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lunes, 3 de abril de 2017

“Hay una sintonía política bastante grande” con el Frente Amplio, señala

Atria posgolpe blanco en el PS: "Esta decisión nos deja en total libertad de acción en la cuestión presidencial"

por  3 abril, 2017
Atria posgolpe blanco en el PS:
Le corresponderá al comité central recientemente elegido definir cuál será el presidenciable del Partido Socialista. Un camino que el abogado –hasta el sábado precandidato– se niega a aceptar. Junto a su bloque, la Izquierda Socialista, buscará una opción después del portazo de su partido, entre las que no se descarta apoyar a un candidato propio o incluso dejar la colectividad.

Pensó que entre tantas versiones que se escuchaban, primaría la que él esperaba: la ratificación de una consulta ciudadana para que el Partido Socialista definiera un candidato propio para las presidenciales. Sin embargo, no fue así y el pleno del comité central se negó, este sábado, a que esa fuera la vía. Será el nuevo comité –electo hace una semana– el que decida cuál será la carta presidencial que apoyará el PS.
“Lamentable. Creo que de graves consecuencias, pero ahí está…”, comenta Fernando un día después del portazo de la cúpula del partido en el que milita hace varios años. “La decisión de ayer (sábado) no nos vincula y, por tanto, nos deja en total libertad de acción, referente a la cuestión presidencial. Entonces veremos qué hacer”, dice.
-¿La Izquierda Socialista facción a la que perteneces dentro del PS podría llamar a votar por otro candidato que no sea el que elija la Nueva Mayoría o el partido?
-Nosotros entendemos que, después de la decisión del sábado, quedan todas las opciones abiertas.
-¿Incluso salirse del partido? 
-Todas las opciones.
-Por lo menos en redes sociales hay varios coqueteos desde el Frente Amplio. ¿Estás escuchando esas ofertas?
-Hay dos cosas que tenemos que distinguir. Es obvio que, en términos de proyecto político de mediano y largo plazo, el que tiene que asumir la izquierda antineoliberal y el que están intentando articular desde el Frente Amplio (FA), son, por lo menos, paralelos. Es obvio que en el mediano y largo plazo son proyectos que están hoy día separados por distintos juicios estratégicos sobre si se conviene, si se puede hacer dentro de la Nueva Mayoría (NM), pero esos son juicios estratégicos, no son sustantivos del proyecto político. Hay una sintonía política bastante grande entre lo que nosotros pensamos, y nosotros creemos que el Partido Socialista tiene que asumir. Lo otro es cuáles son las acciones en el corto plazo. A eso me refería: nosotros entendemos que, después de la decisión de ayer, todas las opciones quedan abiertas.
-Posdecisión del comité central, tus comentarios en Twitter fueron súper directos. Hiciste alusión a la película El Padrino, también te referiste a la “nueva dupla” Escalona-Elizalde. ¿Cuáles son las posibilidades de que el Partido Socialista se acerque a ese corazón de izquierda o a esos puntos ideológicamente comunes con el Frente Amplio?
-Bueno, escasas, supongo yo. Pero, por otro lado, yo creo que lo que uno puede ver, es que la política tiene una estructura fractal. Es igual en grande que en pequeño. Si uno pregunta cuál es el problema de la política nacional, parte importante de la respuesta es que la ciudadanía entiende que la política se ha transformado en la ocupación de los políticos, lo que llama ‘la clase política’, y que los políticos están preocupados de su política, que no tiene mucho que ver con nuestras preocupaciones o nuestros intereses. Yo diría que esa es la razón por la cual la política nacional y la ciudadanía se siente alienada de la política; y la política, por eso, se está deslegitimando cada día más. Es una cosa que pasa día a día.

El futuro en el PS

Es esta alienación –que Atria cree que se produce a escala general– la que se refleja de la misma forma en los partidos. “Si uno va a la base de los partidos, a la Unión, Pitrufquén, Río Negro, Calama, a ningún socialista le llama la atención la idea de que el partido esté claramente a la izquierda, que tenga un proyecto de transformación. Esto no es novedoso, no es una cosa para decir ‘¡oh!, qué idea más extravagante’, pero es un discurso que en las cúpulas del partido no entra”.
“Los partidos ya no representan proyectos políticos identificables. Uno no puede decir ‘este es el proyecto que define al PS, a la DC’. No, ya no existe eso de que el partido es un instrumento que sirve a un proyecto. Los partidos son espacios donde facciones luchan por el control de la máquina partidaria con la finalidad de desarrollar o avanzar en sus propios intereses, y para la ciudadanía esa política no tiene una dimensión virtuosa, por decirlo de una manera suave. Y eso es lo que ha pasado en los partidos en general y dentro del PS en particular”.
-Es una de las lecturas que no hacen. 
-Es lo mismo que la alienación entre la base y la cúpula que se muestra en el PS. Y en el caso de ahora es notorio, porque el mismo comité central decidió que no podía haber una consulta ciudadana, pero básicamente quienes votaron en contra de esa consulta son los mismos que celebraban las 30 mil personas que votaron una semana antes o que se jactan –con justa razón– de que el PS está mejor en el proceso de refichaje. Entonces para qué es la participación de la base y mi impresión es que, claro, es para legitimar la decisión de la cúpula. Hoy día, de hecho, lo que están diciendo es que este es un comité central elegido por casi 30 mil personas… están completa y totalmente legitimados para tomar las decisiones que les parezcan razonables. Es el mismo argumento por el cual los ciudadanos no votan, porque si yo voto lo único que hago es legitimar su política.
-El problema del PS, viéndolo así, es la cúpula y no las bases.
-Sí, completamente y es lo que pasa a nivel nacional. No es un problema del partido, pasa en todas partes. Es un problema de las cuestiones más básicas, como quienes han aprendido, en los últimos 30 años, que se hace la política: la política es el cometido de los políticos que se arreglan entre ellos. En este caso, significa que el partido pierde posibilidades de negociación, porque, claro, en la consulta va a salir A, B o C, pero sin consulta las autoridades tienen la posibilidad de negociar, de obtener cosas a cambio y yo creo que, en nuestra época y en la república binominal, esa es la política… cuánto me das tú, cuánto te doy yo. En ese contexto, tener una consulta en donde el partido se decide simplemente por uno, es renunciar a todas esas negociaciones. Es políticamente muy insensato desde la lógica de la política tradicional, que es la lógica que hoy está en creciente cuestionamiento por la ciudadanía. Lo que podría haber sido una oportunidad para que el PS haya entendido que hay un problema y que ese se soluciona por la vía de establecer una nueva relación con la ciudadanía, lo que era una enorme posibilidad para que el PS se distinguiera de los demás, en ese sentido, se transformó en una ratificación más de los problemas que tiene la política.
-Y, en ese contexto, si pensamos que en la cúpula hay nombre repetidos… no recientes sino que llevan décadas, ¿por qué pensaste que una consulta ciudadana podría ser aceptada?
-Esta candidatura no fue una decisión mía. Esta fue una decisión colectiva. Nosotros pensamos que este discurso, en el amplio pueblo socialista, es dado por obvio, ¡Cómo el PS no va a volver a ser la casa de la izquierda! Y bueno, claro, no tuvimos consulta ciudadana y eso quiere decir que ese proyecto todavía no se expresa de ese modo por ahora. Pero nuestra mirada es más larga.
-¿Cuáles son las posibilidades que barajas para salir de este momento puntual?
-En lo más puntual, hay una cena que originalmente era un acto de campaña, este lunes, pero estamos pensándola como un momento que ya no está vinculado a la campaña. Será un momento de marcar que algo importante ha pasado y que hay un proyecto que continúa, que nada terminó ayer. Y como nosotros entendemos que la decisión del sábado nos deja, en materia presidencial, en total libertad de acción, cuando el PS tenga bien reunido a su comité central, nosotros haremos una convención lo más amplia que podamos para decidir qué es lo que nosotros haremos.
Fernando Atria no quiere adelantar juicios y menos señalar cuál será el camino que tomará él y su grupo ante la negativa de la consulta ciudadana. Sienten que tienen todas las posibilidades abiertas, ya que el proyecto político está solo en el inicio.
-¿Qué te parecen las declaraciones de José Miguel Insulza al bajar su candidatura?
-Bueno, yo creo que eso marca una diferencia importante entre la candidatura de José Miguel y la mía, porque la política de la cual el PS necesita distanciarse es una de la cual él (Insulza) también participaba. Esa es la política restringida a los políticos, entre ellos. Él también lamenta esta decisión, pero para él es una ‘decisión que toma el comité central y yo acato’. Nosotros creemos que la cuestión es mucho más grave, porque nosotros tenemos una manera distinta de entender la política. No es el cometido de una clase que se reúne y decide, por sí, con una calculadora. La política es una cuestión de proyectos políticos que se validan en la ciudadanía. Entonces, para nosotros, la diferencia es más profunda.
-¿Y esa sintonía con la ciudadanía en dónde la ves con más peso: en Lagos o en Guillier?
-Yo creo que la candidatura de Ricardo Lagos representa una vuelta a la política binominal de la Concertación. Uno de los méritos que tiene este Gobierno es que intentó romper con esa fórmula política, y no le fue muy bien, ese fue otro problema. Una candidatura de Ricardo Lagos es decir ‘ese intento fue un error, lo vamos corregir’. Y la de Guillier no tiene mucho contenido… cuando la tengamos, vamos a poder dar una opinión al respecto.
-Ahondemos en las reflexiones más profundas que te llevaron a pensar que se podía hacer una transformación desde dentro de la política tradicional, porque en este escenario que describes se veía imposible… 
-Yo creo que el PS es de los partidos que tiene recursos para una transformación de ese tipo, porque tiene una historia que los otros partidos no. Creo que el extraordinario refichaje tiene mucho más que ver con la historia del partido que con lo que es hoy, y esa historia está viva, porque lo vi en los recorridos comunales en los dos meses que estuve recorriendo de Arica a Punta Arenas. Ante un nuevo ciclo político que se abre, por un lado hay una cierta inercia a repetir las mismas prácticas políticas de antes, que es lo que yo creo que está pasando, y eso, por supuesto, lo que hace es que este partido es parte del problema, porque está con esas formas de hacer la política. Sin embargo, por otro lado, está el recurso que da esa historia, que yo creo que tiene espacios para intentar levantar un proyecto político que entusiasme y que sume también dentro del PS.
-Tú mencionas a Escalona-Elizalde en tus críticas. ¿Cuánto de ellos ha impactado en el PS?
-La política se transforma en administración, entonces una de las cosas que caracteriza a los partidos políticos –y le cae al PS–, es que los partidos ya no representan proyectos políticos identificables. Uno no puede decir ‘este es el proyecto que define al PS, a la DC’. No, ya no existe eso de que el partido es un instrumento que sirve a un proyecto. Los partidos son espacios donde facciones luchan por el control de la máquina partidaria, con la finalidad de desarrollar o avanzar en sus propios intereses, y para la ciudadanía esa política no tiene una dimensión virtuosa, por decirlo de una manera suave. Y eso es lo que ha pasado en los partidos en general y dentro del PS en particular.
-Ahora, con las cartas echadas, ¿te sientes más cercano al Frente Amplio o a la Nueva Mayoría?
Atria piensa, piensa, piensa y responde:
-Paso.

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