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jueves, 26 de mayo de 2011

El nuevo fenómeno social que recorre Chile

El nuevo fenómeno social que recorre Chile: la gente se toma las calles para hacer sentir a la autoridad que no se puede gobernar desde una torre de cristal. "Vox populi vox Dei" es la consigna

Damnificados, estudiantes secundarios y universitarios, sector salud, empleados fiscales, trabajadores del Codelco e incluso las barras bravascomo la de la Universidad de Chile han protagonizado diversas manifestaciones para hacer valer sus demandas y descontento. Su característica es que actúan fuera de las organizaciones tradicionales, como partidos políticos o entidades gremiales.

Durante el último tiempo, el poder de la ciudadanía se ha comprobado fuertemente en nuestro país. Es que más allá de lograr el objetivo que buscan, es la alta convocatoria que han tenido y que comprueba que cuando a la sociedad no le parece que algo este bien, sale a manifestarse públicamente, independiente de posiciones políticas, ideológicas o estratos sociales.

El primer estallido más emblemática ocurrió hace un par de meses, cuando autoridades del gobierno decidieron autorizar el proyecto termoeléctrico Barrancones en el sector de Punta de Choros, en las cercanías de Coquimbo. Inmediatamente surgieron las críticas en las redes sociales como Twitter y grupos en contra en Facebook, convocando a miles de personas a una marcha que se realizó en pleno centro de Santiago.

Resultado, Sebastián Piñera da un pie atrás y pese a que primero señaló que el proyecto se reubicaría, finalmente hasta donde se sabe no se llevará a cabo.

Sin duda que el punto más alto -por ahora- se marcó el viernes pasado, cuando casi 50 mil personas marcharon pacíficamete por la Alameda en protesta contra la aprobación del proyecto HidroAysén. Independientemente de los disturbios provocados por pequeños grupos violentistas infiltrados, la concentración convocó a familias, jóvenes y adultos en forma transversal, demostrando que frente a un objetivo común las voluntades se unen pese a las diferencias que en la oportunidad quedan de lado. Esa es la opinión de diversos observadores que consultados por Cambio21 coincidieron en que nos encontramos frente a un fenómeno social que supera a las organizaciones tradicionales, como partidos políticos o entidades gremiales.

A ello se suman la salida a la calle de los estudiantes, quienes exigen incremento de recursos y mejoramiento de la calidad de la educación superior, de los secundarios que reclaman por beneficios postergados por la burocracia gubernamental, como es la entrega de la tarjeta del pase escolar para la movilización, los empleados fiscales que demandan el fin de los despidos, los trabajadores de la salud pidiendo mejor implementación de los servicios y, últimamente, los trabajadores de el mineral de cobre de El Teniente que abogan por reformular condiciones laborales.

Aunque esta vez la exigencia es mayor, los estudiantes no se conformarán hasta que consigan sus propósitos. De hecho ya tienen nuevas fechas de manifestaciones, junuio 1, recordándonos lo que fue el famoso "pingüinazo" del 2006 bajo la administración de Michelle Bachelet.

La desesperación por una casa

Otro de los temas donde se han utilizado el "proteste ya" ha sido en el terremoto y reconstrucción. Los afectados en fechas clave han mantenido paralizado el tránsito, pobladores se han tomado en forma simbólica terrenos municipales, han ocupado las calles. Incluso 33 mujeres de Concepción decidieron encerrarse en la mina "Chiflón del Diablo", a 800 metros bajo tierra y a 40 metros bajo el nivel del mar, para dar inicio a una huelga de hambre en protesta por el término de las labores del Cuerpo Militar del Trabajo (CMT), que dejó alrededor de 12 mil personas sin empleo.

Hechos que se suman a los 150 manifestantes que se tomaron este jueves la entrada del ministerio de Vivienda, quienes exigen que se les entreguen casas y terrenos para construir sus domicilios.

Inédito pero funciona

Aunque a veces sólo se habla de educación, trabajo y salud, hay otras organizaciones que también quieren ser escuchadas. Este es el caso de las personas pertenecientes a la barra del equipo de fútbol Universidad de Chile "Los de Abajo".

Un grupo de cerca de mil barristas protagonizó este martes una inédita manifestación en frente del Palacio de La Moneda debido a las medidas de restricción a los hinchas en los partidos clásicos que dispuso el gobierno.

Frente al tema, el sociólogo Fernando Villagrán, señaló a Cambio21 que esto sucede porque "nadie representa a la gente que más está sufriendo como los jóvenes, las mujeres o los hinchas. No basta con que exista descontento sino que hacen falta grupos que lo articulen, pero ni los partidos políticos ni los sindicatos tienen la credibilidad para ejercer esta función".

En cuanto al éxito de estas manifestaciones, Villagrán apunta a que "si te manifiestas por un tema que sólo te interesa a ti lógicamente que no tendrás ganas de hacerlo porque vas tú solo, pero si lo haces por el fútbol, la educación o la reconstrucción, vas con tus amigos, compañeros, vecinos y formas parte de un proyecto maravilloso que te compensa por todos los momentos grises y frustrantes de la vida".

"El malestar y el pesimismo se desplazan en estas manifestaciones. Cuando salen a la calle, expresan su enfado por la situación actual", puntualizó el sociólogo.

En tanto el sicólogo Ricardo Valenzuela explicó a Cambio21 que estas protestas "son acciones que emprende un grupo de personas para hacer que la "opinión pública" ponga atención a un problema que no se ha podido resolver por otras vías y generalmente tienen características visuales, y pueden ir o no acompañadas por discursos y otras acciones políticas".

Para el profesional, "este tipo de acciones, tiene un componente terapéutico, que es el de generar una catarsis en un grupo de personas inconformes que sienten que los medios establecidos no ponen suficiente atención a lo que les causa desasosiego. Pero ese no es su objetivo principal, sino provocar cambios en las relaciones de poder de una sociedad".

Al parecer, este nuevo fenómeno social recién comienza en nuestro país. Situaciones similares ya han ocurrido en otras partes del mundo con trágicas consecuencias como fue Egipto, Siria y Libia. Allí tampoco se recordó el viejo refrán: "Vox populi vox Dei" (la voz del pueblo es la voz de Dios).

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