la definición del tipo de Defensa que Chile necesita de cara al futuro y en particular, de cara a las amenazas modernas, no tradicionales que se asoman. Pero, las debemos hacer participar en las instancias técnicas correspondientes, no como parte de una discusión político partidista o al amparo de un proyecto político económico, con una fuerte componente ideológico. Las FF.AA son de Chile y de todos los chilenos, tienen claros sus propósitos y los roles que cumplen, pero por sobre todo tienen claro que son apolíticas y que se deben a la Constitución. Tienen claro el poder que tienen y es por ello, que junto con las enseñanzas del pasado reciente, ahora más que nunca no se prestaran para proyectos políticos ideológicos parciales.

Al igual que el diputado Brito, dejo a los lectores la pregunta de qué Fuerzas Armadas necesita Chile y que claramente pueden ser distintas a las que desea el honorable integrante de la Cámara.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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